Etiqueta: Nepal

  • La ONU solicita 49.6 millones de dólares para asistir a Nepal tras inundaciones

    La ONU solicita 49.6 millones de dólares para asistir a Nepal tras inundaciones

    La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus socios humanitarios lanzaron este viernes un llamamiento internacional por $49.6 millones para atender a la población de Nepal afectada por las devastadoras inundaciones que golpearon esta semana la zona fronteriza con el Tíbet, en China.

    La iniciativa pretende brindar asistencia vital a más de 84,000 personas durante los próximos cuatro meses. Este mecanismo de emergencia permite a Naciones Unidas obtener y coordinar recursos de la comunidad internacional para responder a crisis humanitarias provocadas por desastres naturales, conflictos armados y otras emergencias.

    «(La respuesta) aborda las deficiencias operativas críticas identificadas por el Gobierno para prevenir mayores dificultades y brotes de enfermedades a medida que se acerca el invierno en las comunidades de gran altitud del Himalaya», aseguró Naciones Unidas en el comunicado.

    Una masiva riada golpeó el miércoles la frontera entre Nepal y el Tíbet y dejó al menos 1,295 muertos y 4,898 desaparecidos en territorio nepalí. Del lado chino, las autoridades contabilizan 31 fallecidos y otras 531 personas que permanecen sin localizar.

    La directora de la oficina de Naciones Unidas en Nepal, Lila Pieters Yahia, y el Gobierno nepalí acordaron impulsar el llamamiento para conseguir fondos internacionales que permitan mitigar las consecuencias del desastre, según había adelantado Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres.

    El plan priorizará la protección inmediata de las comunidades más vulnerables e incluirá transferencias directas de dinero en las zonas donde los mercados continúen funcionando. El objetivo es permitir que las familias compren productos esenciales y, al mismo tiempo, contribuir a reactivar las economías locales afectadas.

    Los equipos humanitarios también distribuirán materiales para construir refugios capaces de enfrentar las bajas temperaturas y entregarán paneles solares portátiles para restablecer el acceso a electricidad antes de la llegada del invierno. «Las familias lo han perdido todo: sus seres queridos, sus hogares, sus medios de subsistencia, todo arrasado en cuestión de minutos», declaró Lila Pieters Yahia, según recoge el comunicado.

    La ONU busca que los recursos lleguen especialmente a las comunidades remotas del Himalaya antes de que las condiciones climáticas dificulten todavía más las operaciones humanitarias. «Bajo el liderazgo del Gobierno, este llamamiento proporcionará ayuda económica, refugio, atención médica, agua potable y protección a las comunidades más remotas antes de que llegue el invierno», añadió Pieters Yahia.

  • Los desaparecidos en Nepal superan los 5,000 después de más de una semana de la riada

    Los desaparecidos en Nepal superan los 5,000 después de más de una semana de la riada

    El número de fallecidos por las devastadoras riadas en Nepal aumentó a 1,259, mientras que otras 5,083 personas permanecen desaparecidas, cuando las operaciones de búsqueda y rescate cumplen nueve días en las zonas afectadas del centro y norte del país.

    En apenas siete horas, las autoridades incorporaron 867 personas a la lista de desaparecidos y confirmaron siete nuevas muertes, según el último balance de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA), actualizado a las 7:00 p.m., hora local.

    El fuerte incremento en las cifras se produjo después de que los equipos de emergencia consiguieran recopilar información procedente de aldeas del distrito de Rasuwa, una de las zonas más golpeadas por el desastre y ubicada cerca de la frontera entre Nepal y China. Las autoridades también lograron restablecer más del 90 % de las telecomunicaciones.

    Entre las 5,083 personas cuyo paradero aún se desconoce figuran 583 ciudadanos extranjeros, incluidos dos españoles. Las dificultades para llegar a comunidades aisladas han retrasado la recopilación de información sobre la magnitud de la emergencia.

    La NDRRMA informó que 12,038 personas fueron rescatadas hasta el momento como parte de las operaciones desplegadas después del desastre, que el Gobierno de Nepal describió como un «tsunami himalayo».

