Las remesas familiares enviadas a El Salvador mediante carteras de criptomonedas registraron un crecimiento de 49.7 % durante el primer trimestre de 2026, según datos del Banco Central de Reserva (BCR).
Entre enero y marzo, estos envíos sumaron $17.38 millones, lo que representa un incremento de $5.77 millones respecto al mismo período de 2025, cuando alcanzaron $11.61 millones.
A pesar del crecimiento, las remesas en criptomonedas continúan representando una porción reducida del total. En el primer trimestre de 2026 equivalieron al 0.71 % de los $2,435.59 millones recibidos en remesas generales.
En comparación, durante el mismo lapso de 2025, este tipo de transferencias representó el 0.51 % de los $2,269.69 millones que ingresaron al país.
Las cifras reflejan que, aunque el uso de activos digitales para el envío de dinero ha mostrado un repunte reciente, su participación dentro del flujo total de remesas sigue siendo marginal.
En términos anuales, el comportamiento ha sido irregular. En 2025, el acumulado de remesas en criptomonedas cayó un 32.5 %, al cerrar en $57.67 millones, es decir, $27.83 millones menos que los $85.5 millones registrados en 2024.
El Salvador adoptó el bitcóin como moneda de curso legal en septiembre de 2021, junto al dólar estadounidense, en una de las principales apuestas económicas del Gobierno.
Sin embargo, diversos estudios han señalado que más del 90 % de la población no utiliza de forma cotidiana esta criptomoneda, pese a los incentivos promovidos por las autoridades.
Recientemente, tras un acuerdo por $1,400 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el país modificó su marco legal y retiró al bitcóin su estatus de moneda de curso legal, además de limitar el rol del Estado en su uso y circulación.
La cantidad de personas beneficiadas por remesas familiares en El Salvador registró una leve disminución del 0.027 % en 2025, según datos del Banco Central de Reserva (BCR).
De acuerdo con la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), el número de beneficiarios pasó de 1,575,815 en 2024 a 1,575,378 en 2025, lo que representa una reducción de 437 personas.
Este comportamiento marca el segundo año consecutivo a la baja, luego de que en 2024 se reportara una caída del 3.1 %, equivalente a 50,542 personas menos respecto a 2023.
En contraste, la cantidad de hogares que reciben remesas mostró un incremento del 0.85 %, al pasar de 529,352 en 2024 a 533,875 en 2025, es decir, 4,523 hogares adicionales.
Sin embargo, el ingreso promedio mensual por hogar disminuyó un 3.47 %, situándose en $179.54 en 2025 frente a $186 en 2024.
A nivel individual, la remesa promedio mensual también bajó un 2.62 %, al pasar de $62.48 en 2024 a $60.84 en 2025.
A pesar de estas reducciones en beneficiarios y montos promedio, El Salvador recibió un total de $9,987.91 millones en remesas en 2025, lo que representa un crecimiento del 17.7 % en comparación con el año anterior.
Las remesas continúan siendo un pilar fundamental de la economía salvadoreña, al representar aproximadamente el 24 % del Producto Interno Bruto (PIB).
Además, estos ingresos superan a otras fuentes de divisas como las exportaciones, la inversión extranjera directa y el turismo internacional.
La mayoría de las remesas provienen de Estados Unidos, donde residen más de dos millones de salvadoreños, consolidando este flujo como un soporte clave para miles de hogares.
Las remesas familiares alcanzaron los $1,524.8 millones en los primeros dos meses de 2026, una cifra récord en comparación con el mismo período de las últimas tres décadas, según estadísticas actualizadas este martes por el Banco Central de Reserva (BCR).
El ingreso de remesas experimentó un crecimiento de 8.4 % frente a los $1,406.6 millones registrados en igual período de 2025, equivalente a $118.2 millones adicionales.
Solo en febrero se registró el ingreso de $765.3 millones, es decir, $35 millones más que en el mismo mes del año pasado.
De acuerdo con el BCR, el número de operaciones realizadas por salvadoreños en el exterior para enviar remesas superó los 3.9 millones, con un crecimiento del 2.7 %.
Aunque las remesas se mantienen en crecimiento, el Banco Central señala una desaceleración en comparación con el repunte de 14.2 % observado en 2025, en un contexto de incertidumbre por la Administración de Donald Trump, que había anunciado posibles deportaciones masivas al asumir el poder.
Estados Unidos concentró $1,406.4 millones en remesas, equivalentes al 92.2 % del total. Este monto creció en $101.8 millones, un 7.8 %.
Canadá se mantiene como el segundo país de origen, con $13.1 millones y un crecimiento de 2.8 %. Sin embargo, el BCR destaca a España e Italia por sus mayores tasas de expansión, con incrementos de 27.6 % y 22.4 %, respectivamente, aunque con montos menores de $11.7 millones y $10.7 millones.
En los 14 departamentos del país se registró crecimiento en la recepción de remesas. Chalatenango reportó la mayor variación, con un aumento de 13.6 % tras recibir más de $91.9 millones, equivalente al 6 % del total.
San Salvador se mantiene como el principal receptor, con una participación del 18.6 %, lo que equivale a $284 millones a febrero.
Repuntan remesas de bolsillo y en criptomonedas
Tras un período de caídas, el BCR reportó que las remesas enviadas a través de billeteras de criptomonedas crecieron 146.4 %. Entre enero y febrero sumaron $11.6 millones, frente a los $4.7 millones del mismo período de 2025.
No obstante, estas operaciones siguen siendo marginales, ya que representan apenas el 0.8 % del total de remesas.
Asimismo, las remesas en “bolsillo” —dinero enviado a través de familiares o conocidos— aumentaron 8.4 % y sumaron $55.6 millones a febrero.
Expertos habían advertido que este tipo de envíos podría incrementarse para evitar el pago de un impuesto del 1 % en Estados Unidos sobre remesas enviadas por personas no ciudadanas o cuyos fondos no provengan de cuentas bancarias en ese país.
Por el contrario, las remesas en recargas a teléfonos móviles disminuyeron 9.7 % y totalizaron $2.3 millones a febrero.
Las remesas recibidas mediante billeteras de criptomonedas en El Salvador registraron un aumento aproximado de 128 % en enero de 2026, al sumar $5.56 millones, según datos del Banco Central de Reserva (BCR) conocidos este viernes.
El monto supera en $3.12 millones los $2.44 millones reportados en enero de 2025. No obstante, estos ingresos representan apenas 0.73 % del total de $759.45 millones en remesas recibidas en el primer mes de 2026. En enero de 2025, la proporción fue de 0.36 % sobre un total de $676.29 millones.
Pese al repunte mensual, el acumulado de 2025 reflejó una caída de 32.5 % en las remesas recibidas a través de billeteras de criptomonedas. Durante los 12 meses del año pasado se contabilizaron $57.67 millones, es decir, $27.83 millones menos que los $85.5 millones registrados en 2024.
El Salvador adoptó en septiembre de 2021 el bitcóin como moneda de curso legal junto al dólar estadounidense, como parte de la estrategia económica impulsada por el presidente Nayib Bukele. Sin embargo, más del 90 % de la población rechazó su uso cotidiano, mientras que el Gobierno promovió incentivos fiscales para atraer inversionistas en activos digitales.
Posteriormente, tras alcanzar un acuerdo por $1,400 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Asamblea Legislativa —dominada por el partido oficialista Nuevas Ideas— retiró la calidad de moneda de curso legal del bitcóin y limitó la participación estatal en su uso y circulación.
Aunque el uso de criptomonedas en remesas muestra señales de recuperación en el arranque de 2026, su peso dentro del flujo total de envíos familiares continúa siendo marginal en la economía salvadoreña.
Por primera vez, el promedio de remesas que recibe Chalatenango superó la barrera de los $500 en enero pasado, rebasando incluso la media nacional y el salario mínimo, según estadísticas del Banco Central de Reserva (BCR).
En enero se recibieron $759.4 millones en remesas familiares, una cifra superior en 12.3 % a igual mes de 2025.
El Banco Central destaca en su último informe que el promedio nacional de remesas se ubicó en $372.6 en enero pasado, $22.6 más que el promedio registrado en 2025, equivalente a un crecimiento de 6.4 %.
