Categoría: Opinión

  • Víctimas y verdugos

    Víctimas y verdugos

    “¿Cómo puede ser que el que se roba una gallina vaya preso un mes y al que robó miles de vidas le regalen amnistías, y lo dejen limpio y suelto esperando que algún día le hagan un monumento?”. Esa interrogante está siempre en mi órbita política y personal. “Ángel del pasado”, se titula la canción surgida de la creatividad de Ignacio Copani. Hoy, irremediablemente, la relaciono con el recién fallecido José María Tojeira: el querido Chema. Aunque ya no está físicamente entre nosotros, rememoramos un escenario muy suyo: un aniversario más, el 36, de la masacre en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. No podía dejar de evocarlo, pues, por tres razones fundamentales. Mi caminar junto a él batallando contra la impunidad en dicho caso, al menos durante buena parte de los procesos desarrollados dentro y fuera del país, es una.

    La otra: porque este grande consideraba que por encima de tal atrocidad consumada en el campus de la UCA debía colocarse en un sitial más elevado, por su gravedad, otra aberración mayor cuyos responsables materiales e intelectuales aún no han sido condenados por la “justicia” salvadoreña. Hablo de la matanza en El Mozote, que está por cumplir casi cuatro décadas y media de ocurrida.

    Pero además de las anteriores, porque Chema siempre consideró como el mal endémico a superar lo que perversamente aún se mantiene jodiendo adrede a nuestra sociedad: el salvoconducto de la mencionada impunidad maquinada para favorecer a los poderosos, en contraposición con lo que debía prevalecer: la ley. Pero esta, acá, sigue siendo la “culebra” mordelona que ‒tal como aseguró nuestro santo, citando a un “pobrecito”‒ solo le clava sus colmillos al descalzo pueblo salvadoreño de a pie o a quien no se postra de rodillas ante los designios de aquellos que lo oprimen.

    ¿Tuvimos desencuentros con Chema? No muchos, pero sí uno que otro. El principal tuvo que ver con la querella que sobre el asesinato de Julia Elba Ramos, su hija Celina y los seis jesuitas trabajamos con Almudena Bernabéu, quien junto con Manuel Ollé la presentó en la Audiencia Nacional de España en noviembre del 2008. Al respecto, más allá de dicha iniciativa a la que no se opuso pero no acompañó, según su “opinión estrictamente personal” era más importante “que la institución armada pidiera perdón en este y en otros casos”. “Cuando se comenzó el juicio en España –aseguró en el 2016– al menos varios de los jesuitas que vivimos en El Salvador pensábamos […] que el juicio en el exterior se debía no solo a la impunidad interna, sino a la incapacidad de pedir perdón del Ejército”.

    Había que “arreglar las cosas en El Salvador”, sentenció entonces. En eso estábamos de acuerdo, aunque mi participación en el impulso del recurso activado fuera de nuestras fronteras respondía al interés de meterle mayor presión a nuestro deplorable sistema interno, patente y patéticamente defectuoso en detrimento de los intereses de las víctimas ofendidas y del todo interesado en proteger a sus verdugos ofensores. Él opinaba que ese importante paso dentro del país para alcanzar la superación de la impunidad, “podría lograrse con una ley de justicia transicional” que prescindiera “de la penas de cárcel a cambio de la contribución con la verdad y la petición de perdón de los victimarios”.

    Ni él ni yo le atinamos. No por culpa nuestra sino por la ya mencionada perversidad de los poderosos, ahora acumulada entre la de los mismos siniestros de antes con la de los actuales; ello, para sacarle provecho a una impunidad no superada sino aún más consolidada. Porque pese a que la Sala de lo Constitucional ‒cuando había‒ anuló la amnistía aprobada el 20 de marzo de 1993, que benefició a los violadores de derechos humanos de uno y otro bando a lo largo de casi un cuarto de siglo, la impunidad fortalecida prevalece de hecho. El próximo 13 de julio cumplirá una década tal sentencia; para entonces, durante un quinquenio la Asamblea Legislativa habrá permanecido absolutamente controlada por el partido de Nayib Bukele que en mayo del 2004 mandó al carajo ‒perdón, al archivo‒ cualquier intento de lograr justicia para las víctimas.

    Pero seguiré neceando. “Que me digan que soy ángel del pasado”, como canta Copani, y lo aceptaré gustoso. ¡Con digno orgullo y sincera gratitud! En un ala llevaré siempre “atada la memoria y en la otra los abrazos que le debo a mis hermanos”. A Chema, Ellacuría, Lolo, Montes, Martín Baró, Amando, Juan Ramón y Jon Cortina; también a mis hermanas Julia Elba y Celina. En honor a la verdad, a toda la gente que hizo y sigue haciendo “algo por cambiar la historia”.

  • Ángela y  Ariel, dos jovencitas orgullo nacional

    Ángela y  Ariel, dos jovencitas orgullo nacional

    Ángela Pineda es una salvadoreña estudiante de tercer año de Ingeniería en Sistemas Informáticos de la Universidad de El Salvador (UES) que llenó de mucho orgullo a la nación, pero para el grueso de la población ha pasado desapercibida. Ella es una verdadera “influencer”, que con carisma, humildad, entrega, dedicación, talento e inteligencia ha sabido poner en alto el nombre del país.

    Resulta que Ángela estuvo, del 8 al 16 de este mes, en el campamento “The International Air and Space Program 2025” de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), en Houston, Texas, Estados Unidos. Su participación no fue al azar, ella y miles en el mundo, tuvo que concursar y para ello desarrolló un proyecto  innovador basado en identificar necesidades en las misiones espaciales.  Su propuesta fue seleccionada pasando por un rigoroso proceso, por lo que se hizo acreedora de la oportunidad para participar en el Campamento Internacional al cual asistieron jóvenes genios de distintas nacionalidades.

    El proyecto presentado por Ángela se denominó “Sistema Autónomo de Drones con Micro Propulsores”, el cual se trata de un dron que en vez de alas cuenta con cuatro propulsores micros para volar con la finalidad que los mismos puedan ser utilizados por los astronautas y científicos espaciales en misiones, de tal manera que los drones sean utilizados para revisar posibles daños externos (fisuras) en las naves. Con su uso, científicos y astronautas ya no tendrían necesidad de hacer ellos la revisión.

