Etiqueta: terremoto

  • Reconstruir daños causados por el terremoto en Colombia costará al menos $9,500 millones, según presidente

    Reconstruir daños causados por el terremoto en Colombia costará al menos $9,500 millones, según presidente

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, estimó este lunes que la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto costará al menos $9,500 millones, según cálculos elaborados por una firma privada sobre los daños provocados por el desastre.

    «Una firma privada modeló pérdidas físicas directas en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas, cercanas a los 30 billones de pesos», indicó el mandatario en una alocución al país. De esa cantidad, unos $7,800 millones corresponderían a la reconstrucción de edificaciones y cerca de $1,700 millones a infraestructura. «Imagínense ustedes la dimensión del desastre», agregó.

    El mandatario destacó la situación de Chocó, donde señaló que, aunque el «valor absoluto (de la reconstrucción) sea menor, la afectación proporcional es la más alta», debido a las condiciones de pobreza de ese departamento.

    Para afrontar el proceso, anunció la creación del ‘Fondo Milagro’, que tendrá la responsabilidad de estructurar el plan de recuperación de las zonas golpeadas.

    El nuevo mecanismo tomará como referencia el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (Forec), creado después del terremoto de 1999 en Armenia, capital del departamento de Quindío, que dejó 1,185 fallecidos.

    El Gobierno también contempla subsidios de alquiler para las familias que perdieron sus viviendas, alivios en servicios públicos y programas de construcción y mejoramiento habitacional.

    Al menos 289 fallecidos

    De la Espriella informó que el terremoto deja hasta el momento 289 fallecidos, 4,187 heridos y 143 desaparecidos.

    «Hasta este momento se reportan 289 compatriotas fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos. Más de 120.328 familias han sido registradas como afectadas, hay 26.945 viviendas destruidas y más de 127.557 viviendas averiadas», expresó.

    El presidente advirtió que los balances todavía pueden cambiar conforme avancen las evaluaciones.

    «Estas cifras siguen siendo preliminares» y «por respeto a las víctimas y a sus familias», su Gobierno «solo comunicará datos debidamente consolidados».

    La emergencia alcanza 450 municipios distribuidos en 15 departamentos.

    «La tragedia se extiende a 450 municipios en 15 departamentos. Esto significa que una tercera parte de la patria se vio afectada por el terremoto», agregó.

    Aunque en Cali y Pereira, las dos ciudades más afectadas, las posibilidades de localizar sobrevivientes entre los escombros son cada vez menores, De la Espriella ordenó mantener las operaciones.

    «He dado la orden desde el primer minuto posterior al devastador evento de que mientras exista una posibilidad de encontrar con vida a un solo compatriota, los equipos de búsqueda y rescate sigan en el terreno», indicó.

    El mandatario agradeció el trabajo de los equipos nacionales y de los rescatistas procedentes de países como Estados Unidos, Ecuador e Israel, además de las donaciones realizadas por ciudadanos colombianos.

    «El país ha hecho un esfuerzo extraordinario para recoger y trasladar ayudas, pero la tarea no termina cuando llegan esas ayudas a una capital departamental. Allí comienza la fase más compleja, llevarlas ordenadamente a cada municipio, corregimiento y vereda», dijo.

     

  • A una semana del terremoto, Cali sigue contando a sus muertos

    A una semana del terremoto, Cali sigue contando a sus muertos

    Una semana después del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia, Cali contabiliza 130 fallecidos, 1,485 heridos y 88 personas rescatadas, mientras los organismos de emergencia mantienen las labores para recuperar 19 cuerpos que continúan entre estructuras afectadas.

    El sismo ocurrió a las 7:35 de la mañana del 10 de agosto y provocó el colapso de 43 edificios en Cali. Las labores continúan en cuatro puntos: el Hospital Universitario del Valle (HUV), los edificios Vanessa y Ana Pilar y las Torres del Limonar, donde autoridades coordinan el trabajo de socorristas y voluntarios ante los riesgos existentes.

