Nepal evalúa permitir primer robot humanoide en el Everest

Nepal estudia autorizar una expedición inédita en el monte Everest que incluiría a un robot humanoide diseñado para operar en condiciones extremas, en un proyecto que podría abrir una nueva etapa para la robótica aplicada a la exploración de alta montaña.

La iniciativa fue presentada por una organización sin fines de lucro registrada en Estados Unidos y una empresa de expediciones nepalí, que buscan poner a prueba el desempeño de una máquina avanzada en uno de los entornos más desafiantes del planeta.

El protagonista del proyecto es Pemba, una versión modificada del robot Unitree G1, desarrollado en China. El dispositivo mide aproximadamente 1.3 metros de altura, posee decenas de articulaciones y está diseñado para caminar, mantener el equilibrio, escalar y manipular objetos.

La propuesta surge después de que este tipo de robots llamara la atención internacional durante una media maratón celebrada en Pekín, donde más de 100 equipos de robótica demostraron avances tecnológicos en movilidad e inteligencia artificial.

Pemba ya alcanzó un hito este año al convertirse en el primer robot humanoide en coronar una montaña de más de 6,000 metros de altura, al llegar a la cima del volcán Chimborazo, en Ecuador.

“Las montañas más altas del planeta son el banco de pruebas más exigente que existe: terreno inestable, frío extremo, comunicaciones limitadas, energía escasa. Si un humanoide funciona ahí, funciona casi en cualquier sitio”, afirmó Pablo Berlanga, fundador de Geologic Dome e impulsor de la iniciativa.

Según el proyecto, el robot sería transportado por etapas entre el campamento base del Everest, situado a 5,364 metros de altitud, y el campamento IV, ubicado a 7,920 metros, donde sería ensamblado y sometido a diferentes pruebas operativas.

Uno de los objetivos principales consiste en que el robot utilice sus manos mecánicas para recolectar pequeños residuos abandonados por montañistas, una problemática ambiental persistente en la montaña más alta del mundo.

Los promotores también buscan evaluar el potencial de la tecnología para monitorear grietas, recopilar datos ambientales y realizar tareas de vigilancia en zonas de difícil acceso.

Sin embargo, la misión enfrenta importantes desafíos técnicos. Las baterías del robot pueden perder capacidad cuando las temperaturas descienden por debajo de los 20 grados bajo cero, por lo que los ingenieros desarrollan sistemas de calefacción especiales para proteger sus componentes.

Además, el equipo trabaja en algoritmos de aprendizaje automático que permitan al robot adaptarse en tiempo real a terrenos irregulares y condiciones cambiantes.

La comunicación también representa un reto, ya que la cobertura convencional desaparece a grandes altitudes, obligando a utilizar sistemas satelitales y mayores niveles de autonomía operativa.

Más allá de los aspectos tecnológicos, el proyecto enfrenta un obstáculo legal: Nepal no posee actualmente una legislación que regule la participación de robots en expediciones de montaña.

El director del Departamento de Turismo de Nepal, Himal Gautam, explicó que el Gobierno solicitó una propuesta normativa para establecer procedimientos de seguridad, requisitos operativos y tarifas para este tipo de actividades.

“Como no contamos con una ley que permita a seres no humanos escalar el Everest, incluidas las normas sobre tasas, no se autorizó al robot a escalar durante la temporada de primavera. Estamos evaluando la propuesta y preparando la legislación necesaria”, señaló Gautam.

Los organizadores estiman que la expedición tendrá un costo de entre $200,000 y $500,000 y esperan realizar las primeras pruebas durante la temporada de otoño o invierno, una vez que Nepal defina el marco regulatorio correspondiente.

 

 

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