50 días de apagón digital en Irán dejan negocios paralizados y familias incomunicadas

El apagón de internet global en Irán cumple este sábado 50 días tras las restricciones impuestas por las autoridades desde el inicio de la guerra con Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, dejando a millones de ciudadanos prácticamente desconectados en uno de los cortes más prolongados del mundo.

En las calles de Teherán, donde el tráfico vuelve poco a poco y los comercios han reabierto tras semanas de bombardeos, persiste un silencio menos visible, pero igual de asfixiante: el digital.

Notificaciones que llegan a los móviles pero no se abren, páginas que no cargan y negocios online casi paralizados reflejan el impacto de los cortes de internet en lo que va de 2026: primero durante las protestas antigubernamentales de enero y ahora, desde hace 50 días, por la guerra.

“Irán lleva ya siete semanas aislado de internet global, con el apagón digital entrando en su día 50 tras 1.176 horas”, informó en X el observatorio independiente NetBlocks, que sitúa la conectividad en torno al 2 % de los niveles habituales.

El grupo alertó de que esta medida, “sin precedentes para una sociedad conectada, continúa en detrimento de los medios de vida de la mayoría de los iraníes y de sus derechos humanos”.

Mientras los ciudadanos no pueden acceder a plataformas como Instagram, X o WhatsApp y muchos negocios online están paralizados, las embajadas iraníes mantienen su actividad en redes sociales, incluso con mensajes irónicos contra el presidente estadounidense, Donald Trump.

Un ejemplo fue la embajada en Zimbabue, que respondió con sarcasmo a un tuit de Trump sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

“Intenta no mostrarte demasiado contento. Mantén cierto prestigio. (…) Apaga el teléfono, relájate, no más publicaciones y bloquea a Bibi (el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu) durante una semana. Cena ligero y duerme bien”, escribió la misión diplomática.

Mientras tanto, los iraníes tienen dificultades hasta para comunicarse con sus familias en el exterior.

“Las conversaciones se han reducido a breves llamadas que sustituyen la inmediatez de las videollamadas. Antes hablaba con mis padres en Canadá casi todos los días. Ahora llevo semanas sin verlos”, cuenta Leila, de 33 años.

La traductora explica que sus padres pasaron días sin poder contactar con ella al inicio de la guerra, hasta que logró avisarles por teléfono.

“Es como estar aislada”, resume.

Golpe a la economía digital

La desconexión también impacta con fuerza en quienes dependen de internet para trabajar.

El ministro iraní de Comunicaciones, Sattar Hashemi, cifró en unos 5.000 millones de riales (más de 3.300 millones de dólares) las pérdidas diarias en el núcleo de la economía digital, que ascienden a unos 50.000 millones de riales (33.300 millones de dólares) en el conjunto de la economía nacional.

Uno de los que se ha visto severamente afectado es Mohamad, de 39 años, quien vende café por Instagram desde hace siete años, además de tener una pequeña tienda en el este de Teherán “La mayor parte de nuestras ventas era por Instagram. Desde el apagón, han caído un 70 %”, explica.

Mohamad calcula que en lo que va de 2026 “hemos pasado más de dos meses sin internet internacional”.

El golpe se extiende a toda la economía digital que da empleo directo e indirecto a unos 10 millones de iraníes, según cifras oficiales, pero la resistencia de los negocios online es limitada: de media, unos 20 días.

Superado ese umbral, advierten expertos, el cierre de muchas empresas puede ser irreversible.

Pero el impacto va más allá de lo económico.

“Internet no es solo una herramienta mediática. Está ligado a la vida diaria, al trabajo y a las relaciones personales”, señala el investigador Qader Bastani Tabrizi, quien advierte de una cadena de consecuencias sociales y económicas más amplias.

Las autoridades, no obstante, defienden el corte como una medida de seguridad nacional.

La portavoz del Gobierno, Fatemeh Mohajerani, afirmó que la restauración del acceso dependerá de la evaluación de los organismos de seguridad, aunque reconoció el impacto en los negocios.

El parlamentario Fazlolá Ranjbar fue más allá y sostuvo que restablecer el acceso “no está en el interés del país” en las circunstancias actuales.

50 días después, el apagón digital se ha convertido en otro frente de la guerra: invisible y silencioso que no deja escombros en las calles, pero sí un rastro profundo en la economía, en los vínculos personales y en la sensación de aislamiento de millones de iraníes.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *