Categoría: Opinión

  • El desafío pendiente: trabajo doméstico en El Salvador

    El desafío pendiente: trabajo doméstico en El Salvador

    Las trabajadoras domésticas en El Salvador son, sin duda, una fuerza esencial en la vida cotidiana de miles de familias. Sin embargo, su contribución sigue siendo, en gran medida, invisible y poco reconocida en términos de derechos laborales y protección social. La realidad actual evidencia una deuda histórica con este sector, que merece atención, respeto y acciones concretas.

    De acuerdo con cifras del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, al cierre de 2023 se contabilizaban más de 140 mil personas empleadas en labores domésticas remuneradas. No obstante, solo un 5 % de ellas se encuentra inscrito en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), lo que significa que la mayoría de estas trabajadoras realiza su labor sin acceso a servicios básicos de salud y sin garantías mínimas de protección.

    El marco legal salvadoreño contempla disposiciones específicas para regular el trabajo doméstico. El Código de Trabajo, entre los artículos 76 y 86, establece derechos como el pago de salario, descansos, vacaciones, licencias, indemnizaciones y la entrega de constancias mensuales por parte del empleador. La Constitución también reconoce expresamente estos derechos, resaltando que el tipo de trabajo no debe ser motivo para excluir a nadie de la protección laboral.

    Pese a esto, existe una brecha considerable entre la normativa y su aplicación real. La ambigüedad en temas como la jornada laboral o la informalidad en la contratación contribuye a que muchas trabajadoras no tengan claridad sobre sus derechos ni la posibilidad de hacerlos valer. A esto se suma la ausencia de mecanismos efectivos de fiscalización por parte del Estado.

    La jurisprudencia de la Sala de lo Constitucional ha brindado algunas interpretaciones importantes sobre este tipo de empleo, especialmente al aclarar el sentido del artículo 80 del Código de Trabajo, que señala que quienes se dedican al servicio doméstico no están sujetos a horario fijo. Esta disposición, mal entendida, ha sido utilizada como excusa para prolongar las jornadas más allá del límite legal sin el correspondiente pago adicional.

    Es fundamental distinguir entre flexibilidad de horario y abuso laboral. La jornada diurna, según la legislación vigente, no debe exceder las 8 horas diarias ni las 44 semanales, en la jornada diurna o de 7 horas diarias y 39 horas semanales, en la jornada nocturna. Cualquier tiempo extra, ya sea en horario diurno o nocturno, debe ser remunerado con recargo. Esta norma aplica sin importar si la trabajadora se hospeda en el hogar del empleador o se traslada a su residencia diariamente.

    La relación laboral entre empleador y trabajadora doméstica es una de dependencia (Subordinación, salario como contra prestación por el servicio prestado, y demás caracteristicas de laboralidad). El trabajo que realizan —limpieza, cocina, cuidado de niños o personas mayores— está directamente ligado al bienestar de las familias, pero no genera lucro para el empleador. Aun así, esto no debe ser excusa para negarles condiciones laborales dignas.

    Organizaciones como ORMUSA han sido enfáticas en señalar la urgencia de impulsar reformas que garanticen protección social efectiva, la afiliación obligatoria al ISSS, el reconocimiento del trabajo de cuidados como una labor con valor económico y la implementación de mecanismos que aseguren el cumplimiento del marco legal existente.

    Este es un momento clave para que El Salvador avance hacia una cultura de mayor justicia laboral. Las trabajadoras domésticas no pueden seguir siendo vistas como «ayuda» informal, sino como trabajadoras con plenos derechos. Reconocerlas y protegerlas desde la ley, y sobre todo desde la práctica, es una tarea inaplazable.

    Es necesario promover la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), establecer un salario mínimo específico para el sector, garantizar su inclusión en la seguridad social y promover una campaña estatal que eduque tanto a empleadores como a trabajadoras sobre sus deberes y derechos, acciones que están acorde con la política publicitada por el Ministerio de Trabajo respecto de formalizar ciertos sectores productivos.

    El trabajo doméstico es un pilar de la economía de cuidados. Fortalecer su regulación no solo mejora la vida de quienes lo ejercen, sino que impacta directamente en la calidad de vida de los hogares que dependen de este apoyo. Es tiempo de dar el paso y reconocer este trabajo con justicia y dignidad.

    A la luz de lo anterior, considero que enfrentamos un desafío estructural en el ámbito del trabajo doméstico remunerado, y requiere voluntad política, compromiso institucional y sensibilidad social superarlo. Porque cuando un país protege a quienes cuidan, también está cuidando su propio futuro.

    *Jaime Solís es abogado experto en derechos laborales

  • Sobre la democracia y otros temas

    Sobre la democracia y otros temas

    “El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de felicidad social, y la mayor suma de estabilidad política”, afirmaba Simón Bolívar en su discurso ante el Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819, que fuere publicado cinco días después por el Correo del Orinoco, periódico fundado por el mismo Bolívar en 1818.

    Tal como en su Carta de Jamaica de 1815, Bolívar al presentar su proyecto de Constitución para ser evaluado por el Congreso allí reunido, hizo una interpretación antropológica sobre las diferencias conceptuales político-sociales entre el hombre hispanoamericano, el europeo y el americano del norte. Entre ellas las que se plasman en los proyectos políticos de cada una de las tres realidades culturales.

    Rechazó, en consecuencia, tanto las monarquías europeas como el modelo federal estadounidense adoptada en 1787, para ser copiadas en los textos legales hispanoamericanos (él nos denominó “Americanos por nacimientos y Europeos por derecho. Más bien un compuesto de Africa y América, que emanación de Europa”) pero al propio tiempo advierte que: “Solo la Democracia, en mi concepto, es susceptible de una absoluta libertad”. Y, para citarse con Montesquieu en el Espíritu de las Leyes, “estas deben ser propias para el pueblo que se hacen”…he aquí el Código que debemos consultar, y no el de Washington”.

    Su punto fue que cada región, cada país debe darse el cuerpo de leyes que les rija según su realidad cultural, geográfica, económica y antropológica. Esa es la síntesis de su discurso, dado que los legisladores venezolanos se inclinaban por un sistema federal al estilo de la América del norte, más teórica que apegados a la realidad del combate por la independencia.
    Por ello su proyecto de constitución no se sustentó en los dogmatismos de aquél entonces, sino en la realidad cultural o antropológica de la América hispana, diferente a la europea monárquica y a la americana federada anglosajona del norte. En lo que no vacila Bolívar es en que la Democracia es consubstancial con la libertad, y en el concepto de la soberanía popular, que legitima el mandato del poder público. 

