El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, canceló los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo con Venezuela, instruyendo a su enviado especial, Richard Grenell, a detener todo acercamiento, según informó este lunes The New York Times.
La decisión pondría fin a las gestiones que Grenell había encabezado con el Gobierno venezolano, destinadas a explorar posibles negociaciones entre ambos países, indicaron las fuentes citadas por diario de Nueva York.
Según el informe, la orden presidencial fue comunicada directamente por Trump a Grenell y se aplicará de inmediato, deteniendo cualquier iniciativa diplomática en curso hacia el país suramericano.
Esta decisión marca un giro significativo en la política estadounidense hacia Venezuela.
EE.UU. mantiene en el Caribe al menos ocho buques de guerra y un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear, así como más de 4.500 soldados, bajo el argumento de combate el narcotráfico, pero Maduro asegura que se trata de un intento para propiciar «un cambio de régimen» e imponer «Gobiernos títeres» en Venezuela.
Desde agosto, las fuerzas estadounidenses han destruido al menos cinco embarcaciones, las cuales vincularon al narcotráfico en el Caribe Sur, matando a más de 20 personas y Trump ha declarado que el país se encuentra en un «conflicto armado no internacional» con los carteles, justificando así los ataques.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo un nuevo ataque de las Fuerzas Armadas contra una embarcación sospechosa de transportar droga en el mar Caribe, al tiempo que sugirió que su país podría trasladar sus operaciones antinarcóticos del mar a tierra firme.
Durante un acto conmemorativo por el 250º aniversario de la Armada de Estados Unidos, celebrado en la Estación Naval de Norfolk, Virginia, el mandatario aseguró que los ataques contra los botes que mueven droga han sido tan efectivos que ya no se observa actividad en esa zona marítima.
“En las últimas semanas, la Armada ha apoyado nuestra misión de eliminar por completo a los terroristas de los carteles… Ya no encontramos ninguna. Ni siquiera botes de pesca, ya nadie quiere entrar al agua”, declaró Trump frente a cientos de miembros del cuerpo naval.
El más reciente ataque, según adelantó, habría ocurrido el sábado por la noche, aunque no ofreció mayores detalles. Al regresar a la Casa Blanca, al ser consultado por la prensa, respondió: “Mi gente le dará esos detalles”.
El mandatario advirtió además que los narcotraficantes estarían cambiando sus rutas. “Ahora tendremos que empezar a buscar por tierra porque se verán obligados a hacerlo”, dijo, lo que incrementa la tensión frente a las costas de Venezuela, área donde se han concentrado recientes operativos estadounidenses.
El pasado viernes, el Pentágono confirmó otro ataque militar contra presuntas embarcaciones de narcotráfico en la región caribeña, el cuarto operativo registrado desde inicios de septiembre.
Trump defendió estas acciones como parte de una estrategia para frenar el impacto de las drogas en su país. “Cada uno de esos botes es el responsable de la muerte de 25,000 estadounidenses y familias, y cuando lo miras desde este punto de vista lo que estamos haciendo es un acto de bondad”, enfatizó.
Hasta el momento, los ataques ejecutados han dejado al menos 21 personas muertas, según cifras proporcionadas por funcionarios del gobierno estadounidense.
Un alijo de droga, presuntamente cocaína, valorado en $44.8 millones fue localizado por la Marina Nacional de El Salvador en aguas internacionales a 1,150 millas náuticas de las costas salvadoreñas, informó el presidente salvadoreño Nayib Bukele a través de sus redes sociales.
Según el mandatario, el decomiso totaliza 1,795 kilos de cocaína que eran transportados por tres ecuatorianos, quienes fueron retenidos y serán traídos a tierra salvadoreña.
Bukele destacó que esta nueva incautación es un «nuevo récord en la lucha contra el narcotráfico internacional», porque ocurrió a 2,130 kilómetros de las costas salvadoreñas. El artículo 84 de la Constitución de la República establece que el territorio marino salvadoreño es de 200 millas náuticas, contadas desde la línea más baja de la marea.
Más de 39 toneladas incautadas
Bukele reveló en su publicación que durante 2024 y 2025, hasta la fecha, han incautado 39 toneladas de droga, valoradas en $997 millones.
