El crimen organizado recluta adolescentes en México mediante falsas ofertas de trabajo 

Los grupos del crimen organizado en el estado mexicano de Jalisco están recurriendo cada vez más al reclutamiento de adolescentes mediante falsas ofertas de trabajo y engaños, una estrategia que ha encendido las alarmas entre organizaciones de familiares de personas desaparecidas y autoridades de seguridad.

Virginia Ponce, integrante del colectivo Manos Buscadoras, aseguró que en los últimos meses han aumentado los casos de padres que buscan ayuda tras la desaparición de sus hijos. “Se han estado acercando personas pidiendo la ayuda porque les están faltando sus hijos, se los están llevando, los están reclutando y lamentablemente son de una edad muy temprana, de los 13 a los 16 años que ahorita son los más vulnerables”, declaró a EFE.

La preocupación aumentó tras la desaparición, a finales de junio, de tres adolescentes en Guadalajara y otros tres en Puerto Vallarta. Aunque algunos de ellos fueron localizados días después, los casos evidenciaron el interés de las estructuras criminales por captar menores de edad.

De acuerdo con los testimonios recopilados por organizaciones civiles, los reclutadores ofrecen empleos temporales fuera de la ciudad, con salarios elevados y condiciones atractivas para convencer a los jóvenes de abandonar sus hogares. “Les están ofreciendo un trabajo donde les ofrecen mucho dinero y uno como padre de familia pues no les puede dar todo. No sé en qué forma les endulzan el oído para ellos tomar una decisión tan drástica”, lamentó Ponce.

El secretario de Seguridad de Jalisco, Juan Pablo Hernández, reconoció que las autoridades han identificado casos de adolescentes de entre 13 y 16 años que han desaparecido o han recibido invitaciones para integrarse a supuestos empleos que terminan siendo mecanismos de reclutamiento del crimen organizado.

Según datos recopilados por el especialista Víctor González Romero con información de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas de Jalisco, entre el 11 de junio y el 11 de julio se emitieron 165 nuevas fichas de búsqueda, de las cuales 43 corresponden a menores de edad.

Las investigaciones también revelan que los reclutadores ya no solo utilizan redes sociales o terminales de autobuses para contactar a las víctimas. En varios casos, el acercamiento ocurre a través de amigos, familiares, vecinos o incluso en plazas comerciales y restaurantes. “Pudiera estar relacionado algún amigo cercano, algún familiar cercano que los motiva a que exploren este tipo de reclutamientos, obviamente les dicen que pueden ir y si no (les gusta) se regresan”, explicó Hernández.

Para Jonathan Ávila, coordinador del eje de desapariciones del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, esta modalidad refleja el nivel de penetración que ha alcanzado el crimen organizado en la sociedad jalisciense. “Nos muestra también el nivel de penetración en la que se encuentran los grupos criminales y a nivel social, sobre todo en la zona metropolitana de Guadalajara. Ha crecido mucho el nivel de aceptación social, de temor social, el nivel de convivencia (con los grupos criminales) dentro de los propios barrios”, afirmó.

 

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