El 69 % del centro histórico podrá ser intervenido bajo nuevas reglas

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El 69.63 % de la superficie edificable del centro histórico de San Salvador está habilitado para proyectos de desarrollo o modernización urbana, reveló el Plan Especial de Ordenamiento y Desarrollo Territorial.

Durante la etapa de estudio del plan, preparado con asistencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se recategorizaron 80 edificaciones, que alcanzan 239 bienes culturales inmuebles del centro histórico, un enclave que en los últimos dos años se ha colocado como un polo de atracción de inversiones y turismo.

Adriana Larín, directora de la Autoridad del Centro Histórico (APLAN), destacó que el 30.37 % de la superficie edificable tiene valor patrimonial mientras que el territorio restante queda “abierto y habilitado para desarrollos complementarios que contribuyan a alcanzar los grandes objetivos que tenemos, como el repoblamiento”.

“Esto suma valor a la composición patrimonial del centro histórico”, sostuvo Larín en una entrevista con YSKL.

La titular de APLAN aclaró que la superficie abierta es para restauración y no expresamente para nuevas construcciones.

“El plan delimita la intervención que se debe hacer, se están dando guías delimitadas de intervenciones de los portales o de monumentos”, ilustró.

El informe final plantea que el área delimitada del centro histórico de San Salvador comprende una superficie de 76 hectáreas —80 manzanas—, donde se encuentran alrededor de 820 inmuebles, de los cuales 159 tenían una declaratoria de valor cultural al momento de elaborar el plan.

Larín explicó que el Ministerio de Cultura realizó un inventario de inmuebles con valor patrimonial, pero la tarea fue complicada porque era difícil ingresar al centro histórico y las edificaciones estaban cubiertas por estructuras metálicas de los comercios de la zona.

Nuevas normas

Tras la evaluación del plan, se establecieron reglas claras y técnicas para delimitar con exactitud las condiciones de conservación patrimonial.

Estas normas abarcan esquemas para la readaptación de inmuebles con fines culturales, turísticos, comerciales y residenciales. Para esto, se define que puede desarrollarse restauración monumental, tipológica o de fachada, con edificación nueva en el interior.

Con esto se “pierde el miedo a restaurar e instalar un comercio u oficina en un inmueble, con la claridad de qué puede hacer”, añadió la directora de APLAN.

Según la funcionaria, antes los inversionistas tenían dudas sobre cuánto podían ampliar sus proyectos si estaban en un inmueble declarado como bien patrimonial o cerca de una infraestructura protegida.

Ahora, con el plan, añadió, todo queda sistematizado y digitalizado en una plataforma en la cual las personas podrán revisar el código, uso y ampliaciones permitidas.

Larín recordó que el centro histórico comenzó una etapa de fragmentación en las décadas de 1960 y 1970, un período en el cual aumentó la migración de la zona rural hacia la urbe y comenzaron a llenarse las calles de comercio informal.

Según el estudio, el patrimonio del centro histórico está conformado por un 37.8 % de inmuebles de estilo historicismo ecléctico, seguido del 23.4 % de art déco y 16.4 % de clasicismo metálico. Además, el 14.4 % se clasifica como movimiento moderno y el 8 % entra en otra categoría.

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