El Congreso de Perú reunió este jueves las 78 firmas necesarias para convocar un pleno extraordinario en el que se debatirá una moción destinada a destituir al presidente interino, José Jerí, quien asumió como jefe de Estado en octubre pasado tras la destitución de Dina Boluarte y en su condición de titular del Parlamento.
La iniciativa avanza en un contexto de múltiples mociones de censura contra Jerí por presuntos encuentros semiclandestinos con empresarios chinos contratistas del Estado y por contrataciones de jóvenes funcionarias luego de reuniones sostenidas con el mandatario en el Palacio de Gobierno. Aunque el Legislativo permanece en receso hasta marzo, la normativa permite citar a un pleno extraordinario con el respaldo de 78 congresistas, requisito que —según legisladores— ya fue cumplido.
El único bloque que rechazó apoyar la convocatoria es el fujimorismo, que siguió la línea de su lideresa y candidata presidencial por cuarta vez, Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), quien optó por respaldar a Jerí. Una vez que la mesa directiva del Congreso, presidida interinamente por el fujimorista Fernando Rospigliosi, reciba la solicitud formal, tendrá un plazo de quince días para convocar la sesión.
Existe además un debate sobre el número de votos requeridos para remover al mandatario interino. Algunos sostienen que bastarían 66 votos, es decir, la mitad más uno de los 130 congresistas, cifra necesaria para censurarlo como presidente del Congreso, lo que implicaría automáticamente la pérdida de la jefatura del Estado. Sin embargo, Rospigliosi defiende que, al ejercer la Presidencia de la República, Jerí debe ser destituido bajo los parámetros constitucionales aplicables a un jefe de Estado elegido por voto popular, lo que exige 87 votos, equivalentes a los dos tercios del hemiciclo.
Jerí, de 39 años, asumió el poder bajo la figura de “incapacidad moral permanente” tras la destitución de Boluarte el pasado 10 de octubre, en medio de una creciente crisis de seguridad. Desde entonces ha impulsado medidas para enfrentar la criminalidad, replicando intervenciones carcelarias similares a las aplicadas en El Salvador por el presidente Nayib Bukele y en Ecuador por Daniel Noboa, además de decretar estado de emergencia en Lima y el Callao.
No obstante, su imagen se debilitó en las últimas semanas tras revelarse reuniones semiclandestinas, incluida una cita en la que acudió encapuchado a un restaurante. Perú, que ha tenido siete presidentes en la última década, se encamina a nuevas elecciones generales en el segundo trimestre de este año, con 35 candidatos presidenciales en contienda.

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