Como ha ocurrido en otras ocasiones, Chalatenango reporta un promedio más alto; sin embargo, en enero alcanzó los $505.5, un 26 % por encima de la media nacional e incluso superior al salario mínimo, vigente en $404.8 desde junio de 2025.
El promedio de remesas que recibieron los hogares chalatecos aumentó en $44.4 en relación con los $461.1 registrados al cierre de 2025, pero el incremento es mayor —de $114.3— frente a los $391.2 reportados en 2024.
Aunque Chalatenango no es uno de los departamentos que más remesas capta en términos absolutos, en enero marcó otro récord con un crecimiento interanual de 19 % en la recepción de estos envíos, la mayor tasa de variación del país.
Según el BCR, Chalatenango recibió $45.4 millones en remesas en enero pasado, equivalente al 6 % del total nacional, lo que lo ubica como el séptimo departamento con mayor recepción, superado por San Salvador, Santa Ana, San Miguel, La Unión, Usulután y La Libertad.
El municipio de Chalatenango Centro representó el 45.3 % del total captado por el departamento, con $20.59 millones. Este territorio está conformado por los distritos de Agua Caliente, Dulce Nombre de María, El Paraíso, La Reina, Nueva Concepción, San Fernando, San Francisco Morazán, San Rafael, Santa Rita y Tejutla.
El departamento de San Salvador, que concentra el 18.9 % de las remesas, reportó un promedio de $340.7, el segundo más bajo del país después de La Paz, con $339.6.
Por encima del promedio nacional también se ubicaron Cabañas, con $467.4; Morazán, con $432.1; La Unión, con $399.1; y San Miguel, con $390.3.
Las remesas familiares mantuvieron un crecimiento de doble dígito en el primer mes de 2026 y sumaron $759.4 millones, informó este martes el Banco Central de Reserva (BCR).
Esta cifra aumentó en $83.1 millones, equivalente a un 12.3 % más que en el mismo mes de 2025, cuando sumaron $676.3 millones.
Según el BCR, enero de 2026 es el mes de enero con la mayor cifra de remesas, siguiendo el dinamismo mostrado al cierre de 2025, cuando alcanzaron una cifra récord de $9,987.9 millones (12.7 % de crecimiento).
Estados Unidos representó el 92 % de las remesas recibidas en enero pasado, equivalente a $698.6 millones. Esta cifra aumentó un 11.8 % frente al mismo período de 2025.
Las remesas recibidas de Canadá crecieron un 1.5 % tras sumar $6.7 millones, mientras que los envíos desde España repuntaron un 34.8 %, con $6.1 millones, y desde Italia aumentaron un 34.8 %, luego de sumar $5.6 millones.
El mayor porcentaje de crecimiento se registró en Alemania, con un 54.4 %; sin embargo, representa $300,000 y se ubica en el puesto 15 entre los principales países de origen.
Promedio de remesas
El promedio nacional de remesas escaló a $372.6, un 6.4 % más en relación con los $350 de finales de 2025.
De acuerdo con el BCR, es la primera vez que el promedio en Chalatenango rompe la barrera de los $500 mensuales y se ubicó en $505.5 en enero pasado.
Las remesas familiares son la principal fuente de divisas de El Salvador, con una participación superior al 20 % del producto interno bruto (PIB).
Las remesas familiares enviadas a El Salvador, Guatemala y Honduras totalizaron $47,730.2 millones en 2025, lo que representa un crecimiento del 20.12 % en comparación con 2024, según datos obtenidos este miércoles de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
El monto supera en $7,997.3 millones los $39,732.9 millones registrados el año anterior. En promedio, los tres países del llamado Triángulo Norte recibieron $3,977 millones mensuales en remesas durante 2025. Los meses con mayores ingresos fueron julio con $4,354 millones, diciembre con $4,309 millones y octubre con $4,301 millones.
Del total recibido, $9,987.9 millones (20.9 %) correspondieron a El Salvador; $25,530.2 millones (53.5 %) a Guatemala; y $12,212 millones (25.6 %) a Honduras. En términos de crecimiento interanual, Honduras registró el mayor aumento con 25.3 %, seguido de Guatemala con 18.7 % y El Salvador con 17.8 %.
Cada año, más de 500,000 personas de estos tres países intentan emigrar de manera irregular hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades.