    Las autoridades también enfrentan dificultades para identificar a las víctimas. Solo 95 cuerpos de los más de 1,200 recuperados pudieron ser entregados a sus familias, por lo que la Policía de Nepal solicitó muestras de sangre y perfiles de ADN a familiares que todavía intentan identificar a sus seres queridos.

    Las riadas comenzaron el pasado 26 de agosto y se convirtieron en uno de los mayores desastres registrados en los últimos años en la nación del Himalaya. Las inundaciones provocaron graves daños en centrales hidroeléctricas y otras infraestructuras, además de destruir viviendas, carreteras y puentes en diferentes distritos.

    El desastre también golpeó al Tíbet, en China, donde las autoridades reportan 21 fallecidos y otras 541 personas que continúan sin ser localizadas. Los equipos de emergencia mantienen las operaciones mientras avanzan hacia las comunidades más alejadas afectadas por las inundaciones.

  • El pueblo de Nepal enterrado hasta los tejados y con sus muertos aún dentro

    El pueblo de Nepal enterrado hasta los tejados y con sus muertos aún dentro

    La riada sepultó partes enteras de este pueblo del centro de Nepal bajo varios metros de barro, piedras y escombros, en Devighat ahora se camina sobre ellos donde antes había calles y, en algunos tramos, los tejados de las casas quedan prácticamente a la altura de los pies.

    Debajo siguen las casas. En algunas, también los muertos.

    Hay cadáveres todavía aprisionados bajo vigas y escombros que nadie ha podido retirar porque el terreno continúa siendo demasiado inestable y las máquinas pesadas no pueden alcanzar algunos edificios.

    Por encima, drones atraviesan el cielo transportando cuerpos sujetos a camillas hasta una escuela cercana, convertida ahora en centro para recibir a los muertos recuperados.

    Abajo, la vida anterior aparece por fragmentos; una cortina continúa colgada de una vivienda partida frente al río, de otra casa sobresale prácticamente solo el tejado y una motocicleta permanece clavada en el barro. Un hombre ha conseguido sacar de la que fue su casa un televisor cubierto de lodo que difícilmente volverá a funcionar.

    La devastación de esta localidad del distrito de Nuwakot forma parte de una catástrofe cuya dimensión Nepal todavía intenta establecer. Cinco días después de las riadas, el Gobierno cifra en 903 los cuerpos recuperados y en alrededor de 4.200 las personas que siguen sin ser localizadas en el país.

    En Devighat, las cifras todavía no alcanzan a contar lo que sigue dentro de las casas.

    Hay cuerpos que siguen dentro de las casas y otros bajo escombros que nadie ha podido levantar. En algunos edificios basta acercarse para que el olor a descomposición se haga más intenso; en otros, los muertos pueden verse desde fuera.

    En una vivienda, unas piernas hinchadas por cinco días de descomposición cuelgan entre los restos mientras el resto del cuerpo parece continuar aprisionado más arriba.

    Nadie en el pueblo puede decir cuántos cuerpos permanecen todavía dentro de las viviendas. Algunos son visibles entre los restos, otros solo se intuyen por el olor que se vuelve más intenso al acercarse a determinadas casas y hay edificios a los que todavía resulta imposible entrar.

    Barro hasta el cuarto piso

    Para entender cuánto subió el agua hay que subir. En uno de los edificios de Devighat todavía queda barro en la cuarta planta, adherido al suelo y las paredes. Allí vivía una pareja de ancianos que sobrevivió por una circunstancia completamente ordinaria en mitad de la catástrofe, ella estaba ingresada en un hospital de Bhaktapur y su marido había ido a acompañarla. Su hijo estaba en el extranjero.

    Cinco días después, familiares y vecinos entran en lo que queda de la vivienda para sacar colchones, ropa, una bombona de gas y la de oxígeno que utilizaba la mujer.

    Desde allí también pueden verse cuerpos.

    Los habitantes explican a EFE que las excavadoras no han podido llegar hasta ellos porque la capa de barro y escombros sobre la que ahora se camina sigue siendo demasiado inestable para la maquinaria pesada.

    Lo que parece una calle puede ser en realidad una masa de sedimentos depositada sobre una vivienda, un patio o los restos de un edificio.

