El drama de dos adolescentes salvadoreños obligados a autodeportarse tras una redada migratoria en Nueva York

Una redada migratoria en el estado de Nueva York dejó a dos adolescentes salvadoreños ante una decisión que marcó sus vidas: permanecer en Estados Unidos sin su madre o regresar con ella a El Salvador.

José y Nain Maldonado-Zavala, de 15 y 13 años, no volvieron a ver a su madre, Hilda Gloria Yanez-Zavala, desde la mañana del 4 de septiembre, cuando ella les preparó panqueques antes de enviarlos a la escuela en Fulton. Horas después, agentes de inmigración irrumpieron en la fábrica Nutrition Bar Confectioners, en Cato, donde ella trabajaba, y la detuvieron junto a otros 56 empleados.

El drama de los jóvenes salvadoreños fue publicado por el medio estadounidense Syracuse.com.

La mujer, quien tenía un proceso de asilo pendiente y contaba con permiso legal para trabajar, permaneció un mes en detención. Sin empleo ni recursos para pagar a su abogado, decidió autodeportarse a El Salvador.

“Sin abogado, nuestra posibilidad era mínima”, relató a Syracuse.com a través de un traductor.

Desde entonces, una sola pregunta dominó la vida de los hermanos: ¿quedarse o irse?

Dos hermanos, dos decisiones

José quería quedarse. Soñaba con ser marine, destacaba en la lucha libre escolar y se sentía integrado. “Sería un mejor futuro”, dijo.

Nain, en cambio, quería irse. Necesitaba a su madre y vivía con miedo de ser detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. “Tenía miedo de desaparecer en el sistema”, explicó.

La ausencia materna desestabilizó su rutina. Sin un tutor legal claro y con familiares que no podían asumir formalmente su custodia, los adolescentes quedaron prácticamente solos. “No es bueno que separen a las familias”, expresó Nain.

Un sueño truncado

Los hermanos llegaron a Estados Unidos hace tres años desde una zona rural de El Salvador. Cruzaron la frontera de forma regular, solicitaron asilo y fueron liberados tras varios días de detención. En Fulton, comenzaron una nueva vida: escuela, aprendizaje del inglés y una rutina familiar estable.

Su madre, de 52 años, trabajó primero cuidando niños y luego en la fábrica. “Si estaba ocupada, estaba feliz”, recuerdan. Era el pilar del hogar.

Todo se quebró con la redada. El temor constante y la falta de recursos inclinaron la balanza. Su madre decidió que volvieran con ella. Ambos empacaron pocas pertenencias. José llevará consigo sus medallas de lucha libre.

“Esta ya no es la vida que vinimos a buscar”, dijo Nain. Antes de partir, los hermanos hicieron una videollamada con su madre desde su antigua casa en El Salvador, aún inconclusa. Al preguntarle qué hará cuando vuelva a abrazarlos, no pudo responder: rompió en llanto.

Los hermanos viajaron primero a Nueva York y luego tomaron un vuelo hacia San Salvador, ayudados por un amigo de la familia. Con ellos se va también redada migratoria, niños salvadoreños, ICE, inmigración, EE.UU., deportación voluntaria, separación familiar, El Salvador, asilo político, Syracuse.comuna historia que resume el impacto humano de las políticas migratorias: dos niños obligados a elegir entre un futuro incierto y el amor de su madre.

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