El salvadoreño Franklin Jovany Torres, de 42 años, condenado por delitos sexuales federales, recibió una nueva pena de 16 meses de prisión por enviar amenazas de muerte a la madre del adolescente al que abusó, informó la fiscal federal Jeanine Ferris Pirro.
La condena, impuesta el 5 de noviembre, se sumará de manera consecutiva a los 21 años de cárcel que ya cumplía desde su sentencia por producción, distribución y posesión de pornografía infantil, así como por abuso sexual en primer grado. Una vez finalice su tiempo en prisión, Torres será deportado a El Salvador.
La investigación estuvo a cargo del Buró Federal de Investigación (FBI), cuyo jefe de oficina en Washington, Darren B. Cox, respaldó el anuncio oficial de la fiscalía.
Según el acuerdo de culpabilidad, el 11 de marzo de 2015 un jurado declaró culpable a Torres en la Corte del Distrito de Columbia por múltiples delitos relacionados con explotación sexual infantil. Recibió una condena de 21 años de prisión.
No obstante, el 2 de julio de 2015, desde un centro penitenciario federal en Carolina del Sur, Torres envió una carta manuscrita en español a la residencia de la madre del menor en el noroeste de Washington, D.C., amenazando con asesinarlos cuando recuperara su libertad.
En la carta escribió: “Un día saldré de aquí, y cuando llegue ese día derramarás lágrimas de sangre porque ese día me desharé de toda tu familia: primos, sobrinos, abuela, niños… incluso acabaré con el perro de tu casa”.
La familia había permitido que Torres se hospedara temporalmente en su apartamento tras perder su empleo. Meses después, la madre encontró en la cuenta de Facebook del agresor una fotografía desnuda de un niño con el rostro cubierto, que resultó ser su hijo. La imagen había sido tomada durante uno de los episodios de abuso sexual cometidos por Torres.
La madre y la víctima denunciaron el caso a las autoridades varios meses después, cuando Torres ya había abandonado la vivienda familiar.
Cuatro conductores ebrios fueron capturados en las últimas horas en San Salvador, La Paz, Chalatenango y San Miguel con hasta 230 grados de alcohol según informó este sábado la Policía Nacional Civil (PNC). .
La corporación policial reportó la captura del hondureño Nelson Alberto Aguilar, quien manejaba una rastra que chocó contra una vehículo en la calle antigua a Tonacatepeque, a la altura de Soyapango en San Salvador Este. La prueba resultó con 230 grados de alcohol.
Además, Wilfredo Antonio Sánchez Vásquez fue detenido en el kilómetro 22 y medio de la carretera antigua a Zacatecoluca, en Olocuilta, en La Paz Oeste, donde provocó un accidente que dejó una persona lesionada.
Por otro lado, a través de la División de Tránsito de la PNC reportó la detención de Félix Sola Marín, de 41 años por conducir con 205 grados de alcohol. La captura se realizó en el distrito de La Palma, en Chalatenango Norte.
Según la versión policial, Sola Marín tuvo un accidente de tránsito, donde volcó el vehículo en el que se conducía, por ello, se realizó la prueba del alcotest que dio positivo.
También capturaron a Anthony Mancias, de 21 años de edad, quien fue detenido en un punto de control por conducir con 157 grados de alcohol en el distrito de San Miguel, en San Miguel Centro.
Ambos automovilistas serán procesados penalmente por el delito de conducción peligrosa. Según los reportes del Observatorio Nacional de Seguridad Vial son 1,892 los salvadoreños detenidos desde enero hasta el 14 de noviembre por el delito de conducción peligrosa.
El país registró este sábado una fuerte disminución en las temperaturas, especialmente en las zonas altas, donde el termómetro marcó valores entre los 12 y 13 grados Celsius, reportó el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).
La estación meteorológica de Las Pilas, en Chalatenango, reportó la temperatura más baja con 12.2 °C. Le siguió la Finca Los Andes, en la Ruta de las Flores, que marcó 12.6 °C. En los Planes de Montecristo, al noreste de Metapán, el termómetro descendió hasta los 13 °C, y en la zona de Los Naranjos se registraron 14.2 °C.