«Un golpe contundente al narcotráfico internacional. Vamos a continuar luchando contra el narcotráfico, aunque algunos quieran evitarlo», añadió Bukele.
A mitad de septiembre, cuando el gobierno hizo otra incautación de 1.4 toneladas de droga en altamar, el gabinete de Seguridad manifestó que habían decomisado 22 toneladas de droga solo durante este año 2025, todo valorado en $545.1 millones.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, confirmó este miércoles que en marzo de 2026 será inaugurada una nueva base militar especializada en Petén, destinada a enfrentar el narcotráfico, el tráfico de personas y otras formas de crimen transnacional en el norte del país.
Durante una visita a la zona fronteriza con México, Arévalo recorrió las instalaciones en construcción, que contemplan 97 edificios de distintos tamaños y forman parte de una estrategia para reforzar la presencia del Ejército en áreas donde el Estado había perdido control.
“Esto constituye un cambio estratégico en la manera en que el Ejército de Guatemala se apresta para defender las fronteras de todo tipo de tráfico, cerrando el espacio al narcotráfico y al tráfico ilegal de personas. Estamos recuperando un territorio que habíamos dejado perder y entregado a todo tipo de organizaciones ilegales”, declaró el mandatario.
La misión de la nueva brigada militar será custodiar la parte terrestre y fluvial del occidente de Petén, incluyendo ríos navegables, además de proteger la Reserva de la Biósfera Maya, el área natural protegida más extensa del país, con más de dos millones de hectáreas que representan una quinta parte del territorio nacional.
El complejo militar estará equipado con tecnología y equipo especializado para patrullajes fronterizos, operaciones de cooperación internacional, asistencia humanitaria y acciones de mitigación de desastres. La obra está bajo la responsabilidad del Cuerpo de Ingenieros del Ejército.
Diversas organizaciones civiles han denunciado que la Reserva de la Biósfera Maya enfrenta graves amenazas por la ganadería extensiva, la tala ilegal, el narcotráfico, la cacería furtiva y los incendios forestales provocados, lo que hace urgente reforzar su protección.
Con esta iniciativa, el gobierno guatemalteco busca garantizar mayor seguridad en Petén, considerado un punto estratégico por su conexión con México y por ser ruta clave para el tráfico ilícito en la región.
La Marina de Estados Unidos confirmó este martes que realizó el lanzamiento de cuatro misiles balísticos intercontinentales desde aguas frente a la costa este de Florida, como parte de una prueba llevada a cabo entre el 17 y el 21 de septiembre. Aunque el Pentágono aseguró que no responde a ningún conflicto en particular, la maniobra ocurre en un contexto de creciente tensión con Venezuela.
Los misiles, tipo Trident II D5, fueron disparados desde un submarino clase Ohio, con capacidad para portar cabezas nucleares y con un alcance estimado de hasta 12,000 kilómetros. Uno de los lanzamientos, efectuado el domingo, iluminó el cielo nocturno y fue visible desde Puerto Rico, a unos 700 kilómetros de las costas venezolanas.
Aunque el comunicado oficial insiste en que las pruebas no están vinculadas a eventos internacionales, la mención específica de Puerto Rico y la cercanía geográfica con Venezuela han sido interpretadas por analistas como una demostración de fuerza en medio del creciente despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe.
Desde agosto, Washington ha enviado al menos ocho buques —incluidos destructores y embarcaciones de asalto y transporte anfibio— a la región, además de un submarino nuclear clase Los Ángeles, sin capacidad nuclear ofensiva, y una flota de cazas F-35B estacionados en Puerto Rico.
Según el Comando Sur, el despliegue tiene como objetivo combatir el narcotráfico proveniente de las costas venezolanas. En las últimas semanas, el Ejército estadounidense ha reportado la destrucción de cuatro narcolanchas. No obstante, expertos señalan que la magnitud del operativo resulta desproporcionada frente al tipo de amenazas que se busca neutralizar.
El gobierno venezolano condenó el movimiento militar estadounidense, al que acusó de intentar desestabilizar al régimen de Nicolás Maduro. Caracas ha denunciado que la Casa Blanca busca provocar un cambio de gobierno a través de presiones militares y operaciones encubiertas.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó este lunes que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió una carta de Nicolás Maduro, a quien calificó como “ilegítimo”, en la que el mandatario venezolano expresó su disposición al diálogo. Sin embargo, advirtió que el documento “contiene muchas mentiras”.
