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  • El Congreso de Bolivia aprueba estado de excepción tras un mes de bloqueos

    El Congreso de Bolivia aprueba estado de excepción tras un mes de bloqueos

    La Cámara de Diputados de Bolivia aprobó la madrugada de este domingo la Ley de Regulación de los Estados de Excepción, una normativa que amplía las facultades del presidente Rodrigo Paz para decretar medidas extraordinarias en situaciones de crisis y que podría facilitar la participación de las Fuerzas Armadas en operativos para restablecer el orden público.

    La iniciativa ya había recibido el respaldo del Senado y obtuvo la aprobación definitiva de los diputados tras una sesión de casi 14 horas. La votación alcanzó el apoyo de dos tercios de los legisladores presentes, por lo que el proyecto fue remitido al Ejecutivo para su promulgación.

    La nueva legislación establece que cualquier estado de excepción deberá ser declarado mediante decreto supremo debidamente fundamentado, especificando su alcance territorial, duración, medidas extraordinarias autorizadas y las instituciones responsables de ejecutarlas.

    Asimismo, la norma fija una vigencia máxima de 90 días para estas medidas especiales, aunque contempla la posibilidad de una extensión siempre que exista autorización expresa de la Asamblea Legislativa.

    La aprobación ocurre en medio de una de las mayores crisis políticas que enfrenta el gobierno de Rodrigo Paz desde su llegada al poder. Desde hace más de cinco semanas, diversos sectores sociales mantienen bloqueos de carreteras y protestas en distintas regiones del país para exigir la renuncia del mandatario.

    Las movilizaciones han provocado problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos, especialmente en La Paz y El Alto, donde la interrupción de las principales rutas ha afectado el transporte de mercancías y servicios esenciales.

    Horas antes de la aprobación de la ley, Paz afirmó en sus redes sociales que comienzan a observarse avances para aliviar la situación. El gobernante destacó la llegada de más de un millón de litros de gasolina y 40,000 cilindros de gas a las zonas afectadas por los bloqueos.

    “Aún queda mucho por hacer. Gracias al pueblo boliviano por la resistencia y la fortaleza en estos momentos difíciles. Seguiremos trabajando con firmeza hasta devolver tranquilidad a cada hogar y la estabilidad que Bolivia merece”, expresó el mandatario.

    Posteriormente, el presidente publicó una fotografía histórica de la coalición Unidad Democrática y Popular (UDP), que asumió el poder tras el retorno de la democracia en 1982, una referencia interpretada por analistas como un mensaje político en medio de la actual crisis.

    La situación ha despertado preocupación entre distintos sectores debido a que la nueva legislación podría abrir la puerta a medidas más severas para enfrentar los bloqueos y manifestaciones, incluyendo una mayor participación de las Fuerzas Armadas en tareas de control interno.

    Según datos de la Defensoría del Pueblo, el conflicto ha dejado hasta ahora diez fallecidos, 37 personas heridas y más de un centenar de procesados. Siete de las muertes corresponden a personas que no lograron recibir atención médica oportuna debido a las interrupciones en las vías de comunicación.

    Mientras el Gobierno insiste en la necesidad de restablecer la circulación y garantizar el abastecimiento de productos básicos, los sectores movilizados mantienen la presión para que el presidente abandone el cargo, prolongando una crisis que mantiene en tensión a Bolivia.

  • Bolivia cumple un mes de bloqueos y crece presión sobre el presidente Rodrigo Paz

    Bolivia cumple un mes de bloqueos y crece presión sobre el presidente Rodrigo Paz

    Bolivia completó un mes de bloqueos de carreteras impulsados por organizaciones sociales y sectores opositores que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, una crisis que ha provocado escasez de alimentos, combustibles y medicamentos en distintas regiones del país.

    El conflicto se desarrolla en medio de una compleja situación económica que afecta a los bolivianos desde 2023, caracterizada por la falta de divisas, el aumento de la inflación y crecientes dificultades para abastecer los mercados nacionales.