Las condiciones frías también se extendieron a otras zonas del país. El volcán de San Miguel y el municipio de Sensuntepeque, en Cabañas, tuvieron registros por debajo de los 16 °C, de acuerdo con los reportes del MARN.
Incluso en regiones usualmente cálidas como Acajutla, San Miguel y Santa Rosa de Lima, las temperaturas bajaron hasta un rango de entre 20 y 25 °C durante la madrugada.
En contraste, las temperaturas más altas del viernes se dieron en el oriente del país. Jucuarán, en Usulután, alcanzó los 36.6 °C, mientras que Santa Rosa de Lima, en La Unión, registró 35.5 °C como temperatura máxima.
El MARN informó que no se reportaron lluvias entre las 7:00 a. m. del 14 de noviembre y las 7:00 a. m. del 15 de noviembre de 2025, según su red de estaciones de monitoreo.
Cuerpos de socorro y Bomberos de El Salvador reportaron anoche un incendio que dejó «cuantiosos daños materiales» en el Mercado Central de San Salvador. El fuego habría iniciado en el sector de las cocinas.
Cruz Verde Salvadoreña informó a las 10:46 de la noche del viernes que atendieron un incendio que «deja cuantiosos daños materiales», el cual, habría iniciado en el sector de las cocinas en el edificio 7 del Mercado Central.
Elementos de Cruz Verde Santa Anita acudieron al lugar para trabajar en el incendio que solo habría dejado daños materiales. Bomberos informó que cuando llegaron al lugar, el incendio ya había sido controlado «con extintores en polvo químico seco».
Por lo que, procedieron a realizar tareas de enfriamiento y remoción para eliminar puntos calientes «y garantizar que no hubiera riesgo de reignición».
La última vez que se reportó un incendio grande en ese mercado fue en agosto de 2024 que consumió totalmente varios puestos de venta. Mientras que en julio de este año se reportó un incendio en el mercado de Soyapango que consumió cinco puestos.
El incendio solo habría dejado daños materiales en puestos de cocinas. / @BomberosSV
El Ministerio de Obras Públicas y Transporte (MOPT) anunció que entregará árboles y plantas gratis este sábado en cinco departamentos del país. La actividad estará disponible hasta que se agoten las existencias.
El MOPT indicó que a través de su proyecto «MOPVerde» estarán entregando plantas gratis en San Salvador, Chalatenango, Morazán, La Unión y San Miguel a partir de las 9:00 de la mañana de este sábado 15 de noviembre.
Los stand de «MOPVerde» estarán ubicados en:
El Parque Cuscatlán, en San Salvador.
El Parque Potonico, en Chalatenango.
El Parque Jocoro, en Morazán.
El Parque de Santa Rosa de Lima, en La Unión.
El Periférico Gerardo Barrios, en San Miguel.
La institución no informó cuántas plantas estarán dispuestas para cada punto y si esta es la única jornada de entrega durante este fin de semana.
Luego de más de cuatro años que el antiguo edificio fuera consumido totalmente por un voraz incendio, el nuevo Mercado de San Miguelito abrió este sábado oficialmente sus puertas para recibir a los compradores.
La Secretaría de Prensa de la Presidencia informó a las 4:54 a.m. de este sábado que el mercado estaba «a punto de abrir sus puertas a la población», mientras informaba minutos después que habían vendedoras de pupusas que ya estaban preparando sus productos.
El mercado tiene una extensión de 45,000 metros cuadrados que incluyen cuatro niveles y una terraza. El recinto alberga a más de 1,000 puestos de venta ubicados en áreas como verduras, frutas, granos básicos, bazares, floristerías, piñaterías, lácteos y otros.
El Mercado de San Miguelito tiene cuatro niveles y una terraza con más de 1,000 puestos. / @SecPrensaSV
La nueva infraestructura cuenta con espacios de área administrativa, servicios sanitarios, ascensores panorámicos, montacargas y escaleras. El mercado reconstruido por la Dirección de Obras Municipales (DOM) es administrado por la Dirección de Mercados Nacionales.
