La renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete representa un intento del Gobierno del presidente Javier Milei por dejar atrás una de las mayores crisis políticas de su gestión. Sin embargo, especialistas advierten que el impacto sobre la credibilidad del Ejecutivo continuará mientras avancen las investigaciones judiciales contra el exfuncionario.
La controversia comenzó en marzo, cuando se conoció que la esposa de Adorni integró la comitiva oficial que acompañó a Milei durante una visita a Estados Unidos. Aunque ese episodio no derivó en consecuencias penales, posteriormente surgieron investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y recepción de dádivas relacionadas con operaciones inmobiliarias, contratos estatales y viajes oficiales.
Durante los últimos meses, el mandatario argentino mantuvo su respaldo al entonces jefe de Gabinete pese a las presiones de dirigentes oficialistas y aliados que reclamaban su salida. Mientras tanto, el caso mantuvo al Gobierno a la defensiva y coincidió con un incremento en la preocupación ciudadana por la corrupción y un deterioro de la imagen presidencial reflejado en diversas encuestas.
Con la renuncia anunciada el sábado, el analista político Cristian Buttié, director de CB Global Data, considera que el Ejecutivo busca recuperar el control de la agenda pública. A su juicio, el caso se convirtió en «una caja china», ya que cada revelación originaba nuevas investigaciones que impedían al oficialismo posicionar otros temas de interés.
«Si estas situaciones no se resuelven rápido, las heridas son cada vez más profundas. El Gobierno ya no puede hablar de la moral como política de Estado», afirmó Buttié, aunque recordó que Milei insistió recientemente en España que «Para nosotros lo que está primero son los valores».
Para Gustavo Marangoni, politólogo y socio de M&R Asociados, la salida de Adorni era inevitable y calificó el desenlace como «la crónica de una muerte anunciada». Además, sostuvo que el cambio puede facilitar la reconstrucción de las relaciones del Ejecutivo con sus aliados parlamentarios.
En la misma línea, Lara Goyburu, directora ejecutiva de Management & Fit Public Affairs, afirmó que la principal ganancia para el Gobierno será recuperar la iniciativa política después de varios meses en los que el escándalo opacó cualquier anuncio oficial.
Según esa consultora, la aprobación del Gobierno cayó de 47 puntos en febrero a entre 36 y 37 puntos en la medición más reciente. Asimismo, siete de cada diez personas consultadas manifestaron que el caso afectó su confianza en la administración de Milei, mientras la corrupción volvió a situarse entre las principales preocupaciones ciudadanas.
No obstante, Goyburu advirtió que el desgaste de imagen no necesariamente tendrá consecuencias electorales. «Si la economía acompaña, los casos de corrupción no siempre tienen una traducción directa en las urnas», señaló. Recordó además que el oficialismo ganó las elecciones legislativas de octubre de 2025 pese al escándalo por un presunto esquema de sobornos dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis).
Los analistas coinciden en que la salida de Adorni puede aliviar la presión política sobre el Gobierno argentino, aunque consideran que el cierre definitivo del episodio dependerá de los avances de las investigaciones judiciales y de que no aparezcan nuevas revelaciones que reaviven el caso.

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