El reclamo de soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas continuará por vías diplomáticas para recuperar el archipiélago administrado por Reino Unido, aseguró el martes portavoz del Gobierno argentino, Adrián Ravier, quien descartó acciones militares.
«El reclamo que todos pudieron escuchar en la cadena nacional es un reclamo pacífico, diplomático y no militar. El Gobierno de Javier Milei es democrático. Cualquier relación que se quiera hacer nos parece equivocada», respondió Ravier durante una rueda de prensa en la Casa Rosada.
Las declaraciones surgen después de que el presidente Javier Milei anunciara sanciones contra empresas que exploten recursos naturales en las Malvinas, así como contra sus directivos y proveedores. Las medidas están relacionadas con el proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por la israelí Navitas y la británica Rockhopper en aguas del archipiélago.
El Gobierno también anunció la construcción de una base militar en Tierra del Fuego. Al ser consultado sobre el aumento del presupuesto del Ministerio de Defensa, Ravier negó que exista una hipótesis de conflicto bélico vinculada con la disputa por las islas.
El portavoz aseguró que la nueva base naval será financiada completamente con recursos argentinos y descartó que Estados Unidos vaya a aportar fondos para el proyecto. Según explicó, la instalación pretende fortalecer la posición del país en el Atlántico Sur y ampliar su proyección hacia la Antártida.
Ravier señaló además que las decisiones anunciadas por Argentina son «unilaterales» y aseguró que Milei no solicitó respaldo al presidente estadounidense, Donald Trump, ni a autoridades de Israel para avanzar con las medidas relacionadas con las Malvinas.
La aclaración se produce después de que Trump planteara la posibilidad de modificar su posición y respaldar la soberanía argentina sobre las islas. El ministro de Seguridad israelí, Itamar Ben Gvir, también pidió al primer ministro Benjamín Netanyahu reconocer públicamente el archipiélago como «territorio argentino ocupado».
Argentina reclama la soberanía de las Malvinas, administradas por Reino Unido desde 1833. La disputa derivó en 1982 en una guerra iniciada durante la última dictadura argentina que terminó con la victoria británica y dejó 649 argentinos, 255 británicos y tres isleños muertos, sin modificar el estatus del archipiélago.

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