El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó este miércoles que los recientes ataques lanzados contra Irán estuvieron enfocados en objetivos vinculados a sistemas de vigilancia, comunicaciones militares y defensa aérea.
En un comunicado oficial, el mando militar explicó que la operación fue ejecutada mediante municiones de precisión empleadas por unidades de la Fuerza Aérea, la Armada y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos.
Según la información difundida por el CENTCOM, los blancos seleccionados formaban parte de la infraestructura estratégica utilizada por Irán para el monitoreo, coordinación y respuesta militar en distintas áreas de su territorio.
Las fuerzas estadounidenses sostienen que estas capacidades representan una posible amenaza para el personal militar desplegado por Washington en Oriente Medio y para la navegación comercial que transita por las rutas marítimas de la región.
El comunicado señala que la ofensiva se concentró específicamente en neutralizar sistemas de defensa aérea y redes de comunicación consideradas claves dentro de la estructura militar iraní.
Las autoridades estadounidenses no proporcionaron detalles sobre los daños ocasionados ni informaron sobre posibles víctimas derivadas de los bombardeos.
La operación ocurrió pocas horas después de que el presidente Donald Trump anticipara públicamente que Estados Unidos actuaría militarmente contra Irán al considerar que las negociaciones para alcanzar un acuerdo habían avanzado con demasiada lentitud.
Durante una entrevista concedida a Fox News, Trump aseguró que mantuvo contactos directos con altos mandos iraníes antes de los ataques. Según relató, los funcionarios le solicitaron suspender la ofensiva, aunque finalmente las operaciones fueron ejecutadas.
El mandatario también afirmó que, a diferencia de acciones militares anteriores, esta intervención no fue coordinada con Israel. Mientras tanto, el Gobierno iraní aseguró que el estrecho de Ormuz fue cerrado nuevamente tras los bombardeos, una versión que fue rechazada por las fuerzas estadounidenses, las cuales sostienen que la navegación comercial continúa desarrollándose con normalidad en esa estratégica vía marítima.
La escalada se produce en medio de un escenario de creciente tensión en Oriente Medio, donde persiste la preocupación internacional por una posible ampliación del conflicto y sus efectos sobre la estabilidad regional y los mercados energéticos globales.

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