Los vendedores iniciaron el lunes el desmontaje de las estructuras que por cuatro años fueron sus puestos, por lo que, el paso vehicular estuvo cerrado por varios días. Aunque los puestos ya fueron retirados, el flujo vehicular se mantiene igual porque múltiples vehículos se parquean sobre la avenida España.
La Policía Nacional Civil (PNC) informó la noche del viernes que capturó a al menos siete sujetos acusados de obtener múltiples celulares, laptops y aparatos electrónicos de forma supuestamente ilícita.
La corporación policial indicó que las capturas fueron ejecutadas «en distintos puntos del país» y les incautaron «varios celulares, tablets y laptops». A los siete detenidos los procesarán por el delito de receptación.
Las capturas se habrían realizado a partir de denuncias recibidas por parte de población afectada por los ilícitos. La corporación no detalló si se estaría investigando su posible pertenencia a una estructura delictiva.
Los detenidos son:
Nery Antonio Lima Gómez.
David Leonardo Medrano Aguilar.
Joel de Jesús Cerón Guadrón.
Marvin Raúl Cardoza Saldaña.
Leonardo Vásquez Hernández.
Juan Carlos Pérez García.
Héctor Armando Carranza Sevillano.
La Policía no detalló dónde capturó a los siete detenidos. / PNC.
En otro caso, esta semana la Fiscalía General de la República (FGR) allanó siete locales del centro de San Salvador, donde presuntamente se comercializaban celulares hurtados por una banda de hondureños, nicaragüenses y salvadoreños que hurtaban aparatos en el transporte colectivo.
Los puestos allanados estaban ubicados en los mercados Hula Hula y Sagrado Corazón y en las cercanías del Parque Libertad. A los detenido en ese caso se les decomisaron celulares, aparatos electrónicos y dinero en efectivo.
Cerca de 1,900 personas han sido detenidas por conducción peligrosa en lo que va del 2025, según los datos estadísticos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial que dirige el Fondo para la Atención a las Víctimas de Accidentes de Tránsito (Fonat).
Los datos exponen que, del 1 de enero al 13 de noviembre del presente año, las autoridades han detenido a 1,886 conductores en estado de ebriedad. Dicha cifra refleja una reducción del 6 % con respecto al año 2024, cuando al mismo periodo se registraron 1,998 detenidos, que equivale a 112 casos menos.
El portal que recolecta las detenciones que realiza la Policía Nacional Civil (PNC), indica que el promedio diario de personas detenidas por conducción peligrosa son seis.
En esta semana, la Policía Nacional Civil (PNC) reportó la captura de al menos cinco conductores detenidos bajo los efectos del alcohol. Los más recientes fueron dos hombres identificados como Edemir Edgardo Ramírez Aguilar y Juan José Martínez Gaitán, a quienes al realizarle las pruebas de alcotest resultaron con 220 y 87 grados de alcohol, respectivamente.
Según el reporte de las autoridades, ambos detenidos se vieron involucrados en un accidente de tránsito sobre el kilómetro 50 de la carretera que conduce de San Salvador hacia Santa Ana, en el sector conocido como El Congo. En el percance vial, se reportó una persona lesionada.
El 11 de noviembre, la PNC arrestó a un hombre identificado como Oseas Ezequiel Peñate Sánchez, quien fue intervenido en un control vehicular instalado sobre el km 60 ½ de la carretera Panamericana, en el sentido de San Salvador hacia Santa Ana. Al realizarle la prueba de alcotest dio positivo a 223 grados de alcohol.
Ese mismo día, otro conductor de nombre José Porfirio Martínez Morales, de 55 años de edad fue identificado con 184 grados de alcohol. El automovilista fue el responsable de chocar contra una motocicleta y otro vehículo sobre el kilómetro 47 ½ de la carretera que conduce hacia San Luis La Herradura, en La Paz Centro.
