Ébola se expande sin control en el este del Congo

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtió este miércoles que el brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) continúa propagándose a un ritmo sin precedentes, dos meses después de que las autoridades declararan oficialmente la epidemia. La organización sostuvo que los esfuerzos para contener la enfermedad siguen siendo insuficientes.

La coordinadora de emergencias de MSF, Trish Newport, alertó que la falta de una respuesta rápida está agravando la crisis sanitaria. “Cada retraso cuesta vidas. Seguimos persiguiendo el brote en lugar de adelantarnos a él. Cada vez hay más personas infectadas, más familias pierden a sus seres queridos y la epidemia resulta cada vez más difícil de contener”, afirmó.

La representante de la organización también hizo un llamado a reforzar la cooperación internacional para enfrentar la emergencia. “Necesitamos una acción internacional más firme y coordinada para actuar con mayor rapidez y mejorar el acceso tanto a la atención médica para el ébola como a otros servicios sanitarios esenciales”, subrayó Newport.

MSF recordó que este es el decimoséptimo brote de ébola registrado en la República Democrática del Congo y que, en apenas dos meses, ya se convirtió en el tercero de mayor magnitud y en el de crecimiento más acelerado de la historia del país. De acuerdo con el Gobierno congoleño, la epidemia suma 2,011 casos confirmados y 754 fallecidos.

La organización señaló que la situación resulta especialmente preocupante porque la enfermedad continúa extendiéndose hacia nuevas zonas del territorio. “La clave para frenar y, en última instancia, detener la propagación de la epidemia es acercar la respuesta a las comunidades, al tiempo que se refuerza la respuesta médica y el sistema de vigilancia, de modo que los casos puedan identificarse y aislarse lo antes posible”, indicó MSF.

Además del brote de ébola, la región enfrenta un complejo escenario marcado por el conflicto armado entre el Ejército y grupos rebeldes, desplazamientos masivos de población y otras emergencias sanitarias como el cólera y la malaria. “Es fundamental acelerar los esfuerzos para mejorar el acceso a la atención médica del ébola, al tiempo que se garantiza la prestación de otra ayuda humanitaria básica, como la asistencia sanitaria, y servicios de agua y saneamiento”, concluyó Newport.

Hasta el momento, la epidemia afecta las provincias de Ituri, considerada el epicentro del brote, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo. El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo en Ituri, una zona fronteriza con Uganda y Sudán del Sur.

La enfermedad también cruzó la frontera hacia Uganda, donde ya se confirmaron 20 contagios, incluidos 15 casos importados desde la RDC y dos fallecimientos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote corresponde a la cepa Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 %, y para la cual aún no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico. La OMS mantiene el riesgo de expansión como alto para África subsahariana y bajo a nivel mundial.

 

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