En el caso salvadoreño, las remesas provienen principalmente de Estados Unidos, donde residen más de 2 millones de salvadoreños. Economistas señalan que estos envíos constituyen el principal sostén de la economía nacional y se destinan mayoritariamente al consumo de bienes y servicios.
El promedio de remesas familiares aumentó un 13.3 % y se colocó en $350 al cierre de 2025, indican las estadísticas del Banco Central de Reserva (BCR).
Dicha cifra aumentó en $41.1 frente a los $308.9 que promedió en 2024, o un 12.3 % en relación con los $311.4 de 2023.
El promedio de remesas familiares de 2025 representa un 85.6 % del salario mínimo vigente a partir de junio pasado, fijado en $408.8.
Nuevamente, Chalatenango registró el promedio más alto, con $461.1 al cierre de 2025, equivalente a $69.9 adicionales (17.8 %) respecto a los $391.2 registrados en 2024.
Sobre el promedio nacional también se encuentran Morazán, con $408; La Unión, con $374.8; San Miguel, con $367; y San Vicente, con $353.3.
Si bien San Salvador es el departamento con mayor recepción de remesas, con un 18.4 %, tiene el promedio más bajo, de $313.6. Le siguen Sonsonate, con $322.6, y La Paz, con $320.4.
Promedio por departamento
– Chalatenango: $461.1 – Santa Ana: $342.3 – Ahuachapán: $346.6 – Sonsonate: $322.6 – La Libertad: $335.9 – San Salvador: $313.6 – Cuscatlán: $335.2 – Cabañas: $442.9 – La Paz: $320.4 – San Vicente: $353.3 – Usulután: $341.1 – San Miguel: $367 – Morazán: $408 – La Unión: $344.7
Más de 2.34 millones de salvadoreños recibieron remesas familiares en 2025, según el Banco Central de Reserva (BCR).
Desde 2023, el Banco Central incorporó a su oferta estadística el desglose del número de beneficiarios de remesas familiares. En 2025, estos aumentaron en 65,591 personas respecto al año anterior, cuando superaron los 2.27 millones, lo que representó un crecimiento del 2.8 %.
El BCR registró que el 55.9 % de los beneficiarios corresponde a mujeres, que sumaron 1.31 millones. Esta cifra aumentó en 18,150 respecto a las 1.2 millones de salvadoreñas que recibieron remesas en 2024, equivalente a un crecimiento del 1.4 %.
La población masculina beneficiada con remesas mostró un mayor incremento, del 9.1 %, al pasar de 944,750 en 2024 a más de 1.03 millones de hombres receptores en 2025, equivalente a 86,181 personas adicionales.
Los hombres representan el 43.9 % de la población receptora de remesas, mientras que 1,268 beneficiarios no se clasificaron al momento de cobrar la remesa, equivalente al 0.05 % del total, un peldaño que además mostró una reducción de 38,740 (96.8 %) que en 2024.
Las remesas son uno de los principales generadores de divisas para la economía. En 2025 cerraron con un crecimiento del 17.8 %, tras superar los $9,987.9 millones, en un contexto marcado por el temor a la deportación debido al endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos.
¿Dónde se cobran?
Debido al incremento en la recepción de remesas, más negocios se han sumado como puntos pagadores, lo que evita, en muchos casos, que los beneficiarios viajen hasta los bancos para retirar el dinero.
Las instituciones financieras se mantienen como los lugares de mayor recurrencia para cobrar remesas, con una participación del 82 %, tras sumar $8,190.2 millones. Esta cifra incluye agentes remesadores, bancos, bancos de los trabajadores y cooperativos, sociedades de ahorro y crédito, cajas de crédito y subagentes.
Los minisúper o mercados representan el 6 % de los pagos de remesas, con $596.9 millones al cierre de 2025. Entretanto, las remesas en efectivo o “de bolsillo” representan el 3.9 %, con $391.7 millones.
El envío de remesas de bolsillo creció un 18 % frente a 2024. Esta modalidad es utilizada por salvadoreños en el exterior para evitar el pago de comisiones a empresas remesadoras, ya que envían el dinero a través de amigos o familiares que viajan al país.
Banco Promerica cumple 30 años de presencia en El Salvador, período en el que se ha consolidado como el quinto banco privado más grande gracias a su apuesta en los segmentos de comercio e inversión.