    Ariel Torres, otra estudiante de Ingeniería Mecánica de la UES, también resultó ganadora y ella acudirá al mismo campamento en noviembre de 2026.  Ariel realizó su proyecto innovador en la necesidad de detectar cuerpos pequeños que se puedan identificar en la rutas o direcciones de las naves espaciales a fin de evitar colisiones que provoquen daños en la nave. El proyecto de esta jovencita se denominó “Teledetección remota por medio de microsatélite araña”. Ariel también nos lleno de orgullo y es una verdadera “influencer”.

    Ambas fueron seleccionadas en un proceso que duró un año. Se sometieron a todos los requisitos y formalismos de la NASA. Tuvieron que presentar de manera teórica y de modo coherente su proyecto, pasar por exámenes físicos y médicos, hasta una entrevista realizada por expertos.

    Ya en el campamento Ángela participó en el compartimiento de conocimientos teóricos, así como en pruebas bajo presión centrífuga, actividades bajo el agua y con trajes espaciales, simulación de despegues y vuelos asistidos, simulación de caminatas a la luna y otras actividades propias de los científicos del espacio. En esas mismas actividades participará Ariel, el próximo año.

    La trascendencia del caso es que los proyectos de ambas jóvenes veinteañeras serán evaluados y si uno o ambos resultan ganadores y prácticos para la ciencia, las ganadoras podrán quedarse un año en la NASA para desarrollar el programa, además podrán patentarlo y seguramente pasará a ser considerada científico a escala mundial.

    Ambas jóvenes son un ejemplo a seguir para sus compañeros de estudios y para toda la juventud en general. Sin dejar de ser joviales, amigables y vivir la vida con alegría, se dedican con mucha entereza a sus estudios. Ellas seguirán en lo suyo, tratando de aportar para la ciencia y el desarrollo de la humanidad. La inteligencia bien encausada para la humanidad es dominante.

    Sin que sea su intención Ángela y Ariel se han convertido en verdaderas “influencer” que no tienen necesidad de hacer uso inadecuado de las redes sociales para influir de cualquier manera en los demás. Ambas, sin decir una palabra soez, sin insultar a nadie, sin inventar falacias, sin hacer el ridículo o poner en vergüenza a otros, se han mostrado como mujeres de bien.

    A ambas jovencitas hay que apoyarlas para que ellas puedan cumplir sus sueños y que nos sigan llenando de orgullo nacional. Becarlas es lo menos que el Estado puede hacer por ellas. Desde  ya se debe garantizar que ambas seguirán sus estudios de postgrado en las mejores universidades del mundo.

    Muchos jóvenes en el país han  participado y triunfado en campeonatos u olimpiadas mundiales de diferentes ramas de las ciencias (matemáticas, física, química, biología, robótica, etc.) y no todos han recibido el apoyo que merecen. Ellos, reitero, son verdaderos “influencer” a los que se debe potenciar. En el país siempre ha habido jóvenes destacados en todas las ramas, pero poco ha sido el apoyo institucional.

    En cualquier parte del país nadie o pocos conocen a los jóvenes que han ganado concursos mundiales de robótica u otras ramas de las ciencias. Algunos quizás hasta no sepan quienes son Ángela Pineda y Ariel Torres, pero casi todos conocen al “chabacán” y  vulgar que hace tonterías e idioteces como “creador de contenidos” porque se cree “influencer” y porque es seguido por indolentes sin capacidad de análisis.

    Felicidades a Ángela y Ariel, a su familia,  a sus maestros y a sus amigos porque ambas han puesto en alto el nombre de El Salvador. Ojalá y sus proyectos sean seleccionados por la NASA para que dignamente lleguen a ser científicas aeronáuticas. Que Dios las bendiga ahora y siempre.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

     

     

  • DOCTOR-SV: roles y beneficios de sus socios

    DOCTOR-SV: roles y beneficios de sus socios

    Durante la presentación de la nueva plataforma de servicios de salud, Doctor-SV, por el presidente Nayib Bukele, este se hizo acompañar por varios representantes de diversas compañías involucradas en su desarrollo e implementación. Entre ellos destacaron delegados de Google-Gemini, la Corporación Andina de Fomento (CAF), Cielum Health, así como la científica principal de 23andMe, quienes participaron junto al mandatario durante la cadena nacional.

    Aunque no fue posible encontrar documentación oficial que detalle los roles exactos y los beneficios para cada compañía involucrada en el desarrollo e implementación de la plataforma Doctor-SV, sí existe información relevante sobre sus objetivos y líneas de trabajo, lo que permite inferir parte de su estrategia en el proyecto.

    En el caso de Google, su participación se enmarca en un contrato de colaboración tecnológica con el Gobierno de El Salvador, financiado en parte mediante préstamos internacionales como el otorgado por la Corporación Andina de Fomento (CAF), que aportó más de 11 millones de dólares para la implementación del sistema. Google provee su modelo avanzado de inteligencia artificial médica Gemini, una tecnología propietaria y de carácter premium entrenada específicamente para diagnósticos clínicos y soporte médico. En este acuerdo, Google recibe pagos por acceso a la plataforma tecnológica, soporte técnico y adaptación del modelo Gemini al contexto salvadoreño, tanto en lenguaje (español salvadoreño) como en capacitación especializada para el sector salud.

    A cambio, el gobierno ofrece a la población una plataforma de telemedicina de uso gratuito, otorgándole a Google una oportunidad estratégica para posicionar Gemini en un entorno de salud pública real, con potencial de expansión regional. Además de los ingresos por licencias y servicios asociados, Google obtiene beneficios comerciales y estratégicos: refuerza su presencia en América Latina como proveedor líder de salud digital; convierte a Doctor-SV en un piloto a gran escala para demostrar eficacia y rentabilidad de la tecnología; facilita potenciales contratos en otros países; y accede (bajo normativa de confidencialidad y anonimización) a datos que fortalecen el entrenamiento continuo de su IA. Aunque no existen cifras oficiales sobre ingresos proyectados, considerando el tamaño del contrato y el potencial de expansión, las ganancias para Google podrían superar los 10–20 millones de dólares anuales en el mediano plazo, con oportunidades de crecimiento adicional mediante la replicación del modelo en otros mercados.

