El agotamiento de las aguas subterráneas relacionado con la agricultura es más grave de lo que se estimaba, según un estudio del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA que analizó las tendencias mundiales en el almacenamiento de agua terrestre.
La investigación, publicada en la revista científica ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, utilizó mediciones de gravedad obtenidas mediante satélites, que permiten estudiar el movimiento del agua en el planeta a través de su ciclo natural.
Los investigadores reanalizaron información global correspondiente al período entre 2002 y 2025 y aplicaron regresiones de datos de rango intersatelital para conseguir una mayor resolución espacial. También utilizaron análisis de incertidumbre, geoestadística y revisión bibliográfica.
El estudio identificó 40 puntos críticos en los que los cambios en el almacenamiento de agua terrestre estuvieron relacionados con actividades humanas. Entre estas figuran la construcción de embalses, el riego mediante aguas superficiales y subterráneas, la deforestación y el aprovechamiento de agua de lluvia para actividades agrícolas.
En esos 40 puntos críticos, la pérdida neta de almacenamiento durante el período estudiado alcanzó 3,122 gigatoneladas, mientras que las ganancias sumaron 2,432 gigatoneladas. Esto supone una diferencia de 690 gigatoneladas entre las pérdidas y los incrementos identificados.
Los resultados indican que las pérdidas de agua dulce provocadas por las actividades humanas fueron un 33 % superiores a las estimaciones anteriores. El análisis apunta particularmente hacia un agotamiento de las reservas subterráneas asociado con la agricultura mayor de lo que se había calculado.
La investigación también detectó incrementos localizados en el almacenamiento de agua relacionados con determinadas actividades agrícolas. Entre ellas aparecen la agricultura de secano, el riego con aguas superficiales y el llenado de embalses.
Los autores concluyeron que las actividades humanas representan una proporción significativa de las tendencias de almacenamiento de agua a gran escala registradas en los cinco continentes, evidenciando el impacto que la agricultura y otras intervenciones ejercen sobre las reservas hídricas del planeta.

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