    Las protestas comenzaron el pasado 6 de mayo y son lideradas por la Federación de Campesinos Tupac Katari, la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones vecinales de El Alto y grupos afines al expresidente Evo Morales. Los manifestantes sostienen que su principal exigencia es la salida de Rodrigo Paz del poder.

    Inicialmente las movilizaciones se concentraron en La Paz y El Alto, pero posteriormente se extendieron a ocho de los nueve departamentos del país. Actualmente persisten cerca de un centenar de puntos de bloqueo que afectan el transporte de mercancías y la movilidad nacional.

    Los sectores movilizados acusan al Gobierno de excluirlos de las decisiones estatales y denuncian supuestos intentos de privatización de servicios básicos mediante reformas vinculadas a energía, hidrocarburos y recursos evaporíticos. El Ejecutivo ha rechazado estas acusaciones y asegura que las leyes buscan modernizar sectores estratégicos.

    El impacto económico del conflicto ya es considerable. La Cámara Nacional de Industrias estimó pérdidas cercanas a $2,100 millones, afectando tanto a empresas privadas como a trabajadores independientes que dependen del comercio y el transporte.

    El sector turístico también reporta severas consecuencias. Según el Ministerio de Turismo, las pérdidas ascienden a aproximadamente $1,230 millones, además del deterioro de la imagen internacional del país como destino de inversión y turismo.

    La crisis también ha dejado víctimas humanas. Datos de la Defensoría del Pueblo indican que al menos diez personas han fallecido durante el conflicto. Siete murieron por no recibir atención médica oportuna debido a los bloqueos, mientras que otras tres perdieron la vida en hechos vinculados directamente con las protestas.

    El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. EP

    En el ámbito internacional, el Gobierno de Paz recibió respaldo de los países integrantes del Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por Estados Unidos. Los gobiernos miembros denunciaron intentos de desestabilización y expresaron su apoyo a la administración boliviana.

    Asimismo, Bolivia ha recibido asistencia humanitaria de Estados Unidos, Perú y Chile para enfrentar el desabastecimiento. Argentina también colaboró mediante el envío de aeronaves de carga destinadas a fortalecer el puente aéreo para trasladar alimentos hacia La Paz y El Alto.

    Los intentos de diálogo impulsados por la Iglesia católica, la Defensoría del Pueblo, el Parlamento y organizaciones de derechos humanos no han prosperado. Las diferencias entre las partes y la negativa de los dirigentes de las protestas a flexibilizar sus demandas han impedido alcanzar acuerdos.

    Durante las últimas semanas, la Policía y el Ejército realizaron operativos para habilitar corredores humanitarios en carreteras estratégicas. Sin embargo, las acciones derivaron en enfrentamientos y no lograron restablecer completamente la circulación.

    Ante la persistencia del conflicto, han aumentado las voces que solicitan la declaración de un estado de excepción. El Parlamento eliminó recientemente restricciones legales que limitaban la participación de las Fuerzas Armadas en situaciones de conmoción interna, mientras avanza una reforma que ampliaría las facultades de los organismos de seguridad.

    Pese a ello, Rodrigo Paz reiteró que su prioridad continúa siendo el diálogo y aseguró que utilizará todos los mecanismos constitucionales disponibles para restablecer la normalidad, aunque insistió en que una salida negociada sigue siendo la mejor alternativa para superar la crisis.

     

  • El Salvador respalda a Bolivia ante intentos de desestabilización

    El Salvador respalda a Bolivia ante intentos de desestabilización

    El Gobierno de El Salvador respaldó este viernes una declaración conjunta emitida por los países integrantes del denominado “Escudo de las Américas”, en la que expresan su apoyo al gobierno del presidente boliviano Rodrigo Paz y condenan las acciones que, según el documento, buscan desestabilizar a la administración democráticamente electa.

    La declaración fue divulgada este 5 de junio por el Departamento de Estado de Estados Unidos y cuenta con el respaldo de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago y Estados Unidos.

