Consumir colina y betaína se asocia a una mejor función cognitiva en personas mayores, según un estudio

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Una investigación liderada por científicos españoles ha revelado que una mayor ingesta de colina y betaína está relacionada con una evolución más favorable de las funciones cognitivas durante el envejecimiento, especialmente en adultos mayores con sobrepeso, obesidad o síndrome metabólico.

Claves de la investigación

Para evaluar el impacto de la alimentación en la salud cerebral, el equipo analizó durante dos años los datos de 6.610 hombres y mujeres de entre 55 y 75 años, participantes en el ensayo clínico Predimed-Plus.

Los investigadores analizaron dos compuestos clave:

  • Colina: nutriente esencial implicado en la formación de membranas celulares y la producción de acetilcolina (neurotransmisor clave para la memoria y el aprendizaje). Se encuentra en alimentos como huevos, pescado, carnes magras y lácteos.

  • Betaína: derivado de la colina que participa en la protección celular y procesos metabólicos. Abunda en cereales integrales, espinacas, remolacha y ciertos mariscos.

Impacto en la memoria, el lenguaje y la atención

Los resultados del seguimiento mostraron diferencias significativas según el nutriente predominante en la dieta:

  • Una mayor ingesta de colina se asoció con una evolución más favorable en las capacidades de atención y lenguaje.

  • Una mayor ingesta de betaína se vinculó con una notable preservación de la función ejecutiva (capacidad de planificar, tomar decisiones y resolver problemas) y también del lenguaje.

«Nuestros resultados sugieren que nutrientes presentes en alimentos de consumo habitual pueden contribuir a preservar determinadas funciones cognitivas durante el envejecimiento».
Héctor Vázquez-Lorente y José María Manzanares-Errazu, investigadores de la URV y primeros autores del estudio.

Por su parte, el catedrático de Nutrición y investigador principal de Predimed-Plus, Jordi Salas-Salvadó, subrayó que estos hallazgos reafirman que la dieta no solo protege la salud cardiovascular, sino que desempeña un papel directo en la salud cerebral.

Hacia nuevas estrategias nutricionales

Ante el reto demográfico del envejecimiento y el impacto acelerador que enfermedades como la obesidad tienen sobre el deterioro cognitivo, los expertos sugieren que promover patrones alimentarios ricos en colina y betaína podría integrarse en futuras guías de prevención. No obstante, recalcan la necesidad de realizar seguimientos a largo plazo para confirmar su eficacia frente a patologías como la demencia.

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