Gianni Infantino, presidente de la FIFA, abrió el lunes la posibilidad de reformar el modelo de gobernanza del organismo y anunció que presentará dos propuestas para revisar la manera en que se analizan y aprueban las grandes iniciativas estratégicas de la institución.
En una carta dirigida a los integrantes del Consejo de la FIFA y a los presidentes de sus 211 asociaciones, Infantino aseguró que durante las últimas semanas conversó con dirigentes de confederaciones y federaciones sobre el futuro de la organización.
“El fútbol es para todos, en todas partes. La FIFA pertenece por igual a sus 211 federaciones miembro. La legitimidad de la FIFA se basa en que todas las federaciones miembros tienen la misma voz, independientemente de su tamaño, sus recursos o su fuerza comercial”, afirmó.
El dirigente también defendió la independencia de la organización y explicó que una reciente propuesta buscaba determinar si una inversión minoritaria en una sociedad comercial controlada por la FIFA podía generar recursos adicionales.
“No contemplaba renunciar al control de la FIFA ni a su autoridad sobre las decisiones deportivas”, sostuvo.
Infantino reconoció, sin embargo, que la iniciativa se conoció públicamente antes de completar el proceso institucional previsto y que esto provocó inquietudes.
“Seguía siendo una propuesta, no una decisión, y siempre estuvo sujeta a las aprobaciones necesarias del Consejo y de las federaciones miembro. Ahora ha sido retirada y no seguirá adelante”, explicó.
A partir de esa experiencia, el presidente planteó revisar si el actual sistema de gobernanza responde a la dimensión de las decisiones que enfrenta la institución.
“Las instituciones sólidas no esperan a que sus sistemas fallen para plantearse cómo mejorarlos. Debemos mantener nuestra ambición, escuchar con atención y garantizar que las grandes iniciativas se examinen mediante procesos claros y eficaces”, indicó.
La primera propuesta consistirá en consultar al Consejo sobre la posibilidad de encargar una evaluación externa e independiente del marco de gobernanza utilizado para las principales iniciativas estratégicas. La segunda plantea desarrollar una consulta directa y estructurada con confederaciones, asociaciones miembro y otras partes interesadas para estudiar mejoras en transparencia, participación y rendición de cuentas.
Infantino señaló que existen posiciones diferentes sobre el modelo que debería adoptar la FIFA. Algunos dirigentes proponen que las grandes decisiones estratégicas requieran el acuerdo unánime del Bureau, mientras otros consideran que estos asuntos deben quedar directamente en manos del Congreso y de las 211 asociaciones. “Mi función no es prejuzgar ese debate”, afirmó.
Las propuestas recibidas antes de la reunión del Consejo prevista para el 15 de octubre de 2026 podrán ser examinadas en esa sesión. Cualquier modificación estatutaria resultante tendría que someterse posteriormente al Congreso para su análisis y aprobación.
Infantino reiteró que “Todas las federaciones miembro tienen derecho a ser escuchadas” y aseguró que el objetivo será proteger la independencia de la FIFA mientras se fortalecen sus instituciones.

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