El arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar, exhortó este jueves a las autoridades salvadoreñas a trabajar por la «construcción de la muralla de Jerusalén» en lugar de una «torre de Babel», llamó a evitar el «saqueo» de las riquezas del país en su rechazo a la minería metálica y advirtió que la «omnipresencia de las tecnologías emergentes», en referencia a la inteligencia artificial, podría provocar «un grave mal» al país.
Durante la homilía del jueves 6 de agosto, el líder católico citó la encíclica Magnificat Humanita del papa León XIV y planteó la pregunta: «¿Qué estamos construyendo?, ¿la torre de Babel o la muralla de Jerusalén?». La pregunta, aclaró, está dirigida a toda la humanidad, pero con especial énfasis «a quienes detentan los más altos poderes de esta nación», en los ámbitos político, económico, cultural y mediático.
Aseguró que construir la torre de Babel significaría levantar «una obra aparentemente importante, una sola lengua, una sola tecnología, una sola dirección», pero «concebida sin referencia a Dios, sustentada por la uniformidad que elimina la diversidad y que, en lugar de comunión, exige la homogenización», impidiendo el entendimiento entre los distintos sectores de la sociedad.
En contraste, afirmó que construir la muralla de Jerusalén implica «una obra que tenga a Dios en el centro y que construya los vínculos», donde nadie imponga soluciones, sino que se convoque a las familias para «reconstruir, escuchar los temores, coordinar los esfuerzos y hacer frente a las oposiciones».
El religioso sostuvo que ese modelo también supone cuidar «los recursos naturales» del país, «impidiendo la minería y el saqueo de las riquezas minerales»; impulsar hospitales públicos con altos estándares de calidad y proyectos para al bien común de los pobres.
Monseñor Escobar aseguró que el pueblo salvadoreño ha sido históricamente el que más ha sufrido las consecuencias de la guerra, el desempleo, la migración forzada, la falta de vivienda y las carencias en servicios básicos como el agua y la electricidad.
«El pueblo siempre ha sido la víctima de la idolatría del dinero y del individualismo de clases sociales de poder, sin interés por legislar por el bien común», expresó.
Alerta sobre el poder tecnológico
El arzobispo consideró positiva «la superación de la violencia fratricida», aunque sostuvo que «mucho queda por hacer todavía», especialmente para resolver el problema de la pobreza.
«Debemos estar alerta porque el poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes podrían provocar un grave mal en vez de solucionar el problema», alertó.
Según Escobar, el papa previene «si no se adoptan instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionadores del poder tecnológico, con lo cual solo se acrecentaría aún más la brecha entre ricos y pobres, empeorando su deshumanización».
«Educación diferenciada y clasista»
Al abordar el tema de la educación, el religioso, citando al papa León XIV, llamó a preguntarse si las escuelas son espacios donde los jóvenes aprenden a buscar y amar la verdad, a reflexionar sobre el sentido de la vida y la dignidad humana; si existe acceso a la educación superior y si reciben una formación que los humanice y les enseñe a dialogar con las nuevas tecnologías de manera responsable.
«Pareciera que privilegiamos una educación diferenciada y clasista; las grandes mayorías reciben una educación masificadora y muy deficiente. Reconocemos los esfuerzos, pero no son suficientes. Son muchos los que quedan fuera«, señaló monseñor Escobar.
Asimismo, retomó otra reflexión del pontífice al señalar que «más que estar preocupados por ir a la velocidad del avance tecnológico», se debe estar preocupados «por la dignidad humana de nuestros hijos».
«Pedimos que ilumine a las autoridades»
En la parte final de su mensaje, el arzobispo pidió, en oración, que Dios ilumine a las autoridades salvadoreñas «para que trabajen por la construcción de la muralla de Jerusalén».
«Es loable que intelectuales, legisladores y otras personas influyentes en nuestro país no hayan permitido proyectos de muerte como el aborto y la eutanasia, así como proyectos antinatalistas que rondan por el mundo causando tanto daño a muchos países. Sin embargo, es necesario trabajar por un salario digno, por una canasta básica accesible incluso para los más pobres, por una jubilación digna y justa y por el resto de los derechos humanos», expresó, recibiendo aplausos de los feligreses.
Advirtió que, de lo contrario, «sería un grave abandono a la familia con nefastas consecuencias».
«No tengamos miedo de ser una nación amante de Dios y del prójimo. Él es el hijo del hombre que Daniel vio venir entre las nubes del cielo», dijo en el cierre de su homilía.
Finalmente, el líder católico pidió al Divino Salvador del Mundo proteger a El Salvador, impedir la explotación minera «y el saqueo» de las riquezas del país, conceder la gracia de construir los muros de Jerusalén trabajando unidos por el bien común y que Estados Unidos respete los derechos de los migrantes.

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