La estrategia de Ucrania para presionar a Rusia hacia negociaciones ha tomado fuerza en las últimas semanas, con un aumento de ataques con drones contra el sector petrolero ruso.
Según estimaciones preliminares, las exportaciones marítimas de petróleo de Rusia cayeron hasta un 20 % en abril, tras ofensivas dirigidas a terminales en el mar Negro y el mar Báltico.
«No cabe duda de que la Federación Rusa sufrió pérdidas muy significativas».
Los ataques han tenido un carácter sistemático, impactando toda la cadena de producción, desde refinerías hasta infraestructura de transporte.
Especialistas señalan que el daño a refinerías limita la capacidad de procesar crudo, mientras que los ataques a puertos dificultan su exportación.
La falta de almacenamiento suficiente podría obligar a Rusia a reducir la extracción de petróleo, según análisis económicos.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, afirmó que estas operaciones han generado pérdidas de al menos $7,000 millones a Rusia en lo que va de 2026.
Sin embargo, el impacto aún no es decisivo, considerando que Moscú podría destinar cerca de $190,000 millones a su esfuerzo bélico este año.
A pesar de ello, el contexto internacional podría favorecer a Rusia, ya que el alza en los precios del petróleo podría elevar sus ingresos hasta $229,000 millones.
Expertos advierten que la reducción de exportaciones afecta la capacidad rusa para financiar su maquinaria militar y adquirir insumos estratégicos.
Además del impacto económico, los ataques también buscan debilitar la percepción de control del Kremlin ante su población.
Analistas consideran que esta presión combinada con sanciones internacionales podría empujar a Rusia a negociar un alto el fuego en el conflicto.

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