Las mujeres sufren dolor con mayor frecuencia y en todas las etapas de la vida en comparación con los hombres, de acuerdo con un extenso estudio internacional publicado en la revista Nature Medicine. La investigación recopiló datos de más de 6 millones de pacientes de entre 5 y 100 años en 118 países —incluido España—, abarcando 11 zonas corporales diferentes entre los años 1990 y 2025.
En declaraciones a EFE, la investigadora Marta Miret, profesora del departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, señaló que este fenómeno es «multicausal».
«Las mujeres suelen padecer más enfermedades que cursan dolor y que tradicionalmente han sido poco investigadas, como la migraña menstrual, la endometriosis o la artritis reumatoide», explicó la experta, quien añadió que el exceso de carga laboral, familiar y de cuidados cronifica el malestar debido a la falta de tiempo para atenderlo. Asimismo, recordó que las expectativas socioculturales también influyen en que los hombres reporten menos el dolor.
Picos de dolor antes de los 55 años
Otra de las conclusiones más relevantes del estudio es que el malestar físico no se incrementa de forma lineal o uniforme con el envejecimiento. De hecho, en siete de las once partes del cuerpo analizadas, el dolor alcanza un punto crítico durante la adultez media y luego disminuye.
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Adultez temprana y media: las cefaleas alcanzan su máxima prevalencia hacia los 34 años, el dolor abdominal alrededor de los 23, el dolor facial a los 45, el de codo a los 59 y las molestias en el cuello y hombros hacia los 62 años.
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Degeneración musculoesquelética: en zonas como la espalda, la cadera o las rodillas, el malestar sí aumenta de manera progresiva durante la edad adulta, situando su pico principal alrededor de los 75 años.
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Intensidad general: el dolor de alta intensidad llega a su nivel máximo cerca de los 50 años, mientras que el dolor generalizado lo hace en torno a los 70 antes de comenzar a descender.
Desigualdades globales en la vejez
El análisis también comparó las trayectorias del dolor en función del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de cada nación. Si bien las tendencias globales son similares durante la juventud, las cifras divergen drásticamente a partir de los 65 años: los países con menor IDH registran una prevalencia de dolor en la vejez significativamente más alta que los de alto desarrollo.
Ante este panorama, los investigadores recalcan que factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad y la vulnerabilidad socioeconómica son totalmente «modificables». Incidir en su reducción resulta fundamental para prevenir el malestar, el cual se posiciona como la primera causa de discapacidad en el mundo después de la depresión.

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