El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn) reportó este viernes un sismo de magnitud preliminar 4.2 frente a la costa del departamento de La Paz.
De acuerdo con la información difundida por la institución a través de su cuenta oficial en X, el movimiento telúrico se registró a las 9:03:38 de la mañana, con una ubicación aproximada frente a Costa de La Paz.
El Marn indicó que la información es preliminar y que los datos serán actualizados en las próximas horas conforme se realice la revisión técnica correspondiente.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños materiales ni personas lesionadas a causa del sismo.
Posteriormente, el Marn afirmó que el sismo fue de magnitud 4.2 y fue entre a la Costa de La Paz. A 46 kilómetros m al sur de Playa Las Hojas con una profundidad de 31 kilómetros.
DATOS REVISADOS: Sismo mag. 4.2, frente a costa de La Paz. A 46.0 km al sur de Playa Las Hojas. Prof. 31 km. [2026-02-20, 09:03:37] pic.twitter.com/7evN16qQNK
Cerca del mediodía del 13 de enero de 2001, el crujir de las estructuras dio paso a un breve silencio y antes de que las nubes de polvo terminaran de asentarse, llegaron los gritos de auxilio. 25 años después, El Salvador no olvida uno de los terremotos más potentes de su historia, que dejó casi 1.000 muertos.
Edgar Jhonny Ramos, rescatista de Comandos de Salvamento, corrió ese día hacia los llamados de socorro, que vuelven a su memoria tras más de dos décadas.
Ese sábado, las vibraciones de la tierra vinieron desde el Océano Pacífico, donde la subducción de las placas tectónicas de Cocos y Caribe generaron el terremoto de magnitud 7,6 a 39 kilómetros de profundidad y que cambió la vida de miles de familias salvadoreñas.
Un veterano
Ramos ingresó a Comandos de Salvamento siendo un adolescente y apenas a los 16 años obtuvo su primer carnet de aspirante a socorrista en 1983, cuando el país vivía los años más cruentos de la guerra civil (1980-1992).
Poco antes del sismo, Ramos y un compañero se disponían a comer fuera de la base de Comandos cuando la tierra se movió.
«A almorzar íbamos cuando sucedió el temblor. Nos quedamos parados, vi que el plato de sopa que sirvieron se me cayó en la mesa. Entonces, nos levantamos y corrimos para la base a ver en qué podíamos apoyar», recordó en una conversación con EFE.
Su primera misión era acudir a verificar un edificio en la Zona Rosa, un lugar exclusivo de la capital salvadoreña, pero en el camino los reasignaron y enviaron a la colonia Las Colinas, en la central localidad de Santa Tecla, lugar que se convirtió en el símbolo de la tragedia.
Un alud de tierra de la cordillera El Bálsamo sepultó con toneladas de tierra a más de 200 viviendas de esta colonia de clase media. Las cifras oficiales hablan de unos 600 fallecidos, pero antiguos directivos de la comunidad dicen que su recuento supera las 900 víctimas en este lugar.
Pero este no era el primer terremoto que Ramos atendía como socorrista. El 10 de octubre de 1986, con 16 años, fue testigo de primera mano de los estragos en la capital de un sismo de magnitud 5,6 que dejó más de 1.500 muertos. Recuerda que para atender esta emergencia no contaban con tanta preparación.
Sobrevivientes y familiares de víctimas del terremoto ocurrido el 13 de enero de 2001, participan en una misa conmemorativa el 11 de enero de 2026 en Santa Tecla (El Salvador). Cerca del mediodía del 13 de enero de 2001, el crujir de las estructuras dio paso a un breve silencio y antes de que las nubes de polvo terminaran de asentarse, llegaron los gritos de auxilio. 25 años después, El Salvador no olvida uno de los terremotos más potentes de su historia, que dejó casi 1.000 muertos. EFE/Rodrigo Sura
Los datos del terremoto
Según cifras oficiales, el terremoto de 2001 dejó 944 fallecidos, 5,565 lesionados y 193 soterrados. Se sumaron 1.3 millones de damnificados y 68,777 evacuaciones. Resultaron 108.261 viviendas destruidas y 169.692 dañadas.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó los daños y pérdidas económicas en 1,255 millones de dólares.
Según publicaciones oficiales, el sismo del 13 de enero de 2001 es el segundo sismo de mayor magnitud del que se tienen registro, solo por detrás de uno de 7,9 de 1902.