    Por su parte, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) financia la implementación de Doctor-SV mediante un préstamo de 11 millones de dólares al Estado salvadoreño. Este acuerdo se enmarca en una alianza estratégica más amplia para apoyar proyectos de desarrollo sostenible en áreas como salud, educación, agua potable, saneamiento, seguridad e infraestructura resiliente al cambio climático. Desde su incorporación como miembro pleno en 2022, El Salvador ha tenido acceso a créditos en condiciones especiales y cooperación técnica no reembolsable. Con Doctor-SV, CAF fortalece su posicionamiento como agente regional de modernización tecnológica y mejora de la equidad en los sistemas de salud pública.

    En cuanto a la compañía estadounidense de biotecnología y genómica 23andMe, no existe documentación oficial que confirme una participación institucional directa en Doctor-SV. Sin embargo, la presencia de una científica principal de la empresa durante la presentación sugiere que personas vinculadas a 23andMe contribuyeron en el proceso, aunque no en calidad de representación corporativa ni con un rol predominante en el diseño de la plataforma.

    Finalmente, durante la presentación también participó un médico colombiano asociado a la empresa Cielum Health, con sede en Medellín (Antioquia). Cielum Health se especializa en soluciones digitales para la continuidad del cuidado médico, incluyendo estandarización de atención farmacéutica, dispensación de medicamentos a domicilio, digitalización de rutas clínicas, gestión del riesgo mediante datos en tiempo real e inteligencia artificial para mejorar la adherencia terapéutica. Al igual que en los casos previos, no se encontraron documentos oficiales que describan formalmente su participación o contribución en el desarrollo e implementación de Doctor-SV.

    Indudablemente, se trata de una colaboración público-privada con beneficios y riesgos tanto para los socios como para los participantes. Sin embargo, representa una iniciativa orientada a hacer las cosas de manera diferente, y precisamente eso es lo que exige la incompetencia e ineficiencia crónica que afecta a nuestro sistema de salud. Ojalá que Doctor-SV se consolide como una solución efectiva para avanzar hacia un sistema de salud universal, equitativo y sostenible en nuestro país.

  • Lenguaje y comunicación en la literatura: La lección de “La Petaca” de Salarrué

    Lenguaje y comunicación en la literatura: La lección de “La Petaca” de Salarrué

    Leer literatura no es solo disfrutar de una historia. Es también aprender a comunicarnos mejor. Cada cuento o novela nos ofrece nuevas palabras, formas de pensar y maneras de decir lo que sentimos. La lectura, especialmente la narrativa, afina las herramientas más importantes de la vida: escuchar, hablar y comprender al otro.

    Cuando una persona lee con frecuencia, su vocabulario crece y su expresión mejora. La lectura expone al lector a un lenguaje rico y variado que fortalece la fluidez verbal y la precisión al comunicar ideas. Además, al leer, el cerebro absorbe de forma natural las estructuras correctas del idioma, lo que ayuda a escribir y hablar con mayor claridad y coherencia.

    Por eso, quien lee bien suele expresarse mejor. La lectura convierte a las personas en comunicadores más efectivos y empáticos, cualidades fundamentales tanto en la escuela como en el trabajo y en la vida cotidiana.

    La enseñanza de Salarrué

    En su libro Cuentos de barro, el escritor salvadoreño Salvador Salazar Arrué, Salarrué, logra algo extraordinario: elevar el lenguaje popular del campo a la categoría de arte. Sus relatos rescatan la voz campesina, los modismos y las expresiones náhuatl que forman parte de nuestra identidad. Leer a Salarrué es aprender a valorar la forma de hablar del pueblo como una fuente de sabiduría y belleza.

    Su estilo es sencillo y sensorial. Usa pocas palabras, pero cada una está cargada de emoción y significado. Esa economía del lenguaje enseña al lector a elegir la palabra justa, la que toca y comunica sin exceso. Además, su ritmo narrativo imita el habla campesina, recordándonos que la musicalidad de una frase es tan importante como su sentido.

    El lenguaje de la vida en “La Petaca”

    En el cuento La Petaca, Salarrué demuestra su dominio del lenguaje y su sensibilidad social. Narra la historia de María, una joven del campo marcada por la pobreza y la ignorancia. El autor utiliza palabras como “peche”, “diay” o “tata”, que pertenecen al habla salvadoreña, y las convierte en poesía.

    El término “petaca”, que significa joroba, adquiere en el relato un sentido simbólico: la carga social y emocional que María lleva sobre sí. Cuando esa carga “se baja a la barriga” con su embarazo, el lenguaje se transforma en metáfora del destino humano.

    La fuerza de Salarrué está en lo que no dice. Evita los juicios y las descripciones explícitas. Deja que el lector imagine, que participe en la historia. Esa técnica enseña el poder del silencio, de la palabra medida, de la elipsis que sugiere más de lo que muestra.

    La Petaca nos recuerda que el lenguaje no solo cuenta historias: revela verdades. Cada palabra puede ser puente o herida, consuelo o denuncia.

    Final del cuento: (Búsquelo, léalo)

    “Le pusieron una coronita de siemprevivas. Estaba como en un sueño profundo; y es que ella siempre estuvo un grado abajo de los suyos; cuando todos se estaban riendo, ella sonreía; cuando todos sonreían, ella estaba seria; cuando todos estaban serios, ella lloraba; y ahora que ellos estaban llorando, ella no tuvo más remedio que estar muerta”.

    Leer para comprendernos

    La literatura de Salarrué no solo enriquece el idioma: educa la sensibilidad y fortalece la comunicación. Leerlo es aprender a mirar con compasión y a hablar con respeto.

