Conectarán sensores submarinos a 5 kilómetros de profundidad para vigilar sismos

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La Universidad de El Salvador (UES) recibió este miércoles equipo tecnológico de vanguardia donado por el Gobierno de Japón, a través de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA)que permitirá realizar, por primera vez en la historia de El Salvador, un monitoreo sísmico avanzado mediante el aprovechamiento de fibra óptica estatal y sensores de precisión colocados en el fondo oceánico.

La donación efectuada por Japón a través del programal Programa Proyecto de Reducción de Riesgos de Desastres Compuestos Asociados a Grantes Terremotos y Tsunamis (SATREPS-Tsunamis) incluye tecnologías de medición terrestre y submarina altamente especializadas, tales como:

  • Cuatro geófonos Atoms MCSEIS-AT de tres canales, que son instrumentos diseñados para registrar datos milimétricos de microtremores en las placas tectónicas.
  • Cuatro receptores GNSS (Sistema Satelital de Navegación Global): Destinados a registrar con precisión la deformación milimétrica de la corteza terrestre en el territorio.
  • Una unidad especializada para el procesamiento y almacenamiento de datos: Compuesta por servidores, sistemas de conectividad y almacenamiento masivo. Este equipo se instalará en un nuevo Data Center en la UES, el cual procesará información las 24 horas del día, los 365 días del año, en articulación con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).
  • Sistema DAS (Distributed Acoustic Sensing: Tecnología que permitirá medir las vibraciones de la corteza terrestre mediante cable de fibra óptica.
  • Seis Observadores de Fondo Marino (OBS – Ocean Bottom Seismometers): Sismómetros submarinos que serán la pieza central de la próxima campaña marítima.

Una de las mayores innovaciones de esta fase del proyecto es el uso del sistema Distributed Acoustic Sensing (DAS). Esta tecnología de punta permitirá medir con precisión las vibraciones de la corteza terrestre mediante el uso de un cable de fibra óptica de 52 kilómetros de longitud, proporcionado en calidad de préstamo por la Empresa Transmisora de El Salvador (ETESAL).

El ingeniero, Edwin Núñez, director ejecutivo de ETESAL, explicó la viabilidad técnica de este recurso: «Todo el cable de guarda que recorre el país en las torres de transmisión tiene hilos de fibra óptica para comunicar las subestaciones. En este apoyo a la investigación, estamos prestando hilos de fibra óptica para enviar la información, instalando equipos específicos en la subestación de Acajutla».

El sistema DAS recopilará sismicidad cortical de manera continua de los seis Observadores de Fondo Marino (OBS) que permanecerán sumergidos en el océano durante un año.

Campaña submarina a 5 kilómetros de profundidad

El verdadero desafío logístico iniciará en abril de 2027. Con el apoyo logístico y la embarcación de la Marina Nacional de El Salvador, se emprenderá una campaña oceanográfica para colocar los seis sensores submarinos (OBS) en la zona de subducción de las placas tectónicas de Cocos y Caribe.

El  coordinador de Ingeniería Geológica, Dr. Miguel Hernández Martínez, líder de la investigación por parte de la UES, detalló la complejidad de esta operación: «Los sensores se colocarán a unos 140 kilómetros de la costa de Acajutla y a una profundidad aproximada de cinco a seis kilómetros. A esa profundidad extrema es imposible mantener comunicación o transmisión en tiempo real, por lo que los equipos pasarán un año entero anclados en el lecho marino».

Transcurrido ese periodo (en 2028), la Marina y los científicos realizarán una segunda campaña oceanográfica. «No significa que vamos a bucear. Mediante comandos acústicos, desactivaremos los anclajes de hierro, los sismómetros flotarán a la superficie, los recuperaremos y extraeremos la valiosa data para analizar el deslizamiento lento de la corteza», añadió Hernández.

Esta información será fundamental para que los científicos simulen escenarios de grandes terremotos y tsunamis en la costa salvadoreña, permitiendo generar modelos predictivos en cuestión de segundos ante emergencias.

Cooperación que salva vidas

El rector de la UES, maestro Juan Rosa Quintanilla, destacó que este avance sitúa a la academia salvadoreña en lo más alto del ámbito científico internacional: «Es la primera vez en la historia del país que desarrollamos un proyecto de esta naturaleza bajo el marco de una cooperación triangular con México y Japón. Nuestro fin es aportar conocimiento técnico-científico útil que le permita al gobierno ser protagonista en la gestión del riesgo».

Por su parte, Hiromi Nai, jefa representante de JICA en El Salvador, y el consejero de la Embajada de Japón, Shinji Maeda, remarcaron que este esfuerzo representa una inversión directa en la paz y seguridad de los salvadoreños. Los diplomáticos recordaron que la reciente actividad sísmica destructiva en otras partes del mundo —como los sismos de julio y agosto de 2026 registrados en Venezuela, Colombia, Indonesia y el sur de Japón— enfatiza la urgencia de construir sociedades permanentemente preparadas y resilientes ante los desastres naturales.

 

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