Rescates indelebles
El socorrista recordó que para 2001, a diferencia de 1986, ya había recibido su primer curso de búsqueda y rescate de estructuras colapsadas.
«Cuando nosotros llegamos (a Las Colinas) vimos que el escenario era bastante extenso, y que ahí habían muchas personas soterradas. Entonces, vimos algunas personas que estaban allí atrapadas, entre los escombros, que las pudimos sacar», relató.
Uno de los rescates que más recuerda Ramos es el de Sergio Moreno, un músico del entonces reconocido grupo de música tropical Algodón.
«Empezamos a mover escombros, carros y empezamos a sacar esas personas, para llevarlas hacia el hospital. Entonces, nos dieron el aviso de que había una persona (soterrada con vida): era Sergio Moreno», contó.
A Moreno, que en ese momento se volvió un símbolo de esperanza de poder encontrar a más personas con vida, lo salvó un lavadero que evitó que le cayera completamente una pared, pero tenía atrapada su cadera.
«Él nos pedía que, por favor, no lo dejáramos solo», recordó. Tras unas 36 horas bajo tierra, a Moreno lo sacaron con vida, pero falleció en el hospital.
Quince días permanecieron los socorristas en el lugar. Los primeros siete días buscando sobrevivientes y el resto en labores de localización de cuerpos.
Entre los recuerdos duros que lleva Ramos en su memoria están las imágenes de familias que fueron encontradas fundidas en un abrazo en los patios de las casas.
Un mes después, el 13 de febrero, un segundo terremoto golpeó a El Salvador. El sismo de magnitud 6,6 dejó 315 muertos, 3.399 lesionados y 275.013 damnificados.
Un 60 % de las pérdidas humanas y económicas que el país registra están relacionadas con los sismos, según un documento divulgado por la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss).
El documento, que cita datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn), explica que este análisis comprende el impacto que los terremotos han tenido en el país en los últimos 30 años.
“En El Salvador los sismos han sido responsables del mayor número de pérdidas tanto humanas como económicas en los últimos 30 años”, puntualizó el documento elaborado junto con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y divulgado en agosto de 2025.
Según el análisis, la mayoría de los sismos ocurridos por falla local, que generaron pérdidas humanas, se produjeron en zonas cercanas al Área Metropolitana de San Salvador (AMSS).
El impacto ha sido considerable, según el documento, porque son pocos superficiales y se manifestaron en centros urbanos.
El Gran San Salvador no solo está amenazado por sismos, ya que entre sus principales problemas están erupciones volcánicas y deslizamientos.
Terremotos
La JICA y la Opamss recordaron que en los últimos 40 años el país ha vivido tres terremotos “desastrosos” ocurridos en 1965, 1986 y 2001, que provocaron cientos de muertes y pérdidas económicas, tanto a nivel público como privado.
Este 13 de enero el país conmemora 25 años del terremoto de 2001 que afectó principalmente la colonia Las Colinas, en el distrito de Santa Tecla, municipio de La Libertad Este.
El fenómeno se registró a las 11:33 a.m. de un sábado con una magnitud de 7.6 grados en la escala de Richter.
Con tan solo 45 segundos, el sismo se convirtió en uno de los más letales registrados en El Salvador, que provocaron la muerte de 944 personas en diferentes circunstancias a nivel nacional, según cifras oficiales.
Ese mismo año, pero en febrero, el país registró un segundo terremoto de 6.6 grados que dejó 315 muertos.
El documento divulgado por la Opamss apunta a que, en 2022, la JICA realizó un estudio que reveló que los edificios inspeccionados luego del primer terremoto de 2001 fueron construidos antes de 1997, buena parte de estos edificados con marcos de concreto sin planos estructurales.
La JICA apunta a que muchos de los edificios que fueron dañados entre 1986 y 2001 no fueron reparados adecuadamente o reforzados, lo que se puede traducir en puntos vulnerables para futuros terremotos.
El documento destaca la evolución de los códigos de diseño sísmico en El Salvador y la creación del Sistema Nacional de Protección Civil. Además, el año pasado lanzó una guía de planificación del reforzamiento sísmico de edificios públicos con el que se prevé otorgar herramientas e información para que se cumplan la reglamentación sísmica vigente, tanto en el sector público y privado.