    Ya retomando el siglo XXI y la realidad de nuestra América, observamos que es obvio que nos hemos organizado en repúblicas y no en monarquías. Aunque existen monarquías constitucionales, como la española o la británica, por ejemplo. En ellas la soberanía reside en el pueblo, en el electorado. Son monarquías constitucionales, donde el reinado representa la unidad nacional, bajo la figura de Jefe de Estado, como lo fue la Reina Elizabeth en el Reino Unido, o el actual Rey Felipe VI en España. 

    Son todas monarquías constitucionales, donde el gobierno real del país lo ejerce un Presidente o Primer Ministro, según el caso. En el primero, Felipe González fue elegido Presidente del gobierno español por las Cortes de España (el Congreso bicameral), o por un Primer Ministro en el Reino Unido, nominado por la Cámara de los Comunes del Parlamento Inglés. 

    En definitiva son democracias tal como la entendemos, porque es el pueblo, el elector quién elige a sus representantes, y estos, a su vez, al Primer Ministro o Presidente del Gobierno. Es en realidad una elección en segundo grado, pero se hace en nombre del soberano que es el ciudadano, el elector. Son democracias en definitiva. A diferencia del reinado de Arabia Saudita, por ejemplo, cuyo rey no es nominado ni seleccionado por los ciudadanos sino que es una dinastía reinante, no elegida por el pueblo ni limitado su poder por lapsos de tiempo.

    En fin, es otro tema, pero viene al caso porque lo que nos identifica como democracia es el ejercicio de la soberanía nacional, que reposa no en un territorio donde la ejerce, o en un parlamento o Asamblea Nacional, sino en el pueblo, en el ciudadano, en el elector. 

    Y cómo se evidencia y ejerce esa soberanía, pues bajo la única forma conocida posible, mediante el voto. El elector, el ciudadano elige a sus representantes, al Poder Legislativo, y directamente a su Presidente; delega su poder, su soberanía, por razones prácticas de conducción de la cosa pública a través del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo; normalmente el judicial es elegido en segundo grado, desde el Poder Legislativo 

    El ciudadano, el elector, es el mandante; por eso al Presidente se le llama igualmente Primer Mandatario, para que ejecute un plan de convivencia nacional que fue consultado y el elector decidió otorgárselo. 

    Al finalizar el lapso acordado para ejecutar ese mandato (previsto en la Constitución respectiva), se regresa a una nueva consulta popular, para que el soberano decida renovarle su confianza o no. Esta puesta en escena viene al caso porque a raíz de la última reforma constitucional realizada por la Asamblea Nacional de El Salvador, en la cual se extiende el periodo presidencial de cinco a seis años, y permite el ejercicio de dos períodos consecutivos se pasa a la reelección indefinida, hasta que el elector decida retirarle su confianza. 

    La otra reforma importante fue el retiro de El Salvador del Parlamento Centroamericano. Este Parlamento regional nació como una iniciativa del Grupo de Contadora (México, Venezuela, Colombia y Panamá) surgido a raíz de las diferentes guerras internas de Centroamérica, en particular, las de Nicaragua, Guatemala y El Salvador, que contó con el apoyo de la Comunidad Europea, como un instrumento de encuentro, diálogo, paz y desarrollo regional en democracia. 

    Se instaló formalmente en la ciudad de Guatemala en 1991, con la totalidad de los países centroamericanos, incluyendo a Panamá y teniendo posteriormente como miembro observador a la República Dominicana. Fue una época de esperanza, democratización, y de retiro a los cuarteles de los fuerzas armadas. 

    No obstante, con el tiempo, la elección de diputados al Parlacen, se fue convirtiendo en una satisfacción de compensaciones políticas, más que de posturas y decisiones regionales convenientes para la región, por lo que ha venido perdiendo el empuje inicial y los objetivos para el cual fue creado. 

    Resulta sí una carga económica burocrática para los centroamericanos, un nuevo foro de diálogos y buenas intenciones. Solo baste observar el panorama regional, Nicaragua es una dictadura abierta, Honduras está asociada al régimen venezolano, declarado hoy su presidente como piedra angular del narcoterrorismo regional, Guatemala, controlado por sectores económicos comprometidos en la corrupción administrativa que impiden la reforma del estado, Panamá deseosa de salirse de ese compromiso, pero una antigua decisión del Supremo Tribunal se lo impide, y El Salvador que acaba de substraerse de ese compromiso que quizás cumplió su cometido inicial, pero que hoy aparece deslucido y costoso para los respectivos presupuestos.

    La reforma constitucional que acaba de hacer la Asamblea Nacional de El Salvador contó con el voto afirmativo de 57 de los 60 miembros que la integran. Esto es, prácticamente la totalidad de la Asamblea Nacional, elegida libremente por el elector, el soberano, el mandante. No hay duda alguna de ello. 

    Por su parte, el Presidente Bukele fue votado en 2019 por amplia mayoría, sacó más votos que Arena y el Frente Farabundo Martí juntos, y más votos que todos los candidatos de todos los partidos nacionales que compitieron. En el 2024, prácticamente corrió solo pues obtuvo el 84.7% de los votos electorales, seguido por el candidato del FMLN “El chino” Flores con el 6.35% y en tercer lugar, Joel H. Sánchez Maldonado de ARENA con el 4.7% de los votos. Se podría analizar las causas de este fenómeno electoral que irrumpió con fuerza indiscutible en El Salvador, pero no alcanza para este comprimido análisis. 

    Recientemente un amigo me acotaba que en general, la expectativa de la oferta de la democracia defraudó al electorado hispanoamericano que, a partir de la década de los sesenta y setenta, constituyó una expectativa de paz y progreso individual y nacional, que ahora busca o intenta nuevas formas de satisfacer esas necesidades, quizás más apegadas a las realidades visualizadas por El Libertador, en cuanto a que no somos Europeos ni Americanos del Norte.  Es para profundizar, pero no es el objetivo de este escrito.

    Lo cierto es que con estas reformas constitucionales introducidas por el parlamento salvadoreño, se abre a la posibilidad de una nueva reelección para el actual presidente salvadoreño Nayib Bukele Ortez, (nacido en 1981), si el electorado le reitera su confianza.

