Solo el 1.1 % de las remesas recibidas en 2025 se destinó a la inversión, según el Banco Central de Reserva (BCR).
Las remesas para inversión corresponden al dinero que envía la diáspora salvadoreña para adquirir un bien, como un negocio o construir una vivienda. Usualmente representa la menor parte del total, ya que la mayoría se destina al consumo, que abarca manutención del hogar, compra de alimentos, gastos médicos o educación.
Al término de 2025 se recibieron más de $9,887.9 millones en remesas, equivalente a un crecimiento interanual de 17.8 %. De estos, según el BCR, $113.9 millones se clasificaron como inversión, una cifra que representó una caída de 0.2 % en comparación con los $114.2 millones de 2024.
Las remesas de consumo, en tanto, crecieron 18 % tras superar los $9,874 millones, un 98.9 % del total.
Pese al decrecimiento de 2025, el histórico del BCR documenta que las remesas para inversión han venido en crecimiento en los últimos años. Antes de la pandemia de covid-19, representaban $24.9 millones en 2019 y, por primera vez, en 2023 superaron la barrera de los $105.3 millones.
La mitad de remesas son menores a $1,000
De acuerdo con el BCR, el 54.7 % de las remesas recibidas en 2025 corresponde a montos menores de $1,000.
El 35.6 % de las remesas captadas en 2025 corresponde a montos inferiores a $499.99, mientras que el 19.1 % corresponde a envíos de $500 a $999.99.
El BCR registra que el 19.8 % se ubicó en envíos de $1,000 a $1,999.99, mientras que el 15.2 % corresponde a montos de hasta $2,999.99.
Estos grupos conforman el 89.7 % de las remesas captadas, y el 10.3 % restante corresponde a sumas mayores. De ese segmento, el 21 % —según el BCR— son remesas que superan los $10,000.

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