    El olor a descomposición acompaña el recorrido incluso donde los cadáveres no pueden verse.

    En medio de tantos edificios vacíos o sepultados, una casa conserva todavía habitantes.

    En las plantas inferiores, el barro cubre las paredes y tapona incluso la escalera; dos o tres pisos más arriba empieza a secarse y desaparecer y, en la última planta, parece no haber entrado. Las paredes siguen rojas y las plantas de los balcones permanecen verdes.

    Un hombre sin camisa sale al balcón y mira hacia abajo con la naturalidad de quien se asoma a la calle, aunque debajo ya no haya una calle sino metros de barro y desde fuera ni siquiera resulte evidente por dónde entra y sale la familia.

    «Ya no hay puentes»

    Más allá de Devighat hay lugares donde ni siquiera se ha podido buscar de la misma manera.
    Nisma, de 23 años, llegó desde Katmandú con alimentos infantiles y otros suministros. Su abuela sobrevivió, pero cuatro o cinco de sus familiares siguen desaparecidos y algunas de las comunidades donde intentan buscarlos permanecen fuera de su alcance.

    «No podemos llegar hasta allí por carretera», explica a EFE. «Ya no hay puentes», agrega.

    Las riadas destruyeron carreteras y pasos que comunicaban las poblaciones de esta zona del país, dejando comunidades aisladas y dificultando tanto la llegada de ayuda como la búsqueda de quienes todavía no aparecen.

    Entre quienes lograron escapar está Abishek, que corrió con su abuelo hacia una zona elevada después de que el director de su escuela le advirtiera de la crecida. Cinco días después, su familia sigue refugiada en la montaña y la casa en la que vivían ya no existe.

    «La casa se la llevó el rio», dice.

    En Devighat, otras permanecen exactamente donde estaban, pero sepultadas bajo varios metros de barro y escombros, algunas todavía tienen a sus muertos dentro.

  • Inundación deja 804 muertos entre Nepal y China

    Inundación deja 804 muertos entre Nepal y China

    Las autoridades de Nepal elevaron este domingo a 788 la cifra de fallecidos por la violenta inundación del pasado miércoles, que junto a las 16 muertes reportadas por China deja un saldo de 804 víctimas mortales a ambos lados de la frontera.

    El último balance divulgado por la Policía nepalí mantiene además 239 personas heridas y 2,502 desaparecidas. En territorio chino, las autoridades buscan a otras 546 personas, por lo que la cifra conjunta de desaparecidos asciende a 3,048.

    Entre las personas cuyo paradero aún se desconoce figuran centenares de turistas extranjeros, incluidos al menos dos españoles, mientras los equipos de emergencia continúan las labores para localizar sobrevivientes en las zonas más afectadas.

    El Gobierno de Nepal advirtió que las cifras de fallecidos, desaparecidos y daños materiales todavía pueden cambiar conforme avancen las operaciones de búsqueda y verificación. Las autoridades también informaron que recibieron de socios internacionales bolsas herméticas para cadáveres.

    Más de 19,800 integrantes del Ejército y la Policía fueron desplegados en Nepal durante la quinta jornada de operaciones de rescate. Una de las prioridades es localizar a miles de personas en las centrales hidroeléctricas que quedaron sepultadas por la emergencia.

    Las autoridades temen que más de 900 trabajadores permanezcan atrapados en esas instalaciones. Hasta este domingo, Nepal reportó el rescate de 8,730 personas, de las cuales 279 fueron evacuadas en helicóptero desde proyectos hidroeléctricos y otras 227 son extranjeras.

    Los cadáveres que todavía no han podido ser identificados permanecen en 21 hospitales de distintos distritos. Las autoridades comenzaron además los entierros de algunos cuerpos debido al avanzado proceso de descomposición.

    En China, el Ministerio de Gestión de Emergencias informó que una nueva represa natural formada por un corrimiento de tierra en la zona afectada comenzó a liberar agua de manera natural y se encuentra ya «prácticamente vaciada» en el suroeste del Tíbet.