Un nuevo terremoto, un tercero, de magnitud 5.6 golpeó este jueves por la noche el este de Afganistán, el más fuerte en producirse en la región desde el pasado domingo, cuando un sismo de magnitud 6.0 provocó más de 2,205 muertos y 3,640 heridos.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el último sismo tuvo lugar a las 22:26 horas de Afganistán (11:26 am en El Salvador) y su epicentro estuvo a 36 kilómetros del suroeste de la ciudad de Asadabad, capital de la provincia de Kunar, la más afectada por el terremoto del domingo. La profundidad del sismo fue de 10 kilómetros.
Por el momento se desconoce cómo ha afectado el nuevo terremoto -los sismos han sido continuos en los últimos días- a la región, fronteriza con Pakistán
Los talibanes han confirmado por el momento 2,205 muertos y 3,640 heridos a causa del sismo del pasado domingo, el más letal en las últimas décadas en este país asiático, que arrastra años de crisis humanitarias causadas por las guerras, por las catástrofes naturales y por las crisis económicas y sociales.
Cuatro días después del primer terremoto, las labores de rescate continuaron, aunque la esperanza de hallar a personas con vida bajo los escombros en las zonas más afectadas por el sismo es cada vez menor.
La prioridad de las autoridades locales, de las ONG desplegadas en la zona y de las agencias internacionales es ahora facilitar la entrega de ayuda humanitaria a Kunar y al resto de las provincias afectadas por los terremotos.
Una labor que se hace más compleja con cada nuevo terremoto y con el estado de las carreteras de acceso al remoto Kunar, ya que muchas de ellas han quedado impracticables por los sucesivos episodios sísmicos.
El terremoto ha puesto al límite la capacidad operativa del régimen talibán, que ha desplegado en la zona su principal recurso, a sus soldados.
En los puntos donde el Estado no ha sido aún capaz de llegar, la sociedad civil ha comenzado a organizarse, con voluntarios caminando durante horas para llegar a la zona cero del terremoto, supliendo al mermado personal técnico y de emergencias, que abandonó el país masivamente en 2021, cuando los fundamentalistas retomaron el poder en Kabul.
Al menos 812 personas han muerto y unas 2.700 han resultado heridas después de que un terremoto de magnitud 6,0 y varias réplicas sacudieran la pasada noche el este de Afganistán, confirmó este lunes el Gobierno de facto talibán.
Según el portavoz talibán Zabihullah Mujahid, 800 de los fallecidos y 2.500 heridos se registraron en Kunar, mientras que en Nangarhar hubo 12 muertos y 255 heridos, las dos provincias más afectadas por el seísmo, situadas en el este del país y en la frontera con Pakistán.
Mujahid advirtió de que las cifras «no son definitivas y podrían aumentar», mientras las operaciones de rescate continúan desde la madrugada para localizar supervivientes, dificultadas por los deslizamientos de tierra que han bloqueado las carreteras en el este del país y que impiden acceder a zonas remotas.
El temblor inicial se registró a las 23:47 del domingo hora local y fue seguido de al menos dos réplicas de magnitud 5,2.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) situó el epicentro del seísmo a 27 kilómetros al este de Nangarhar y a una profundidad de ocho kilómetros, lo que suele amplificar su poder de destrucción.
El Ejecutivo anunció la creación de un comité especial de emergencia y la asignación de 1.000 millones de afganis (unos 14 millones de dólares, 12 millones de euros) para atender a las familias damnificadas, con el compromiso de ampliar los fondos si es necesario.
Explicó que los recursos se destinarán a asistencia médica de urgencia, distribución de alimentos y refugio, además de apoyar las tareas de rescate en las zonas más aisladas.
El Gobierno talibán ha desplegado helicópteros para evacuar a víctimas en zonas aisladas, mientras hospitales como el de Jalalabad, el más cercano al epicentro, están desbordados por la llegada de heridos.
Miles de familias han quedado sin techo y en necesidad urgente de alimentos, agua y asistencia médica.
La ONU, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Media Luna Roja ya han confirmado que tienen equipos desplegados en las áreas afectadas para coordinar la entrega de ayuda humanitaria.
Desde el exterior, países como Pakistán, Irán, China, Siria y Egipto expresaron sus condolencias, mientras que la India anunció que proporcionará asistencia humanitaria y la Unión Europea (UE) aseguró que tiene un equipo sobre el terreno y está lista para proporcionar ayuda.
Afganistán, sumido en una grave crisis económica desde la llegada al poder de los talibanes en 2021, es uno de los países más vulnerables a los desastres naturales por la debilidad de su sistema sanitario, la pobreza y la falta de infraestructuras.