    He leído y oído infinidad de análisis, unos más profundos que otros, que señalan a Bukele como un nuevo dictador; que la reelección indefinida es un retroceso y conduce a la dictadura, que no es conveniente en ningún caso, la reelección; y otras observaciones semejantes. Todas ellas me llevaron a reflexionar sobre el alcance de estas opiniones, prejuiciadas o no. 

    Me paseo por algunos mandatarios conocidos y estimados y me topo por ejemplo con la figura presidencial de Felipe González de España,  reelegido tres veces consecutivas, y quien no quizo aceptar una cuarta, porque estaba cansado, según dijo. Y Felipe González llevó a España a la Unión Europea, a la OTAN, hizo la reconversión industrial, y en el primer Congreso del Partido Socialista siendo Presidente, logró que los asambleístas retiraran de sus estatutos, el carácter marxista del PSOE.

    Margareth Thatcher “La Dama de hierro”, gobernó el Reino Unidos entre 1979 y 1990, y no ha sido superada en sus éxitos económicos y control social. Helmut Kohl fue Primer Ministro de la Confederación alemana entre 1969 hasta 1976 y Canciller de la Federación Alemana entre 1982 al 1988; fue el responsable del éxito económico de la Alemania de post Guerra, y de la unificación de las dos Alemanias.

    Por ello, me animé a preguntarles si la no conveniencia de la reelección en la América hispana se debía a razones meramente étnicas. Y luego sobre sus  conceptos de soberanía en democracia; además, sobre cuál era la razón conceptual del por qué la elección indefinida para legisladores o concejales no era objetable, pero sí la presidencial. En realidad, es el soberano quien decide, no los prejuicios bien o mal fundamentados.

    Si la nación salvadoreña valora que está siendo dignificada, alentada a respetar el orden jurídico, a recibir una educación formal conforme a los tiempos que corren, la libertad de circular libremente por el territorio nacional sin miedo, con seguridad, y que hay trazado un objetivo nacional incluyente, pues es el soberano el que decide quien debe ser su mandatario, cómo ejecuta ese mandato y cuanto tiempo le otorga. Claro, hablamos de procesos electorales transparentes y, hasta el presente, ni ahora con Bukele ni antes con Arena o el FMLN, se ha gritado ¡fraude!.

    Lo que suceda en el futuro, no es caso hacer predicciones, ya la nación, los electores, dirán cómo y qué hacer en caso de insatisfacción. Hay que respetar la voluntad popular, no los prejuicios, premoniciones o deseos individuales los que decidan. Mientras, apuesto por el ejercicio pleno de la democracia, como la entendió Bolívar y, por la libertad y prosperidad del pueblo salvadoreño, se lo merece.

    *Juan José Monsant Aristimuño es un exdiplomático venezolano, fue embajador de Venezuela en El Salvador

  • Sociedad, familia y educación

    Sociedad, familia y educación

    Existe una relación interrelacionada entre sociedad, familia y educación, tal parece que es un sistema en donde los seres humanos, desde que nacemos, vamos conviviendo con cada uno de ellos.

    La familia es el primer acercamiento de formación con el que se enfrenta el ser humano. Los padres de familia son los responsables de proporcionar todo lo indispensable y necesario a sus hijos y, por ende, enseñar educación y valores. Cada ser humano irá adoptando gustos y preferencias en su vida. 

    Es fundamental analizar el tipo de familia en el que crece cada ser humano. En un mayor porcentaje, el carácter y personalidad dependen la forma de la crianza de parte de los padres de familia. En El Salvador, muchos hogares son disfuncionales. Eso hace que los hijos se críen con sus abuelos u otros familiares. En el seno familiar es en donde se forjan las mejores mentes, es en donde se pulen a las personas, es en donde se aprende muchas cosas para luego ponerlas en práctica en la sociedad. Muchos no tuvieron la oportunidad de crecer en un hogar funcional; sin embargo, fueron personas de bien.

    Con respecto al sistema educativo salvadoreño, el cual se ha transformado, ha cambiado aquellos años en los que el maestro tenía total autoridad, se le decía autoritario, castigador, represivo por su forma de corregir, por su forma de enseñar. Nada ni nadie podía decir nada, nadie podía protestar. El mismo padre de familia estaba satisfecho de que a su hijo se le reprendiera, que se le castigase por portarse mal. Era una clase magistral, los alumnos se sentaban y escuchaban por horas al maestro. Era una didáctica estilo conductista, no se aplicaba el constructivismo. Actualmente, con las reformas leyes educativas, todo cambió. 

    En pleno siglo XXI existe una generación de cristal a la cual no se le puede decir nada, ellos tienen su modus vivendi, expresan sus emociones y pensamientos. En este caso, los padres de familia también son parte de esta nueva generación, suelen tener más sobreprotegidos a los hijos y no anhelan tratar a sus hijos como los trataron a ellos; hacen hasta lo imposible para darles todo lo que ellos no tuvieron. Cada sociedad es diferente y cada época también. 

    El ámbito social y cultural determinará cómo será el hijo en el futuro. Los padres de familia deben de enseñar a sus hijos valores, urbanismo y civismo. Lo anterior es la base relevante para criar a hijos exitosos, amables, empáticos y dispuestos a dejar a un mundo mejor. 

    La sociedad es la última etapa en la que el ser humano se ve envuelto, es acá en donde el niño empieza a experimentar la socialización, hace amistades, se comunica, utiliza la inteligencia emocional, etc. El niño, en su subconsciente ya sabe lo que es bueno y lo que es malo. Luego, ya con una madurez aprendida, sabrá cómo actuar. En la psicología del desarrollo o psicología evolutiva, estudiada por Jean Piaget y otros investigadores, estudia los cambios psicológicos y conductuales de los seres humanos desde la niñez hasta la vejez. Por lo tanto, el ser humano va adquiriendo aprendizajes durante su proceso de vida. Es en donde pone en práctica los vínculos emocionales, empáticos e inteligencia emocional. 

    El ser humano saldrá de su hogar, allá de él si se convierte en un ser bueno, colaborador, exitoso y que deje un mundo mejor. O, al contrario, sea una bazofia en la sociedad. Ser malo o bueno está también en qué tipo de amistades se tengan en la vida. 

    No es fácil estudiar al ser humano. Es complejo. Eso sí, en cada etapa de la vida irá aprendiendo, irá comportándose según las reglas y leyes. La sociedad, la familia y la educación están íntimamente ligadas y son la base en donde los seres humanos nos desenvolvemos a diario. 

