La película “One Battle After Another”, un thriller político ambientado en una versión policial de Estados Unidos, se convirtió el domingo en la gran triunfadora de la edición 98 de los premios Óscar al obtener seis estatuillas, entre ellas las de mejor película.
Paul Thomas Anderson, principal creador de la cinta, fue reconocido como mejor director y también ganó el Óscar a mejor guion adaptado por una historia que mezcla tensión política con humor absurdo y una fuerte crítica al autoritarismo.
“Escribí esta película para que mis hijos pidieran perdón por el desastre que dejamos en este mundo que les estamos entregando, pero también con el ánimo de que ellos serán la generación que, con suerte, nos traerá algo de sentido común y decencia”, dijo Anderson al recibir el premio por el guion.
La cinta “Sinners” quedó cerca del dominio de la noche con cuatro premios, incluido mejor guión original para Ryan Coogler y mejor actor principal para Michael B. Jordan, en lo que cerró un exitoso año para Warner Bros.
Jessie Buckley ganó el Óscar a mejor actriz principal por su interpretación en “Hamnet”, mientras que los premios de reparto fueron para Sean Penn, por “One Battle After Another”, y Amy Madigan, por su papel en “Weapons”.
“Dios es bueno”, expresó un emocionado Jordan al recibir la estatuilla, antes de agradecer a Coogler. “Me diste oportunidad y espacio para ser visto”, añadió el actor.
La ceremonia se desarrolló en medio de un contexto tenso para la industria del cine, con problemas para conectarse con las audiencias jóvenes, una taquilla aún debilitada y un fuerte despliegue de seguridad por alertas del FBI sobre un posible ataque iraní con drones en California.
La gala también estuvo cargada de mensajes políticos. Javier Bardem dijo “No to war and free Palestina” al presentar el premio a mejor película internacional, mientras David Borenstein, codirector de “Mr. Nobody Against Putin”, advirtió sobre los peligros de la autocracia y la complicidad frente al poder.

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