Los terremotos son frecuentes en esta región, situada en el Hindu Kush, una de las zonas sísmicamente más activas del mundo, donde los temblores suelen ser poco profundos y por tanto más destructivos.
La falta de recursos estatales y de equipos de rescate especializados complica además la respuesta a catástrofes de gran magnitud, con hospitales desbordados y aldeas que pueden quedar aisladas durante días.
En octubre de 2023, varios terremotos causaron más de un millar muertos en la provincia occidental de Herat.
El país sufrió también una de sus mayores catástrofes en 1998, cuando dos seísmos en febrero dejaron aproximadamente 4.000 víctimas mortales en el norte, seguidos en mayo por otro terremoto que mató a unas 5.000 personas.
Por primera vez en casi 300 años, siete volcanes se encuentran activos al unísono en Kamchatka, en el Lejano Oriente ruso, los cuales despertaron tras el terremoto de magnitud 8.8 que ocurrió la semana pasada y que según los científicos rusos causó un desplazamiento de 2 metros del sur de la península.
Los volcanes Bezimianni, Kambalni, Karimsnki, Kliuchevski, Krashenínikov, Mutnovski y Avachinski, los cuales no se encontraban activos a la vez desde el año 1737, cuando también se produjo un terremoto en la región, informaron medios locales.
Es particular el caso del volcán Krashenínikov, que empezó a emitir lava por primera vez desde 1463 y estos días ha expulsado columnas de cenizas de hasta 6 kilómetros de altura.
Otro caso que preocupa a los científicos es el de Kambalni, inactivo durante varias décadas.
Mientras tanto, el flujo de lava de Kliuchevski alcanza los 3 kilómetros de longitud acercándose al glaciar Bogdánovich, que ya ha comenzado a derretirse.
La actividad volcánica está afectando al turismo regional, donde son populares las excursiones por los volcanes Mutnovski y Avachinski, donde ahora son especialmente peligrosos los temblores y desprendimientos.
El pasado miércoles la península sufrió el terremoto más fuerte de los últimos 70 años, lo que también provocó un tsunami que afectó al litoral Pacífico de esta zona.
Las autoridades rusas advirtieron que se podrían producir réplicas durante al menos un mes.
La filial local del Servicio Geofísico Unificado de la Academia de Ciencias de Rusia informó en Telegram que el sur de Kamchatka se desplazó en casi dos metros al sudeste tras el seísmo.
Parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, Kamchatka cuenta con cerca de 30 volcanes activos de los casi 130 que tiene en total, inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1996.
Además de la alta actividad volcánica, la región sufre constantes terremotos por encontrarse al borde de la placa tectónica norteamericana limitando con la euroasiática, la del Pacífico, y muy próxima a la placa filipina, convirtiéndose en una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta.
El Kliuchevskói, el volcán activo más alto de Eurasia, entró hoy en erupción tras los dos potentes terremotos que sacudieron horas antes la península de Kamchatka, según informó el Servicio Geofísico Unificado de la Academia de Ciencias de Rusia.
«Justo ahora mismo, el Kliuchevskói está en erupción», indicó en su canal de Telegram, donde publicó una foto y un vídeo tomados por una estación sísmica cercana al volcán.
Según la fuente, «se observa un vertido de lava ardiente por la ladera occidental» acompañada de una «gran luminosidad y explosiones» sobre el volcán.
Este volcán de 4,800 metros de altura tiene una boca principal con un diámetro de alrededor de 700 metros, además de unas 80 fumarolas en sus laderas.
Está ubicado a 30 kilómetros de la localidad de Kliuchi del distrito de Ust-Kamchatski, en la que viven alrededor de 4,500 personas.
Kamchatka, que acoge casi 130 volcanes -una treintena activos-, se vio afectada hoy por dos terremotos -uno de ellos de magnitud 8.8, el mayor desde 1952- que obligaron a las autoridades locales a declarar la alerta de tsunami en varias regiones costeras rusas.
En Petropávlovsk-Kamchatski, capital de la península, se derrumbó parte de la fachada de una guardería, y en la región de Sajalín se inundó el puerto de Severo-Kurilsk y una empresa pesquera.