     

  • Inundación en Nepal deja 669 muertos y 2,362 desaparecidos

    Inundación en Nepal deja 669 muertos y 2,362 desaparecidos

    Al menos 669 personas murieron y otras 2,362 permanecen desaparecidas tras la grave inundación provocada el miércoles por la crecida del río Bhotekoshi en Rasuwa, un distrito montañoso de Nepal cercano a la frontera con la región autónoma china del Tíbet, según el último balance de las autoridades.

    El portavoz de la Policía de Nepal, Abhinarayan Kafle, informó este sábado sobre las nuevas cifras de víctimas, que reflejan una reducción de unas 150 personas en la cantidad de desaparecidos respecto al balance divulgado anteriormente. Del lado chino, las autoridades confirmaron siete fallecidos y 554 desaparecidos, de acuerdo con la oficina de emergencias del Tíbet.

    Entre los cuerpos recuperados por los equipos de emergencia hay 148 mujeres, 268 hombres, 22 niñas y 20 niños. Las autoridades también contabilizaron 221 restos humanos que todavía no han podido ser identificados, mientras que 20 cuerpos ya fueron entregados a sus familiares.

    El balance de desaparecidos incluye a 1,591 hombres y 264 ciudadanos nepalíes, además de 223 hombres y 300 mujeres de otras nacionalidades. Las autoridades reportaron también 2,301 personas heridas, de las cuales 1,506 son hombres y 795 mujeres.

    Unas 1,000 personas permanecen alojadas en nueve centros de acogida habilitados para atender a los damnificados por la emergencia, mientras otras 101 continúan hospitalizadas debido a las lesiones sufridas durante la riada.

    La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA) elevó a 4,451 la cantidad de personas rescatadas desde que comenzaron las operaciones de emergencia en las comunidades afectadas.

    Militares y voluntarios continúan las labores para localizar a las víctimas, principalmente en Rasuwa, Timure, Trishuli y Dhunche. Los equipos de rescate cuentan con 16 helicópteros pertenecientes al Ejército nepalí y a empresas privadas para movilizar personal y acceder a las áreas afectadas.

    La crecida del río Bhotekoshi provocó daños en los distritos de Rasuwa, Chitwan, Dhading, Tanahun, Gorkha, Nuwakot y Nawalparasi Este. Las operaciones de búsqueda y rescate continúan mientras las autoridades intentan determinar la magnitud total de la tragedia.

     

  • Riada en Nepal afecta a unas 93,000 personas, según estimaciones preliminares

    Riada en Nepal afecta a unas 93,000 personas, según estimaciones preliminares

    La gigantesca riada que golpeó Nepal esta semana puede haber afectado a unas 93,000 personas, según las primeras estimaciones divulgadas este viernes por la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR), que advirtió que todavía existen comunidades a las que los equipos humanitarios no han podido llegar.

    «Debido a que carreteras y puentes han sido arrasados y a la interrupción de cobertura celular y de electricidad, todavía no hemos podido acceder a algunas de las zonas más afectadas», dijo por teleconferencia desde Katmandú el representante de la organización humanitaria, David Fisher.

    Fisher reconoció que la información disponible sobre las consecuencias de las inundaciones «sigue siendo aproximada y que «muchas personas que lo necesitan aún no han recibido la ayuda que requieren». La FICR considera que el balance podría aumentar conforme los equipos de emergencia logren acceder a las comunidades actualmente aisladas.

    «Muchos de ustedes habrán oído que hoy se produjo una nueva inundación a lo largo del mismo río en Rasuwa. Esto, por supuesto, es motivo de máxima preocupación tanto para la población afectada como para quienes están prestando apoyo», explicó Fisher, aunque señaló que el nuevo episodio no alcanzó la magnitud de la inundación ocurrida dos días antes.

    Al menos dos áreas afectadas únicamente pueden ser alcanzadas mediante helicópteros debido a la destrucción de las carreteras y los puentes que permitían llegar hasta ellas. La falta de agua potable representa otro de los principales problemas para las comunidades incomunicadas.