    En el comunicado, los países firmantes manifestaron su rechazo a los intentos de derrocar al gobierno boliviano y expresaron respaldo a las autoridades mientras enfrentan protestas y bloqueos que, según la declaración, afectan la distribución de alimentos, medicamentos y otros suministros esenciales para la población.

    “Los países miembros del Escudo de las Américas condenan los esfuerzos continuos por derrocar al gobierno legítimo y ampliamente electo del presidente Rodrigo Paz en Bolivia”, señala el documento.

    Los gobiernos firmantes sostienen que los bloqueos en las carreteras constituyen acciones destinadas a obstaculizar el abastecimiento de bienes básicos y afirman que estos esfuerzos buscan revertir la decisión expresada por la ciudadanía boliviana en las urnas.

    “Respaldamos al gobierno democrático del presidente Paz mientras enfrenta los intentos que buscan hacer retroceder a Bolivia mediante esfuerzos cínicos destinados a impedir la distribución de alimentos, medicamentos y otros suministros esenciales para el pueblo boliviano a través de falsos bloqueos en las carreteras”, agrega la declaración.

    Asimismo, el comunicado señala que existen actores que estarían financiando las protestas mediante recursos provenientes del narcotráfico y otras actividades ilícitas vinculadas al crimen transnacional.

    “Quienes están financiando estas protestas con dinero ilícito proveniente del narcotráfico y del crimen transnacional deben rendir cuentas por sus actos”, afirmaron los países integrantes del bloque regional.

    Los firmantes también hicieron un llamado a los sectores que mantienen reclamos legítimos para que aprovechen los espacios de diálogo abiertos por el Gobierno boliviano y se distancien de grupos que, según el pronunciamiento, buscan utilizar esas demandas para recuperar poder político.

    “Aquellos que tengan reclamos legítimos deberían aprovechar la disposición del gobierno al diálogo y denunciar a quienes pretenden instrumentalizar sus causas para recuperar el poder”, concluye el texto difundido por los gobiernos participantes.

     

  • El presidente boliviano vincula ola de protestas con el narcotráfico

    El presidente boliviano vincula ola de protestas con el narcotráfico

    El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, afirmó que el país atraviesa una de las etapas más complejas de los últimos años y relacionó las protestas y bloqueos que afectan varias regiones con estructuras vinculadas al narcotráfico y sectores que, según dijo, buscan desestabilizar el orden democrático.

    Las declaraciones fueron realizadas durante la juramentación de Ernesto Justiniano como nuevo ministro de Defensa, en medio de una crisis marcada por más de un centenar de bloqueos que desde hace varias semanas afectan principalmente a La Paz y El Alto.

    Paz sostuvo que las autoridades han identificado movimientos de recursos económicos procedentes de zonas asociadas a la producción de narcóticos, los cuales presuntamente habrían servido para financiar algunas de las movilizaciones registradas en el país.

    «No es de extrañar que desde las regiones de producción de narcóticos se haya capturado a portadores de recursos económicos que, en algunos casos, han ido a alimentar movilizaciones y acciones en contra de nuestra democracia, nuestra Constitución y el bienestar de los bolivianos», afirmó el mandatario.

    El presidente aclaró que no todas las protestas tienen el mismo origen y diferenció a los grupos que considera vinculados a intereses ilícitos de organizaciones sociales y sindicales que ejercen legítimamente su derecho a manifestarse. En ese sentido, reiteró su disposición al diálogo con diversos sectores.

    Según Paz, el Gobierno cuenta con pruebas que respaldan las acusaciones sobre el financiamiento de las protestas y también sobre la supuesta participación de colaboradores cercanos al expresidente Evo Morales en algunas de estas acciones.

    El mandatario también denunció la existencia de intereses extranjeros que, a través de redes sociales, estarían contribuyendo a la difusión de información falsa para incrementar la tensión política y social en Bolivia.

    «Esta es una guerra, esta es una invasión contra Bolivia», expresó Paz al referirse a las campañas de desinformación que, según indicó, buscan profundizar la división entre los bolivianos y debilitar las instituciones del Estado.

