La canciller salvadoreña Alexandra Hill Tinoco aseveró este lunes que El Salvador “ya tomó su decisión sobre su propio futuro” y que no dará “un paso atrás”, instando al respeto a la soberanía de cada país y a que no haya un condicionamiento a la cooperación, en el 81 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
“Un multilateralismo que no obligue a los países a escoger permanentemente entre soberanía y cooperación”, expresó. “La comunidad internacional debe entender que resolver los desafíos globales va más allá de una resolución el papel”, indicó.
La funcionaria preguntó en la Asamblea General de la ONU “¿Adónde están las Naciones Unidas?”, cuestionando la relevancia de la organización internacional luego de advertir que miles de personas estaban muriendo mientras ellos estaban reunidos. Exhortó a “redefinir el orden internacional para priorizar el bienestar común” con un “multilateralismo capaz de escuchar pero también de decidir” y que entienda que ningún país “puede resolver los problemas por sí solo”.
Destacó la disminución de homicidios en El Salvador y aseguró que Nayib Bukele “se atrevió con convicción a desafiar aquello a lo que toda una generación se creía condenada» «independientemente de las consecuencias o las críticas de la comunidad internacional”.
Una de las lecciones que deja El Salvador a la Asamblea General de la ONU, según la funcionaria, es que «el futuro pertenece no a quienes tienen más poder» sino a «quienes se atreven a transformar con determinación».
Así, consideró El Salvador como “un referente para países que buscan apoyo y respuestas frente a sus propios desafíos de seguridad” aunque dijo no puede “copiarse mecánicamente”.
“El Salvador no viene a esta Asamblea a decir que hemos resuelto todos nuestros problemas, no, nos hace falta mucho, eso sería falso”, afirmó. Según Hill, ahora están “concentrados en convertir en seguridad en inversión, inversión en empleo, empleo en movilidad social, tecnología en oportunidades, educación en capacidades y estabilidad en prosperidad”.
También, se refirió a las personas «inocentes». «¿Qué mundo queremos construir para que nadie muera, para que ningún inocente tenga que sufrir, para que toda la humanidad, independiente de su país, origen, condición social pueda prosperar?», señaló, casi al final de su discurso.
El Salvador logró consolidar una disminución de la violencia registrada a partir de 2026 con la implementación de un régimen de excepción que suspendió tres derechos constitucionales de defensa, periodo máximo de detención administrativa y privacidad de las telecomunicaciones, lo cual le ha facilitado la captura de 93,162 personas calificadas todas por el Gobierno como terroristas. Al inicio y a lo largo de la implementación de las medidas, ha recibido críticas de algunos gobierno así como de organizaciones defensoras de derechos humanos a raíz de denuncias sobre supuestas violaciones a derechos humanos, como capturas arbitrarias, torturas y muertes dentro de las cárceles.

Deja una respuesta