    «Todo tiene que ser heliportado, hasta el agua potable, que es una cuestión problemática porque no hay suministro de agua limpia y segura», explicó la máxima representante de Naciones Unidas en Nepal, Lila Pieters Yahia, quien asumió la coordinación de la asistencia de la organización. La funcionaria destacó además que el Gobierno nepalí movilizó a más de 30,000 efectivos militares para colaborar directamente en las operaciones de rescate.

    La FICR también informó sobre dificultades para trasladar por carretera suministros de emergencia hacia Rasuwa, donde las necesidades humanitarias son importantes. En Nuwakot, en cambio, la Cruz Roja de Nepal comenzó a entregar alimentos, agua, artículos de higiene, colchones y mantas a las personas que perdieron sus viviendas.

    Ante la posibilidad de que aumenten las necesidades de asistencia, la FICR solicitó financiación de emergencia por $31.1 millones para respaldar las operaciones de la Cruz Roja nepalí.

     

  • El colapso de un glaciar habría provocado mortal riada en zonas de Nepal y China

    El colapso de un glaciar habría provocado mortal riada en zonas de Nepal y China

    El colapso de un glaciar habría provocado la enorme riada que golpeó una zona fronteriza entre el norte de Nepal y el Tíbet, en China, y que deja un balance provisional conjunto de 362 muertos y unos 1,400 desaparecidos, según las investigaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y expertos chinos.

    «Se trató de un derrumbe glaciar y un flujo de detritos», determinó este jueves el USGS, que inicialmente relacionó el origen de la tragedia con un terremoto de magnitud 4.4 en Nepal y posteriormente reclasificó el evento como un deslizamiento de tierra.

    Expertos del Ministerio de Recursos Naturales de China también concluyeron, mediante el análisis de imágenes satelitales, que el desastre comenzó con el desprendimiento de una masa de hielo en una zona glaciar de Nepal ubicada a una altitud de entre 5,200 y 5,500 metros.

    Según las autoridades chinas, la masa desprendida arrastró materiales glaciares mientras descendía a gran velocidad, transformándose primero en un flujo de detritos y posteriormente en un corrimiento de lodo. La avalancha recorrió aproximadamente 20 kilómetros en apenas siete minutos hasta alcanzar el puerto fronterizo de Gyirong.

    Nepal elevó a 359 el número de fallecidos por la riada, que golpeó especialmente el distrito de Rasuwa, ubicado en el norte del país y próximo a la frontera con la región autónoma china del Tíbet.

    La Junta de Turismo de Nepal (NTB) informó además que al menos 644 turistas registrados en la zona afectada permanecen desaparecidos. De ese total, 517 son extranjeros, mientras continúan las operaciones para localizar a las personas que permanecen sin contacto.

    En territorio chino, las autoridades reportaron tres fallecidos y 558 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong. Las cifras proporcionadas por ambos países elevan a 362 las muertes confirmadas y sitúan en alrededor de 1,400 el número total de desaparecidos por el desastre.

    Las autoridades indicaron que numerosas víctimas fueron arrastradas varios kilómetros desde el lugar donde comenzó la riada. El enorme flujo de agua, lodo, piedras y restos de infraestructura descendió por el cauce y afectó distintas localidades situadas en las zonas bajas de la región fronteriza.

     

     

  • Nepal despliega helicópteros para buscar cientos de desaparecidos tras riada que dejó al menos 160 muertos

    Nepal despliega helicópteros para buscar cientos de desaparecidos tras riada que dejó al menos 160 muertos

    Nepal desplegó este jueves helicópteros militares y privados para reforzar las operaciones de búsqueda y rescate tras las inundaciones que dejaron al menos 160 muertos entre ese país y la vecina China, mientras centenares de personas continúan desaparecidas.

    «Los ciudadanos heridos y en peligro debido a las inundaciones del río Bhote Koshi en Rasuwa serán rescatados a partir del jueves por la mañana por helicópteros del Ejército nepalí y del sector privado», afirmó la oficina del primer ministro, Balendra Shah.

    Las autoridades nepalíes también desplegaron cuatro drones para participar en las operaciones en Rasuwa, uno de los distritos más afectados por la riada, además de unos 3,300 efectivos distribuidos en diferentes zonas golpeadas por el desastre.

