El presidente ruso, Vladímir Putin, encabezó este sábado el desfile del Día de la Victoria más limitado y reducido de los últimos años, en medio del desgaste político provocado por más de cuatro años de guerra en Ucrania y pese a la tregua temporal acordada con mediación de Estados Unidos.
La tradicional conmemoración por el aniversario número 81 de la victoria soviética sobre la Alemania nazi estuvo marcada por la ausencia de tanques, piezas de artillería pesada y misiles intercontinentales en la Plaza Roja de Moscú, una situación que no ocurría desde 2007 y que las autoridades atribuyeron a amenazas de ataques ucranianos con drones.
La parada militar duró apenas 45 minutos y también destacó por la ausencia de cadetes y por una reducida presencia de mandatarios extranjeros. Mientras en el aniversario número 80 participaron alrededor de 30 líderes internacionales, este año solo acudieron representantes de Bielorrusia, Malasia, Laos, Kazajistán y Uzbekistán.
La televisión estatal rusa evitó mostrar amplias panorámicas del evento, mientras medios occidentales denunciaron que les fue retirada la acreditación para cubrir las actividades oficiales. Además, tampoco se realizó la tradicional marcha del “Regimiento Inmortal”, donde ciudadanos y dirigentes exhiben fotografías de familiares que combatieron durante la Segunda Guerra Mundial.
Uno de los pocos elementos novedosos fue la participación de soldados norcoreanos del Ejército Popular de Corea, quienes, según Moscú, combatieron junto a fuerzas rusas en la región de Kursk, parcialmente ocupada durante meses por tropas ucranianas.
Horas antes del desfile, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo de tregua temporal entre Rusia y Ucrania para los días 9, 10 y 11 de mayo. “Esta solicitud fue realizada directamente por mí y agradezco enormemente que haya sido aceptada”, afirmó Trump al referirse al cese al fuego.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó posteriormente el acuerdo y firmó un decreto simbólico donde “autorizaba” la celebración del desfile militar en Moscú. “No necesitamos permiso de nadie”, respondió incómodo Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, mientras otros funcionarios rusos calificaron el gesto como una “payasada”.
Aunque Moscú acusó a Kiev de violar la tregua en algunas regiones alejadas de la capital rusa, el ambiente en Moscú permaneció bajo estrictas medidas de seguridad. Las autoridades incluso bloquearon durante varias horas el internet móvil en el centro de la ciudad.
Durante su discurso, Putin defendió nuevamente la campaña militar rusa en Ucrania y aseguró que las tropas rusas enfrentan a “una fuerza agresiva que es armada y apoyada por todo el bloque de la OTAN”. Además, insistió en que “la victoria fue y será siempre nuestra”.
El mandatario también rindió homenaje al Ejército Rojo y aseguró que la Unión Soviética “salvó” a Europa del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, ningún líder occidental participó en el desfile militar, aunque el primer ministro eslovaco, Robert Fico, sostuvo reuniones con Putin en el Kremlin.

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