    Ante la crisis, el presidente informó que presentó a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley destinado a fortalecer las capacidades institucionales del Estado, incluyendo medidas para otorgar mayor respaldo jurídico a las Fuerzas Armadas y herramientas para enfrentar situaciones excepcionales.

    Asimismo, anunció que la incorporación de Justiniano al Ministerio de Defensa forma parte de una reestructuración más amplia dentro de su gabinete, cambios que continuarán en las próximas semanas.

    «Esta es la batalla de todas las batallas. O transformamos la patria hacia un destino institucionalizado, sin corrupción y con el narcotráfico acorralado, o vuelve un pasado donde todo vale», advirtió el mandatario al referirse al escenario político que enfrenta Bolivia.

     

     

  • El Salvador respalda al gobierno boliviano ante bloqueos y protestas

    El Salvador respalda al gobierno boliviano ante bloqueos y protestas

    El Gobierno de El Salvador se sumó el jueves a una declaración conjunta de países miembros del bloque denominado “Escudo de las Américas”, en la que manifestaron preocupación por las protestas y bloqueos registrados en Bolivia.

    El pronunciamiento fue firmado por Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago.

    En el comunicado, los países señalan que las manifestaciones y cierres de carreteras buscan “subvertir el orden constitucional y desestabilizar al gobierno democráticamente electo de Bolivia”.

    Los gobiernos firmantes expresaron su respaldo a las autoridades bolivianas e hicieron un llamado a los manifestantes para expresar sus demandas de forma pacífica y respetando las instituciones democráticas.

    “Apoyamos al gobierno de Bolivia y hacemos un llamado a los manifestantes a expresar sus preocupaciones de manera pacífica y respetar las instituciones democráticas”, señala el documento difundido de manera conjunta.

    Además, advirtieron que cuando las protestas derivaban en violencia, el gobierno tiene el derecho legítimo de proteger el orden público conforme a la ley.

    El comunicado también menciona que las protestas y bloqueos han afectado el abastecimiento de combustible y suministros médicos en distintas zonas de Bolivia.

    Según el texto, el presidente boliviano Rodrigo Paz enfrenta el reto de reconstruir la economía e instituciones del país tras años de “mala gestión”, mientras los bloqueos complican el acceso de ayuda a la población.

    Los países integrantes del “Escudo de las Américas” afirmaron además que continuarán brindando asistencia humanitaria al pueblo boliviano y reiteraron su compromiso con la democracia, la seguridad y la estabilidad regional.

    “El Escudo de las Américas está comprometido a fortalecer la cooperación en todo el hemisferio occidental y apoyar la democracia, la seguridad y el bienestar de nuestra región”, concluye el comunicado.

     

  • Crisis en Bolivia escala con respaldo internacional y tensión diplomática

    Crisis en Bolivia escala con respaldo internacional y tensión diplomática

    La crisis política y social que atraviesa Bolivia desde hace 15 días escaló este miércoles al plano diplomático e internacional luego de que el Gobierno del presidente Rodrigo Paz denunciara ante la Organización de Estados Americanos (OEA) un supuesto intento de desestabilización contra su administración.

    Las protestas comenzaron a inicios de mayo por reclamos salariales, escasez y mala calidad de combustibles, además del rechazo a varias reformas impulsadas por el Ejecutivo. Sin embargo, las movilizaciones derivaron posteriormente en exigencias de renuncia contra Paz, quien asumió la presidencia hace apenas seis meses.

    Los bloqueos de carreteras y manifestaciones se concentran principalmente en La Paz y El Alto, donde participan sindicatos, campesinos aimaras y sectores afines al expresidente Evo Morales.

    Ante el incremento de la tensión, Paz anunció un “reordenamiento” de su gabinete de ministros con el objetivo de hacerlo “más ágil” y cercano a las demandas ciudadanas. Además, informó sobre la creación de un Consejo Económico y Social para discutir las reformas promovidas por su gobierno y responder a las acusaciones de privatización impulsadas por sectores opositores.