El día 10, se notificó la captura de un hombre identificado como Christian Osmar Peña Umanzor, por conducir en estado de ebriedad y provocar un accidente vial en el distrito de San Juan Opico, La Libertad. De acuerdo con la corporación policial, al realizarle la prueba de alcotest Peña resultó con 358 grados de alcohol cuando causó el percance vial.
Las pruebas de alcoholemia determinan si los conductores han ingerido bebidas alcohólicas. La reforma a la Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, aprobada en diciembre de 2024, prohíbe la circulación absoluta de conductores bajo cualquier nivel de consumo de alcohol estupefacientes.
Si una persona es detenida con cualquier grado de alcohol son remitidos a los centros judiciales para enfrentar un proceso penal. Los conductores de vehículos livianos pueden enfrentar una condena y perder su licencia por un año.
El artículo 147-E del Código Penal se establece que «el que mediante la conducción temeraria de vehículo de motor transgrediere las normas de seguridad vial, poniendo en peligro la vida o la integridad física de las personas, será sancionado con pena de prisión de uno a tres años, e inhabilitación al derecho de conducir vehículos por igual tiempo».
Según los datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, el año 2024 cerró con 2,311 conductores peligrosos detenidos, donde el 96 % fueron hombres.
Ignacio Martín-Baró estaba tocando guitarra horas antes de que los soldados ingresaran a la residencia del Centro Monseñor Romero (CMR), en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Esto lo confirma Lucía Barrera de Cerna, en declaración rendida frente a la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares, España. La música y las risas de Martín- Baró amenizaron la última cena de los jesuitas. Poco después de escuchar a Martín-Baró cantar, Barrera de Cerna se fue a dormir.
Según el Manual de Guías del CMR, los vecinos de la calle del Cantábrico escucharon rezos y salmos en voz alta que aparentemente provenían de la residencia de los jesuitas. Ahí permanecían tendidos boca abajo, sobre el suelo del jardín, Ignacio Martín-Baró, Ignacio Ellacuría, Juan Ramón Moreno, Segundo Montes y Amando López. Los sacerdotes rezaban y cantaban en los que sabían serían sus últimos momentos de vida.
El teniente José Ricardo Espinoza Guerra llamó al subsargento Antonio Ramiro Ávalos Vargas y le preguntó: «¿A qué horas va a proceder?». El subsargento declara que entendió esa frase «como una orden para eliminar a los señores que tenían boca abajo». Ávalos Vargas se acercó al soldado Óscar Mariano Amaya Grimaldi y le dijo: “Procedamos”.
Amaya Grimaldi mató a tiros a Ellacuría, Martín-Baró y Montes. El subsargento Ávalos Vargas en contra de López y Moreno.
Mientras asesinaban a los que habían llevado al jardín, el subsargento Tomás Zarpate Castillo custodiaba a Elba y Celina Ramos en una habitación ubicada a pocos pasos del acceso que comunicaba a la Capilla “Jesucristo Liberador” con la residencia.
Al escuchar la orden dada por Ávalos Vargas desde afuera, Zarpate disparó en contra de Elba y Celina. La primera se abalanzó sobre su hija para protegerla de los balazos.
Después de esta secuencia de disparos, cuando volvió el silencio a la residencia, apareció por la puerta de acceso Joaquín López y López, que había salido de su escondite para confirmar si los soldados ya se habían retirado.
Al advertir su presencia, los soldados del patio lo llamaron y él respondió “no me vayan a matar, porque yo no pertenezco a ninguna organización”. Al ver los cadáveres de sus compañeros se dio la vuelta y entró en la residencia. Los soldados desde afuera le dijeron: “Compa, véngase”, pero él no hizo caso e intentó entrar a una habitación. Estaba en la puerta del cuarto cuando los soldados, entre ellos el cabo Ángel Pérez Vásquez, le dispararon por la espalda.