    Como dice la Biblia: “El corazón del justo piensa para responder; más la boca de los impíos derrama malas cosas” (Proverbios 15:28).

    Leer nos enseña justamente eso: a pensar antes de hablar, a escuchar antes de juzgar y a comunicarnos con el alma.

    *Alfredo Caballero Pineda, es escritor y consultor empresarial. 

    alfredocaballero.consultor@gmail.com  

  • El milagro legislativo que nadie logra ver

    El milagro legislativo que nadie logra ver

    En El Salvador estamos experimentando un fenómeno legislativo tan peculiar que merece, por lo menos, un documental en Netflix sobre análisis político con sabor a comedia negra. Y no es para menos. En los últimos meses, algunos diputados de la bancada oficialista han proclamado con la convicción de un galán de telenovela recitando poesía que “somos los diputados más transparentes en la historia del país”. La frase es tan fuerte, tan sonora y tan repetida que uno empieza a pensar que quizás no es un mensaje para la población, sino una afirmación terapéutica.

    Como quien se mira al espejo todas las mañanas y se dice “yo puedo, yo soy capaz”, solo que en versión parlamentaria: “yo soy transparente, yo soy transparente, yo soy transparente”. Y claro, si lo repiten suficientes veces, tal vez logren convencerse… o al menos lograr que la frase se vuelva tendencia. Sin embargo —y aquí llega la parte verdaderamente chistosa— este entusiasmo por la transparencia selectiva parecería hacernos olvidar que los últimos 30 años tampoco fueron precisamente un paraíso nórdico de claridad institucional.

    Durante los gobiernos de ARENA y del FMLN la transparencia funcionaba, más o menos, como un enchufe flojo: a veces hacía chispa, a veces no funcionaba, y otras veces daba toques. Hubo momentos en que brilló por su ausencia, momentos en que se extravió y momentos en que se escondió detrás de una cortina de discursos solemnes. De hecho, si comparamos la transparencia de entonces con la de ahora, podríamos llegar a la conclusión diplomática de que ni antes era tan transparente, ni ahora es tan luminosa; en algunos casos era igual, en otros similar… y en otros francamente peor.

    Pero eso sí: todos la prometieron, pocos la practicaron, y casi nadie la documentó adecuadamente. La transparencia en El Salvador, vista históricamente, no es una línea recta; es más bien como un electrocardiograma político: sube, baja, se pierde, reaparece, y en ocasiones parece entrar en paro temporal. Volviendo al presente, la transparencia legislativa actual es un fenómeno especialísimo. No es transparente como el vidrio. No es transparente como el agua. Es una transparencia tan fina, tan etérea, tan mística, tan elevada… que parece diseñada para ser invisible.

    Es una especie de transparencia premium (de lujo), accesible solo para quienes poseen la contraseña sagrada que, por cierto, no ha sido entregada al público en general. Mientras tanto, el resto de los mortales disfrutamos de una transparencia tipo eclipse: todo el mundo dice que ahí está, pero nadie sabe con exactitud hacia dónde mirar, en qué punto del cielo político aparece o a qué hora se supone que se manifiesta. Es, sin duda, la transparencia más escurridiza de toda la región. La Asamblea Legislativa continúa aprobando préstamos con la velocidad de quien está aprovechando un fast-forward (avance rápido) en la vida.

    Los dictámenes entran, los dictámenes salen, los votos se levantan y los aplausos se escuchan, todo en una sincronización digna de ballet. Lo sorprendente no es la rapidez —que en sí misma es admirable— sino la capacidad de comunicar que todo es absolutamente transparente mientras la ciudadanía se queda viendo para todos lados sin encontrar ni un cuadro comparativo, ni un análisis financiero, ni un informe de ejecución. Lo único realmente visible es la velocidad con que se aprueban los paquetes financieros, porque esa sí, sin duda alguna, es transparente… pero de una forma casi deportiva.

    Los diputados insisten en que todo está público, todo está explicado, todo está disponible, todo está clarísimo. Incluso aseguran que cualquiera que tenga dudas puede acceder a la información. El único detalle, insignificante para algunos, es que nadie sabe exactamente dónde está esa información. No aparece ni en los portales, ni en los dictámenes, ni en los resúmenes, ni en las conferencias, ni en las redes sociales. Es una transparencia estilo wifi aparece, desaparece, y cuando funciona, funciona a medias. Preguntar por los detalles de un préstamo es como llamar al servicio técnico: “sí, ya lo veremos”, “sí, ya está en proceso”, “sí, ya se explicó”, “sí, pronto estará disponible”.

    Es una experiencia tan mágica que uno juraría que los informes viajan en hologram (holograma): existen teóricamente, pero al intentar tocarlos… se desvanecen. Aprovechando este clima de eficiencia galopante, los préstamos se aprueban con la alegría con que se lanzan ofertas de temporada durante el Black Friday: uno aquí, otro allá, este para desarrollo, aquel para infraestructura, este otro para fortalecer no sé qué área, y el siguiente para continuar fortaleciendo lo que ya se fortaleció. Todo es histórico, todo es monumental, todo es el más grande de la historia, todo es para el futuro, todo es para el beneficio del pueblo.

    La dificultad aquí no es aprobar la deuda. El problema jamás ha sido levantar la mano o presionar un botón. El reto, diplomáticamente hablando, es explicar con claridad meridiana qué se hará con ese financiamiento, cómo se ejecutará, quién lo administrará, cuáles son los plazos, cuáles son los riesgos, cuáles son las auditorías, cuáles son las salvaguardas, y cómo se garantiza que no se pierda en el laberinto de la administración pública. La transparencia, en ese sentido, se parece más a un concepto filosófico que a una herramienta de gestión pública. Existe en teoría, pero no aparece en la práctica.

    A pesar del humor involuntario que produce este escenario, la falta de transparencia no es un chiste. Aunque claro, el contexto hace que uno no sepa si llorar por el nivel de opacidad o reírse por el nivel de creatividad narrativa. Lo cierto es que El Salvador no necesita más discursos sobre transparencia, sino mecanismos reales y prácticos que permitan medirla, verificarla y comprobarla. Porque mientras la Asamblea continúa diciendo que todo es cristalino, el país entero sigue preguntándose: ¿dónde está el cristal? La solución no requiere magia, ni poesía, ni discursos motivacionales.