     

    *Fidel López Eguizába, lDocente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Romero siempre vigente

    Romero siempre vigente

    Óscar Arnulfo fue el segundo hijo de Santos Romero y Guadalupe Galdámez. Vino al mundo el 15 de agosto de 1917, día de la asunción de la Virgen María. Esa fecha también la festejo personalmente, por la llegada al mundo de mi tercera hija hace apenas catorce años. Hermosa casualidad pues, además de coincidir la celebración de ambos nacimientos sin importar años y distancias, esta me terminó de convencer de algo muy personal: no me equivoqué al hacer lo que he hecho a lo largo de mi existencia y que continuaré haciendo durante el resto de la misma. Todavía más, con el camino que escogieron transitar sus hermanas. Pero no se trata de hablar de mí sino de los tiempos terriblemente convulsos que ahora vivimos en este nuestro terruño, para reflexionar desde el mensaje y el ejemplo romerianos sobre sus peligrosas dimensiones y consecuencias. 

    No digo que eso hubiera dicho hoy monseñor Romero, pero intento inspirarme en lo que él dijo e hizo para decir yo lo siguiente. Creo que estaría recibiendo ‒con las puertas abiertas y sus brazos fraternos extendidos‒ a las familias de las personas inocentes encarceladas sin respetar sus garantías judiciales, a quienes se les niega el respeto de reglas precisas del debido proceso tras haber sido capturadas a lo largo de los más de tres años que ya dura el régimen de “excepción”; también acogería compasivamente a las familias de las que han sido detenidas o son perseguidas por razones políticas.

    Pienso que además estaría con el “alma partida” al escuchar “el amargo llanto de madres viudas y niños huérfanos que, entre inconsolables sollozos” y sin “explicaciones estudiadas”, le “narraban el cruel atropello y lamentaban la orfandad en que se les había dejado”. Eso se lee en la carta que le envió al coronel Arturo Armando Molina, otro de los presidentes fraudulentos y autoritarios que registra nuestra historia, tras la masacre en el cantón Tres Calles perpetrada el 21 de junio de 1975. Atropellos y orfandades que hoy perjudican irreparablemente a las familias de las personas fallecidas en prisión. 

    También, seguro, le habría reclamado al Estado individualizar las investigaciones precisas, los juicios debidos y los merecidos castigos de los responsables de los horrendos crímenes cometidos en el marco de la violencia pandilleril, como lo demandó en su momento al condenar a los culpables del terrorismo tanto gubernamental como guerrillero. “Nunca voy a defender yo –proclamó el 13 de noviembre de 1977– ni nadie católico puede defender la injusta violencia, aunque proceda del más oprimido. Siempre será una injusticia si traspasa los límites de la ley de Dios”.

    Actualmente estaría desaprobando, que no les quede duda, tanto el “orden” económico como el político y el social por las injusticias que generan. Ello, en sintonía con lo que expresó en su homilía del 24 de julio de 1977, en la cual además estableció que la Iglesia no podía callar ante eso. Si cerraba los ojos y enmudecía frente al sufrimiento de su feligresía sumida en la pobreza y la represión, sería cómplice del conformista enfermizo y pecaminoso de quienes padecían esa realidad y no se rebelaban; también de aquel que fomentara ese adormecimiento para favorecerse. Demandaría a la Iglesia que presidía desde su sentir, la libertad de decir la verdad de lo que estaba ocurriendo sin importar ser perseguida; lo anterior, diría ‒como lo dijo en su momento‒ es “una cuestión de vida o muerte para el reino de Dios en esta tierra”.

    Nuestro santo en algún momento, siendo el cuarto jerarca de la Arquidiócesis metropolitana, recordó una “comparación sencilla” que le compartió un campesino. Al meter la mano sana en una olla de agua con sal, le manifestó este, no pasa nada; “pero si tiene una heridita, ¡ay!, ahí le duele”. Y si la Iglesia es fiel a su mandato, reflexionó Romero, termina siendo esa sal que en un país como el nuestro ‒con muchas y muy hondas heridas‒ es natural que arda y mucho. Por querer ser fiel a ese legado, ahora se escuchan temerarias voces amenazantes contra el cardenal Gregorio Rosa Chávez; también hasta censuran al, para mi gusto y el de más gente, tímido arzobispo José Luis Escobar Alas.

    San Romero de América incomodaría al poder afirmando que “el mal es muy profundo en El Salvador” y de no entrarle en serio a “su curación”, constantemente seguiremos cambiándole nombres pero continuará “siempre el mismo mal”. ¡Cuánta razón tenía y tiene! Al día de hoy, ese mal continúa siendo profundo y profundizándose. Ahora se están repitiendo y renovando, denunciaría sin tapujos, “los atropellos de una autoridad abusiva”. 

     

  • Uno tiene que estar vivo, pero siempre, asegurarse comprensivo

    Uno tiene que estar vivo, pero siempre, asegurarse comprensivo

    Existo, luego asisto al poema viviente y me presento, con la sorpresa de reencontrarme y de sentirme algo vivo, en este ámbito cruel, siempre en continuo combate. Precisamente, la vida no es sino un constante caudal de oportunidades para sobrevivir, pero que no debe asustarnos, porque tras el ocaso siempre llega el crepúsculo con su energía vivificante. Lo primordial es que la humanidad bregue unida, respetándose mutuamente, para poder colaborar cada cual desde su quehacer, construyendo comunidades menos divididas y más integradoras, forjando la concordia y exigiendo un porvenir justo, ecológico y equitativo. Aquí en la tierra, que lo sepamos todos, la voz de cualquier corazón andante, por débil que nos parezca, debe ser oída y considerada.

    Nuestra misión es única, nadie la puede suplantar. Por mucho poder que tengan otras voces, nuestras singulares ideas forman y conforman la mejor alianza armónica, cuando se vierte pasión en la entrega, y no interés mundano. De ahí, la importancia de abrirse corazón a corazón entre análogos. Quizás necesitemos entrar en sanación mística para ausentarnos del aburrimiento y de la mediocridad, acercándonos más entre nosotros, que es lo que realmente nos da felicidad. Aprovechemos, pues, los días para estar y ser satisfechos. Únicamente nos hallamos, mientras nos rejuvenecemos. La edad no cuenta, por tanto. Es cuestión de trabajar los diversos momentos, de valorar nuestros sueños, de hacer valer nuestros andares, aunque incluyan el negro.