Cuando López y López cayó abatido hacia dentro de la habitación, los soldados se acercaron a inspeccionar y el sacerdote logró aferrarse a la pierna de uno de los efectivos. El soldado retrocedió y lo fulminó con cuatro disparos.
Consumados los asesinatos, un soldado lanzó una bengala para dar la señal de retirada a los anillos de seguridad establecidos dentro del campus. Ya iban de salida cuando el subsargento Ávalos Vargas escuchó gemidos. Eran Elba y Celina Ramos que aún estaban vivas y agonizaban sobre un sillón. Ávalos dio la orden al soldado Jorge o José Alberto Sierra Ascencio de que las rematara y este descargó una ráfaga como de 10 cartuchos sobre las mujeres, hasta que ya no pujaron.
El teniente Espinoza Guerra pidió a los soldados que ejecutaron a los jesuitas del patio, que metieran los cuerpos de los asesinados a la residencia. Ahí fue cuando Juan Ramón Moreno fue llevado a la habitación número 3. El soldado no movió más cuerpos y los dejó en el patio.
Según la declaración judicial del teniente Yusshy René Mendoza Vallecillos, después del lanzamiento de la bengala los efectivos “empezaron a disparar para todos lados”. El informe “De la locura a la esperanza” elaborado por la Comisión de la verdad para El Salvador, creada por Naciones Unidas, también recoge este hecho, agregando que el grupo también ametralló la fachada del Centro Monseñor Romero y lanzaron cohetes y granadas.
Los soldados utilizaron un lanzallamas para destruir cuadros, libros, enseres domésticos y mobiliario universitario que se encontraban al interior de las instalaciones del CMR, fuera de la residencia. El vidrio protector de un retrato de Monseñor Óscar Arnulfo Romero se conserva fundido por las llamas, así como otro cuadro montado sobre metal presenta una marca provocada por impacto de bala en el área del pecho.
El batallón Atlacatl se llevó de la escena un maletín con fotos, documentos y los cinco mil dólares del premio Alfonso Comín que Ellacuría resguardaba en su habitación.
Los militares salieron por la calle del Cantábrico y en los portones de la entrada peatonal escribieron “El FMLN hizo un ajusticiamiento a los orejas contrarios. Vencer o morir. FMLN”.
Pasarían unas cuantas horas para que se supiera de la masacre y unas cuantas más para que, entre las 2:00 y 3:00 de la tarde del día 16 de noviembre de 1989, el arzobispo de San Salvador, monseñor Óscar Rivera y Damas, y su auxiliar monseñor Gregorio Rosa Chávez, escucharan desde los altavoces de un vehículo militar: “Seguimos matando comunistas. Ya han caído Ellacuría y Martín-Baró (…)”. Los Ignacios, rector y vicerrector de la UCA, jesuitas y amigos, habían sido asesinados.
Ellacuría hablando en un acto ecuménico en San Salvador. Cortesía de Audiovisuales UCA
Un futbolista apodado “el rey sol”
Ignacio Ellacuría Beascoechea nació el 9 de noviembre de 1930 en Vizcaya, España. En 1947 ingresó a la Compañía de Jesús y al año siguiente llegó a El Salvador.
Después de realizar estudios de teología en Innsbruck, Alemania, viajó a Madrid para realizar su doctorado y conoció al filósofo español Xabier Zubiri. Zubiri sería maestro y amigo de Ellacuría, además de considerarlo su sucesor en la rama de la filosofía.
A partir de 1967 empezó a ser docente en la UCA, además de convertirse en jefe y catedrático del departamento de Filosofía. En 1979 se convirtió en rector de la UCA.
A Ellacuría le encantaba el fútbol y era un gran deportista. En la Sala Memorial de Mártires del Centro Monseñor Romero se conservan álbumes de estampillas deportivas de la marca Panini que Ellacuría rellenaba a menudo. Cuando estudiaba en Innsbruck formó junto a sus compañeros hispanos, austriacos y un alemán, un equipo con el que ganó el campeonato de la Universidad de Innsbruck.