    Requiere compromiso institucional. Un verdadero observatorio de deuda pública independiente, informes obligatorios, publicación en real-time (tiempo real), auditorías internacionales, reglas fiscales estrictas y un sistema de acceso público a cada préstamo desde su aprobación hasta su ejecución. Nada de documentos escondidos, ni informes resumidos, ni enlaces “en mantenimiento”. Si el dinero es del pueblo, entonces la transparencia también debe serlo. Durante más de tres décadas hemos visto gobiernos que la prometieron con fervor religioso, partidos que la juraron con solemnidad institucional y bancadas que la proclamaron con orgullo casi lírico.

    La transparencia real no es cian, azul o roja; no pertenece a ARENA, al FMLN, ni a Nuevas Ideas. No es patrimonio de izquierdas ni de derechas. La transparencia es patrimonio del pueblo, y el pueblo la está pidiendo —ahora más que nunca— con un clamor silencioso pero implacable: “Muéstrenlo”. Porque mientras no se muestre, mientras no se publique, mientras no se audite, mientras no se permita verificar… seguiremos viviendo en el país donde la transparencia es tan brillante, tan luminosa, tan extraordinaria, pero invisible.

  • La indemnización laboral en El Salvador: entre el derecho y la correcta interpretación de su alcance

    La indemnización laboral en El Salvador: entre el derecho y la correcta interpretación de su alcance

    En El Salvador, la indemnización por despido injustificado es uno de los temas que más confusión genera en el ámbito laboral, tanto para trabajadores como para empleadores. Expresiones comunes como “págueme mi tiempo” no reflejan adecuadamente la realidad jurídica, pues la indemnización no es un ahorro acumulado ni un derecho automático por haber laborado cierto tiempo. Se trata, más bien, de una compensación que solo procede cuando el empleador pone fin a la relación laboral sin una causa legal. Por ello, su aplicación depende de circunstancias específicas y no de la voluntad del trabajador.

    La ley salvadoreña establece que la indemnización sólo corresponde cuando existe un despido sin justa causa, es decir, cuando la terminación del contrato no se fundamenta en razones válidas contempladas en el Código de Trabajo. El artículo 58 define el monto: treinta días de salario por cada año de servicio continuo o su parte proporcional, incluyendo vacaciones y aguinaldo proporcionales. No obstante, la norma impone un límite esencial: el salario base para calcular la indemnización no puede exceder cuatro veces el salario mínimo vigente, lo cual marca un tope de referencia obligatorio para todos los casos.

    Este tope salarial busca equilibrar la protección al trabajador con la capacidad financiera del empleador, evitando indemnizaciones desproporcionadas que pongan en riesgo la estabilidad de las empresas. Así, incluso si un trabajador percibe un salario mayor, la indemnización se calcula sobre el límite permitido. Aunque esto puede generar inconformidad, la restricción es legal y pretende asegurar que las obligaciones derivadas del despido no comprometan la continuidad del empleo formal. De esa forma, se procura mantener un entorno laboral sostenible para ambas partes.

    Otro aspecto clave es que la indemnización no constituye un derecho adquirido. No puede reclamarse mientras el contrato esté vigente ni en casos de renuncia, mutuo acuerdo, vencimiento de contrato o despido justificado. Solo se activa cuando el empleador termina la relación sin causa legal. Por ello, frases como “págueme mi tiempo” carecen de fundamento jurídico salvo que exista un despido arbitrario. Además, la indemnización no está sujeta a retenciones de Seguridad Social, AFP ni Impuesto sobre la Renta, ya que tiene naturaleza compensatoria y extraordinaria, garantizando que el trabajador reciba el monto íntegro.

    Finalmente, la correcta documentación de la terminación laboral es indispensable. El cierre debe formalizarse mediante un documento privado autenticado o la hoja de terminación del Ministerio de Trabajo, los únicos instrumentos válidos según el artículo 402 del Código de Trabajo. Un despido mal documentado puede generar conflictos aun cuando el pago se haya realizado correctamente, por lo que ambas partes deben asegurarse de cumplir las formalidades. En conclusión, la indemnización en El Salvador es un mecanismo de justicia para el trabajador ante despidos injustificados, con reglas claras, límites definidos y sin retenciones, cuyo propósito es equilibrar las relaciones laborales y evitar abusos en la terminación de contratos.

    * Jaime Solís es experto legal en Derechos Laborales

     

  • Doctor-SV: El salto tecnológico en salud digital de El Salvador con inteligencia artificial y telemedicina asistida

    Doctor-SV: El salto tecnológico en salud digital de El Salvador con inteligencia artificial y telemedicina asistida

    La semana recién pasada, en su última cadena nacional, el presidente de nuestro país, Nayib Bukele, anunció la implementación de un nuevo sistema de salud denominado “Doctor-SV”. Según indicó, este modelo funcionará como una opción adicional al sistema actualmente en uso. De acuerdo con el presidente, este nuevo sistema representa “un salto de lo peorcito a lo mejor”, afirmando que Doctor-SV se convertirá en el primero y el mejor del mundo.

    Durante la presentación del nuevo sistema, el presidente se acompaño de varios personajes del mundo digital, entre ellos el director de Google Cloud para Latinoamérica, así como el principal arquitecto de Google Gemini, también estuvo presente el gerente de desarrollo humano y social del Banco CAF, el científico principal de 23andme (una aplicación de pruebas genéticas), y un médico especialista en gestión farmacéutica. Este equipo ha estado involucrado en la creación de la plataforma digital.

    ¿En qué consiste Doctor-SV?