    «En estos sitios hay remoción de escombros, hay riesgo biológico; si las tareas no se hacen coordinadas podemos tener más personas afectadas. No queremos víctimas adicionales», explica a EFE el secretario de Seguridad de Cali, Javier Garcés.

    Las autoridades mantienen perímetros alrededor de las estructuras colapsadas para evitar nuevos accidentes.

    Superada la primera etapa de búsqueda intensiva de sobrevivientes, Cali comienza a concentrarse en recuperar cuerpos, atender a las personas afectadas y avanzar hacia la reconstrucción. La emergencia también abrió un desafío para la salud mental.

    «Los equipos de salud trabajan en primeros auxilios psicológicos y contención de la incertidumbre, mientras preparan una respuesta para una etapa mucho más larga. Entraremos en una etapa que seguramente durará incluso meses o años por el duelo», advierte a EFE el secretario de Salud de Cali, Germán Escobar.

    Unas 160 personas permanecen albergadas en el Coliseo de Hockey Miguel Calero, mientras otro grupo se encuentra en el Coliseo Metropolitano del Norte. También hay familias que pasan las noches en carpas instaladas en parques.

    «La prioridad es concentrar la atención en estos espacios para caracterizar a las familias y garantizar asistencia en salud, apoyo sicosocial y protección para los niños y las mujeres” señala a EFE Mabel Lara, jefa de Proyectos Estratégicos de la Alcaldía de Cali.

    La tragedia ocurrió 70 años y tres días después de otro de los episodios más mortales en la historia de Cali. El 7 de agosto de 1956, la explosión de 40 camiones del Ejército cargados con dinamita destruyó parte de la ciudad y dejó cerca de 4,000 muertos y unos 12,000 heridos.

    «Es increíble que estemos viviendo esto tan duro, la diferencia es que esta vez no fue una explosión, fue la propia naturaleza», aseguró Lina Espitia desde uno de los albergues.

    Los animales también resultaron afectados por el terremoto. Entre el 10 y el 16 de agosto, 123 animales de compañía ingresaron con vida al Centro de Bienestar Animal de Cali, mientras otros 28 fueron encontrados muertos y 367 mascotas permanecen desaparecidas. Equipos de protección animal atendieron además a 79 animales en los puntos críticos de la emergencia.

    Las máquinas continúan retirando escombros mientras los equipos de emergencia avanzan hacia lugares a los que anteriormente no habían logrado acceder. Para el próximo viernes, cuando se espera haber recuperado todos los cuerpos, Cali prepara una jornada de velas, oración y reflexión en memoria de las víctimas. A nivel nacional, el terremoto deja hasta ahora 287 fallecidos, 4,147 heridos y 194 desaparecidos.

     

  • Las trillizas Saavedra, símbolo de la tragedia del terremoto en Cali, Colombia

    Las trillizas Saavedra, símbolo de la tragedia del terremoto en Cali, Colombia

    La noche del 9 de agosto, Jairo Hernán Saavedra y Blanca Victoria Caicedo disfrutaban de una jornada de música salsa en una discoteca de Cali. Horas después, ambos perderían la vida junto a dos de sus hijas trillizas y un familiar, cuando el terremoto de magnitud 7.4 derrumbó el edificio donde residían, en una de las tragedias familiares más dolorosas que dejó el sismo en Colombia.

    La tragedia ocurrió en el edificio María Elvira, ubicado en el barrio Cuarto de Legua, al sur de Cali. En el inmueble se encontraban Jairo Hernán, Blanca Victoria, sus hijas Sofía, Isabella y Ana María, además de un tío materno. El colapso de la estructura dejó a seis integrantes de la familia atrapados entre los escombros.

    Álvaro Vargas, vecino del sector, recordó el momento en que ocurrió el terremoto.

    «El terremoto fue de pánico. Cuando comenzó, escuchamos todo crujir, salí de mi casa con mi esposa y desde la calle vi el edificio donde vivían las trillizas caer, otro edificio de al lado también cedió y una nube de polvo cubrió todo. Pensé que era el fin», relató.