“Hemos visto esta carta. Francamente, creo que Maduro repitió muchas mentiras en ella, y la postura de la Administración (Trump) sobre Venezuela no ha cambiado”, afirmó Leavitt en una conferencia de prensa en la residencia presidencial.
La funcionaria recordó que Washington considera al régimen chavista ilegítimo y subrayó que “el presidente Trump ha demostrado claramente que está dispuesto a utilizar todos los medios necesarios para detener el tráfico ilegal de drogas letales del régimen venezolano a Estados Unidos”.
Por su parte, la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó este domingo que Maduro envió la carta a Trump y la publicó en Telegram.
En el documento, fechado el 6 de septiembre, el gobernante venezolano expresó su disposición a negociar con el enviado especial estadounidense, Richard Grenell, y negó cualquier vínculo con el narcotráfico.
“En las últimas semanas han tomado protagonismo los señalamientos, absolutamente falsos, sobre vínculos con mafias y bandas narcotraficantes por parte de las altas autoridades legítimas de Venezuela”, dice la carta de Maduro.
La tensión entre ambos países se ha intensificado tras el aumento del despliegue militar estadounidense en el mar Caribe para enfrentar al narcotráfico, con énfasis en el Cartel de los Soles, que según el Gobierno Trump está encabezado por Maduro.
La crisis escaló después de que EE.UU. anunciara el hundimiento de cuatro embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas, tres de ellas procedentes de Venezuela.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ironizó este lunes sobre los entrenamientos de las milicias ciudadanas en Venezuela al compartir un video en su red Truth Social, en el que se refiere en tono sarcástico a la supuesta amenaza que representan dichos ejercicios militares.
“ULTRASECRETO: Hemos sorprendido a la milicia venezolana en entrenamiento. ¡Una amenaza muy seria!”, escribió el mandatario estadounidense, junto a imágenes donde se observa a un grupo de mujeres civiles siendo instruidas por oficiales venezolanos, mientras se escuchan gritos y risas de los presentes.
Las imágenes corresponden a una jornada de adiestramiento cívico-militar impulsada por el Gobierno de Nicolás Maduro, en respuesta al despliegue de fuerzas navales de EE.UU. en el mar Caribe.
El video se viralizó ampliamente durante el fin de semana en redes sociales y ha generado una nueva oleada de reacciones entre ambos países.
Las tensiones entre Venezuela y Washington se intensificaron tras el anuncio del hundimiento de cuatro embarcaciones ligadas al narcotráfico cerca de las costas venezolanas. Tres de las naves provenían de Venezuela, mientras que la cuarta era de origen desconocido.
El presidente Trump también lanzó una advertencia: si el régimen de Maduro no acepta de regreso a los “presos” que, según él, fueron enviados a EE.UU., pagará un precio “incalculable”.
Desde Caracas, el presidente Nicolás Maduro justificó los ejercicios militares como una medida defensiva ante lo que calificó como la amenaza del “imperio norteamericano”. Aseguró que la nación “está más unida que nunca” y que los entrenamientos dirigidos por oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) responden al incremento de operaciones militares estadounidenses en el Caribe, bajo el argumento de combatir al narcotráfico y, particularmente, al denominado Cartel de los Soles.
La Policía Nacional Civil (PNC) confiscó diferentes tipos de droga valorada en más de $606 millones desde junio de 2024 hasta mayo de 2025 según consta en la memoria de labores del Ministerio de Justicia y Seguridad. Además, se desarticularon varias estructuras de narcotráfico.
La corporación policial aseguró en su informe de labores que confiscó al menos 24,414.66 kilogramos de diferentes tipos de drogas que fueron valorados en por lo menos $606,062,360.95. Luego del proceso judicial correspondiente, la droga es destruida por las autoridades.
Además, el informe anual detalla que las autoridades también desarticularon tres estructuras con vínculos en el narcotráfico y otras 23 bandas de narcotraficantes. Dichos operativos permitieron la detención de 963 miembros de estas estructuras.