    Una supervivencia armonizada se sustenta en la regeneración de cada amanecer y se sostiene en la comunión de latidos, que forman comunidad de hogar y vida, a la que no se puede dar marcha atrás, ya que uno existe y cohabita en una calle de único sentido, la de ir hacia adelante. Es cierto, que al pulso caritativo le falta autenticidad, una necesidad de verdad (y de bondad) que no podemos ignorar y que debe, cuando menos interrogarnos, para volver a estremecernos y a enternecernos. Removerse y moverse es tan vital como ineludible para alzar los ojos, mirar a lo alto y despojarnos de mundo. Desde luego, la sociedad tiene la obligación de volverse más humanitaria y fraterna. Comprar, acumular, consumir no es suficiente; precisamos de otros platos más donantes y menos egoístas.

    No olvidemos que el vínculo más esencial que tenemos en común es que todos vivimos en una casa común, en un planeta en el que todos respiramos el mismo aire y por el que todos estamos de paso. En consecuencia, nada de lo que sea condescendiente puede resultarnos extraño, máxime en un orbe globalizado como el actual. Sea como fuere, y ante el asombro de restablecernos cada día, con el gozo de sentir que existo para los demás, hacen que la pertenencia y la participación, encuentren espacio y reciban estímulos, al ser una especie híperconectada, a pesar de las desconfianzas que puedan surgir y de que la inteligencia artificial no se desarrolle y regule de manera inclusiva, ética y ecuánime. Pensemos, por tanto, que ningún ser es un ser por sí mismo y para sí.

    Somos parte de un todo, una genealogía a la que nos toca evitar la espiral del caos. Realmente, el ser humano vive de los cambios y su manantial de realidades, moran en el corazón. Necesitamos cuidados y mucho amor, que es de lo que nos nutrimos, para poder transitar y que descanse el dolor que nos lanzamos entre sí. Los testimonios vivientes del espíritu bienhechor son más que símbolos de supervivencia, acciones que nos convocan a prevenir guerras, defender la dignidad humana y a garantizar que las tragedias del pasado no vuelvan a repetirse. Aprendamos la lección, perseveremos en la erradicación de las armas, con la voluntad del entendimiento, antes de que crucemos un umbral sin retorno. Es maravilloso estar vivo, aunque duela salvaguardarse benigno. ¡Vivámoslo!

  • La justicia tarda, pero llega a Chilanga

    La justicia tarda, pero llega a Chilanga

    A veces la justicia tarda, pero llega. A eso de las 4:00 de tarde del miércoles 4 de julio de 2018, Fernando Coreas, de 70 años de edad, se encontraba descansando en su vivienda junto a su esposa María Albertina López, de 65 y su hija Marlene Coreas López, de 31, cuando fueron atacados a balazos por pandilleros de la MS-13 que rodearon la vivienda. Los tres murieron en el acto ocurrido en el caserío Quebrada Onda, en las cercanías del cementerio de Chilanga, departamento de Morazán.

    El crimen fue planificado contra un agente de la Policía Nacional Civil (PNC) que estaba destacado como investigador en La Unión y que gozaba de licencia, pero al no encontrarlo en la vivienda los criminales decidieron asesinar a su padre,  su madre y su hermana. Un sobrino de cuatro años resultó lesionado.

    Siete años después un Juzgado Especializado contra el Crimen Organizado de San Miguel realizó el juicio contra siete de los imputados, contra quienes encontró suficientes evidencias de su participación en el triple crimen contra los tres adultos y el homicidio en grado de tentativa contra el niño, por lo cual les condenó a diferentes penas de prisión.

    A José Antonio Díaz Guevara le impuso 100 años de prisión, pues fue el autor material e intelectual del crimen. Para Díaz la condena es una nimiedad si se toma en cuenta que en noviembre del año pasado fue condenado a 229 años por otros homicidios, extorsión agravada y agrupaciones terroristas. Es decir, este sujeto ya tiene una condena de 329 años de cárcel.

    Por su participación en el triple homicidio también fueron sentenciados a 28 años de cárcel Fredy Noé Ramírez Blanco y Ruendy Jonathan Hernández Vásquez. Ambos fueron juzgados en ausencia y son prófugos de la justicia. Ojalá que tarde o temprano sean apresados para que paguen por sus crímenes.

    También fueron condenados José Wilfredo Flores Martínez, Wilson Alexis Ponce Vásquez y Santos Guadalupe Villalta Vásquez, los dos primeros a 20 años de prisión y el último a ocho años. Además, enfrentan otros delitos, entre ellos organizaciones terroristas, extorsiones y otros homicidios.

    Otro pandillero condenado  por el triple crimen que conmocionó a toda la población salvadoreña es José Gerber Rodríguez Coreas, que recibió la sentencia de 20 años en la cárcel. Este pandillero, suma ahora 70 años de cárcel, ya que en abril del año pasado fue condenado a 50 años de cárcel porque junto a otros  pandilleros participó en el doble horrendo homicidio de Rudy Joseth Martínez Márquez, de 23 años y su pareja Aracely Cecibel Rosa Sánchez, de 22. Este crimen ocurrió  a eso de las 2:00 de la tarde del domingo 10 de diciembre de 2017 en el caserío Los Ventura del cantón la Joya del Matazano, siempre en Chilanga.

    Por la muerte de la joven pareja,  a la que interceptaron en una vereda, vendaron de los ojos y amarraron de pies y manos y luego mataron salvajemente a golpes con rocas y  palos para posteriormente enterrarlos en una fosa clandestina descubierta tres días después, también fueron condenados los pandilleros José Antonio Díaz Guevara, César Eliseo Díaz Amaya, José Miguel González Fuentes, José Alfredo Álvarez Vigil, José Aníbal García, Javier Ventura Cruz, Marvin Antonio Cruz, Kevin Francisco Vásquez, Edwin Geovany Ventura y Cristian Eduardo Cardona Sánchez. Todos pagaran 50 años de prisión que los salvadoreños vamos a patrocinar con nuestros impuestos.

    A los jóvenes los mataron porque sencillamente se negaron a ser parte de la pandilla que mantenía en zozobra las áreas urbana y rural de Chilanga y a la pareja de ancianos y a su hija por su relación consanguínea con el agente policial. Motivos fútiles que generaron el repudio nacional y que culminan con sentencias que a pesar de todo no llenan el vacío dejado por las víctimas ni el dolor de perder a seres queridos.

    A veces la justicia tarda, demasiado tiempo, pero finalmente llega. Estos cinco homicidios en Chilanga, terminaron con condenas, que los buenos ciudadanos aplaudimos por justas y necesarias. No se trata de odio o una sed de venganza, sino de que los criminales paguen por su maldad. Las leyes y la justicia deben aplicarse a todos por igual, sin sesgos ni ataduras.