    Vecinos y voluntarios llegaron de inmediato para intentar rescatar a los ocupantes del edificio utilizando baldes, martillos y herramientas improvisadas. Después de varias horas de búsqueda, únicamente Ana María, una de las trillizas de 23 años, fue encontrada con vida y trasladada a la Clínica Imbanaco, donde permanece hospitalizada.

    Fotografía que muestra una vivienda destruida en el barrio Cuarto de Legua, donde vivían las trillizas Saavedra. Dos de ellas murieron junto a sus padres tras el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el pasado lunes, en Cali, Colombia. EFE/Mario Baos

    Con el paso de las horas fueron recuperados los cuerpos de Jairo Hernán Saavedra, Blanca Victoria Caicedo y de sus hijas Sofía e Isabella. Esta última fue localizada al final de las labores de rescate.

    «Hasta el último momento mantuvimos la esperanza de encontrarla con vida. Hoy, esa esperanza se convierte en un dolor imposible de explicar», escribió en redes sociales Diana March Espinosa, familiar de la familia.

    La historia adquirió un significado aún más conmovedor tras conocerse que la pareja había pasado su última noche bailando salsa en la discoteca La Caldera del Diablo.

    Según DJ Prilla, encargado de la música, Jairo era un apasionado de la salsa y pidió escuchar la canción «Siempre Alegre», de la orquesta La Selecta. Después de bailarla, le comentó al DJ: «Prilla, si algún día yo me muero, quiero que esta canción la pongan en mi lápida».

    El pinchadiscos respondió entre risas: «Ay, Jairo, no jodás, vas a vivir mucho tiempo. Aquí nos vemos en 15 días». Siete horas más tarde ocurrió el terremoto.

    Mientras la familia enfrenta el duelo, el barrio Cuarto de Legua intenta recuperarse entre edificios colapsados, viviendas deshabitadas y maquinaria pesada que continúa retirando escombros. En el lugar donde se levantaba el edificio María Elvira solo permanecen restos de concreto y estructuras metálicas dobladas.

    Los vecinos aseguran que la pérdida ha marcado a toda la comunidad.

    «Eran personas muy queridas, se hacían querer, eran buenos seres humanos, muy alegres. Los vamos a extrañar», expresó Diana, residente del sector.

    En medio del silencio que ahora domina las calles, decenas de familias continúan recogiendo lo poco que quedó de sus hogares mientras intentan reconstruir sus vidas tras el devastador terremoto.

     

  • La torre de la catedral de Manizales, un reflejo de la magnitud del terremoto de Colombia

    La torre de la catedral de Manizales, un reflejo de la magnitud del terremoto de Colombia

    El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia el pasado lunes dejó gravemente afectada la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Manizales, cuya torre principal colapsó parcialmente y quedó inclinada sobre la nave central del templo, obligando a las autoridades a cerrar por completo el centro histórico de la ciudad.

    La Plaza de Bolívar, donde se ubican la catedral y la sede de la Gobernación del departamento de Caldas, permanece acordonada debido al alto riesgo de desprendimiento de escombros. Sin embargo, los equipos técnicos que inspeccionan la estructura señalaron que los daños están concentrados en la torre y que el resto del edificio mantiene su integridad estructural.

    Los especialistas indicaron que el principal desafío será desmontar la torre afectada y retirar los escombros acumulados en la parte superior del templo. Pese a los daños visibles, el reloj instalado en la torre continúa funcionando, aunque registra un retraso de una hora.

    En el interior de la catedral los daños fueron menores. De acuerdo con imágenes difundidas por la Arquidiócesis de Manizales, únicamente se observan algunos escombros y objetos desplazados, mientras la estructura principal permanece en buenas condiciones.

    El más reciente balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reporta que el terremoto ha dejado 273 fallecidos, 3,824 personas heridas y 377 desaparecidos. Además, la emergencia afecta a 40,753 familias, con 12,584 viviendas destruidas y otras 74,873 que presentan daños.

