El Banco Central de Reserva (BCR) justificó la caída de la inversión extranjera directa (IED) neta de 2025 como resultado de la salida de utilidades por parte de las empresas hacia sus casas matrices y descartó que se trate de una señal de desconfianza.
La IED neta es el dinero que queda en la economía salvadoreña después de que las empresas realizan transferencias a sus casas matrices en concepto de préstamos, utilidades reinvertidas o aportaciones al capital accionario. Es uno de los indicadores de mayor atención para los economistas y los organismos internacionales.
A diferencia de otras ocasiones en las cuales no existe una explicación, el BCR publicó un amplio comunicado en el cual detalló que las entradas de inversión extranjera sumaron $10,617.9 millones, mientras que las salidas fueron de $10,143.1 millones, lo que deja una IED neta de $474.8 millones.
Esa cifra de IED neta es menor en $280.96 millones en comparación con los $755.79 millones de 2024, equivalente a una caída de 37.1 %. El BCR ajustó, además, la IED neta de 2024 y 2023.
De acuerdo con el BCR, las salidas de capital no corresponden al cierre de empresas extranjeras en El Salvador, ni son “una señal de desconfianza e incertidumbre de las condiciones generales del país”.
Bajo este análisis, las empresas extranjeras aprovecharon las condiciones financieras para enviar más dinero a sus casas matrices en concepto de reinversión de utilidades, pago de compromisos de deuda o sustitución de fuentes de financiamiento, en función de las diferencias en los costos financieros.
“El alto nivel de salidas de IED en 2025 corresponde principalmente a transacciones de pago de deuda entre filiales y envío de utilidades a las casas matrices en el exterior, situación que evidencia la salud financiera de las empresas de capital extranjero que operan en El Salvador”, indica el comunicado.
Descartan “fuga de capitales”
En 2025 hubo 10 grandes empresas que pagaron dividendos a sus accionistas o préstamos, que sumaron $6,838 millones, un 67 % del total de salida de capital. “Como se observa, no son transacciones enfocadas a reducir o cesar operaciones o una fuga de capitales por falta de confianza en el país o la advertencia de riesgos para sus inversiones”, insistió el BCR.
La institución argumentó, además, que el ingreso de inversión se traduce en la instalación o aumento de las empresas domiciliadas en El Salvador, así como en financiar “actividades rutinarias” o ampliar la capacidad.
En el texto, también señaló que en 2025 hubo un máximo histórico en los beneficios de las empresas de $1,642.8 millones, un aumento de 16.8 % respecto a 2024 y una rentabilidad de 13.2 %.
Asimismo, indicó que los dividendos de las empresas alcanzaron $981.1 millones, lo que equivale a un incremento de 6 %. Según el BCR, es una “señal clara” de que las inversiones extranjeras en El Salvador tienen un retorno de utilidades.

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