En agosto de 2024 la plantilla completa del Kalmar AIK FK de Suecia se rapó la cabeza en solidaridad a su capitán, Markus Heman, para acompañarlo en su tratamiento médico contra el cáncer. Años antes, en 2015, fueron los jugadores del Danubio, de Uruguay, quienes como muestra de solidaridad con su compañero Marcelo Tabárezdiagnosticado con cáncer. también decidieron jugar rapados la temporada.
Por tradición y pos cábala en algunas ligas profesionales,especialmente en América Latina y Europa, los jóvenes futbolistas que debutan en sus respectivas competiciones son rapados por sus compañeros, como una forma de darles la “bienvenida” al futbol profesional.
Un futbolista no juega mejor si tiene el pelo largo, corto o rapado. Jugar barbado o rasurado no lo hace menos ni mejor, porque su nivel de juego dependerá de su capacidad y de la voluntad profesional por hacerlo. Nadie puede obligar a un futbolista para que juegue rapado o mucho menos condicionarlo para pagarle su salario.
La semana pasada se conoció el hecho indignante, humillante y bochornoso de los directivos del Hércules, de la Primera División del fútbol nacional, que a través del gerente pidieron a sus jugadores que se raparan para hacerse acreedores de su salario mensual. El presidente del equipo Carlos Riviera negó que esa orden haya salido de la directiva, pero en redes sociales circuló un audio en el que se escucha al gerente Carlos Villagrán pedir a los jugadores que se rapen, de lo contrario no les pagaran.
La plantilla del Hércules, jugadores y cuerpo técnico incluido, acudieron a la Federación de Futbol, que obligó al equipo a cancelar los salarios estipulados en los contratos. La FESFUT les dio un ultimátum para que presentaran las constancias de pagos ejecutados, so pena de sancionarlos, incluso quitarles la licencia de clubes y prácticamente descenderlos. Aparentemente ya solventaron la deuda.
No creo que en ninguna parte de los contratos entre directivos y jugadores esté estipulado la obligatoriedad de raparse, ni siquiera debe estar establecido obtener solo “buenos resultados” porque eso depende del trámite de un juego y en un encuentro futbolístico se gana, se empata o se pierde. Perder también es parte del trabajo de un futbolista.
Apenas asomó en los medios de comunicación, y en las redes sociales, el problema del Hércules, se conoció que todos o casi todos los equipos le deben s sus jugadores, cuerpo técnico y administrativos. La cantaleta de los dirigentes y hasta de periodistas deportivos es que el fenómeno es casi culpa de los aficionados porque no apoyan a sus equipos ya que no acuden a los estadios. Es obvio que ante un fútbol de mala o pésima calidad la gente prefiere ocuparse en otra actividad.
Hay partidos que dan sueño, jugadores de mala calidad que ni siquiera corren. En El Salvador nuestra liga ha tocado fondo y solo estamos arriba de la liga beliceña. Tenemos doce equipo cuando nuestra calidad da para ocho o a lo sumo diez equipos. Jugadores que en un torneo fueron inscritos en primera división y al año siguiente aparecen jugando en ligas inferiores e inclusive en torneos cantonales o comunitarios.
Quienes se meten a directivos deben tener clara nuestra realidad. Si una plantilla mensual es de 60 mil dólares, las taquillas no serán suficiente para pagar. Aquí es donde prevalece el conocimiento dirigencial de administración y marketing para hacer que lleguen fondos al equipo. Esto comienza por formaser con buenos jugadores y cuerpo técnico para que el equipo sea competitivo y que atraiga afición y patrocinadores.
La FESFUT, como ya lo dijo su presidente, Yamil Bukele, debe cortar las ramas que ponen en peligro al árbol. Reducir la cantidad de equipos debe ser prioritario, así como ejercer un control exhaustivo. Es fácil, debe ordenar a todos los equipos que los primeros tres o cinco días del mes deben acercarse a la FESFUT para presentar las planillas pagadas, de lo contrario iniciar un proceso de retiro de la licencia de clubes.
Los abogados conocen que existe la “noticia criminis”, que es el hecho que lleva a las autoridades a tener indicios o conocimiento sobre la ejecución de un delito. No pagar a los futbolistas y al cuerpo técnico es un delito porque se viola un contrato. La FESFUT no siempre debe esperar a que la plantilla completa de un equipo llegue a denunciar, otros jugadores y técnicos no lo hacen porque temen ya no ser tomados en cuenta en torneos posteriores. La FESFUT debe exigir a todos los equipos que paguen y si es necesario remitir los casos al Ministerio de Trabajo o hasta la Fiscalía.
A veces escucho a algunos periodistas deportivos culpar a los mismos jugadores y técnicos por no presentarse a denunciar colectivamente, olvidándose que ellos son fiscalizadores del orden social y económico y como tales deben investigar y hacer suyas las denuncias. Algunos,disque periodistas deportivos están al servicio de las dirigencias o dirigentes en particular y como tal están coartados para hacer con criterio profesional su trabajo.
La FESFUT es la garante del desarrollo y cumplimiento de las leyes en el fútbol, los periodistas deportivos son quienes deben hacer la fiscalización y no ser meros “pasapapeles” o informantes, los dirigentes son quienes tienen los deberes visionarios administrativos, los futbolistas quienes deben actuar como profesionales rindiendo y los aficionados somos quienes no debemos perder la esperanza que alguna vez nuestro futbol llegará a ser mejor.
Rapados o no, nadie es mejor que otro por esa condición. El fútbol se juega con la mente y el cuerpo en buen estado físico. La dignidad de las personas no pasa por jugar con sus salarios violentando sus derechos humanos.
* Jaime Ulises Marinero es periodista