Sin embargo, según informó este miércoles el Kremlin, no hubo víctimas a consecuencia del desastre natural en Kamchatka, una de las zonas de mayor actividad sísmica y volcánica del planeta.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn) avisó que se mantiene la alerta por «variaciones en el nivel del mar», producto del terremoto de magnitud 8.7 ocurrido en Rusia, este martes.
Según el Marn, la variación en las olas del mar está estipulada que empiece a notarse a partir de las 7:37 de la mañana en las costas salvadoreñas.
El pasado martes, a las 5:25 de la tarde en El Salvador, un terremoto de 8.7 sacudió la península rusa de Kamchatka, sin que hasta la fecha se conozcan víctimas.
Pasadas las 10:00 de la noche del martes, Medio Ambiente explicó que un sismo de la magnitud ocurrida en Rusia puede causar olas que crucen miles de kilómetros «por eso países como Chile, Ecuador, México, EE.UU. y Japón activaron sus sistemas de alerta», dijo el ministerio que también vigila la sismología en El Salvador.
Luego agregó que la alerta de tsunami en el país es moderada y que la variación de 0.30 a un metro en el país puede causar «corrientes inusuales, mareas fuertes, riesgo para pescadores o embarcaciones pequeñas e inundaciones menores en zonas bajas»
Protección Civil no ha emitido ninguna alerta por la amenaza de tsunami hasta las 6:00 de la mañana de este miércoles.
¿Y Centroamérica?
Por otro lado, le Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) de Guatemala clasificó de una amenaza baja la alerta de tsunami advirtiendo que las primeras olas llegarán a eso de las 7:14 de la mañana a San Marcos y Champerico.
A la población le han pedido que se mantenga lejos de la línea de costa a partir de esas horas.
Mientras tanto, la Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) de Honduras declaró alerta verde para el Golfo de Fonseca desde las 6:00 de la mañana de este miércoles, durante seis horas, debido a la llegada de olas que pueden variar entre 25 y 50 centímetros en esa zona, que podrían ingresar a tierra firme en Punta Ratón, punta Condega, en el municipio de Marcovia, Choluteca.
Un tsunami generado por un fuerte terremoto de magnitud 8.8 registrado frente a las costas de Kamchatka, Rusia, ha comenzado a impactar diferentes zonas del Pacífico, con efectos ya visibles pero no graves en Hawái y California, y la activación de alertas en países de Centroamérica y América Latina, según múltiples agencias meteorológicas y de emergencias.
El Servicio Meteorológico Nacional de Los Ángeles (NWS) confirmó que el fenómeno ya ha alcanzado Arena Cove, Monterrey y Crescent City, esta última bajo advertencia de tsunami, el nivel de alerta más alto. En Hawái, se registraron olas de hasta 1.74 metros en Kahului, Maui, y de 1.5 metros en Hilo.
Aunque el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico rebajó la alerta para Hawái, advirtió sobre la posible formación de fuertes corrientes peligrosas en todas las costas, especialmente en playas, puertos y marinas. Las autoridades locales han comenzado la evaluación para permitir el regreso seguro de los evacuados.
Japón mantiene alerta en el noreste
En Japón, la Agencia Meteorológica (JMA) mantuvo la alerta por tsunami en el noreste, especialmente en Tohoku y Hokkaido, mientras que la redujo a “aviso” en otras zonas del Pacífico sur y central. El país ha ordenado la evacuación de 2 millones de personas, y se han observado olas de hasta 1.3 metros en Iwate, 80 cm en Hokkaido y 30 cm en Yokohama.
Expertos japoneses advirtieron que los efectos de este tsunami podrían prolongarse por más de 24 horas, recordando que terremotos anteriores en Kamchatka han provocado tsunamis de hasta 10 metros.
Alerta máxima en la Polinesia Francesa
Las Islas Marquesas de la Polinesia Francesa activaron su sistema Fr-Alert, ante la llegada de olas de hasta 4 metros a Ua Huka, Nuku Hiva y Hiva Oa. El Gobierno pidió a los ciudadanos no usar vehículos, alejarse de costas y ríos, y dirigirse a los puntos más altos a pie. Además, prohibió todas las actividades náuticas.
Rusia y China levantan algunas alertas
En Rusia, la alerta fue desactivada para Kamchatka y las islas Kuriles, aunque se reportaron inundaciones y daños estructurales. En China, las costas de Zhejiang y Shanghái levantaron su alerta amarilla. La evacuación en Shanghái alcanzó a 280,000 personas, también por el paso del tifón Co-may.