En cuanto a la seguridad fronteriza, la Policía detuvo a 124 personas detenidas por tráfico ilegal de personas y otros 143 fueron capturados por contrabando de mercadería y delitos conexos. Los operativos son coordinados por todas las dependencias policiales.
En esos operativos, los policías incautaron 107,870 unidades de mercadería que serían comercializadas de contrabando, las cuales, están valoradas en $2,902,920.41.
Desarticularon 71 estructuras pandilleriles
Además, las autoridades señalan en el documento enviado a la Asamblea Legislativa que desarticularon 71 estructuras pandilleriles y otras 64 bandas criminales, que permitieron la detención de 3,349 de sus miembros.
En ese sentido, la institución también reporta que incautaron 688 armas de fuego y por la comisión de delitos detuvieron en el último año a 32,917 personas. Además, reportaron 294 días sin homicidios.
La PNC reportó también una disminución del 37 % en la comisión de delitos en El Salvador y una baja del 50 % en los homicidios de menores de edad en relación con el año anterior. Las extorsiones se habrían reducido un 32 % y las robos de vehículos en un 36 %.
El salvadoreño Daniel Alexander Martínez Marín, de 24 años de edad, fue acusado el sábado en un tribunal guatemalteco de asesinar a un niño de 12 años y guarda prisión en el Centro Preventivo para Hombres de la zona 1 de Quetzaltenango, al occidente de Guatemala, informó la Policía Nacional Civil del vecino país.
Martínez habría asesinado con una arma blanca al menor Jonathan Joel Vásquez Tizol en el municipio de Olintepeque, departamento de Quetzaltenango. El niño murió a causa de las heridas.
Martínez Marín ya había sido detenido tres días después del crimen, el 17 de septiembre, durante un allanamiento en la zona de Llanos de la Cruz. En esa ocasión, las autoridades guatemaltecas le incautaron droga y fue acusado por posesión para consumo. Sin embargo, en la audiencia inicial la jueza dictó falta de mérito por el asesinato, decisión que generó indignación entre la comunidad local.
El historial delictivo del salvadoreño incluye un arresto anterior en noviembre de 2023 cuando fue capturado mientras portaba un arma de fuego sin documentación legal y varias bolsas con marihuana.
El sábado, con la nueva orden de aprehensión por asesinato, Daniel Alexander Martínez Marín fue trasladado al Centro Regional de Justicia de Quetzaltenango, donde enfrentará cargos por el crimen del menor, así como por los delitos vinculados al narcotráfico y tenencia ilegal de armas.
El caso ha causado conmoción en la comunidad de Llanos de la Cruz, donde vecinos exigen justicia por la muerte del niño, quien trabajaba en la tienda donde fue asesinado.
La guerra contra las drogas se ha convertido en el último epicentro de las tensiones entre Venezuela y Estados Unidos, que acusa al presidente del país caribeño, Nicolás Maduro, de albergar y liderar una «organización terrorista» vinculada al narcotráfico: el Cártel de los Soles.
La supuesta banda criminal, que el Departamento de Estado introdujo a finales de julio en su lista de sanciones, ha sido acusada de apoyar a otros grupos de este tipo, como Tren de Aragua y el mexicano Cártel de Sinaloa, y sirve ahora de pretexto a Washington para introducir restricciones y perpetrar ataques contra embarcaciones en el Caribe.
La Administración de Donald Trump acusa a esta red venezolana de «proporcionar apoyo a otras organizaciones terroristas extranjeras que amenazan «gravemente» la paz y la seguridad de Estados Unidos». Para el mandatario republicano, se trata de un «peligro» que está «corrompiendo las instituciones venezolanas».
Así, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, defiende su introducción en la lista de sanciones; considera que esta designación permite poner de manifiesto la «vinculación del cártel con el narcotráfico» y destaca que la medida responde a las «promesas de Trump» de dar prioridad a cuestiones de vital importancia para Estados Unidos.
El magnate neoyorquino, que afirma que son tres las «narcolanchas» destruidas en el mar Caribe por las fuerzas estadounidenses como parte de las operaciones puestas en marcha para frenar el flujo de drogas, insiste en que estos narcotraficantes «serán cazados» en su empeño por introducir estupefacientes en el país norteamericano.
