El director ejecutivo de la asociación Cristosal, Noah Bullock, afirmó que el informe que documentó los casos de 245 personas que consideran perseguidos políticos del gobierno salvadoreño choca con el discurso que «circula a nivel mundial».
“La existencia de presos políticos y el abuso de poder para perseguir las voces críticas en la sociedad salvadoreña choca con las imágenes del discurso que circula a nivel mundial gracias a la inmensa maquinaria propagandística”, expresó.
Recientemente, el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, defendió en Europa la aplicación del régimen de excepción argumentando que que la mayor parte de la población está de acuerdo con la medida, que ha permitido la disminución de crímenes y extorsiones que cometían las pandillas en el país.
Bullock aseguró que el informe «El precio de disentir: criminalización y persecución política en El Salvador 2019-2025» se vuelve «una afirmación contundente de que en El Salvador hay persecución política o persecución expresa por motivos políticos».
Mencionó: personas obligadas al exilio, familias fragmentadas y una persecución empírica incluso en las redes sociales y «un impacto silenciador de la persecución».
“Si bien es cierto que la persecución política que ha sufrido la familia de Ruth no ha alcanzado a todas las familias salvadoreñas pero es indiscutible que el impacto silenciador de la persecución política es hoy una realidad para todos los salvadoreños. Nadie duda de que opinar diferente al presidente conlleva un nivel de riesgo. Nadie duda de que el régimen puede detener a quien quiera y que no existe ninguna institución con suficiente independencia y poder para intervenir y proteger defender derechos frente a los abusos del Estado”, manifestó.
Según Bullock, en El Salvador “la gente se limita en conversaciones en la cocina, en los pasillos, a dar like en las redes sociales, a emitir una opinión en los lugares de trabajo” y se da una «aceptación» pero advirtió que esa es una «sensación temporal» hasta que las políticas «atenten contra las libertades de su propia familia» y el ciudadano queda desprotegido. Para el activista social, en el fondo el régimen en El Salvador es «como tantos otros», «lejos de ser un modelo nuevo».
El representante de Cristosal señaló que personalmente consideraba este informe como una deuda.
“Durante mucho tiempo fue incómodo hablar del tema de persecución, quizás porque vimos en principio personas con quienes no estábamos de acuerdo o que no conocemos o que no teníamos confianza, pero en la realidad los derechos humanos no son solo para nuestros amigos. Cuando el gobierno decide violar los derechos de unos, aunque no estamos de acuerdo con ellos, ya decidió violar los derechos de todos”, reflexionó.
El informe de Cristosal presenta por primera vez como «persecución política» un total de 245 en los cuales coloca a 50 opositores del Gobierno, 38 personas críticas, 9 familiares perseguidos y 148 personas con protección internacional especial.
De estos presenta 20 casos incluidos el exalcalde Ernesto Muyshondt, identificado como prisionero político; la exdiputada Lorena Peña y el exconcejal Héctor Silva Hernández, de los partidos Arena, FMLN y Nuestro Tiempo, respectivamente.
En la lista de los casos emblemáticos también incluyen al líder indígena Silverio Morales, el juez Antonio Durán Ramírez, la periodista medioambiental y directora de MalaYerba, Carolina Amaya; el informático Mario Gómez; el exasesor de Seguridad Nacional de la Presidencia, Alejandro Muyshondt; el secretario general del Sindicato de la Alcaldía de Soyapango, Ovidio Hernández; los sindicalistas de la Alcaldía de San Marcos, Francisco Lizama y Jorge Alberto Saravia.
También se incluyen los abogados Berta María Deleón y Enrique Anaya Barraza, los miembros de la Unidad de Defensa de Derechos Humanos y Comunitarios (Unidehc), Fidel Zavala, Ivania Cruz y Rudy Joya, de Unidehc; los ambientalistas Alejandro Henríquez y José Ángel Pérez; y el periodista comunitario Víctor Barahona,
Según el informe, ahora la disidencia es convertida en delito. “El marco del informe reconoce que no hay límites para el lado perverso de la imaginación humana, poco sirve intentar enumerar todas las formas conocidas de la persecución”, dijo Bullock.

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