El epicentro del sismo fue detectado a 18.2 kilómetros de profundidad en el lecho marino, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Se trata del terremoto más fuerte registrado en Kamchatka desde 1952, año en que un sismo similar causó más de 2,300 muertes y un tsunami que alcanzó Hawái y Alaska.
América Latina activa alertas de tsunami
Guatemala, Costa Rica, Colombia, Ecuador, México, Panamá y Perú activaron protocolos de alerta tras el terremoto. En Costa Rica, incluso se ordenó el cierre temporal del Parque Nacional de Galápagos, mientras que México movilizó cuerpos de emergencia para monitorear sus costas y pidió a la población evitar zonas playeras.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, informó en redes sociales que las regiones más vulnerables al impacto serán Atacama, Coquimbo y Valparaíso.
Al menos dos personas fallecieron en Guatemala y 25 personas están hospitalizadas debido a los sismos en la zona fronteriza con El Salvador. Además, docenas de viviendas han resultado daños en ambos países tras la cadena de casi 300 sismos que comenzó este martes con un temblor de magnitud 5,9 que fue sentido también en zonas aledañas de El Salvador y Honduras, según confirmaron organismos oficiales y organismos de socorro.
Las víctimas se han registrado en el municipio de Comapa, en el departamento guatemalteco de Jutiapa, fronterizo con El Salvador, donde también se detectan los mayores daños a viviendas y otras estructuras.
«Nos duele profundamente el sufrimiento que han dejado los sismos en Jutiapa. Toda nuestra solidaridad con las familias afectadas», escribió en sus redes sociales el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) de Guatemala declaró la alerta naranja para comenzar con la evaluación de los daños causados por los temblores. También reportaron 50 personas albergadas en Zapotitlán.
Conred registra 591 personas evacuadas, 62 personas damnificadas y 492 personas albergadas debido a los sismos en la zona fronteriza con El Salvador. Al menos 22 viviendas presentaban daños severos y otras 40 daños moderados.
Daños por sismos en Zapotitlán, Guatemala
Casi 300 réplicas y daños en El Salvador
En El Salvador, el Ministerio de Medio Ambiente registraba 294 réplicas luego del fuerte sismo de magnitud 5.9 ocurrido a las 3:21 p.m. del martes
El movimiento telúrico fue sentido con fuerza en la zona occidental del país y tuvo su epicentro en Zapotitlán, Guatemala, a solo 9 kilómetros al noreste de San Lorenzo, Ahuachapán, y a 20 kilómetros del distrito de Ahuachapán, con una profundidad de solo 2 kilómetros.
De acuerdo con las autoridades, el sismo fue provocado por la activación de fallas geológicas locales y, por ser de carácter superficial y terrestre, no existe riesgo de tsunami.
Entre las 3:21 p.m. del martes y las 5:30 a.m. de este miércoles, el MARN contabilizó 294 réplicas, de las cuales 48 han sido percibidas por la población.
Usuarios en redes sociales reportaron daños estructurales en viviendas e iglesias, principalmente en San Lorenzo, Las Chinamas y Chalchuapa, en el departamento de Santa Ana.
En Chalchuapa, la parroquia Santiago Apóstol informó que su infraestructura sufrió grietas considerables a raíz del temblor. Por su parte, ANDA suspendió el servicio de agua potable en esa localidad, debido a los altos niveles de sedimentos y turbidez detectados en la fuente de abastecimiento.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (INSIVUMEH) identificó una secuencia sísmica activa al este de la falla de Jalpatagua, con profundidades superficiales entre 0 y 10 km.
Este evento sísmico revive la alerta sísmica en la región. El 15 de enero de 2023, un sismo de magnitud 5.1 también con epicentro en San Lorenzo, Ahuachapán, generó más de 200 réplicas y causó daños en municipios cercanos de El Salvador y Guatemala.
En Honduras, el temblor se sintió al menos en comunidades de los departamentos de Cortés, norte; Copán, Ocotepeque y Lempira, oeste, sin daños de ningún tipo, mientras que en El Salvador llegó a sacudir levemente la capital, situada a unos 130 kilómetros del epicentro del sismo, según versiones de medios locales.
El 8 de julio pasado, Guatemala fue sacudido por un fuerte temblor de magnitud 5,6, el cual dejó al menos siete muertos y varios heridos, así como destrucción en la infraestructura y a ese temblor también le siguió un sinnúmero de replicas, según datos de la Conred.