Lejos de la creencia de que las zonas francas albergan únicamente empresas textiles, estos parques industriales con beneficios fiscales también manufacturan chips, productos electrónicos, dispositivos médicos y productos químicos. Un estudio de la firma EY reveló que este régimen aporta el 10.6 % del producto interno bruto (PIB) de El Salvador, la segunda tasa más alta de América Latina.
El estudio analiza cómo las zonas francas en América Latina han evolucionado de ser un mecanismo de incentivos fiscales a convertirse en ecosistemas estratégicos para la atracción de inversión, como ocurre en Costa Rica, que lidera las exportaciones de dispositivos médicos y manufactura avanzada.
Según los resultados, en América Latina operan más de 800 zonas francas, con unas 10,000 empresas instaladas que generan $60,000 millones en exportaciones y 3.2 millones de empleos.
El 77 % de esas zonas francas se ubica en Centroamérica y República Dominicana, por lo que, añade la firma, la región se consolida como el «principal hub de relocalización productiva en el hemisferio».
Motores de la economía
El análisis señala que las zonas francas son «verdaderos motores de las economías locales» y que cuatro países centroamericanos figuran entre los cinco con mayor aporte del régimen al PIB.
Costa Rica registra el mayor aporte, con un 15.1 % del PIB, seguida por El Salvador, con un 10.6 %.
Argentina ocupa el tercer lugar, con un 6.2 %; Panamá, el cuarto, con un 3.5 %, y República Dominicana, el quinto, con un 3.3 %.
Asimismo, el estudio encontró que por cada dólar de gasto tributario asociado a este régimen en El Salvador se generan $6 de valor agregado. Este es uno de los retornos más altos de la región, solo superado por República Dominicana, donde asciende a $7, y compartido con Argentina, que también registra $6.
De acuerdo con el estudio, El Salvador es el país centroamericano más joven en contar con un régimen de zonas francas, vigente desde 1998 en un contexto de apertura comercial posterior al conflicto armado y de privatización de varios servicios públicos.
República Dominicana tiene la mayor trayectoria en este modelo, desde 1969, seguida por Honduras (1976). Costa Rica y Guatemala adoptaron este régimen en 1990, Nicaragua en 1991 y Panamá en 1992.
En toda América Latina, Uruguay fue el país pionero en establecer zonas francas, en 1923. «Esta antigüedad se traduce en marcos legales más estables y ecosistemas empresariales maduros, factores que incrementan la confianza de inversionistas internacionales», señala el informe.
Un vistazo a El Salvador
El estudio destaca que en El Salvador operan 18 zonas francas, donde están instaladas 170 empresas que funcionan bajo este régimen de beneficios fiscales.
Estas empresas generan alrededor de 81,405 empleos, de los cuales 54,270 son directos y 27,135 indirectos. Además, EY destaca que el 53 % de la fuerza laboral ha sido ocupada por mujeres durante los últimos 18 años.
El régimen de zonas francas fue uno de los más afectados por el cierre parcial de la economía durante la pandemia de covid-19 en 2020. Sin embargo, EY señala que las exportaciones han mostrado una recuperación significativa.
Según el estudio, las empresas instaladas en zonas francas generan más de $5,600 millones en exportaciones, equivalentes al 80 % del total nacional. En importaciones, registran compras por $4,292 millones.
Frente al resto de América Latina, EY ubica a El Salvador en el octavo lugar por número de zonas francas, con 18 parques industriales, la misma cantidad que Guatemala. República Dominicana lidera la clasificación con 286 parques, seguida de Honduras (151), Colombia (112), Costa Rica (85), Nicaragua (51) y Panamá (24).
No obstante, al medir el número de empresas instaladas, El Salvador desciende al puesto 13 de la región y solo supera a Ecuador, que registra 10 empresas bajo este régimen.

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