    Construida en 1939 tras 11 años de obras y diseñada por el arquitecto francés Julien Polty, la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario es uno de los principales símbolos arquitectónicos de Manizales. Durante tres décadas fue el edificio más alto de Colombia y destaca por su combinación de estilos neogótico, neorrománico y bizantino. En su interior también alberga el Corredor Polaco, un mirador ubicado a 96 metros de altura.

    El cierre del centro histórico también golpea la actividad económica de la ciudad. Édgar López, empleado de la Gobernación de Caldas, lamentó el impacto de la emergencia.

    «La catedral es como algo muy representativo de Caldas y en particular de Manizales, es uno de los lugares más turísticos», expresó.

    Asimismo, manifestó su preocupación por «tanto comercio cerrado, tantas personas que en este momento están en problemas, que no pueden producir».

    Entre los afectados está Gloria Helena Agudelo, propietaria del Dinastía Plaza Hotel, ubicado frente a la catedral. La empresaria recordó que presenció el colapso parcial de la torre junto a su hijo.

    «Yo pensé que hasta ahí íbamos a llegar», relató. Aunque el hotel apenas sufrió daños menores, el cierre del centro le impide recibir huéspedes y también perdió su vivienda, ya que residía en el mismo inmueble. Ahora espera que las labores de restauración permitan reabrir la zona lo antes posible.

     

     

  • Pereira retoma actividades entre escombros tras devastador terremoto

    Pereira retoma actividades entre escombros tras devastador terremoto

    Cinco días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, Pereira intenta recuperar gradualmente su actividad entre edificios destruidos, maquinaria pesada y cuadrillas dedicadas a retirar los escombros que dejó el desastre.

    Camiones y retroexcavadoras recorren las calles de la capital del departamento de Risaralda, mientras habitantes trabajan con palas, cascos y martillos para derribar paredes dañadas y recuperar pertenencias. Paralelamente, algunos negocios que permanecieron cerrados durante la semana comenzaron nuevamente a atender.

    El balance nacional del terremoto aumentó este viernes a 285 fallecidos y 379 desaparecidos, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El sismo tuvo su epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, y además dejó 3,975 heridos, 102,262 personas de 45,523 familias afectadas y 12,828 viviendas destruidas.

    Una de las construcciones derrumbadas era una vivienda de tres pisos donde funcionaba el Almacén El Piñón, en el barrio Mejía Robledo. En el inmueble residían nueve personas y siete estaban dentro cuando ocurrió el terremoto. La mayoría logró escapar, pero un inquilino murió atrapado entre los restos de la estructura. “Toda la familia estaba ahí menos mi papá y yo (…) Todos lograron salir, gracias a Dios. Solamente quedó un inquilino muerto”, relató Luis Eduardo Ceballos.

    La familia permanece intentando recuperar pertenencias y parte de los repuestos para vehículos que comercializaba en el establecimiento. “Hemos sacado cositas, estamos esperando que despejen para sacar lo más que se pueda”, explicó Ceballos, quien agradeció el respaldo de los equipos de emergencia y de los vecinos. “La comunidad nos ha ayudado mucho (…) con comida, agua y ropa”, agregó. Actualmente vive en una carpa frente a los restos de su vivienda para proteger lo poco que consiguió rescatar.

    El derrumbe también significó la pérdida del negocio familiar, donde todavía trabajaba el padre de Ceballos, de 91 años. “Estamos poniéndole cuidado a todo, porque realmente toda la vida fue el negocio de nosotros. Entonces es lo único que tenemos y bregamos (intentamos) a rescatar las cositas, a rescatar algo”, señaló. Entre los objetos recuperados se encuentran ropa y algunos repuestos, aunque estos últimos quedaron seriamente dañados.