Según su biografía oficial, compartida por la UCA en su página web, también ganaron el campeonato nacional universitario en Viena pero “el éxito deportivo no fue bien visto por los superiores de Innsbruck y Roma” que disolvieron el equipo alegando que “jugar al fútbol en público no era algo propio de la vida religiosa”.
Ellacuría recibiendo una condecoración académica en 1982. Cortesía de Audiovisuales UCA
Sobra decir que era sumamente inteligente. Toda su producción teórica sobre teología de la liberación, filosofía, antropología y política dan cuenta de su capacidad. En su años de estudiante, algunos de sus compañeros lo consideraban arrogante y excluyente.
Sus propios maestros escribieron en el informe de sus cuatro años en Innsbruck que “al lado de ser altamente talentoso, su carácter es potencialmente difícil, su espíritu propio de juicio crítico es persistente y no está abierto a los otros; se separa de la comunidad con un grupo pequeño en el cual ejerce una fuerte influencia”. Su carácter provocó que algunos le llamaran “El rey sol”.
Fue profesor de teología en la UCA y fundó el Centro de Reflexión Teológica. Hasta el día de hoy se organizan anualmente las Jornadas de Reflexión Teológica “Ignacio Ellacuría”, donde distintos exponentes de esa disciplina debaten alrededor de los escritos de Ellacuría así como de las teorías más contemporáneas.
La reforma agraria de 1976, impulsada por el régimen militar marcó el inicio de la incidencia pública de Ellacuría en los asuntos de la sociedad salvadoreña. A partir de ahí aportó a cada crisis del país análisis críticos y propuestas creativas.
La herencia que tal vez más le enorgullecería si estuviera vivo, sería la radio YSUCA. El impulsó su creación antes de su muerte. Carlos Ayala Ramírez recoge en su artículo “YSUCA: 19 años con voz” la visión de Ellacuría sobre la incidencia de la UCA en los medios de comunicación.
“Si la UCA pretende incidir en transformación de la sociedad, entre otros medios, a través de la formación de la conciencia colectiva, es obvio que necesita echar mano de los medios de comunicación social». Ignacio Ellacuría, rector de la UCA
Fundada en 1991, la YSUCA celebró este año su 34 aniversario, reafirmando, según un comunicado de prensa “su propósito de ser una voz fiel a la verdad, la dignidad humana y la transformación social, manteniendo vivo el sueño de una comunicación al servicio del pueblo salvadoreño”.
En septiembre de 1989, en la víspera de celebrar los 25 años de la UCA, Ellacuría se dirigió al público reunido en el auditorio que hoy lleva su nombre. Una grabación inédita recuperada por el Centro Cultural Universitario de la UCA nos permite escuchar el llamado que Ellacuría hace a los jóvenes estudiantes.
Entre otras cosas, los insta a nunca perder “el sentido de la fiesta”. El rector invitaba a que, a pesar de las dificultades que se vivían en El Salvador de entonces, “respetando el dolor ajeno, hay que tener sentido de la fiesta, entonces ¡organicen fiestas!”. Con aquellas palabras daba paso a la participación del coro universitario.
Un jesuita, muy amigo suyo, siempre hizo caso de ese llamamiento a organizar fiestas. Se llamaba Ignacio Martín-Baró y murió asesinado junto a él, por los mismos verdugos.
Martín-Baró no sólo fundó la “psicología de la liberación”, también era un aficionado de la música y le encantaba tocar guitarra. Cortesía de Audiovisuales UCA
El psicólogo al que le gustaba cantar
Ignacio Martín-Baró nació el 7 de noviembre de 1942, en Valladolid (España). En 1959 entró al noviciado de la compañía de Jesús de Orduña, su segundo año de noviciado lo hizo en Santa Tecla, El Salvador, éste lo concluyó a finales de septiembre de 1961.
Entre 1961 y 1970, Martín-Baró pasó por Quito (1961), Bogotá (1962–1965), Bélgica/Alemania para estudiar teología (1967–1970). Su primer paso por El Salvador fue entre 1966 y 1967 como docente del Externado de San José y en la UCA. Regresó definitivamente a El Salvador en 1970 para terminar su último año de teología.