Personas observan una valla con la imagen del gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, y del ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello, en Villa del Rosario, Colombia. EFE
Red de corrupción
A pesar de que algunos expertos defienden que se trata de una red de corrupción conformada por altos cargos de las Fuerzas Armadas y no una banda dedicada al tráfico de drogas, la Administración Trump ha impuesto una recompensa de 50 millones de dólares sobre Maduro, al que responsabiliza directamente de las acciones de este grupo y de fomentar la entrada de drogas en territorio estadounidense con el fin último de financiar su Gobierno.
El ‘think tank’ Insight Crime apunta precisamente a que esta organización, que carece a priori de organización jerárquica –como sí señala Estados Unidos–, se asemeja más a «una red de corrupción en la que altos cargos militares y políticos se benefician de los acuerdos establecidos con narcotraficantes».
«El paquete de sanciones de Estados Unidos refuerza una visión equivocada de esta red, (…) cuando en realidad se trata de un sistema de corrupción estatal», indica el grupo de expertos.
Es decir, estos funcionarios harían la «vista gorda» ante el tráfico de drogas por parte de terceros, en vez de formar parte o estar al frente de una organización criminal ilícita y mafiosa estructurada en torno a un líder.
Las sanciones impuestas por las autoridades estadounidenses recaen además sobre individuos que ya hacían frente en su mayoría a restricciones impuestas anteriormente.
Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia de Venezuela. / EFE
¿Pretexto estadounidense?
Sin embargo, esto ha permitido a la Administración Trump contar con una mayor aprobación a la hora de realizar operaciones en el Caribe, las cuales han sido duramente criticadas por organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, que advierten de un «precedente peligroso» en la zona.
Entre estas ONG se encuentra Amnistía Internacional, que ve una «dudosa legalidad» y se muestra «profundamente alarmada» por este suceso, en el que ve una «clara violación del derecho a la vida». «El uso de la fuerza letal en este contexto no tiene ninguna justificación», incide.
Estados Unidos derribó una primera lancha el pasado 2 de septiembre, cuando aseguró que el barco era utilizado para transportar drogas por parte del Tren de Aragua y a pesar de que previamente había llegado a un acuerdo con Caracas para el intercambio de cientos de presos y la reanudación de operaciones por parte de la petrolera estadounidense Chevron.
Aunque Trump sostiene que el propio Maduro lidera también algunas actividades de esta banda, la Inteligencia estadounidense no cuenta con pruebas al respecto y niega, a todas luces, esta supuesta vinculación.
Desde Insight Crime insisten en que la organización, cuyo nombre hace referencia a las insignias colocadas en los uniformes de los militares venezolanos, no cuenta con motivos ideológicos sino puramente económicos y no respalda realmente al Tren de Aragua, al que es vinculado de forma errónea.
La situación, que se ha repetido en otras dos ocasiones, ha llevado a diferentes países de la región, como Colombia, Paraguay, República Dominicana, Ecuador y Argentina, entre otros, a declarar al Cártel de los Soles como organización terrorista a pesar de que el Gobierno venezolano sostiene que se trata de un «invento».
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, afirmó recientemente que «cada vez que alguien molesta, es colocado como jefe del Cártel de los Soles», algo que algunos países, como Estados Unidos, «llevan años inventando».
Además, el Parlamento Europeo ha solicitado una resolución parecida por el conjunto del bloque comunitario contra la supuesta red criminal, a la que señalan por «dar cobertura a grupos armados», una iniciativa que ha sido puesta también sobre la mesa a nivel nacional a través de la Comisión Mixta para la Unión Europea, que aprobó el lunes una iniciativa impulsada con Vox y pactada con el PP para instar al Gobierno a promover la inclusión del supuesto cártel en la lista de organizaciones terroristas de la UE.
Desde Caracas siguen mostrándose cautelosos: esta semana, Maduro dijo ejercer el «legítimo derecho a la defensa» ante las «agresiones» de Estados Unidos y amenazó con la «lucha armada» si Venezuela es «agredida».
Todo apunta a que Estados Unidos, que no parece contar de momento con preceptos legales suficientes para perpetrar este tipo de ataques en el Caribe, busca poner a Caracas contra las cuerdas a medida que amplía su presencia militar en la región, tal y como aseguran los expertos.