    En las labores participa también el venezolano José Rodríguez, quien lleva unas 72 horas colaborando en la remoción de escombros. El hombre pidió mayor apoyo de las autoridades, especialmente camiones que permitan trasladar los restos de las edificaciones y acelerar la limpieza. Trabajos similares se desarrollan en inmuebles destruidos como la Clínica Noé y la Lotería de Risaralda.

    Mientras continúan las labores de recuperación, varios establecimientos comenzaron a reabrir pese a que todavía enfrentan limitaciones en servicios básicos. El centro de Pereira permanece cerrado para facilitar el retiro de escombros, pero en otras zonas la actividad comienza a restablecerse paulatinamente tras una tragedia que alteró la vida de los cerca de 500,000 habitantes de la ciudad.

     

     

  • Damnificados de Pereira buscan empezar de cero tras terremoto

    Damnificados de Pereira buscan empezar de cero tras terremoto

    José Luis Hernández despertó a su esposa y sus dos hijos, los tomó de las manos y abandonó su vivienda mientras Pereira era sacudida por el terremoto de magnitud 7,4, el más fuerte registrado en Colombia en lo que va del siglo. La familia perdió la casa que alquilaba en el barrio Corosito y ahora forma parte de los damnificados que intentan comenzar de nuevo tras la tragedia.

    «Donde nosotros estábamos se colapsó la casa del lado y donde pagamos arriendo se agrietó en todas partes. En parte del baño y en el patio cayeron escombros, la verdad lo único que yo pude sacar fueron a los dos niños y mi esposa. E incluso a mí, que soy picado y valiente, las piernas me temblaban, yo sudaba, yo no hallaba qué hacer», relata Hernández.

    El terremoto dejó al menos 202 fallecidos, según el Instituto de Medicina Legal (IML), aunque los balances de autoridades regionales elevan la cifra a aproximadamente 240 muertos. Además, un número todavía indeterminado de personas permanece desaparecido o atrapado bajo los escombros en ciudades como Pereira, capital del departamento de Risaralda, y Cali, en el suroeste colombiano.

    Después de abandonar su vivienda, Hernández y su familia llegaron al parque Olaya Herrera, en el centro de Pereira, donde pasaron una noche a la intemperie y soportaron el frío. Posteriormente, la Alcaldía los trasladó al estadio Alberto Mora Mora, habilitado como albergue para proporcionar comida, agua, ropa, duchas y un lugar donde dormir a quienes perdieron sus hogares.

    «La verdad es que tuvimos dos días después desde que pasó el terremoto en los que no teníamos qué comer. Yo entré en un desespero y, siendo honesto, me dieron ganas de saquear algo por el desespero provocado por el hambre (…) Pero gracias a Dios una señora de la alcaldía nos recogió en el parque Olaya y nos trajo hacia acá», dice Hernández.

    En el recinto deportivo, colchones y carpas ocupan parte de las instalaciones junto a reservas de agua, alimentos y artículos de higiene.

    Hernández agradece la ayuda porque asegura que no puede recurrir a otros familiares para conseguir alojamiento. Su preocupación ahora está en encontrar una nueva vivienda y recuperar sus ingresos.

    «La idea es poder tener pronto un hogar, bien sea que me toque pagarlo en arriendo (…) La verdad quedé desamparado y yo no cuento con un trabajo en una obra, lo cual nunca va a haber ahora (inmediatamente). No sé, cuántos meses o días pasarán para poder volver a tener un sustento», añade.

    La directora Administrativa de Control Disciplinario Interno de Instrucción de la Alcaldía de Pereira, Bibiana Agudelo Salazar, explicó que 47 damnificados permanecen en el estadio Alberto Mora Mora, aunque la cantidad cambia conforme avanzan las horas. Entre los albergados hay 28 adultos, 14 niños y seis ancianos, además de cuatro perros y un gato, según los datos proporcionados por la funcionaria.

    «Desde la alcaldía nosotros estamos brindando toda la atención integral. Realizamos toda la atención primaria, hacemos toda la caracterización, cuál fue el daño que sufrieron, si tienen dónde albergarse, cómo se quieren albergar, cuál es su grupo familiar, qué compone su grupo familiar», explica Agudelo.

