El trabajo actual de las bibliotecas

A través de la historia existieron bibliotecas famosas como la Biblioteca de Alejandría; lástima que la incendiaron. Y, de esa manera, han sido refugio para que muchos lean y se eduquen. El trabajo actual de las bibliotecas va más allá de solo ir a leer libros. En ese lugar se logra, con ese silencio sepulcral, alimentar las mentes para tener conocimientos que sirven para toda la vida.

Mientras tanto, en El Salvador, anteriormente existían las Casas de las Cultura, eran el lugar en donde los libros nos esperaban. No había internet, toda lectura era en libros. Una gran experiencia. Sin embargo, las casas de la cultura las clausuraron. Era una especie de minibibliotecas.

Lo idóneo sería que en cada centro escolar hubiese una biblioteca, pero no todos tienen esa capacidad económica o proyección. Lógicamente, los colegios sí tienen libros de consulta, en donde se verifica cada día a miles de estudiantes devorando página tras página. Las estadísticas arrojan datos en donde hay un 80 por ciento de escuelas que no tienen una biblioteca.

En El Salvador hay 25 bibliotecas públicas, un número que denota inferioridad si hacemos alusión a los 262 distritos (antes municipios). Por lo tanto, el Ministerio de Cultura debería de gestionar para que haya más bibliotecas públicas. Algunos dirán: ¿para qué una biblioteca si en el celular está todo? Siempre hay una especie que no se extingue, la cual siempre preferirá las bibliotecas.

La biblioteca insignia es la Biblioteca Nacional de El Salvador BINAES, la cual, hace poco se estrenó. Cuando visitaba la anterior biblioteca, encontraba a personas leyendo los periódicos; también, para algunos visitantes, la biblioteca era una especie de refugio, ya que iban a descansar a la hora del almuerzo o cuando terminaban su ardua jornada laboral. Nunca olvidaré cuando llevaba a mis alumnos a recibir magníficas conferencias sobre escritura de parte del escritor Manlio Argueta.

Una de las bibliotecas salvadoreñas que me sorprendió es la Biblioteca de la Academia Salvadoreña de la Lengua (ASL), la cual se encuentra en la Academia Salvadoreña de la Lengua, lugar en donde se encuentra un legado histórico especializado en lengua española. Literatura salvadoreña; además, ofrece catálogos físicos y digitales.

Las universidades cuentan con un sistema bibliotecario que ayuda a diferentes niveles educativos. Aunque, algunos son solamente para los estudiantes, quienes acceden con su carnet de estudiante. Algunas bibliotecas universitarias también tienen salas de videojuegos, se han convertido en un lugar en donde los jóvenes, aparte de leer un libro, logran tener otro tipo de actividades.

Las mismas bibliotecas ofrecen capacitaciones de la alfabetización mediática; además, hay buscadores y bases de datos como EBSCOHost (Libros, revistas, investigaciones, seminarios, educación continua, videos, etc.). Una biblioteca moderna debe contar con repositorios para investigar. También ofrece capacitaciones virtuales o presenciales sobre las normas APA, Vancouver, Chicago, etc.

La jefa de biblioteca de la Universidad Nueva San Salvador, Cristina Landaverde, explica sobre los cambios en los que las bibliotecas universitarias se han visto involucradas: “Hoy en día, la biblioteca universitaria es mucho más que un espacio para mantener libros; es un ecosistema de innovación. Al adaptarse a los nuevos tiempos, estos espacios han pasado de la lectura en silencio a la colaboración activa. Para lograrlo, las instituciones han invertido en infraestructuras híbridas y plataformas virtuales potenciadas por IA, facilitando el acceso al conocimiento y respondiendo de manera efectiva a los nuevos hábitos de lectura y aprendizaje de los estudiantes”.

En otro contexto, es una buena idea encontrar las bibliotecas cafés, en donde se puede degustar un excelente café salvadoreño y leer un libro. Eso es un aliciente para los amantes de la lectura. Esas cafeterías ofrecen espacios culturales en donde algunos escritores presentan sus libros.

Un llamado a los maestros y padres de familia para que inculquen la lectura a niños y jóvenes y visiten las bibliotecas. “Una biblioteca no es un conjunto de libros leídos, sino una compañía, un refugio y un proyecto de vida”. Arturo Pérez-Reverte.

*Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

 

 

 

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