    «De los 64 agentes de policía que prestan servicio en varios puestos policiales en Rasuwa, 32 han logrado establecer contacto, mientras que 28 siguen sin poder comunicarse hasta el momento», dijo el portavoz policial Abi Narayan Kafle.

    El último balance sitúa en 157 el número de fallecidos en Nepal. En China, el medio estatal CCTV informó este jueves de tres muertos y 558 desaparecidos en territorio tibetano. Las autoridades de ambos países todavía no cuentan con un mecanismo conjunto que permita unificar las cifras de personas desaparecidas.

    En el condado chino de Gyirong, en el Tíbet, las operaciones enfrentan dificultades por las lluvias, los daños en las vías de acceso, los cortes en las comunicaciones y la inestabilidad de las laderas. Los equipos localizaron además un lago formado por el represamiento natural del agua cerca del paso fronterizo con Nepal, aumentando el riesgo de nuevos desastres.

    Los sedimentos acumulados por el flujo de lodo alcanzan aproximadamente 1.5 metros de espesor en algunos sectores, según información divulgada por medios estatales chinos. El borde de la zona afectada se encuentra a unos 2.5 kilómetros del puerto fronterizo de Gyirong, considerado uno de los puntos más golpeados.

    Las características geográficas complican todavía más las labores. La zona se encuentra en un valle de alta montaña donde confluyen diferentes cursos de agua, con desniveles superiores a los 3,000 metros y presencia de glaciares en las zonas más elevadas. Las precipitaciones también aumentan la posibilidad de nuevos derrumbes, deslizamientos y caídas de rocas.

    Los daños en las comunicaciones obligaron a las autoridades chinas a recurrir a medios aéreos para restablecer la conectividad. Un dron enviado desde la vecina provincia de Sichuan llegó durante la madrugada de este jueves equipado con una estación base móvil y sistemas de comunicación satelital para apoyar las operaciones de emergencia.

     

  • La potente riada entre Nepal y China deja al menos 160 muertos y destruyó casas, puentes y carreteras

    La potente riada entre Nepal y China deja al menos 160 muertos y destruyó casas, puentes y carreteras

    Al menos 160 personas murieron y más de 700 permanecían desaparecidas este miércoles después de que violentas inundaciones repentinas golpearan zonas fronterizas de Nepal y el Tíbet, en China, donde la fuerza del agua destruyó puentes, carreteras y dañó instalaciones hidroeléctricas.

    La mayor cantidad de víctimas se registró en Nepal, donde la Policía informó sobre la recuperación de 157 cadáveres en las áreas afectadas por la crecida del río Bhote Koshi. Las autoridades todavía trabajaban en la identificación de los fallecidos, según los últimos reportes divulgados por medios nepalíes.

    La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) informó que 384 turistas permanecían sin contacto, entre ellos 291 extranjeros y 93 nepalíes. También se desconocía la situación de 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 integrantes de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de diferentes proyectos hidroeléctricos.

    En territorio chino, las autoridades reportaron al menos tres fallecidos y 265 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong, según un primer balance divulgado por el medio estatal CCTV. El número definitivo de muertos y heridos todavía se encontraba bajo verificación mientras continuaban las labores de búsqueda y rescate.

    La riada golpeó especialmente el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal, donde el agua alcanzó las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, próximas a uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet. El desastre dañó al menos 80 puentes, de los cuales 35 eran vehiculares y 45 colgantes, además de unos 40 kilómetros de carreteras y diferentes proyectos hidroeléctricos.

    El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, explicó que los primeros indicios apuntaban inicialmente a un supuesto terremoto que habría provocado un gran deslizamiento de tierra, bloqueando temporalmente el cauce de un río en territorio tibetano. La acumulación de agua habría desencadenado posteriormente la violenta crecida.

    Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) determinó posteriormente que el evento registrado inicialmente como un terremoto de magnitud 4.4 fue en realidad un deslizamiento de tierra. Un nuevo análisis de las ondas sísmicas llevó al organismo a reclasificar el fenómeno con magnitud 5.2 y ubicar su origen a unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari, Nepal, a partir de imágenes satelitales.

