Cuando Alejandro Rivas Mira se graduó de bachiller en el Liceo Salvadoreño, a finales de 1964, y según la leyenda de los que aún lo admiran, fue con honores, por su clara inteligencia, dicen, e ingresó también con excelentes notas a la Universidad de El Salvador para estudiar Economía. En 1967 consiguió una beca para estudiar Química en Alemania Federal en la Universidad de Tübingen (aunque de esto último no hay certeza plena) y se largó.
Rivas Mira no terminó sus estudios universitarios (¿los inició?) y regresó a El Salvador, pero antes pasó por Cuba, donde fue presentado a Dalton. Eso debió haber sido a inicios de 1970. ¿Cómo logró ese enlace para Cuba y para Dalton? Todavía es un misterio.
En febrero de 1971 ya había noticias de Alejandro Rivas Mira: encabezaba ‘El Grupo’, la estructura que había ejecutado el secuestro y posterior asesinato del empresario Ernesto Regalado Dueñas.
Los nombres de los integrantes de la incipiente organización guerrillera fueron establecidos con rapidez por la Policía. Y, entonces, comenzó la persecución feroz sobre los integrantes de ‘El Grupo’.
‘Sebastián Urquilla’ en realidad no era maoísta, y como obcecado pragmático que se asumía, para salir del atolladero posterior al asesinato de Roque Dalton, simuló su adhesión a la ‘línea china’, como antes había simulado ser de la ‘línea cubana’. Y como era de rigor en esos años de la década de 1970, los chinos lo invitaron a que visitara China. En esa época, chilenos (De la Rhoka), argentinos (Ricardo Piglia), peruanos (Abimael Guzmán, en 1965 y 1967) también fueron invitados a China.
Ese viaje a China realizado por Alejandro Rivas Mira solo al paso se menciona en la reconstrucción del itinerario del ERP, y cuando se hace aparece como un mero desplazamiento de viajero. Nunca se ha sabido qué pasó en ese viaje, qué le plantearon en China, cuál fue su valoración de lo que vio, qué compromisos tuvo que asumir puesto que esos periplos no son gratis ni turísticos. Por las pocas noticias que hay de eso, es claro que el viaje a China debió ocurrir después de mayo de 1975, quizás en agosto de 1975 y duró varios meses (¿cuatro o seis?). No fue solo, quienes quedaron teniéndole la peña a Rivas Mira en el ERP han comentado que iba acompañado de su lugarteniente ‘Humberto Portillo’ (Vladimir Rogel), uno de los dos asesinos materiales de Dalton y jefe de la estructura militar. De si iba en ese viaje Angélica Meardi (‘Gertrudis’, la esposa de Rivas Mira) y también militante del ERP, no se dice nada. Pero es probable que sí, porque la trastada de asesinar a Roque lo puso a ‘Sebastián Urquilla’ en una situación incómoda, y salirse de foco era un modo de resguardarse.
Empero, hubo de soltar las amarras del ERP, que quedó en manos de Joaquín Villalobos, quien no venía del núcleo original, sino que se incorporó en agosto de 1973 junto a su red que operaba bajo el nombre de Comandos Organizadores del Pueblo. Cuando la Dirección Nacional del ERP (Alejandro Rivas Mira, Eduardo Sancho y Lil Milagro Ramírez) decidió que esa red organizada se incorporara pidieron que alguien de su conducción se integrara a la Dirección Nacional del ERP. El jefe real de ese grupo no era Villalobos, sino Rafael Arce Zablah, y este decidió que ‘subiera’ Villalobos. No estaban seguros del terreno que pisaban.
Mientras se suponía que Rivas Mira se comprometía con el maoísmo, en El Salvador, Villalobos y su gente comenzaron a tomar todo el control del ERP. Así, al regreso de Rivas Mira y ‘Humberto Portillo’ (a quien decían el Vaquerito), en el primer semestre de 1976, se dieron cuenta de que las cosas habían cambiado. Conservaban sus cargos, pero la dinámica del día a día ya no les pertenecía.
De forma declarativa el ERP era ‘pro chino’, y su máximo jefe había ido hasta Pekín a sellar eso, pero en los hechos, el ERP no era nada de eso. El ajetreo del asesinato de Dalton (y ‘Pancho’, un jefe militar guerrillero) y la confrontación que se produjo con la escisión llamada Resistencia Nacional (encabezada por Sancho, Lil y ‘Ernesto Jovel’) no les dio tiempo para transitar al maoísmo.
De hecho, lo que Rivas Mira tuvo que enfrentar son dos decisiones que él no controlaba ya, sino Joaquín Villalobos y su gente: la primera, acelerar los pasos para la realización del Primer Congreso del PRS-ERP (Partido de la Revolución Salvadoreña-Ejército Revolucionario del Pueblo), donde se redefiniría el rumbo de la estructura guerrillera y donde se ‘elegirían’ nuevas autoridades; y la segunda decisión, deshacerse de ‘Humberto Portillo’, y para eso optaron por asesinarlo.
*Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

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