    Doctor-SV es una aplicación de telemedicina que ofrece diagnóstico y tratamiento, apoyándose en inteligencia artificial desarrollada por Google. En concreto, utiliza Google Gemini en su versión especializada para medicina, denominada Med-Gemini, un modelo avanzado de IA diseñado para aplicaciones sanitarias. Med-Gemini está optimizado para diagnóstico, análisis de imágenes médicas y apoyo en la toma de decisiones clínicas, integrando múltiples tipos de datos, como texto, imágenes, videos y registros electrónicos de salud. En evaluaciones comparativas, este modelo ha superado a sistemas de IA médica previos, alcanzando en la prueba MedQA (USMLE) una precisión del 91.1%, posicionándose como uno de los modelos más exactos en diagnóstico.

    Hasta la fecha, no existen datos públicos que indiquen que algún país haya implementado oficialmente Med-Gemini dentro de su sistema nacional de salud. Aunque Google señala que este modelo puede operar desde centros de datos hasta dispositivos móviles, su adopción a gran escala aún se encuentra en fases tempranas y enfrenta desafíos relevantes, particularmente en materia de regulación, privacidad de datos y equidad de acceso. La asamblea Legislativa aprobó recursos (US$33 millones) para implementar un sistema de telemedicina en El Salvador con fondos del CAF.

    ¿Qué beneficios nos trae un sistema de telemedicina asistida con IA?

    Un sistema de telemedicina asistida con IA aporta diversos beneficios significativos para la atención sanitaria. Entre ellos destacan la reducción de tiempos de espera y la eliminación de traslados innecesarios, lo que mejora el acceso a servicios de salud especialmente en zonas rurales o con escasez de especialistas. Un sistema disponible 24/7 puede manejar consultas básicas, realizar triage y hacer seguimiento, lo que contribuye a evitar la saturación de clínicas y hospitales.

    La IA aporta calidad al diagnóstico al basarse en grandes bases de datos y evidencia científica actualizada, lo que reduce la variabilidad entre profesionales y mejora la atención general. Además, sirve como apoyo para profesionales de la salud, ofreciendo una segunda opinión, herramienta educativa y soporte clínico, muy importante en entornos con déficit de especialistas. La integración de datos clínicos facilita la continuidad del cuidado, favoreciendo un manejo más coordinado y efectivo del paciente.

    A largo plazo, la automatización de tareas administrativas y clínicas de baja complejidad puede liberar recursos humanos y financieros, representando una importante reducción de costos. También permite el monitoreo remoto continuo, lo que puede acelerar la recuperación y optimizar el control de enfermedades crónicas. En conjunto, estos beneficios hacen que la telemedicina asistida con IA transforme la atención médica, aumentando acceso, eficiencia, calidad y equidad, especialmente para poblaciones vulnerables o de difícil acceso.

    ¿Qué riesgos y desafíos podríamos encontrar?

    Ningún modelo de inteligencia artificial, por avanzado que sea, puede sustituir la evaluación física del médico, la intuición clínica ni la consideración de factores psicosociales. Sin una legislación clara, tanto profesionales de la salud como pacientes quedan en situación de vulnerabilidad legal. Además, en debates públicos se ha utilizado incorrectamente el término «equidad» en lugar de «igualdad»; es importante destacar que un sistema digital requiere condiciones como internet estable, dispositivos modernos y alfabetización digital, factores que pueden ampliar las desigualdades en salud al excluir a quienes no los tienen.

    Los sistemas digitales también implican riesgos en la privacidad y seguridad de los datos personales. En El Salvador, la soberanía de datos es un tema prioritario; la Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud y demás normativas establecen que el Ministerio de Salud es el ente rector con responsabilidades regulatorias y de protección, incluyendo la creación de un expediente médico único digital y la consolidación de registros en un sistema de información único. El Estado debe garantizar la ubicación de servidores dentro del territorio nacional y definir límites claros para el uso comercial o político de los datos de salud, protegiendo así la privacidad y la seguridad de la información sensible.

    En resumen, la telemedicina asistida con IA es una herramienta valiosa, pero su éxito y legitimidad dependen de la legislación robusta que garantice la protección de datos, la equidad en su acceso y el mantenimiento del rol central del profesional de la salud en la atención clínica. Doctor-SV podría representar un avance tecnológico importante si se integra correctamente dentro del sistema de salud y no como sustituto de la atención humana, sino como complemento eficiente, ético y regulado.

  • La corona invaluable: Celebrando la vida de mi ayuda idónea

    La corona invaluable: Celebrando la vida de mi ayuda idónea

    El diseño de Dios 

    El relato fundacional del Génesis es claro y hermoso. Cuando Dios crea a Eva para Adán, utiliza el término hebreo «Ezer Kenegdo», que se traduce como «ayuda idónea» o «ayuda adecuada para él». Olvidemos la interpretación moderna que a veces minimiza este rol; la palabra «Ezer» se usa en las Escrituras casi siempre para describir a Dios mismo cuando viene al rescate de Israel.

    La mujer no fue creada como una asistente secundaria, como una persona al servicio del hombre, o, pero aún bajo el dominio de él, sino como una fuerza vital, una persona fundamental y, sobre todo, una igual, que está al lado, esa es su ubicación. Es la parte esencial que mira de frente al hombre y provee aquello que le falta para que la vida, el matrimonio y la familia puedan prosperar. Es la columna que soporta, la consejera que equilibra, y el corazón que infunde calor. Es el centro de toda familia.

    El rol fundamental de la Esposa: Fuerza, sabiduría y amor 

    En el ámbito conyugal, el rol de la esposa y madre se eleva a un sacerdocio doméstico. Ella es, a menudo, la arquitecta emocional del hogar. Es determinante en el corazón de las familias salvadoreñas.

    La estabilidad: Ella es el ancla. Proverbios 14:1 lo dice sin rodeos: «La mujer sabia edifica su casa». Ella no solo ordena coordina el hogar y hace que las cosas sucedan, sino que edifica el ambiente moral y sobre todo el espiritual. Su sabiduría y discernimiento son el dique contra las presiones externas.