    Ningún crimen debe tener edad para extinguirse o proscribir, la justicia debe aplicarse tarde o temprano para quienes han cometido masacres, homicidios, feminicidios, secuestros, desapariciones forzosas, violaciones sexuales, extorsiones, estafas, hechos de corrupción, desplazamientos obligados y toda clase de delitos graves. Los criminales, tarde o temprano, deben ser juzgados siguiendo el debido proceso.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

  • La diplomacia de Trump

    La diplomacia de Trump

    La diplomacia de Trump es extraña.  Como vendedor de artilugios que es, vende humo. Hace trucos con las manos. Habla en lenguas para decir lo que no quiere decir y dice lo que nunca dijo pero que se podía colegir de los actos que siguieron a sus hechos. Quizás es un híbrido nacido del mix Truman-Nixon-Reagan, tres de los presidentes norteamericanos que han marcado época. Y ahora él, que quiere dejar una huella indeleble. ¡Su vanidad es enorme!

    Eso de enarbolar los aranceles y jugar a amenazar a sus interlocutores con que si no sueltan a Bolsonaro (en Brasil) pues les aplicará el 50% o poner a tentar tablita a la Unión Europea con volver a cambiar el acuerdo que tenían si no llevan inversiones millonarias (‘regalo’, le llama Trump) a Estados Unidos o amenazar a India con altos aranceles porque compra petróleo ruso, todo eso y más que falta de ver y de oír, constituye un esquema diplomático caótico, que a lo mejor funcione para la compra-venta de productos de tal o cual característica, pero que en la escena internacional resulta difícil encajar. Podrá lograr algunos resultados, pero serán siempre endebles, porque hay engañifas de por medio.

    Jugar a la amenaza quizá no sea tan problemático (a lo mejor en secundaria así se relacionó con sus compañeros de estudios, de seguro las relaciones con las mujeres ―Melania es solo una de tantas― han estado regidas por ese ‘método’; y ahora, en su vejez, quiere hacer cosas locas que en sus noches de insomnio lo atormentaron. ¡Cómo le vendría de bien una terapia psicoanalítica!). El asunto complicado es comenzar a replicar lo que hizo con Irán, amenazar, hacer que una pinza la manejara el ejército israelí y él se reservó la cereza del pastel. Porque ese bombardeo de las instalaciones nucleares de Irán es una operación de altísimo riesgo para todo el mundo. 

    Y es que quizá Trump quiere mandar un mensaje a aliados y a enemigos: ¡Soy capaz de cualquier locura si no me hacen caso!

    Pronto se reunirá con Putin (otro que se ha puesto a jugar con las ojivas nucleares) y se aplicarán sus métodos. Putin viene de ser agente de inteligencia (y quizá de contrainteligencia también) y sabe medir al toro cuando está enfurecido, cuando tiene sed, cuando le duele la cola, cuando está harto del mismo pienso…; Trump viene de una vida desordenada (lo de la relación con Epstein y sus ‘juegos sexuales  colaterales’) y las cosas las ha resuelto ―si es que las ha resuelto― con trompadas, con dinero, con chantajes…  

    Esta diplomacia de Trump está desordenando todas las mesas. En el terreno económico, que es la apuesta principal ―aunque parezca que la maneja con gran ligereza porque cambia de opinión como de calcetines―, en el corto plazo le puede causar problemas. Es un hecho que las inversiones estratégicas solo se vuelven en realidad efectivas en el mediano y en el largo plazo, y Trump quiere para ayer todo. Y ese desfase puede causarle corto-circuito en su dispositivo de poder.

    En el momento presente, cuando los organismos internacionales creados por las mismas potencias mundiales ya no funcionan, porque no quieren que funcionen, seguir el itinerario de estos personajes que encarnan el poder político de sus países, resulta obligado para tratar de entender lo que está ocurriendo en el mundo.

    La negociación en Alaska de la guerra contra Ucrania que lleva acabo Rusia puede resultar en un gran deslizón para Trump, si Putin lo logra driblar con tácticas como la de ‘la culebrita macheteada’. 

    Logre parar esa guerra o no, se irá a arreglar lo de Gaza. Su primera propuesta ha sido sacar a los palestinos de allí, y mandárselos a Egipto o a Arabia Saudita, y dejar a Israel como rey y señor del desierto.

    Con los errores que ha cometido el ejército israelí, y Netanyauh en particular, al llevar al colapso a los palestinos en Gaza bajo el pretexto que todo es por combatir a Hamás, se ha generado un cuadro poco favorable para la ocupación total de Gaza. Si camina en esa dirección, es probable que el mundo árabe ‘se mueva’ y tercie. 

    Hamás selló su suerte con el ataque terrorista del 7 octubre de 2023: expuso a un suplicio a los palestinos de Gaza, y eso los pone fuera del esquema de solución a la cuestión palestina. Mientras tengan los rehenes podrán ser interlocutores, ¿y después? 

    Si la diplomacia de Trump no sopesa con cuidado lo que puede y debe hacerse en Medio Oriente para construir una paz estable y duradera, pues se habrá perdido una oportunidad valiosa para salir de aquel infierno. 

    Esta puede ser una hora buena para los palestinos, y también para los israelíes que quieren vivir en paz, que son muchos, porque nadie debe creer que Netanyauh representa a la totalidad de Israel. 

         

    •Jaime Barba. REGIÓN Centro de Investigaciones

  • Cárcel por deudas no es opción, pero el embargo sí

    Cárcel por deudas no es opción, pero el embargo sí

    Cuando una persona decide actuar como fiador en un contrato de deuda, está asumiendo una responsabilidad financiera significativa. El fiador se compromete a pagar la deuda de otra persona si el deudor principal no cumple con su obligación. Este compromiso, aunque puede ser una ayuda desinteresada, conlleva riesgos legales y económicos que no siempre se comprenden en su totalidad. En El Salvador, el artículo 622 del Código Procesal Civil y Mercantil regula el embargo de salarios en caso de incumplimiento de la deuda, pero es esencial entender cómo se distinguen los derechos de los fiadores frente a los mecanismos de cobro de las deudas. 

