Cada 17 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, una iniciativa establecida en 2019 por la Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concientizar sobre la prevención de riesgos en la atención sanitaria. Este año, el enfoque prioritario de la jornada son las enfermedades no transmisibles (ENT) o afecciones crónicas.
De acuerdo con datos de la OMS, el 74 % de las muertes a nivel mundial están vinculadas a padecimientos de larga duración, entre los que se incluyen enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión arterial, cáncer y padecimientos respiratorios crónicos.
A esta cifra se suma que aproximadamente uno de cada 10 pacientes en el mundo sufre algún tipo de daño involuntario durante la asistencia médica, ya sea por el uso de medicamentos, dispositivos o errores en los procesos de atención.
El médico general y experto en farmacovigilancia y seguridad del paciente, Roberto Carlos Serrano Torres, detalló a Diario El Mundo que las personas con padecimientos crónicos tienen una mayor exposición a estos eventos debido a la frecuencia con la que acuden a los centros de salud.
«Un paciente sano regularmente visitará un centro asistencial de dos a tres veces por año, mientras que un paciente con una enfermedad crónica puede estarlo visitando hasta una vez al mes o inclusive con una mayor frecuencia», señaló Serrano.
La realidad local: consulta en etapas avanzadas
En el contexto salvadoreño, el especialista advirtió que persiste un patrón en el que las personas postergan la visita médica hasta presentar síntomas agudos o severos.
«Culturalmente, el salvadoreño llega a consultar al médico cuando de verdad ya no aguanta el dolor o los síntomas ya son muy graves», indicó el médico, añadiendo que cuando la enfermedad se encuentra avanzada «se limita la capacidad de respuesta médica y se deteriora la calidad de vida del paciente».
Ante esta situación, el profesional enfatizó la importancia de someterse de manera regular a pruebas de tamizaje —como mamografías en mujeres o exámenes de próstata en hombres— para detectar alteraciones en fases iniciales y permitir un abordaje terapéutico más efectivo.
Las cinco etapas de la OMS para la seguridad del paciente
Para reducir los riesgos de eventos adversos y mejorar el control de las enfermedades no transmisibles, la OMS plantea un esquema de cinco etapas estructuradas:
- Prevención: Adopción de estilos de vida saludables, alimentación balanceada, ejercicio físico y la eliminación del consumo de tabaco y alcohol, factores asociados a hipertensión, infartos, accidentes cerebrovasculares y enfermedad renal.
- Diagnóstico temprano: Identificación oportuna de los primeros síntomas y realización de chequeos clínicos preventivos.
- Tratamiento informado: Comprensión clara de los medicamentos y sus dosis. Serrano recomendó mantener una comunicación directa con el personal médico: «El paciente debe abrirse con su profesional de la salud, platicar, discutir y entender de qué tratan o de qué van los tratamientos».
- Seguimiento continuo: Mantener un registro ordenado de fármacos y controles médicos. Asimismo, prestar especial cuidado a la transición del hospital al hogar («traspaso»), etapa donde suelen ocurrir fallas por falta de claridad en las indicaciones.
- Autocuidado: Involucramiento activo del paciente en el conocimiento de su condición, asegurando el uso adecuado de medicamentos e insumos y consultando de inmediato ante cualquier anomalía.
Divulgación en el sistema nacional de salud
En El Salvador, las instituciones de salud del sector público y privado ejecutan acciones de educación al usuario a través de charlas impartidas por el personal de enfermería y la difusión de material informativo en carteleras asistenciales.
Serrano sostuvo que la meta es consolidar el autocuidado y la prevención de forma permanente: «Un paciente bien informado comete menos errores. Si bien el 17 de septiembre lo conmemoramos, esto debería estar presente los 365 días del año».

Deja una respuesta