    Los afectados también tienen acceso a atención médica en el hospital de Kennedy, ubicado frente al estadio, mientras Pereira intenta recuperarse de un terremoto que dejó a numerosas familias sin vivienda y ante el desafío de reconstruir sus vidas.

     

  • Colombia agota horas clave para rescatar sobrevivientes del terremoto

    Colombia agota horas clave para rescatar sobrevivientes del terremoto

    Colombia atraviesa este miércoles las horas decisivas de la denominada ‘ventana de vida’, las primeras 72 horas posteriores a un desastre en las que aumentan las posibilidades de encontrar sobrevivientes, tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el país el lunes y deja al menos 239 muertos.

    «Cuando hay un terremoto, las primeras 72 horas son la primera ‘ventana de vida’, es cuando más probabilidad tenemos de recuperar víctimas que hayan sobrevivido. Entonces, en las horas que nos quedan lo que más necesitamos es poder aprovechar la tecnología y los perros expertos en encontrar personas con vida», dijo a EFE el alcalde Cali, Alejandro Eder.

    El terremoto ocurrió a las 7:34 de la mañana del lunes, hora local, por lo que la crucial ventana de 72 horas finalizará durante la mañana del jueves. Cali, capital del Valle del Cauca, figura entre las ciudades más golpeadas, con casi un centenar de fallecidos y decenas de edificios residenciales y comerciales colapsados o severamente dañados.

    Las labores de búsqueda permitieron rescatar con vida a 85 personas entre los escombros, pero más de 150 continúan desaparecidas. Pereira, capital del departamento de Risaralda, también sufrió graves daños por el movimiento sísmico.

    «Necesitamos mucha disciplina en los puestos de rescate. Hoy tenemos a los rescatistas enfocados en siete edificios colapsados en distintos puntos de la ciudad donde hay alta probabilidad de vida. Lo que le estamos pidiendo hoy a los ciudadanos es permanecer en sus casas», enfatizó Eder.

    La Alcaldía estableció además una restricción para que únicamente circulen vehículos cuyas placas terminen en número impar y así facilitar el desplazamiento de los equipos de emergencia.

    Alrededor de 700 rescatistas colombianos y unos 50 extranjeros trabajan contrarreloj en las zonas críticas. Entre los equipos internacionales se encuentra la brigada mexicana Los Topos, que llegó a Colombia después de participar durante 41 días en operaciones de emergencia en Venezuela.

    «Nosotros estuvimos 41 días en Venezuela y decidimos venir para acá y no irnos a México en cuanto vimos lo que pasaba. Dejamos las actividades en Venezuela, que era ya la recuperación de víctimas fatales, para sumarnos a este gran esfuerzo de venir a rescatar a nuestros hermanos», aseguró el líder de Los Topos, Héctor Méndez.

    Las autoridades pidieron a quienes deseen colaborar acudir únicamente a los puntos establecidos y respetar las indicaciones de los brigadistas para evitar interferencias en las operaciones.

    «Esta es una situación fuera de lo normal. Y le pido a todos los que estamos trabajando en esto, que hagamos un esfuerzo para sobrepasar ese periodo en que nos sentimos víctimas. Nosotros no somos víctimas. Nosotros somos trabajadores de los medios de información, somos bomberos, somos ejército, somos policías y somos voluntarios», recomendó Méndez.

     

  • El terremoto de magnitud 7.4 es el mayor del siglo en Colombia, con epicentro en la región más pobre

    El terremoto de magnitud 7.4 es el mayor del siglo en Colombia, con epicentro en la región más pobre

    El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el lunes es el más fuerte registrado en el país durante el siglo XXI, según datos del Servicio Geológico Colombiano (SGC), mientras organismos de emergencia continúan las operaciones de búsqueda y rescate entre los escombros.

