No hay rival que tutee en este inicio de curso al Barcelona, que cuenta por victorias sus partidos -ocho en LaLiga EA Sports y uno en la Liga de Campeones-, gracias a un dominio cimentado sobre la forma arrolladora con que arranca los encuentros.
En los nueve duelos disputados hasta la fecha entre todas las competiciones, el equipo entrenado por Hansi Flick ha marcado en seis ocasiones su primer tanto antes del minuto 15, en dos más antes de la media hora y en un tercero antes del descanso.
Raphael Dias ‘Raphinha’ estrenó el marcador frente al Elche (0-5) en el minuto 14, Lamine Yamal hizo lo propio ante el Valencia (0-5) en el 6, Xavi Espart marcó el primero contra el Levante (2-4) en el 5, Joao Cancelo ante el Racing de Santander (7-2) en el 8, Raphinha frente al Feyenoord (5-1) en el 3 y Anthony Gordon firmó este sábado ante el Getafe (3-0) el gol más tempranero del curso en LaLiga a los 78 segundos.
Asimismo, Raphinha fue el encargado de anotar el primer tanto del Barcelona en los partidos contra el Athletic Club (2-0) en el minuto 37, ante el Rayo Vallecano (5-2) en el 19 y frente al Sevilla (1-3) en el 22.
Así, con un pleno de victorias tras ocho jornadas, el Barcelona ha igualado el mejor inicio liguero de su historia, protagonizado en la temporada 2013-2014 por el equipo entrenado entonces por el argentino Gerardo ‘Tata’ Martino, y está a un triunfo de alcanzar el récord histórico de la competición que ostenta el Real Madrid del curso 1968-1969.
El Barça sólo ha ido 10 minutos por detrás en el marcador
En su tercera temporada en la capital catalana, Flick parece haber perfeccionado el sistema. El Barcelona conserva o incluso ha mejorado algunas de sus señas de identidad, como la presión agresiva en campo contrario, la línea defensiva adelantada o la voracidad ofensiva -la media goleadora esta campaña es de 4,3 tantos por encuentro, frente a los 2,3 del curso pasado y los 2,9 de su primera temporada-.
Pero, además, el conjunto azulgrana ha ganado en consistencia y capacidad para controlar los partidos. Los rivales ya no le generan tantas ocasiones y tampoco recibe tantos goles: ha encajado ocho en nueve encuentros, una media de 0,9 frente a los 1,1 y 1,2 de los dos cursos previos.
De hecho, en los 810 minutos que ha disputado hasta la fecha -sin contar el tiempo añadido-, el Barça ha ido por detrás en el marcador en diez: los siete minutos que separaron el 0-1 de Sergio Camello para el Rayo y el posterior empate de Raphinha, y los tres que distaron entre el tanto inaugural del sevillista Youssouf Fofana y el 1-1 barcelonista, también obra del atacante brasileño.
Los fichajes funcionan
Este dominio sobre el juego y las transiciones ofensivas de los rivales, el talón de Aquiles en años anteriores, se explica, en parte, por la incorporación de Rodrigo Hernández, el mejor jugador del Mundial, que rápidamente se ha asentado como una pieza clave en el centro del campo de Flick, como ya lo fue para Pep Guardiola en Manchester.
Además, el preparador germano cuenta este año con la plantilla más completa desde que recaló en el Camp Nou. Los fichajes de Rodri, Karim Adeyemi, Anthony Gordon, Gabriel Jesus y Dominik Livakovic, sumados a la consolidación del canterano Xavi Espart, ofrecen más variantes, aumentan la competencia interna y hacen que el equipo sea menos vulnerable a las lesiones.
Sirva de ejemplo que, con la ausencia ante el Getafe del lesionado Raphinha y la suplencia de Pedro González ‘Pedri’ por descanso, cuyas reiteradas bajas lastraron al equipo el curso pasado, fueron dos de los recién llegados, Gabriel Jesus y Gordon, los que marcaron los primeros goles, y otro fichaje, Rodri, quien gobernó la medular.
«Lo importante es el equipo, todo el mundo tiene que aceptar que a veces toca ser suplente. Esa es la fortaleza de un equipo que quiere ganar títulos importantes, tener a muchos futbolistas de alto nivel, y en algunas posiciones tenemos a tres jugadores de gran nivel. Hay un gran ambiente en el vestuario, todos juegan por el equipo», resumió Flick.

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