    La intimidad: La esposa es quien mantiene la llama de la conexión emocional y física, ofreciendo refugio y paz al esposo tras las batallas del día. Y esa blanda respuesta que necesitan las preguntas sin resolver. La esposa siempre tiene una palabra sazonada.
    La transmisión de valores: Como madre, ella imprime la fe, la moral y la compasión en la próxima generación. La fe genuina, según la Biblia, a menudo viaja por la línea materna, asegurando la continuidad del legado espiritual. La esposa como madre tiene una posición única

    Su valor no reside en la sumisión pasiva, sino en la fortaleza activa, el ingenio y la valentía con la que administra y nutre su esfera de influencia. Es, a la luz de Proverbios 31, una empresaria, una administradora de talentos y una mano generosa hacia los necesitados.

    La gran celebración de su proyecto de vida 

    En este día 17 de noviembre fecha de su cumpleaños, amada esposa, ayuda idónea, merece ser vista y honrada no solo por lo que hace, sino por lo que es: una bendición del Señor para mi vida.

    Usted es un reflejo de la gracia y el favor de Dios. Su paciencia, su capacidad de perdonar y su amor incondicional son un testimonio tangible de la gracia divina en acción. Y una amplia misericordia de Dios para mí.

    El hombre que tiene una esposa virtuosa no solo posee un bien, sino que «alcanza la benevolencia de Jehová» (Proverbios 18:22). Su cumpleaños es la oportunidad de recordarle el valor incalculable de ese favor. Soy un hombre bendecido y privilegiado.

    Hoy celebro su vida y su aporte fundamental amada «ayuda idónea»: Que este nuevo año de vida le doy testimonio que rol es irremplazable, su amor es vital y su presencia es la corona más brillante y la mayor bendición que he recibido en la tierra luego de mi salvación. Reciba estas líneas con todo mi amor y agradecimiento honrado su vida y su calidad como ser humano.

    ¡Feliz cumpleaños amada esposa, que el bien y la misericordia estén con usted todos los días, hasta que la muerte nos separe o El Señor regrese! La amo y le agradezco todo su amor. Larga vida perfecta mía.

    *Por Ricardo Sosa, 17 de noviembre de 2025.

  • ¿Será New York un mar de felicidad?

    ¿Será New York un mar de felicidad?

    El resultado de los reciente comicios celebrados en Nueva York me ha impulsado a escribir esta reflexión porque la elección del señor Zohran Mamdani, como alcalde de la capital de mundo, ha sido, a mi modesto entender, otra evidencia de la frustración del electorado que busca satisfacer sus demandas eligiendo a quienes nunca podrán representar sus verdaderos intereses.

    El futuro alcalde ha prometido una mayor accesibilidad económica a sus ciudadanos y la ampliación de programas sociales financiados con nuevos impuestos a las personas con mayores ingresos y a las grandes empresas, propuestas que podrán estar cargadas de buenas intenciones pero que a la larga conducirán al infierno, porque repartir riquezas, solo resulta en la expansión de la miseria.

    Además, leí que el regidor profetizó que “el futuro está en nuestras manos”, una consigna que me trae reminiscencia como aquella de que “el mañana pertenece al socialismo”, que solo ha traído miseria y muerte a la humanidad.

    Hay más, Mamdani, como muchos musulmanes, tiene afinidad con la causa palestina y ha criticado fuertemente a Israel, lo que junto a sus propuestas permite colegir una mayor radicalización del sector más extremista de su partido.

    Admito que tenía la convicción de que el pueblo estadounidense no poseía inclinación al suicidio político, que era una exclusiva virtud de europeos y latinoamericanos, pero el resultado de estos comicios demostró que no éramos los únicos privilegiados, que aquí, como en cualquier otro país, hay suficientes encantados que siguen hasta el precipicio más horrendo a cualquier flautista que interprete las notas a su gusto.

    Siento una profunda admiración por Estados Unidos. Considero que este país es la última frontera de la libertad y del progreso sin barracones de cautivos, un ejemplo, de los niveles a los que puede llegar la humanidad en un ambiente en el que libertades y derechos están amparados por leyes que acatan sus funcionarios.

    No digo que sea un país perfecto y de seguro que podría ser mejor, lo que temo no ocurra porque hay muchos detalles que dejan avizorar la quiebra de algunos de sus fundamentos más importantes, entre otros, el fortalecimiento de males como la codicia y la negligencia, más un factor altamente corrosivo, la envidia.

    La codicia, el enriquecimiento a costa de los que menos tienen, genera un resentimiento que desestabiliza cualquier sociedad y la negligencia es otro corrosivo para los valores sobre los cuales se asienta cualquier civilización.

    Los imperios del pasado no fueron destruidos por invasiones extranjeras sino por la falta de disciplina social y compromisos de sus ciudadanos. La molicie devastó a Roma mucho más que las invasiones de los bárbaros y las ambiciones de sus emperadores. El imperio soviético terminó por consunción, se agotó por sus desvaríos, una situación que se podría repetir aquí si no se rescatan los valores tradicionales que hicieron grande a esta nación.

    Las dolencias referidas están siempre presentes en toda sociedad, pero al parecer están extendiéndose y enraizándose vertiginosamente en este país, se aprecia en sus pobladores una fuerte inclinación a los extremos entre los que no están ausentes el marxismo y fascismo en un afán por quebrar las tradiciones y formas que hicieron posible un progreso equitativo que, aunque no es ejemplar, ha sido provechoso para las mayorías.

    Los extremismos políticos han situado en la desgracia a numerosos países, experiencias de las que podemos conversar extensamente cubanos, nicaragüenses y venezolanos. Los planteamientos populistas y demagógicos tinturados con fuertes propuestas de justicia social condujeron a los obnubilados de estos países a creer que construían el paraíso en la tierra, cuando en realidad, se sumergían en la barbarie y destrucción.

    Opino que las ventajas de este país están en peligro si los principios de convivencia que lo han caracterizado se desvanecen y se imponen en nuestras vidas la avidez empresarial, la desidia en la administración y el rencor entre los ciudadanos avivado por ingenieros sociales que desde hace más de 150 años quieren crear un hombre nuevo.