    La situación humanitaria en La Paz y El Alto se agravó debido a los bloqueos, que mantienen parcialmente aisladas ambas ciudades y han provocado escasez de alimentos, combustibles, medicamentos y oxígeno medicinal. En mercados populares los precios de productos básicos se duplicaron e incluso triplicaron.

    El Gobierno boliviano habilitó un puente aéreo con apoyo de Argentina para trasladar alimentos e insumos básicos hacia las zonas afectadas. Paz también intentó reducir las tensiones con Buenos Aires luego de que Morales denunciara, sin presentar pruebas, el supuesto traslado de militares argentinos hacia Bolivia.

    Las protestas se radicalizaron esta semana tras la llegada a La Paz de una marcha de seguidores de Morales procedente del altiplano. El lunes se registraron saqueos, enfrentamientos y ataques contra periodistas y ciudadanos, en la jornada más violenta desde el inicio del conflicto.

    El Ejecutivo acusa directamente a Morales de promover las protestas para provocar una “ruptura constitucional” y vincula parte de las movilizaciones con estructuras del narcotráfico, señalamientos que el exmandatario rechaza.

    La confrontación también alcanzó el plano judicial y diplomático. El canciller boliviano, Fernando Aramayo, pidió al presidente colombiano, Gustavo Petro, colaborar para que Morales comparezca ante la Justicia por un proceso de trata agravada de personas.

    Bolivia expulsó además a la embajadora colombiana en La Paz, Elizabeth García, luego de considerar como “injerencistas” declaraciones de Petro, quien calificó las protestas como una “insurrección popular” y aseguró que en Bolivia “hay un pueblo en las calles al que están matando”.

    Mientras tanto, Estados Unidos expresó respaldo total al Gobierno boliviano. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington “no permitirá que criminales y traficantes de drogas derroquen a líderes elegidos democráticamente”, mientras el vicesecretario Christopher Landau aseguró que existe “un golpe de Estado en marcha”.

    Durante una sesión del Consejo Permanente de la OEA, Bolivia pidió atención internacional ante una situación que, según el Gobierno, amenaza el orden democrático y compromete derechos fundamentales. Uruguay y República Dominicana también respaldaron al Ejecutivo de Paz y pidieron preservar la institucionalidad democrática.

     

  • Rodrigo Paz enfrenta primera gran crisis política en Bolivia

    Rodrigo Paz enfrenta primera gran crisis política en Bolivia

    El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, enfrenta la primera gran crisis política de su Gobierno en medio de una profunda recesión económica, protestas sociales y bloqueos que ya afectan el abastecimiento de alimentos y combustibles en La Paz.

    Las movilizaciones, concentradas principalmente en el área andina del país, exigen la renuncia del mandatario apenas seis meses después de haber asumido la Presidencia el pasado 8 de noviembre.

    El Gobierno de Paz ya había enfrentado protestas entre diciembre y enero tras retirar la subvención a los combustibles, aunque en ese momento logró contener el conflicto mediante acuerdos con diferentes sectores sociales.

    Los analistas políticos Huáscar Pacheco y Vladimir Peña coincidieron en que la raíz de la crisis actual se encuentra en el deterioro económico que atraviesa Bolivia, aunque también señalaron errores políticos del Ejecutivo y la influencia de sectores afines al expresidente Evo Morales.

    Sin embargo, ambos especialistas consideraron que la complejidad del conflicto no puede atribuirse únicamente al llamado “evismo”, debido a que actualmente cuenta con una presencia política menor a la que tuvo en años anteriores.

    Pacheco explicó que Bolivia ya enfrentaba una “crisis multidimensional” antes de la llegada de Paz al poder, marcada por inflación, escasez de dólares, falta de combustibles y deterioro en las condiciones de vida de la población.

    Organismos multilaterales proyectan que la economía boliviana sufrirá una caída de hasta 3.3 % durante 2026, luego de una contracción de 1.58 % en 2025, año en el que la inflación alcanzó 20.4 %.

    El analista sostuvo que el conflicto evolucionó rápidamente hacia posiciones políticas “irreductibles”, lo que dificulta alcanzar acuerdos negociados para resolver la crisis.