    La tragedia deja cerca de 240 fallecidos según balances de diferentes autoridades regionales, aunque el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, informó este martes que el recuento oficial asciende hasta el momento a 181 muertos. Las diferencias entre los balances ocurren mientras las autoridades continúan recopilando información procedente de las zonas afectadas.

    El movimiento ocurrió a las 7:34 de la mañana y alcanzó una profundidad de 103 kilómetros. Su epicentro se localizó en San José del Palmar, municipio del departamento del Chocó situado en la región del Pacífico y fronterizo con Risaralda y Valle del Cauca, dos de las zonas que recibieron con mayor intensidad los efectos del terremoto.

    Valle del Cauca acumula 130 fallecidos, de los cuales 95 corresponden a Cali y otros 35 a diferentes municipios del departamento. La tercera ciudad más importante de Colombia había acogido apenas el pasado 7 de agosto la investidura presidencial de De la Espriella y fue anunciada por el mandatario como una de las sedes alternas desde las que pretende gobernar.

    Pereira, capital de Risaralda y ubicada a unos 55 kilómetros en línea recta de San José del Palmar, registra alrededor de 90 fallecidos, según autoridades regionales. La ciudad forma parte del turístico Eje Cafetero y su aeropuerto internacional Matecaña mantiene suspendidas las operaciones comerciales debido a los graves daños estructurales provocados por el terremoto.

    Quibdó, capital del Chocó y situada a unos 158 kilómetros del epicentro, contabiliza 14 fallecidos. La ciudad fue el primer punto afectado que visitó De la Espriella después del desastre, donde el mandatario prometió subsidios para apoyar a la población damnificada.

    El SGC contabilizó 103 réplicas posteriores al terremoto, seis de ellas con magnitudes superiores a 3.0 y una mayor a 4.0. La tragedia recordó el terremoto de Armenia del 25 de enero de 1999, que dejó 1,185 muertos, más de 8,536 heridos, 35,972 viviendas destruidas o inhabitables y 6,408 fincas cafeteras afectadas.

    El terremoto colombiano tuvo además un origen tectónico diferente a los dos movimientos registrados el 24 de junio en Venezuela. El de Colombia fue producto de la subducción de la placa de Nazca debajo de la placa Sudamericana, mientras los terremotos venezolanos estuvieron relacionados con el movimiento lateral entre las placas Caribe y Sudamericana. Los sismos de Venezuela ocurrieron a unos 20 kilómetros de profundidad y dejaron al menos 6,300 fallecidos.

     

  • Terremoto en Colombia pone a prueba al nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella

    Terremoto en Colombia pone a prueba al nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, enfrenta su primera gran prueba de gestión apenas días después de asumir el poder, debido al terremoto de magnitud 7.4 que golpeó al país y obligó al nuevo Gobierno a modificar su agenda para atender la emergencia.

    De la Espriella, quien asumió la Presidencia el 7 de agosto, tenía previsto iniciar su administración con énfasis en temas de seguridad, pero el terremoto obligó al Ejecutivo a concentrar sus esfuerzos en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, algunas de las regiones más afectadas por el desastre.

    El mandatario se desplazó a las zonas golpeadas para coordinar la respuesta gubernamental y mostrar la presencia del Ejecutivo ante una catástrofe que, según el Servicio Geológico Colombiano, corresponde al terremoto más fuerte registrado en el país durante este siglo.

    La emergencia también generó diferencias entre los balances divulgados desde la Presidencia y los reportados por autoridades regionales. De la Espriella informó este martes de 181 fallecidos en todo el país, mientras los recuentos de Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y Caldas sumaban unos 240 muertos.

    La diferencia ocurre después de que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informara que, por instrucciones del presidente, los datos oficiales relacionados con el terremoto serían divulgados exclusivamente por la Presidencia. La decisión contrasta con la promesa de De la Espriella de descentralizar el poder y otorgar mayor protagonismo a las regiones.

