En una entrevista otorgada al diario digital “El Español”, el vicepresidente salvadoreño, Félix Ulloa, respondó que El Salvador “sí” sigue siendo una democracia y que incluso “es un modelo de democracia”.
Después afirmó: “Posiblemente para algunas personas el que haya un liderazgo fuerte no se entiende que las democracias por su propia definición es demos pueblo y cratos poder, es decir, las consultas populares que son las elecciones son las que le permiten a los pueblos elegir a sus gobernantes”.
Ulloa agregó que Bukele fue electo en 2019, fue “electo para un segundo mandato” en 2024 y “ha recibido otro respaldo” para que pueda “presentarse para otro tercer mandato”. “Todo ha sido de manera progresiva”, dijo.
Bukele fue electo como presidente en 2019 para el periodo 2019-2024, reelecto en 2024 para un segundo periodo (2024-2029) y luego de la habilitación de la reelección presidencial indefinida mediante reformas a la Constitución Bukele va camino a su tercer mandato.
En la entrevista, responde, ante críticas sobre la pérdida de la democracia en El Salvador, que el país era gobernado con corrupción y asesinatos por Arena y FMLN, y destacó que funcionarios de ambos partidos están “presos” por corrupción. “Eso no puede ser una democracia, ¿cuál es el retroceso democrático?”, cuestionó.
También contestó que el “contrapeso” ante el Ejecutivo son “las elecciones” y que Bukele fue electo para su segundo periodo con el 85 % de los votos. “Es el pueblo el que eligió a cada uno de los diputados”, argumentó.
Ante la pregunta sobre ¿quién puede decirle ahora que no al presidente Nayib Bukele?, respondió que la Asamblea Legislativa “no está controlada, está alineada”. ¿Por qué crees que un órgano le coorte acciones o iniciativas a otro órgano para demostrar que hay democracia si están en la misma visión”, le dijo a la periodista.
La habilitación de la reelección presidencial indefinida, que estaba prohibida en la Constitución, fue aprobada por la Asamblea salvadoreña con reformas adicionales que además alargan el periodo presidencial de cinco a seis años y adelantan las elecciones presidenciales de 2029 a 2027, de tal forma que las elecciones legislativas y municipales de 2027 coincidirán con presidenciales.
La Constitución salvadoreña prohibía la reelección presidencial continua pero una resolución la Sala de lo Constitucional que sustituyó a los magistrados destituidos el primer día del Órgano Legislativo 2021-2024 permitió la reelección «por una sola vez».

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