Félix Ulloa dice en la “bukelemanía” están los “bukelefóbicos” y los “bukelefilos”

El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, criticó este miércoles a quienes llamó «bukelefóbicos» que creen que «todo» lo que hace el presidente, Nayib Bukele, «está mal», al tiempo que defendió la política llevada a cabo contra las pandillas o la seguridad del sistema penitenciario del país centroamericano.

«El mundo ha creado una especie de bukelemanía», en la que los detractores del presidente salvadoreño, los «bukelefóbicos», creen que «todo lo que hace Bukele está mal y atacan El Salvador» y tachan al país de dictadura, aunque esos críticos cada vez «son menos», dijo en la Tribuna-EFE Casa América celebrada en Madrid. Explicó que también existen, según él, los «bukelefilos».

Ulloa defendió que esos ‘bukelefóbicos’ no ven la imagen completa de El Salvador que se está construyendo bajo el mandato del presidente, «ese país donde acabamos de tener un ingreso de más de 110 millones de dólares con cinco conciertos» de la colombiana Shakira o donde se celebró «el concurso de Miss Universo más visto del mundo».

«Es el nuevo país que atrae ahora el turismo», continuó el vicepresidente, quien también habló de las reformas constitucionales llevadas a cabo en agosto del año pasado para avalar la reelección indefinida del presidente de esa nación, lo que deja vía libre a Bukele para optar a un tercer mandato.

Preguntado sobre si el mandatario se presentará para esa tercera legislatura, Ulloa respondió: «Eso ya no sé, imagino que sí, si no defraudaría al pueblo», y argumentó que «el 91,9 % de los salvadoreños» apoyan la gestión de Bukele, según una reciente encuesta «de uno de los periódicos voceros de la oposición».

«Tergiversación» del régimen de excepción

El 96 % de los preguntados en ese mismo sondeo, expuso también Ulloa, dieron su visto bueno a la continuidad del régimen de excepción aprobado hace casi cuatro años, el 27 de marzo de 2022, para hacer frente a las pandillas en el país.

La medida se suponía que era temporal, por 30 días, pero se ha ido renovando mensualmente en la Asamblea desde entonces y se quitará «cuando el pueblo salvadoreño diga que ya no lo quiere», agregó el vicepresidente, quien consideró que fuera de El Salvador hay «interpretaciones erróneas» de lo que significa el régimen de excepción y «tergiversación de muchos medios».

«El régimen de excepción, jamás desde que se decretó el 27 de marzo de 2022, ha afectado una sola libertad pública, ni una sola», defendió.

Tras detallar el funcionamiento de la medida, anotó que durante su vigencia se han detenido a alrededor de 100,000 personas y que de ellas más de 8,000 han sido puestas en libertad después de probarse en las diligencias efectuadas en los 15 días siguientes a su arresto que no tenían relación con pandillas.

Ulloa también defendió la seguridad de las cárceles ante las organizaciones que denuncian más de 480 muertes en los centros penitenciarios de El Salvador. En este sentido, aseguró que en las cárceles españolas hubo «602 muertos» entre 2020 y 2024, «345 de forma violenta».

«Las personas se mueren, se mueren en la cárcel, se mueren en los hospitales, se mueren en todos sitios», agregó ante la «leyenda» del aumento de fallecimientos en las cárceles salvadoreñas.

Justifica la supresión del «candado constitucional»

Ulloa justificó que el presidente Nayib Bukele rompiera el «candado constitucional» para poder presentarse a cuantas elecciones considerara, ya que dispone de la mayoría del respaldo del país. «No es que se esté reeligiendo, es que sigue gozando del apoyo popular», excusó.

«El 91.9% de los salvadoreños está apoyando su gestión», defendió que Bukele actúa en base al respaldo de la ciudadanía, que primero le dio la Presidencia y luego el control de la Asamblea.

«El pueblo dice, ‘tú me estás dando lo que yo quiero’, entonces te voy a dar otra oportunidad’ (…) Entonces decidimos hacer estas modificaciones constitucionales» que responden, según Ulloa, a «dinámicas de la sociedad democrática donde los pueblos toman decisiones de manera libre, directa y segura».

Ulloa minimizó las críticas acerca de estos cambios en la Constitución para permitir la figura de la reelección indefinida y adelantó que Bukele seguirá presentándose, a un año de nuevas elecciones. «Si no, defraudaría al pueblo», afirmó en un acto en el que no ha escatimado en ataques a la prensa.

«Decidimos hacer estas modificaciones constitucionales para abrir las puertas de que se pudiera hacer primero un segundo periodo y ahora todas las veces que el pueblo lo diga, se puede presentar pero, si la gente no lo vota, ¿cuántos se han presentado en varios países de América Latina y no salen electos?», excusó.

Ulloa explicó que este respaldo del que goza Bukele se refleja en el mayoritario grado de aceptación que tiene el régimen de excepción, que está a punto de cumplir cuatro años, en los cuales se han detenido a cerca de 100,000 personas por supuestos vínculos con las pandillas, de las cuales 8,000 fueron liberadas.

«El 96% quiere que continúe. Entonces, ¿por qué quitarlo?», preguntó Ulloa acerca de un periodo durante el cual la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha registrado 7,000 casos de denuncias sobre diversas violaciones, incluidas detenciones ilegales, torturas y la muerte de más de 400 personas bajo custodia. «La gente se muere en las cárceles, en todos los sitios», desestimó.

Con respecto a esta cuestión, ha defendido que si bien pueden existir casos de funcionarios particulares que han cometido violaciones contra los Derechos Humanos –los cuales se persiguen, asegura–, no se trata de una política de Estado, como las ONG, organizaciones internacionales o la prensa quiere hacer creer.

«Jamás, desde que se decretó el 27 de marzo del 2022, ha afectado a una sola libertad pública», aseguró Ulloa sobre un régimen de excepción que afecta, ha explicado, a dos garantías constitucionales, la detención sin acusación –que pasa de 72 horas a quince días– y la privacidad de la correspondencia.

Ataques a la prensa

De igual manera, Ulloa afeó a los medios de comunicación que insisten en preguntarle por los presos de las cárceles de su país, en las que, según el periodista en el exilio Óscar Martínez, uno de cada 57 salvadoreños lo está sin haber recibido un juicio justo, en lugar, por ejemplo, del repunte del turismo.

«La prensa tiene su agenda (…) no quieren poner a un país donde corresponde, sino seguir la agenda», ha incidido en sus críticas, al tiempo que ha negado que haya periodistas que tuvieron que salir del país por temor a represalias por su trabajo, como los que revelan la relación de Bukele con las pandillas.

Así, ha asegurado que quienes se van lo hacen porque «se les acabó el negocio de negociar la información de la violencia» y ha citado el caso de ‘El Faro’, uno de los medios que destapó los vínculos de Bukele con las maras. En ese sentido, acusó a periodistas de «convivir con las pandillas» para «vender libros».

Ulloa afirmó que esos periodistas que han convivido con las pandillas bien han podido cometer un delito de comisión por omisión, ya que durante el tiempo que pasaron con ellas registraron los crímenes que cometieron y no los denunciaron a la Fiscalía. «Esos son los que han salido y esos son los que encuentran el eco acá, porque hay una agenda que seguir», desdeñó el vicepresidente salvadoreño.

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