    A criterio de Pacheco, uno de los principales errores del Gobierno ha sido realizar “un exceso de promesas” sin capacidad económica para cumplirlas, además de mostrar cercanía con sectores empresariales alejados de las demandas populares.

    «Creo que han mostrado un Gobierno muy cercano a estas élites», afirmó el experto, quien también señaló que al Ejecutivo “le falta un poco de calle” para comprender las dinámicas sociales y políticas de la llamada “Bolivia profunda”.

    Por su parte, Vladimir Peña opinó que el Gobierno aún no define claramente el rumbo de las reformas estructurales prometidas y que la población empieza a perder la paciencia ante la falta de respuestas concretas.

    «Esa expectativa de cambio hoy se traduce en una impaciencia de la gente para saber hacia dónde se va. Se está acabando la tolerancia que ha tenido la gente al presidente», sostuvo.

    Peña consideró además que Rodrigo Paz necesita construir acuerdos políticos amplios con otras fuerzas parlamentarias e incluso incorporar a sectores críticos dentro de su propia administración para enfrentar la crisis.

     

     

  • Gobierno de Bolivia denuncia presencia de grupos armados en protestas de afines a Morales

    Gobierno de Bolivia denuncia presencia de grupos armados en protestas de afines a Morales

    El Gobierno de Bolivia denunció este lunes la presencia de supuestos grupos armados en las movilizaciones encabezadas por seguidores del expresidente Evo Morales, quienes marchan hacia La Paz para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

    El vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó que las autoridades identificaron a personas vinculadas con el uso de armas dentro de las protestas, situación que calificó como preocupante para la seguridad del país.

    “Denunciar que lamentablemente se ha identificado que hay grupos que han pasado al uso de las armas. Eso nos tiene preocupados”, declaró Gálvez ante medios bolivianos.

    El funcionario señaló directamente a Bernabé G.P., un exfuncionario del Ministerio de Defensa que actualmente figura como “presidente del comité de conflicto” de los llamados ‘Ponchos Rojos’, un grupo de campesinos aimaras conocido por mantener una estructura de estilo militar y exhibir armas antiguas durante sus protestas.

    Gálvez mostró un video difundido en redes sociales donde se observa a un grupo de supuestos integrantes de los ‘Ponchos Rojos’ portando armas en una carretera andina mientras gritaban “ahora sí, guerra civil”.

    Según el portavoz presidencial, el exfuncionario también habría convocado a los manifestantes “que se adhieran a la marcha evista y cocalera y que vinieran con todas las armas posibles”.

    Por su parte, el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, sostuvo que la movilización constituye un intento de desestabilización promovido por Evo Morales contra el Gobierno de Rodrigo Paz, quien asumió la presidencia hace seis meses.

    “Es una movilización con fines conspirativos, que está en el límite de la legalidad”, manifestó Paredes al referirse a la marcha que llegó el domingo a la ciudad de El Alto tras recorrer durante seis días distintas zonas del altiplano boliviano.

    El funcionario estimó que más de 10,000 personas participan en la movilización y aseguró que los sectores afines a Morales “están jugando una especie de batalla final” para intentar recuperar el poder “de la manera más antidemocrática que uno puede imaginar”.

    Las autoridades advirtieron que se procederá con arrestos y sanciones contra quienes provoquen daños a edificios públicos o instituciones estatales durante el ingreso de los manifestantes a La Paz.

    Mientras tanto, la plaza Murillo, donde se encuentran la sede presidencial y el Parlamento boliviano, amaneció fuertemente resguardada por policías y barricadas, en medio del incremento de la tensión política y social en el país.

  • El presidente de Bolivia confirma encuentro con Donald Trump en marzo

    El presidente de Bolivia confirma encuentro con Donald Trump en marzo

    El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, confirmó este jueves que el próximo 7 de marzo se reunirá con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, durante una cumbre regional que fue convocada por la Casa Blanca, a la que asistirán otros mandatarios latinoamericanos.

    Trump convocó a Paz a una cumbre que se celebrará el 7 de marzo en Miami, en la que también se contará con la participación de los mandatarios Javier Milei, de Argentina; Santiago Peña, de Paraguay; Nayib Bukele, de El Salvador; Daniel Noboa, de Ecuador, y Nasry ‘Tito’ Asfura, de Honduras.

    “El 7 (de marzo) creo que voy a estar con el presidente Trump (…). Después tengo que ir a Europa también, porque Francia, Alemania y España quieren venir a Bolivia”, afirmó Paz durante su discurso en la reunión de la Central Obrera Departamental (COD) en la región central de Cochabamba.

    Paz habló también de un viaje a Europa, en el marco de un interés manifestado por Francia, Alemania y España de acercarse a Bolivia, aunque no dio fechas exactas de dicha gira.

    “Voy a viajar al mundo para que Bolivia vaya al mundo y venga gente que quiere invertir”, sostuvo el mandatario.

    De otro lado, los ministros bolivianos de Economía, Gabriel Espinoza; y de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, sostuvieron una reunión privada con el ministro de Agricultura y Ganadería de Brasil, Carlos Fávaro, con el objetivo de coordinar una agenda previa a un eventual encuentro entre los presidentes de Bolivia y Brasil.

    Sobre esto, Paz explicó que espera concretar una reunión con Lula para abordar proyectos estratégicos que involucran varias regiones del país andino.

    El presidente Paz señaló a los obreros que el país saldrá adelante con el apoyo de los trabajadores de los distintos sectores y afirmó que una de las finalidades de su Gobierno es que los bolivianos encuentren oportunidades laborales en su propio territorio.

    La confirmación de la cita en Estados Unidos y los anuncios de viajes a Europa y Brasil marcan una etapa de intensa actividad internacional en la agenda del mandatario boliviano, que según su Gobierno esta enfocada en el impulso de inversiones y en la articulación de proyectos estratégicos para distintas regiones del país.

  • La Casa Blanca confirma cumbre de Trump con seis presidentes latinoamericanos, incluyendo a Bukele

    La Casa Blanca confirma cumbre de Trump con seis presidentes latinoamericanos, incluyendo a Bukele

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezará una cumbre regional el próximo 7 de marzo en Miami junto a los mandatarios de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Ecuador, Daniel Noboa; El Salvador, Nayib Bukele; Honduras, Nasry Asfura; y Paraguay, Santiago Peña, confirmó este 12 de febrero un funcionario de la Casa Blanca.

    La reunión congregará a los líderes latinoamericanos con los que Trump ha mostrado mayor afinidad política y diplomática desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. El encuentro se realizará mes y medio después de que el mandatario estadounidense ordenara la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, acción que utilizó para reforzar lo que denomina su reinterpretación de la ‘doctrina Donroe’ en la región.

    Esta reformulación de la histórica ‘doctrina Monroe’, concebida en el siglo XIX para establecer la preponderancia diplomática de Washington en el continente americano, se convirtió en un eje central de la nueva estrategia de seguridad nacional de la Casa Blanca. Entre sus prioridades figuran la eliminación de organizaciones narcotraficantes con presencia en Latinoamérica y el freno a la creciente influencia de China en la región.

    Medios internacionales han asegurado que precisamente frenar la influencia china será tema clave en la cumbre de Miami.

    Desde su retorno al poder, Trump estrechó vínculos con Milei y con el presidente Nayib Bukele, especialmente en temas económicos y migratorios. Asimismo, los gobiernos de Daniel Noboa en Ecuador y de Santiago Peña en Paraguay expresaron respaldo explícito a las políticas impulsadas por la administración estadounidense en América Latina.

    El mandatario estadounidense también manifestó públicamente su apoyo a Nasry Asfura como su candidato preferido en las recientes elecciones presidenciales en Honduras, mientras que la llegada de Rodrigo Paz al poder en Bolivia en noviembre fortaleció la cooperación entre La Paz y Washington. La cumbre en Miami buscará consolidar esa alianza política y definir líneas comunes en materia de seguridad, narcotráfico e influencia geopolítica en el hemisferio.