    El Gobierno de Nepal declaró durante tres meses como zona de desastre las áreas afectadas y ordenó movilizar helicópteros militares y privados para las operaciones de búsqueda y rescate. Las autoridades también dispusieron atención médica gratuita para los heridos y acelerar los trabajos destinados a restablecer carreteras, electricidad y telecomunicaciones.

     

  • Nepal evalúa permitir primer robot humanoide en el Everest

    Nepal evalúa permitir primer robot humanoide en el Everest

    Nepal estudia autorizar una expedición inédita en el monte Everest que incluiría a un robot humanoide diseñado para operar en condiciones extremas, en un proyecto que podría abrir una nueva etapa para la robótica aplicada a la exploración de alta montaña.

    La iniciativa fue presentada por una organización sin fines de lucro registrada en Estados Unidos y una empresa de expediciones nepalí, que buscan poner a prueba el desempeño de una máquina avanzada en uno de los entornos más desafiantes del planeta.

    El protagonista del proyecto es Pemba, una versión modificada del robot Unitree G1, desarrollado en China. El dispositivo mide aproximadamente 1.3 metros de altura, posee decenas de articulaciones y está diseñado para caminar, mantener el equilibrio, escalar y manipular objetos.

    La propuesta surge después de que este tipo de robots llamara la atención internacional durante una media maratón celebrada en Pekín, donde más de 100 equipos de robótica demostraron avances tecnológicos en movilidad e inteligencia artificial.

    Pemba ya alcanzó un hito este año al convertirse en el primer robot humanoide en coronar una montaña de más de 6,000 metros de altura, al llegar a la cima del volcán Chimborazo, en Ecuador.

    “Las montañas más altas del planeta son el banco de pruebas más exigente que existe: terreno inestable, frío extremo, comunicaciones limitadas, energía escasa. Si un humanoide funciona ahí, funciona casi en cualquier sitio”, afirmó Pablo Berlanga, fundador de Geologic Dome e impulsor de la iniciativa.

    Según el proyecto, el robot sería transportado por etapas entre el campamento base del Everest, situado a 5,364 metros de altitud, y el campamento IV, ubicado a 7,920 metros, donde sería ensamblado y sometido a diferentes pruebas operativas.

    Uno de los objetivos principales consiste en que el robot utilice sus manos mecánicas para recolectar pequeños residuos abandonados por montañistas, una problemática ambiental persistente en la montaña más alta del mundo.

    Los promotores también buscan evaluar el potencial de la tecnología para monitorear grietas, recopilar datos ambientales y realizar tareas de vigilancia en zonas de difícil acceso.

    Sin embargo, la misión enfrenta importantes desafíos técnicos. Las baterías del robot pueden perder capacidad cuando las temperaturas descienden por debajo de los 20 grados bajo cero, por lo que los ingenieros desarrollan sistemas de calefacción especiales para proteger sus componentes.

    Además, el equipo trabaja en algoritmos de aprendizaje automático que permitan al robot adaptarse en tiempo real a terrenos irregulares y condiciones cambiantes.

    La comunicación también representa un reto, ya que la cobertura convencional desaparece a grandes altitudes, obligando a utilizar sistemas satelitales y mayores niveles de autonomía operativa.

    Más allá de los aspectos tecnológicos, el proyecto enfrenta un obstáculo legal: Nepal no posee actualmente una legislación que regule la participación de robots en expediciones de montaña.

    El director del Departamento de Turismo de Nepal, Himal Gautam, explicó que el Gobierno solicitó una propuesta normativa para establecer procedimientos de seguridad, requisitos operativos y tarifas para este tipo de actividades.

    “Como no contamos con una ley que permita a seres no humanos escalar el Everest, incluidas las normas sobre tasas, no se autorizó al robot a escalar durante la temporada de primavera. Estamos evaluando la propuesta y preparando la legislación necesaria”, señaló Gautam.

    Los organizadores estiman que la expedición tendrá un costo de entre $200,000 y $500,000 y esperan realizar las primeras pruebas durante la temporada de otoño o invierno, una vez que Nepal defina el marco regulatorio correspondiente.