El ámbito cultural salvadoreño lamentó este primer fin de semana de enero el fallecimiento de Mario Eduardo Salazar (1962–2026), maestro, artista y formador cuya vida estuvo dedicada al fortalecimiento del arte y la danza universitaria.
Su partida deja una huella profunda en la comunidad académica y artística, especialmente en aquellos espacios donde sembró disciplina, sensibilidad y compromiso con la creación escénica.
Salazar se desempeñó como responsable y coordinador del área de Danza del Centro Cultural Universitario de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en distintos períodos, entre 1992 y 1994, y de 1998 a 2008, aportando una visión artística que consolidó procesos formativos y escénicos.
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Además, estuvo al frente del Grupo de Danza Utec (Universidad Tecnológica) a inicios de los años 2000; fue profesor de danza en Suchitoto y colaboró como productor en el Ministerio de Cultura, ampliando su influencia más allá de las aulas.
Así lo recordó Silvina Elena Regalado, exministra de Cultura: «Mi más sentido pésame para su familia, amigos y artistas salvadoreños. Mario fue un gran ser humano, amigo, maestro de danza, coreógrafo y bailarín… Amoroso padre de dos hijas y una nieta». Además, destacó que el maestro era conocido cariñosamente como “El dulce”.
Mario Eduardo Salazar deja una memoria viva en sus estudiantes y en la historia de la danza salvadoreña.
