Top 5 de mosaicos monumentales que cuentan la historia visual de El Salvador

El mosaico, una técnica artística que combina pequeñas piezas de distintos materiales para crear imágenes y composiciones, ha dejado una huella profunda en el paisaje urbano y cultural de El Salvador.

Desde plazas históricas hasta parques temáticos y monumentos emblemáticos, estas obras no sólo embellecen los espacios, sino que narran episodios de identidad, memoria colectiva y expresión creativa, impulsados por artistas pioneros como Violeta Bonilla, Carlos Cañas y Fernando Llort.

 

1. Villa Bethel, Chalchuapa

Inaugurado en diciembre de 2025, este corredor peatonal y recreativo apodado “el Santorini” de Centroamérica por algunos visitantes, destaca por un vibrante mosaico diseñado por el artista local Johnny Gómez, que aporta color, identidad y dinamismo al centro de Chalchuapa. Además de su valor estético, el espacio promueve el emprendimiento comunitario y se ha convertido en un punto de encuentro para actividades culturales y familiares.

La salvadoreña Violeta Bonilla fue pionera en el arte del mosaico en El Salvador, como prueba de ello, “El Chulón” de San Benito. Foto: Marte

2. Monumento a la Revolución, San Salvador

Coronado popularmente como “El Chulón” de San Benito (la colonia donde está ubicado), el Monumento a la Revolución integra mosaicos elaborados con piedras provenientes de distintas regiones del país, simbolizando la unidad nacional.

La obra, levantada en la década de 1950, combina arquitectura, escultura y arte mural, y permanece como un referente visual en una de las zonas culturales más activas de la capital. El conjunto fue ideado por los arquitectos Óscar Reyes y Kurt Schulze y la obra fue elaborada por el artista plástico mexicano Claudio Cevallos y su esposa, la salvadoreña Violeta Bonilla (1924-1999), alumna del muralista mexicano Diego Rivera. Hoy en día, acompaña las instalaciones del Museo de Arte de El Salvador (Marte).

Lo primero que los extranjeros ven cuando entran a San Salvador al arrtibar por el aeropuerto de El Salvador es el monumento “Hermano Lejano”, que exhibe mosaicos del salvadoreño Fernando Llort. Foto: El Salvador Turismo

3. Monumento “Bienvenido a casa, hermano”, San Salvador

Ubicado en el paso a desnivel alguna vez llamado «Hermano Lejano», en honor a la diáspora salvadoreña, este conjunto artístico incorpora mosaicos creados por Fernando Llort (1949-2018) a partir de fragmentos de azulejos reciclados, mismos que adornaron y años después fueron removidos de la fachada de la Catedral Metropolitana de San Salvador.

La intervención resignifica materiales históricos y rinde homenaje a la migración salvadoreña, conectando arte, memoria y pertenencia en un espacio de alto tránsito urbano.

El mosaico de la Plaza Morazán volvió a brillar en 2017, luego de que fuera enterrado y dañado por administraciones municipales anteriores. Foto: Centro Histórico de San Salvador

4. Plaza Morazán, Centro Histórico de San Salvador

Durante las restauraciones y excavaciones realizadas en 2017 por la alcaldía capitalina, salieron a la luz antiguos mosaicos del maestro Carlos Cañas (1924-2013), pintor de la cúpula interna del Teatro Nacional, que habían quedado sepultadas por remodelaciones previas. Parte de la obra fue integrada nuevamente al espacio público, permitiendo a los visitantes redescubrir una pieza clave del arte moderno salvadoreño en pleno corazón del Centro Histórico.

Saint Exupery estaría maravillado con el mosaico construido en el Parque El Principito, dedicado a sus mundos y a su obra más emblemática. Foto: DEM

5. Parque “El Principito”, Santa Tecla

Inaugurado en 2017 e inspirado en la obra del autor y piloto francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), este parque temático inaugurado en 2017, integra mosaicos coloridos en fuentes y áreas peatonales que recrean un ambiente onírico y vibrante, dedicado al cuento infantil más poderoso de todos los tiempos: «El Principito», cuyos pasajes recuerdan a la rosa representada por la salvadoreña Consuelo Suncín (1901-1979), esposa del escritor, así como a la tierra salvadoreña.

Las piezas acompañan esculturas icónicas del relato, reforzando una experiencia visual que conecta literatura, imaginación y diseño urbano dentro de la plaza La Transparencia, en Ciudad Merliot, Santa Tecla y municipio de La Libertad Sur.