Promerica ingresó al mercado salvadoreño en 1996, en una etapa de recuperación económica posterior al conflicto armado, como parte de la expansión regional del nicaragüense Grupo Promerica. En tres décadas, la institución escaló hasta convertirse en el quinto banco privado más grande del país, tras atravesar distintos ciclos económicos y eventos adversos como la dolarización, terremotos, altos niveles de violencia, inundaciones y marcos regulatorios que no siempre fueron favorables para el sector bancario.
“A lo largo del tiempo hemos evolucionado y nos hemos transformado”, afirmó Lázaro Figueroa, presidente de Promerica, quien destacó que el grupo financiero también logró expandirse a ocho mercados más en la región, que abarcan desde Guatemala hasta Panamá, además de República Dominicana e Islas Caimán.
La operación en El Salvador incluye 50 puntos de servicio, 1,500 corresponsales financieros, 125 cajeros automáticos y una plataforma tecnológica que el banco define como una “súper app”.
“Somos un banco que ofrece servicios universales, y eso es para tanto empresas como personas. Pero una pieza fundamental, importante para nosotros, es la pyme, la base de la economía de tal manera que nosotros somos un fiel creyente en apoyar al sector”, sostuvo el banquero.
Lázaro Figueroa, presidente de Promerica, destacó el rol del banco en 30 años como un referente para las pymes. /Cortesía Promerica
El respaldo financiero al sector productivo se refleja en una cartera de préstamos brutos que supera los $1,000 millones, mientras que los depósitos sobrepasan los $1,200 millones y los activos alcanzan más de $1,500 millones, según datos de la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa).
Figueroa indicó que la cartera de créditos creció un 9 % en 2025, impulsada principalmente por los segmentos estratégicos del banco, aunque también se registraron incrementos en préstamos de consumo, tarjetas de crédito y vivienda.
Para el ejecutivo, la posición de Promerica en el mercado salvadoreño se sustenta en el modelo de “banca de relación”. “No somos un banco que busca nada más un producto”, afirmó, al señalar que el enfoque está en mantener conversaciones con los clientes para comprender sus necesidades de financiamiento y asesorarlos en inversiones.
Figueroa aseguró que cada año el banco destina alrededor de $60 millones a inversión, principalmente para el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica, incluida la contratación de profesionales especializados para administrar el “corazón” de los sistemas de seguridad.
Sostén de la economía
El presidente de Promerica reconoció que los clientes son cada vez más exigentes en materia de servicios digitales, un ámbito en el que el banco utiliza la tecnología no solo para automatizar procesos, sino para fortalecer la cercanía con los usuarios, con énfasis en la administración de riesgos y la confianza.
Los resultados, según el banco, se reflejan en que el 50 % de las solicitudes de tarjetas de crédito ya se procesan a través de canales digitales, con respuesta inmediata. “Eso nos llena bastante de orgullo porque ningún banco ha ofrecido este servicio de manera en que lo hemos nosotros”, sostuvo.
Los clientes denominados “digitales puros” representan entre el 55 % y el 60 % de las transacciones de una base de 300,000 usuarios vinculados a la institución.
“Este año crecimos un 50 %, solo en la parte de transacciones digitales. O sea que la adopción, las herramientas que estamos usando para poder brindar ese servicio han sido fabulosas”, afirmó Figueroa.
Vinculado al fortalecimiento digital, Promerica mantiene alianzas con corresponsales financieros para obtener recursos destinados a la cartera de créditos en condiciones más favorables, reforzando así el rol de la banca como uno de los principales motores de la economía salvadoreña.
El banquero evaluó que tanto la gran empresa como la pyme muestran un crecimiento sostenido, con un desempeño destacado en los sectores de turismo y construcción. El dinamismo de este último, agregó, también se refleja en el mercado de vivienda, cuya cartera crediticia crece a un ritmo del 4 %, frente a tasas previas cercanas al medio punto porcentual.
Banco Promerica también marcó un hito en el mercado financiero local al emitir el primer bono sostenible de El Salvador en junio de 2022 por $100 millones, recursos que fueron destinados al financiamiento de proyectos con impacto ambiental y social.