El presidente Nayib Bukele se pronunció la mañana del domingo sobre la crisis social que atraviesa Francia y aseguró que el país europeo cuenta con los recursos necesarios para recuperar la estabilidad. Sus comentarios en redes sociales se producen después de las manifestaciones multitudinarias del sábado 17, que derivaron en enfrentamientos, saqueos y daños a establecimientos comerciales y edificios públicos.
«He oído decir que Francia está acabada, que es demasiado tarde para salvarla. Pero Francia sigue siendo igual de hermosa, incluso envidiable. Su grandeza no ha desaparecido; solo espera renacer», expresó Bukele, quien manifestó una visión favorable sobre las posibilidades de recuperación del país europeo, pese a la gravedad de los disturbios registrados durante las protestas.
El mandatario salvadoreño también comparó la situación francesa con la experiencia de El Salvador para enfrentar sus propios problemas.
«En un año, hemos superado un problema cien veces más grave, sin contar con los medios de los que dispone Francia. Francia podría lograrlo en una semana», afirmó Bukele, al sostener que el país europeo dispone de mayores recursos para responder a la crisis.
Las declaraciones ocurren después de una jornada de movilizaciones convocadas mediante redes sociales por grupos de distintas tendencias. Los manifestantes protestaron contra el elevado costo de la vida, las condiciones de la educación pública y las actuaciones policiales de las últimas semanas. Según la Confederación General del Trabajo (CGT), más de 500,000 personas participaron en las manifestaciones contra el Gobierno francés.
Las protestas estuvieron acompañadas de enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, ataques contra edificios públicos y saqueos de establecimientos comerciales.
El ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, atribuyó parte de los incidentes a «varios miles de alborotadores», entre ellos integrantes de grupos de ultraizquierda y «delincuentes oportunistas». El Gobierno y sectores de la ultraderecha responsabilizaron a la izquierda radical por los episodios de violencia.
Las autoridades francesas informaron que, hasta el momento del reporte, 2,000 personas habían sido detenidas por su presunta participación en actos violentos. La magnitud de las manifestaciones también generó diferencias entre las cifras oficiales y las de los organizadores: mientras el Gobierno contabilizó 550,000 participantes, los convocantes estimaron una asistencia superior a 800,000 personas.
Los daños económicos ocasionados por los saqueos y actos vandálicos podrían alcanzar cifras millonarias. Alexandre Bompard, consejero delegado de Carrefour y presidente de la Federación del Comercio y de la Distribución (FCD), estimó que las pérdidas en establecimientos comerciales ascenderán a «cientos de millones de euros». Las afectaciones también provocaron cuestionamientos sobre las medidas de protección destinadas a comercios e inmuebles públicos durante las protestas.
La crisis ocurre en un momento de debilidad política para el presidente francés, Emmanuel Macron, quien enfrenta elevados niveles de impopularidad y la posibilidad de una moción de censura contra su Gobierno durante el debate de los presupuestos de 2027.

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