Al regresar a San Salvador, tras sus estudios de posgrado en EE.UU, terminó sus estudios de teología y luego se dedicó de lleno a la psicología, obteniendo la licenciatura en 1975.
A Martín-Baró siempre le gustó cantar. En su tiempo libre, siempre tocaba guitarra y cantaba para el disfrute de sus compañeros de trabajo en la UCA. Según el testimonio de varios exalumnos suyos, a veces se le podía encontrar en la cafetería central de la universidad, donde tocaba y cantaba para sus estudiantes, que se reunían a su alrededor.
De estas tertulias culturales espontáneas, nació el festival “Catártico” una iniciativa de Martín-Baró que retomó después el departamento de psicología de la UCA. En el Catártico, los estudiantes de la carrera de psicología se reúnen para transformar sus experiencias personales y colectivas en arte.
El festival Catártico debe su nombre a la catarsis, un proceso en el que, según Aristóteles, los espectadores experimentan al presenciar un espectáculo. En él logran purificar y liberar tensiones emocionales, especialmente a través de la compasión y el temor. Martín-Baró lideró este festival por creer fervientemente en el poder liberador de la cultura y el arte, pensamiento que compartía con su amigo Ellacuría.
Entre ambos se apoyaron no solo dentro de la universidad, donde Martín-Baró fue vicerrector académico y Ellacuría rector, sino también en su lucha por la justicia social, por trabajar en una iglesia que liderara cambios positivos en las comunidades, inspirada en la teología de la liberación y en el Concilio Vaticano Segundo.
Motivado por su interés en estas vertientes teológicas contemporáneas, Martín-Baró crea la psicología de la liberación, un enfoque psicológico desprendido de la psicología social que propone ayudar a los pueblos oprimidos a entender su realidad y transformarla.
Para él, la psicología tradicional hablaba desde libros y teorías importadas, pero no desde lo que vive la gente en países como El Salvador.
Para Martín-Baró la psicología debía:
Escuchar a la gente común, especialmente a los pobres y víctimas de la violencia.
Entender cómo la injusticia, la guerra y la opresión afectan la mente y la vida cotidiana.
Ser una herramienta de cambio social, no solo un acompañamiento individual.
Ayudar a desideologizar, es decir, quitar las mentiras o ideas que el poder mete en la mente de las personas para que acepten la injusticia.
En su libro “Acción e ideología” Martín-Baró resume el fundamento de su teoría en simples palabras.
“La psicología social que aquí (en Acción e ideología) se presenta surge en una situación muy concreta. La situación de El Salvador, en los momentos en que todo un pueblo lucha organizadamente por liberarse de una opresión popular. Esta psicología toma partido por ese pueblo, por sus luchas y aspiraciones, y pretende ser un instrumento para que el pueblo pueda tomar sus decisiones con mayor claridad, sin dejarse llevar por espejismos o resabios de su conciencia tradicionalmente manipulada”. Ignacio Martín-Baró en Acción e Ideología (1985)
Para este Ignacio, su enfoque no trataba de decirle al pueblo lo que tiene que hacer, sino de “incorporar el quehacer científico a una praxis social liberadora, que desenmascare y destruya la manipulación”.
Actualmente, el premio a las mejores tesis de graduación de psicología lleva el nombre de Ignacio Martín-Baró. Cortesía de Audiovisuales UCA.
Parte de esos intentos por liberar al pueblo de la manipulación fue fundar el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) en 1986. Este instituto hizo encuestas muy importantes sobre la población salvadoreña —temas como la guerra, la polarización, la religión y la negociación política— y se convirtió en una herramienta poderosa para dar voz a las mayorías y analizar críticamente la realidad social.
Martín-Baró creó lo que él llamaba “el espejo social”; es decir, las encuestas como instrumento a través del cual la población podía ver reflejada su realidad.