    Especialmente en relación con el artículo 27 de la Constitución, que prohíbe la cárcel por deudas. De modo que el artículo 622 establece que el salario del fiador será inembargable hasta el monto equivalente a dos salarios mínimos urbanos, es decir, hasta $817.60 mensuales para los sectores de comercio, servicios, industria y agroindustria (según el salario mínimo actualizado en junio de 2025). Sin embargo, si el salario del fiador supera este monto, el exceso será susceptible de ser embargado de acuerdo con una proporción progresiva. 

    Los porcentajes de embargo varían según la cantidad que exceda los dos salarios mínimos, y se aplica una retención progresiva de acuerdo con los tramos del salario. Por ejemplo, si un fiador gana $1,500.00 mensuales, el excedente de $682.40 (lo que está por encima de los $817.60) podría ser embargado, con un 5% de embargo sobre el primer tramo de excedente, lo que resultaría en $34.12 de retención mensual. Es fundamental que el fiador comprenda que, a pesar de que su salario puede ser embargado en caso de que el deudor no cumpla con la deuda, la Constitución protege su libertad ambulatoria frente a las deudas. 

    El artículo 27 Cn, prohibida la cárcel por deudas. Esto significa que, aunque el fiador pueda enfrentarse a un embargo de salario o bienes, no puede ser encarcelado simplemente por no poder cumplir con la deuda. Este principio es fundamental porque prohíbe al acreedor usar la amenaza de cárcel para cobrar una deuda, es decir que, en lugar de utilizar medidas coercitivas como la prisión, el sistema legal permite que los acreedores utilicen mecanismos legales, como el embargo de salario o bienes, para recuperar el dinero prestado. La acción podría tornarse una estafa si el deudor cometió fraude para adquirir un préstamo. 

    Aunque la ley permite a los acreedores cobrar las deudas por todos los medios legales disponibles, es fundamental recordar que el cobro de deudas no debe involucrar acoso, amenazas o intimidación. La ley prohíbe expresamente que los acreedores acosen a los deudores, ya sea a través de amenazas de encarcelamiento, llamadas fuera del horario laboral o cualquier otra conducta que viole los derechos del deudor. Ahora bien, al prohibir la cárcel por deudas, también la Constitución establece un límite a las prácticas abusivas de cobro que vienen realizando algunos buros de recuperación de deudas. 

    Los acreedores no pueden afirmar que un deudor será encarcelado por no pagar una deuda o difamarlo públicamente, ya que la ley prohíbe esta práctica, garantizando que el deudor no sea manipulado o presionado de manera ilegal. Este principio es fundamental para la protección de los derechos humanos y la dignidad de los ciudadanos, asegurando que los deudores no sean sometidos a situaciones de abuso o violencia verbal, ni fuera de sus horarios laborales ni en situaciones no relacionadas con el proceso de pago de la deuda.

    Es entendible que existen malos deudores, es decir personas deshonestas que abren por aquí y por haya una deuda de forma irresponsable, pero no por ello debemos de encasillar a todos los deudores en el mismo barco. En Proverbios 6:1-3, encontramos advertencias sobre los riesgos de asumir el rol de fiador. Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enredado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

    Este pasaje nos enseña que el compromiso de ser fiador puede enredarnos en palabras que nos atan y que, una vez que hemos asumido esa responsabilidad, podemos quedar atrapados en ella. La sabiduría Bíblica nos aconseja actuar con prudencia y, si ya hemos asumido este compromiso, buscar la manera de liberarnos de él lo antes posible. Esto resalta la importancia de no tomar a la ligera el papel de fiador, pues las consecuencias de no poder cumplir con esta deuda pueden ser graves. En otras palabras, el fiador es responsable de pagar la deuda en caso de que el deudor principal no lo haga. 

    De manera que el riesgo de ser fiador es una decisión que debe ser evaluada cuidadosamente, teniendo en cuenta que las consecuencias financieras será el embargo de salario. La prudencia nos invita a no asumir el riesgo de ser fiador, ya que las consecuencias pueden ir más allá de lo esperado. A pesar de las buenas intenciones de ayudar a alguien cercano, es esencial recordar que no debemos poner en peligro nuestra estabilidad financiera y personal por el compromiso de otro. Por lo tanto, lo más sabio es noservir de fiador a nadie. La ayuda a otros puede tomar muchas otras formas, pero comprometer nuestros bienes y salario por la deuda de otro es una carga que, muchas veces, no podemos prever ni manejar adecuadamente.

     

  • El sistema totalitario cubano es enemigo mortal de Estados Unidos.

    El sistema totalitario cubano es enemigo mortal de Estados Unidos.

    Tal vez el gobierno de Estados Unidos de América, junto a ciertos políticos, dirigentes sociales, religiosos, académicos y periodistas, se convenzan de una vez por todas que los que mandan en Cuba odian con fervor religioso todo lo que encarna este país.

    Periódicamente en esta poderosa nación surge un influyente comedor de pecados que se identifica con los gobiernos tiránicos y asumen la defensa de gobernantes ineptos que violan de forma permanente los derechos de sus ciudadanos.

    Uno de los regímenes más beneficiados por estos sujetos con un profundo sentido de culpas que equivocadamente consideran a su país responsable de todos los males que acontecen en el mundo ha sido la dictadura castrista, siendo el expresidente Barack Hussein Obama el mejor aliado que el totalitarismo antillano ha tenido en la Casa Blanca.

    Por cierto, al parecer la fiebre de culpa del hoy millonario Obama, se le paso cuando dejo el gobierno, ya que, sepamos, no ha vuelto a abogar a favor de su compañero en La Habana, Raúl Castro y menos por Raúl Guillermo Rodríguez Castro, más conocido por “El Cangrejo” nieto del dictador. Obama, el generoso, no ha dispuesto que una pizca del capital que posee vaya a aliviar la miseria que padece el pueblo que el trato de salvar del embargo.

    El expresidente, por los motivos que fueran, ordeno a su embajadora ante Naciones Unidas, la señora Power, que se abstuviera en la votación que todos los años se efectúa en ese organismo sobre el embargo estadounidense a Cuba. La alta funcionaria, es prudente recordarlo, dijo “que Washington cambiaría su política de cara a la Antilla Mayor, porque “fracasó en lograr su meta de aislar a Cuba y más bien aisló a Estados Unidos”, una afirmación completamente falsa.

    Estos individuos tal vez sean muy talentosos, pero no comprenden, o no quieren entender, que el problema de totalitarismo caribeño es que repudia el capitalismo que concibe la libertad como un bien fundamental y que respeta el disfrute de los derechos ciudadanos, por el contrario, valoran positivamente el capitalismo de estado que se caracteriza por su rígido control social

    El estado totalitario cubano actúa en base a las convicciones y motivos de sus lideres fundadores entre los que se destacó por su perversidad Fidel Castro, que nunca dejo de profesar hacia esta nación los sentimientos más negativos.

