Reducir la ingesta indiscriminada de medicamentos antidiarreicos, garantizar una hidratación constante y ajustar la dieta son las principales recomendaciones del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) ante los casos leves de la denominada «diarrea del viajero», un padecimiento que llega a afectar entre el 30 % y el 70 % de los turistas que visitan lugares a los que no están acostumbrados en un periodo de dos semanas.
Aunque esta afección suele resolverse de forma espontánea entre tres y siete días sin necesidad de farmacoterapia, los síntomas —que incluyen deposiciones líquidas, náuseas, calambres abdominales y fiebre— pueden alterar significativamente los planes de descanso o derivar en complicaciones.
Frente a esta situación, la entidad farmacéutica enfatiza las pautas clave para su manejo adecuado y la prevención de riesgos mayores:
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Uso cauteloso de fármacos: antidiarreicos como la loperamida solo deben emplearse para el alivio sintomático en adultos y adolescentes bajo indicación profesional. Asimismo, se desaconseja el uso preventivo de antibióticos, ya que no solo es ineficaz, sino que favorece la resistencia antimicrobiana y genera efectos adversos.
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Hidratación y sueros orales: reponer líquidos y sales minerales de forma continua es la prioridad, con ingestas diarias de 2 a 3 litros en adultos y de 0.5 a 1 litro en niños menores de nueve años. Se recomienda el uso de sueros de rehidratación oral y se debe evitar el consumo de bebidas azucaradas, gaseosas, lácteos, café y alcohol.
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Dieta astringente y reposo digestivo: durante el cuadro agudo, es conveniente consumir alimentos de fácil digestión y evitar comidas grasas, picantes, ultraprocesadas o frituras que sobrecarguen el sistema digestivo.
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Prevención en el consumo de agua y alimentos: dado que la causa principal son bacterias, virus o parásitos presentes en agua no tratada o alimentos mal manipulados, se insta a consumir únicamente agua embotellada (incluso para el cepillado dental), evitar el hielo en zonas de riesgo, lavarse las manos con frecuencia y prescindir de alimentos crudos o expuestos a la pérdida de la cadena de frío.
Los especialistas subrayan que es indispensable acudir a un centro médico si la diarrea genera deshidratación severa, no muestra mejoría progresiva o se presenta acompañada de sangre, moco, vómitos persistentes o fiebre alta.

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