    Este país, Estados Unidos, es grande por una fortaleza económica y militar lograda gracias a la laboriosidad y disciplina de sus ciudadanos no solo a la riqueza de sus territorios ni gestión de sus políticos. El trabajo es lo que ha hecho grande a Estados Unidos, su capacidad de darle al ciudadano la oportunidad de concretar sus sueños a través del compromiso honesto, razón por la cual creo, hasta ahora, ojalá por siempre, en el “sueño americano”.

    *Pedro Corzo es periodista cubano.  

  • No es un “modelo”: es un caso excepcional y con costos democráticos

    No es un “modelo”: es un caso excepcional y con costos democráticos

    En los últimos años, el término “modelo Bukele” ha sido repetido en reuniones, seminarios y pronunciamientos oficiales de El Salvador como si fuera el paradigma a imitar de la política de seguridad, gobernanza e incluso desarrollo en América Latina. Funcionarios del Gobierno, como el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, han viajado al exterior para mostrar la estrategia institucional del presidente Nayib Bukele como “referente” regional; paralelamente, la vicepresidencia ha llegado a hablar de una “democracia compleja del siglo XXI” para justificar el diseño institucional que acompaña al proyecto. Pero presentar este caso como un “modelo exportable” es metodológicamente arriesgado y políticamente engañoso. A mi juicio, hay tres razones de peso para rechazar que lo que sucede en El Salvador sea un “modelo” universalizable: la imposibilidad de reproducción en otros contextos institucionales; los costos democráticos de fondo; y el avance evidente hacia la captura institucional y la autocracia.

    1) Imposibilidad de reproducción: por qué las recetas no viajan bien

    Para hablar de “modelo” se entiende que hay algún mecanismo sistemático que puede replicarse en diferentes escenarios, como si fuese un “manual” de política pública que puede ponerse en marcha en otro país con resultados similares. Sin embargo, la teoría reciente de las ciencias sociales —particularmente los estudios de policy transfer y de path dependence— advierte que tales suposiciones son muy frágiles.

    El concepto de policy transfer define la adopción total o parcial de una política de un contexto de gobierno a otro, basada en el conocimiento de la experiencia externa, y distingue procesos de difusión, emulación, aprendizaje cognitivo o coerción. Minkman (2018) advierte que “previously made policy decisions create path dependency”, es decir, que las decisiones previas condicionan el éxito de la transferencia. Por su parte, la literatura sobre path dependence afirma que las decisiones pasadas, los marcos institucionales existentes y los incentivos acumulados generan rigidez institucional: una vez que un país avanza por un determinado camino, revertirlo o adaptarlo cuesta mucho.

    En el caso de El Salvador, el aparato de control —la “mano dura” contra las pandillas, el estado de excepción prolongado, la militarización de la seguridad pública— se asienta sobre una coyuntura territorial, institucional e histórica muy particular: un país con altísima violencia criminal estructural, un Ejecutivo con popularidad extraordinaria, una Asamblea dominada por el oficialismo y un sistema judicial subordinado. Estas condiciones son atípicas incluso en la región. Por tanto, lo que existe no es un modelo, sino un caso singular, difícilmente exportable sin importar también sus costos normativos y democráticos.

    2) Los costos democráticos: Estado de excepción permanecido y rediseño constitucional

    Desde marzo de 2022, El Salvador está bajo un régimen de excepción que ha sido prorrogado decenas de veces: a octubre de 2025, la Asamblea aprobó la 43.ª prórroga del mismo. Esto convierte lo que en principio fue una medida extraordinaria en un nuevo estado ordinario de la gobernanza. Este proceso erosiona el debido proceso, las garantías judiciales y las libertades básicas.

    En paralelo, se ha producido una reingeniería constitucional e institucional que afecta el corazón del sistema democrático. El 1 de mayo de 2021, la nueva Asamblea destituyó a los magistrados de la Sala de lo Constitucional y al Fiscal General, una decisión criticada por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU. En 2025 se aprobaron reformas que habilitan la reelección indefinida del presidente y la extensión de los mandatos. Todo esto se justifica en nombre de la “estabilidad”, pero en la práctica implica un cambio estructural en los límites entre poderes.

    Organizaciones como Freedom House catalogan hoy a El Salvador como “parcialmente libre” y documentan una concentración del poder en el Ejecutivo. Presentar entonces esta experiencia como modelo sin advertir que se basa en la restricción de libertades y la subordinación institucional es, cuando menos, engañoso.

    3) Captura institucional y autocratización: lo que muestran los datos comparados

    El instituto V‑Dem Institute, en su Informe “25 Years of Autocratization – Democracy Trumped?” (2025), clasifica a El Salvador como una autocracia electoral. Según este informe, el índice de democracia liberal del país ha disminuido drásticamente, con retrocesos en independencia judicial, libertades civiles y control del Ejecutivo.

    La captura institucional —el dominio del aparato estatal por el poder ejecutivo y su partido— ha alcanzado niveles que desactivan el sistema de pesos y contrapesos. El poder legislativo está alineado con el ejecutivo, la Sala de lo Constitucional fue reemplazada, y los organismos de control actúan bajo subordinación. Esto confirma un proceso de autocratización que desmiente cualquier pretensión de que el caso salvadoreño sea replicable como modelo exitoso.

    Presentar esta experiencia como “modelo” ignora que la eficiencia lograda en materia de seguridad se sostiene sobre el debilitamiento de las instituciones democráticas. Quien intente reproducirlo deberá aceptar también la erosión de libertades y contrapesos, lo cual no puede considerarse una exportación deseable de política pública.

    Es más honesto hablar de “caso salvadoreño” que de “modelo”

    Los modelos presuponen replicabilidad y generalización; las excepciones, en cambio, son únicas e irrepetibles. El Salvador no ofrece un modelo universal, sino un caso excepcional con condiciones irrepetibles y costos institucionales evidentes. Reconocer los logros en materia de seguridad no puede hacerse sin contabilizar los costos en materia de derechos humanos, institucionalidad y Estado de derecho. Exportar la “mano dura” no es construir democracia. Un verdadero modelo regional debería basarse en instituciones fuertes, fiscales independientes, jueces imparciales y gobiernos responsables ante la ciudadanía.