    Muchos han olvidado que el sátrapa isleño en plena Sierra Maestra antes de triunfo de la insurrección le dijo a su cómplice Celia Sánchez, “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta de que ese va a ser mi destino verdadero”.

    En su odio a este país involucró a un importante fragmento del pueblo cubano que fue seducido por sus delirios de grandezas y falsas promesas de hacer de Cuba un país mejor con progreso para todos.

    Muchos, en la Isla, asumieron de buena fe la propuesta y al percatarse que todo era un fraude la abandonaron y lucharon contra lo que habían ayudado a construir, mientras, otros, se dejaron manipular por las falsedades del tirano, proveyendo, al sistema impuesto en la mayor de las Antillas, de un ejército de imbéciles, porque es imposible continuar calificándolos de tontos útiles.

    Los regímenes de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia son aliados de Rusia, Irán y China, por tanto, se deben considerar como bastiones del enemigo en nuestro hemisferio y actuar en consecuencia. Descuidarse ante jenízaros como Daniel Ortega, Nicolas Maduro, Evo Morales y Raúl Castro, más otros que haría esta relación muy extensa, es ser cómplice de criminales.

    Esta nación, por los valores que sintetiza, tiene enemigos permanentes que trascienden lo político, como el crimen organizado y el narcotráfico para los que ha instrumentado legislaciones que sostienen políticas de estado para combatirlo, mandato similar deben establecer para enfrentar proyectos políticos que se nutren regularmente de facinerosos que asumen la misión social como un instrumento para manipular la ciudadanía y el enriquecimiento personal, dificultando en extremo el surgimiento de “redentores” que ayuden al enemigo.
    *Pedro Corzo es periodista cubano

  • Melancolía, serotonina y el negocio farmacéutico: Un análisis crítico

    Melancolía, serotonina y el negocio farmacéutico: Un análisis crítico

    Oh melancolía, novia silenciosa. Íntima pareja del ayer. Oh melancolía, amante dichosa. Siempre me arrebata tu placer…Así como Silvio Rodríguez describe ese estado de ánimo, mas profundo que la misma tristeza, así la describen los expertos en salud mental y las casas farmacéuticas. La melancolía o depresión, es producto de un desbalance químico intracerebral, nos han contado siempre. Específicamente un desbalance de la serotonina, un neurotransmisor que juega un papel crucial en el cerebro y el sistema nervioso. Conocida popularmente como la “hormona de la felicidad” porque sus niveles altos en el cerebro generan sensaciones de bienestar, relajación y satisfacción, mejorando la concentración y la autoestima. Y así por muchos años, tanto el gremio medico y la industria farmacéutica, nos han enseñado que esos estados de melancolía son causados por un desequilibrio químico, y que una simple “pastillita” nos traerá la felicidad. 

    Así en países como los Estados Unidos hay 60 millones de adultos y 6 millones de niños tomando “antidepresivos”. Menudo negocio el de las casas farmacéuticas. En El Salvador existen tanto laboratorios que producen antidepresivos como distribuidores que los comercializan, y aunque hay indicios de aumento de atención en salud mental y uso de antidepresivos, no hay una cifra pública exacta y actualizada para el consumo total de antidepresivos en El Salvador. Seria interesante conocer cual es nuestro consumo a nivel nacional de estos tipos de medicamentos, aunque podría ser inconveniente al mercado farmacéutico y al gremio médico, especialmente dado que investigaciones recientes han puesto en tela de juicio la teoría del desequilibrio químico de la depresión, en particular la idea de que la depresión está causada por una deficiencia de serotonina u otros neurotransmisores en el cerebro.

    ¿Cuál es la evidencia científica que apoya el desequilibrio químico como causa de la depresión?

    La idea de que la depresión está causada por un «desequilibrio químico» en el cerebro -específicamente una deficiencia o disfunción de neurotransmisores como la serotonina- ha circulado ampliamente entre el público y muchos profesionales sanitarios durante décadas. Sin embargo, recientes estudios y revisiones científicas exhaustivas han hallado pocas pruebas convincentes que respalden esta teoría.

    Las revisiones a gran escala no han mostrado ninguna relación sólida entre la depresión y los niveles bajos de serotonina o su actividad. La mayoría de los estudios no encuentran pruebas de que las personas con depresión tengan menos serotonina que las que no la padecen, ni de que la reducción de serotonina en personas sanas provoque depresión. Una revisión sistemática publicada en la revista científica (Nature) en el 2023 concluyo que las principales áreas de investigación sobre la serotonina no aportan pruebas consistentes de que exista una asociación entre la serotonina y la depresión, ni apoyan la hipótesis de que la depresión esté causada por una disminución de la actividad o las concentraciones de serotonina.

    A pesar de carecer de un sólido respaldo científico, el mensaje del desequilibrio químico ha proliferado gracias al marketing farmacéutico, las directrices oficiales y las explicaciones rutinarias de muchos profesionales sanitarios. Este amplio respaldo lo ha convertido en una explicación profundamente arraigada y ampliamente aceptada en la sociedad. El apoyo al modelo de desequilibrio químico puede tener efectos no deseados, como el aumento de la estigmatización, el pesimismo sobre la recuperación y la tendencia a favorecer la medicación frente a las opciones psicoterapéuticas, a pesar de que estos tratamientos suelen mostrar niveles similares de eficacia. Incluso, estudios recientes han proliferado la idea que cambios de comportamiento, como la integración del “ejercicio” en nuestra vida diaria, tiene efectos similares a la ingesta de medicación antidepresiva y la psicoterapia en el alivio de los síntomas de la depresión.

    Las pruebas científicas predominantes no apoyan la teoría del desequilibrio químico como explicación adecuada o exhaustiva de la depresión. La investigación moderna favorece un modelo biopsicosocial, que reconoce que la depresión surge de una compleja interacción de factores biológicos, psicológicos y ambientales, y no puede reducirse a una simple cuestión de niveles químicos en el cerebro.

    Si usted sufre de esa novia silenciosa, que le arrebata su placer, la próxima vez que visite a su psiquiatra o psicólogo, pregúntele acerca de las causas de su problema, y coméntele acerca de la efectividad del nuevo fármaco “ejercicio” en el tratamiento de su problema.