El 54.66 % de la energía eléctrica consumida por los hogares y las empresas salvadoreñas durante mayo se generó en centrales térmicas, en la antesala al impacto que puede generar el fenómeno climático de El Niño en el mercado energético.
La Unidad de Transacciones (UT) reportó que la demanda alcanzó 694.66 gigavatios hora (GWh) en mayo pasado, lo cual significó un aumento de 9.2 % respecto a abril de este año y de 7.7 % frente a igual mes de 2025.
De esa demanda, las centrales de combustible fósil cubrieron el 22.23 %, tras generar 164.07 GWh.
La planta de gas natural licuado (GNL), que también forma parte de la tecnología térmica, representó el 32.43 %, con 239.3 GWh.
El mayor funcionamiento de las centrales térmicas coincide con el desarrollo del fenómeno de El Niño, que combina altas temperaturas con una reducción de las lluvias.
Eso deriva en que los hogares consuman más electricidad por el uso intensivo de aparatos de climatización, mientras que los embalses de las hidroeléctricas —el mayor generador renovable— disminuyen porque no hay suficiente lluvia.
Prueba de ello es que la UT registró que, a las 7:00 p. m. del 18 de mayo, el día con la temperatura promedio más alta del mes, se rompió el récord de demanda, con 1,286 megavatios (MW).
Aumento progresivo
De acuerdo con la UT, el uso de centrales térmicas ha venido en aumento desde inicios del año. En enero, tanto las plantas de combustible como la de gas natural licuado representaron el 27.28 % de la demanda, mientras que en febrero alcanzaron el 27.26 %. Luego subieron al 35.93 % en marzo y al 38.50 % en abril.
El mayor uso de tecnología térmica coincide con los altos precios del crudo en la primera mitad del año debido al conflicto en Medio Oriente, que llevó a que la cotización del petróleo intermedio de Texas (WTI) —de referencia para El Salvador— superara los $100 por barril. Este jueves, en medio de negociaciones y una oleada de ataques, cerró en $68.69.
Si bien el GNL es una tecnología térmica, se considera una fuente de transición hacia las energías renovables y ejerce menor presión sobre los precios. En contraste, las centrales térmicas convencionales dependen del petróleo y están sujetas al vaivén de las cotizaciones internacionales del crudo.
Ante este escenario, el precio promedio del megavatio hora se ubicó en $188.15, el nivel más alto registrado desde agosto de 2014.

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