Desde el principio estaba claro (menos para Trump y sus Halcones), que Irán no sería otra Venezuela. Y, sin embargo, el poderío militar norteamericano se fue a la guerra contra Irán.
¿Qué significa entonces la firma del Memorando de Entendimiento entre Estados Unidos e Irán?
Para el gobierno norteamericano firmar ese acuerdo es un poco bochornoso después de las amenazas de destrucción total de la antigua Persia, propaladas por ese personaje vendedor de humo que se sienta al frente del Salón Oval de la Casa Blanca.
Al parecer no hay ninguna duda acerca de que la guerra la ganaron las fuerzas militares norteamericanas. Sí, por supuesto, pero el Memorando de Entendimiento no parece reflejar eso.
Quien ha iniciado los ataques es Estados Unidos, y en el documento que han acordado queda registrado que los norteamericanos dejarán de atacar a Irán. Este es el punto central del asunto, y establecido esto es posible pensar en los demás temas.
Irán, en respuesta a los ataques militares de Estados Unidos respondió con su cohetería, pero dirigida a los aliados regionales de su adversario. Hecho que puso en jaque al dispositivo de guerra diseñado por Estados Unidos, y dado que la potencia militar más importante del mundo no puede garantizar la seguridad de sus aliados, pues ha tenido que echar marcha atrás en sus pretensiones de aniquilamiento contra Irán.
Y esta conclusión es la que de algún modo lleva al Memorando de Entendimiento.
Que en el documento quede claro el cese de las hostilidades contra el Líbano (sin mencionar a las milicias de Hezbolá, aliadas de Irán, y tampoco sin mencionar a Israel, aliado de Estados Unidos), es un reconocimiento tácito de que las fuerzas militares israelíes no están sueltas, sino que están atadas a la estrategia norteamericana en esa zona del mundo.
Como esa guerra contra Irán fue pensada por un grupo de orates que no pudieron prever los efectos secundarios graves (cierre del estrecho de Ormuz por Irán, ataques iraníes a los países del golfo Pérsico, postura de ‘convidado de piedra’ de China al ser atacado su mayor y cercano proveedor de petróleo, distorsión económica mundial por la guerra…), pues no le ha quedado más remedio a Trump que buscar una salida rápida al asunto.
La guerra no ha terminado, se ha generado un interregno que podría permitir arribar a un nuevo escenario en ese segmento de Medio Oriente. Pero también todo podría fracasar si ambas partes se salen del libreto del Memorando.
Todo es frágil. Venezuela firmó el 28 de septiembre de 2023 un Memorando de Entendimiento con Estados Unidos, y sin embargo en enero de 2026, cuando Trump consideró que el Memorando ya no tenía sentido, entonces atacó y eyectó a Maduro, dejó que el relevo de este (Delcy Rodríguez) tomara las riendas y le impuso su ‘agenda petrolera’.
La rueda del tiempo está triturando a Trump, porque se jugó ese albur de la guerra contra Irán y no le salió bien. De hecho, la única concesión de Irán es que desmantelará el dispositivo de uranio enriquecido, que a saber si es algo significativo.
El peso fundamental del Memorando recae en Estados Unidos. Irán no atacará si no es atacado, ergo, Estados Unidos se compromete a no atacar.
Hay cosas que no salen a la luz pública, pero es obvio que el reciente viaje de Trump a China ayudó a darle un giro a la situación de la guerra contra Irán. China no tiene interés en entrar en guerra, esa no es su estrategia global para ‘avanzar’ en el mundo.
Lo de China es la expansión económica y el mantener libres los accesos a las fuentes de materias primas en todo el planeta. Esa guerra contra Irán, y cualquier guerra hacen ‘ruido’ a su estrategia.
Se acercan las elecciones de noviembre en Estados Unidos, y las políticas (inmigración, aranceles, guerra contra Irán) de la administración Trump han golpeado a diversos sectores de la sociedad norteamericana y esto es probable que quede registrado en los resultados electorales.
Trump imagina (¿sueña?) con que, al cesar la guerra, en el corto plazo los efectos perversos que ha provocado en la economía norteamericana desaparezcan. Y todo volverá a ‘la normalidad’.
Sin embargo, no hay que llamarse a engaños, para los Señores de la Guerra los efectos de las acciones bélicas son un asunto irrelevante. Para ellos las guerras son combustible para el enriquecimiento y punto. Quienes pierden o ganen con las guerras, es lo de menos. Lo que importa para los Señores de la Guerra es que la ‘economía de guerra’ esté siempre a la mano para aterrorizar al mundo.
* Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

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