En su servicio pastoral, combinó su labor universitaria con una profunda cercanía a la gente: atendía los fines de semana en la parroquia rural de Jayaque, La Libertad. Para él la atención de la iglesia era un escape donde podía descansar de sus quehaceres diarios y conectarse aún más con la gente.
Julio César Pérez, encargado del Centro Ignacio Ellacuría de la UCA y originario de la UCA, contó a Audiovisuales UCA para el documental “El legado de Martín-Baró” (200) cómo Ignacio llegaba a su comunidad los fines de semana.
“Él siempre usaba guayabera, y en las bolsas de la guayabera andaba muchos dulces. Los niños lo rodeábamos y él nos empezaba a repartir dulces y a jugar con nosotros”. Julio César Pérez, encargado del Centro Ignacio Ellacuría de la UCA.
Teresa Pérez, vecina de Jayaque siente que Ignacio Martín-Baró “nunca se va ni se irá de su mente”. Así como Teresa, algunos sectores dentro de la UCA, varias comunidades rurales de todo El Salvador, algunos miembros de la diáspora e incluso extranjeros que nunca han venido a este país, tienen a los Ignacios, Ellacuría y Martín-Baró, siempre en sus mentes.
Es por eso que la UCA celebra año con año una vigilia que conmemora a sus mártires. Entre palmas, alfombras de sal y un gran despliegue logístico, la universidad abre sus puertas para que todos los llamados por el testimonio martirial se reúnan, y canten y bailen recordando a los Mártires del 16N.
Lea nuestra última entrega – Mártires del 16N: Una vigilia del “pueblo crucificado” en pleno centro de Antiguo Cuscatlán
El Tribunal Quinto Contra el Crimen Organizado de San Salvador condenó a 179 años de prisión a William Misael Soriano Torres, alias Lonly, por homicidio agravado, proposición y conspiración en homicidio agravado, extorsión agravada, tráfico ilícito y agrupaciones ilícitas. La sentencia fue emitida en ausencia, conforme a las recientes reformas al Código Penal.
La investigación fiscal detalla que alias Lonly participó en la conspiración para asesinar a siete personas, coordinó el asesinato de otras dos y dirigió la recolección de extorsiones dentro de la clica Centrales Locos Salvatruchos, perteneciente al programa Centro de la Mara Salvatrucha (MS-13). Soriano ocupaba el cargo de corredor dentro de la estructura.
El condenado ya había enfrentado procesos judiciales desde 2019 por el delito de lavado de dinero y activos, vinculado al caso Programa Centrales.
La Fiscalía sostiene que la estructura utilizaba las rentas obtenidas por extorsiones y otros delitos para invertir en negocios y “lavar” fondos provenientes de actividades ilícitas, incluyendo la venta de drogas y armas.
Otros pandilleros condenados
En la misma resolución, el tribunal impuso una pena de 139 años de prisión a Juan Carlos Ramírez Ortiz, alias Travieso, como responsable de conspiración en homicidio agravado, extorsión agravada y agrupaciones ilícitas. Su condena también fue decretada en ausencia.
Alias Travieso fue declarado culpable por siete casos de extorsión agravada cometidos contra empresas privadas. Además, fue identificado como líder de la clica Silent Danger Locos Salvatruchos, también perteneciente al programa Centro de la MS-13.
Ambos pandilleros, según el expediente fiscal, dirigían operaciones criminales desde sus estructuras y coordinaban actividades extorsivas que afectaban a distintos sectores productivos del país. La sentencia busca debilitar el funcionamiento interno de las clicas involucradas.
Junto a los dos cabecillas, otras siete personas fueron encontradas culpables por los delitos de extorsión agravada y agrupaciones ilícitas. Las penas impuestas alcanzan hasta 35 años de prisión, dependiendo de la participación de cada uno dentro de la estructura criminal.
La Fiscalía sostiene que estos grupos operaban de manera coordinada y mantenían una red activa de extorsiones, amenazas y planificación de homicidios, por lo que considera que el fallo representa un golpe significativo contra las clicas del programa Centro de la MS-13.