    Además de los fallecidos, el presidente reportó 2,595 personas heridas y 195 desaparecidas. El balance gubernamental incluye 1,136 viviendas destruidas, otras 8,357 averiadas, 48 edificios colapsados, 85 centros de salud afectados y daños en aproximadamente 74 carreteras.

    La atención de la catástrofe ocurre además durante la transición administrativa entre el Gobierno del expresidente Gustavo Petro y la nueva administración. La falta de comunicación que caracterizó el traspaso de poder provocó que ministros del nuevo Ejecutivo tengan que trabajar junto con funcionarios de la administración anterior mientras terminan de asumir los nuevos responsables de las instituciones.

    Una de esas transiciones ocurrió en la UNGRD, donde Javier Pava estuvo al frente de la respuesta durante las primeras horas posteriores al terremoto antes de entregar la dirección al geólogo David Tamayo Roldán, nombrado por De la Espriella para reorganizar la institución tras los escándalos de corrupción registrados durante el Gobierno anterior. El terremoto ocurrió el lunes a las 7:34 a.m., con epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar, Chocó, cerca de los límites con Valle del Cauca y Risaralda.

     

  • La ciudad colombiana de Pereira busca desaparecidos un día después del terremoto

    La ciudad colombiana de Pereira busca desaparecidos un día después del terremoto

    La ciudad colombiana de Pereira enfrentaba este martes una intensa jornada de búsqueda de desaparecidos y remoción de escombros, un día después del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia y que dejó al menos 72 fallecidos en la capital del departamento de Risaralda.

    Tras una emergencia marcada inicialmente por problemas en las comunicaciones, falta de combustible y cortes de energía eléctrica, las calles de Pereira amanecieron con una amplia movilización de habitantes y organismos de socorro que intentan localizar con vida a personas que continúan atrapadas. En todo Risaralda son «alrededor de 90 personas fallecidas», indicó el secretario de Gobierno regional, Israel Londoño.

    El balance de víctimas continúa variando a medida que las autoridades recopilan información de las zonas afectadas. Distintas autoridades regionales contabilizan cerca de 240 fallecidos en Colombia, mientras que el presidente Abelardo de la Espriella informó este martes que el balance oficial era de 181 muertos.

    Entre quienes buscan a sus familiares está Maribel Verano Ramírez, quien recorre los lugares donde se realizan operaciones de rescate intentando localizar a su madre y a su hermana menor.

    «Mi mamá se llama Luz Marina Ramírez Verano, mi hermanita Sandra Liliana Verano Ramírez», expresa mientras muestra fotografías y comparte su número telefónico con la esperanza de recibir información.

    Según los datos que logró recopilar, ambas habrían salido con vida del hotel donde residían antes de que la estructura colapsara, pero desde entonces desconoce su paradero.

    «No sé si están vivas o no. No sé si están bien», afirma Verano, quien explicó que su madre «es negrita, anda con un bastón», mientras su hermana utiliza silla de ruedas debido a las secuelas de una meningitis.

    En medio de la búsqueda, Verano también pidió atención para los habitantes del barrio Esperanza Galicia. «no nos olviden, por favor (…) Por allá también hay familias a las que también se les averiaron casas. Entonces, por favor, que también se den una pasadita por allá», solicitó a las autoridades.

    Mientras continúan los rescates, parte de la actividad comercial comenzó a recuperarse. Farmacias, panaderías, cafés y restaurantes reabrieron después de retirar vidrios y objetos esparcidos por el terremoto. Algunos establecimientos buscan garantizar servicios esenciales y alimentos para habitantes y rescatistas que permanecen concentrados en atender la emergencia.

    Las autoridades también trabajan para retirar escombros de las principales avenidas y facilitar el tránsito. En la Plaza de Bolívar, el colapso de un edificio de varios pisos dejó restos de la estructura hasta la base del ‘Bolívar Desnudo’, monumento al Libertador y símbolo de Pereira, elaborado por el fallecido escultor Rodrigo Arenas Betancourt. Algunas calles permanecen cerradas por la caída de escombros y el riesgo de nuevos colapsos.