Iniciado el torneo mundial de fútbol, a mucha gente se le nubla la vista y solo alcanza a mirar lo glamuroso de un negocio sumamemente lucrativo y lastimosamente bastante alejado de lo que pudimos disfrutar ‒por nuestra edad‒ a partir de 1966, incluido el inigualable espectáculo brindado cuatro años después por la selección brasileña campeona en México, liderada por “el Rey Pelé”. Con el tiempo, esa justa que intentó empezar siendo deportiva se fue distorsionando, debido a razones políticas y económicas. Más adelante habrá que comentar algo al respecto. Pero a dicha actividad solo me referiré al final, hoy, en el marco de la realidad salvadoreña actual; de esta priorizo el atentado contra una parte de la finca El Espino ubicada entre los exmunicipios de San Salvador, Antiguo Cuscatlán y Santa Tecla.
El 14 de enero de 1993, la Asamblea Legislativa declaró zona protectora del suelo y reserva forestal un pedazo de la misma con una extensión superior a las 800 manzanas. Según el Diccionario usual del Poder Judicial editado en Costa Rica, las primeras son espacios geográficos que albergan bosques o terrenos forestales para regular el régimen hidrológico; también para proteger el suelo y las cuencas hidrográficas. Dichas zonas “se consideran áreas de amortiguamiento y corredores biológicos”. Una reserva forestal según la misma fuente ‒¡ojo!‒ es aquel terreno boscoso, “público o privado, destinado a la producción y explotación de madera bajo criterios de reforestación y sostenibilidad ambiental”.
Para impulsar el desarrollo urbano en el terreno no enmarcado en la referida porción protegida de la finca, se determinó que la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador ‒la OPAMSS, por sus siglas‒ en cada proyecto debería aprobar un plan que contemplase “su ordenamiento integral” y un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que evaluara sus efectos positivos y negativos.
A casi 32 años transcurridos después de la emisión del mencionado decreto, el 16 de julio del 2025 la actual Asamblea Legislativa impresentable aprobó otro mediante el cual autorizó transferir más de 55 000 metros cuadrados de ese último “pulmón” del gran San Salvador ¿Para qué? Pues para construir el nuevo Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO), auspiciado por China y con información reservada tal como acostumbra ‒en exceso y de forma arbitraria‒ el actual gobierno inconstitucional desde la época de la pandemia.
¿Y cuál es la “oferta” del CIFCO bukeleano para nuestra sociedad? Destaca en su página electrónica la CIFCOMIC, definida como “la primera experiencia real que une superhéroes, personajes anime y seres galácticos en un solo lugar, saliendo de lo convencional para encontrar un espacio donde los amantes de las culturas de comic y películas puedan compartir gustos e intereses”. También está el GAMER CIFCO, descrito como “un espacio que reúne a jugadores, familias, creadores de contenido, entusiastas de la cultura pop y comunidades gamer”. Entiéndase por estas últimas los grupos de personas “videojugadoras” que, profesional o casualmente, se dedican a eso. ¡Puras necedades que fomentan inactividad física, falta de comunicación, indolencia, dependencia, ansiedad y depresión!
Ello, ¿a cambio de qué? Pues de seguir jodiendo el último “pulmón” biológico estratégico de los tres municipios arriba mencionados y el manto acuífero esencial para su abastecimiento, sin presentar plan alguno ni Estudio de Impacto Ambiental; también de continuar destruyendo el hábitat de la flora y la fauna, en una de las pocas reservas forestales urbanas que quedan en el país. Todo eso, pese al medio millón de firmas de quienes nos oponemos a semejante agresión medioambiental oficialista. Agréguese el agravamiento del estrés hídrico nacional existente, que afecta alrededor del 80 % de nuestro territorio.
Además se está construyendo en la finca el “estadio chino” tan publicitado porque será el más grande de Centroamérica, capaz de juntar 50 000 personas en sus instalaciones. Sin embargo, dentro del Índice de clasificación de clubes de primera división de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (CONCACAF) publicado el 15 de junio recién pasado ‒que incluye 192 equipos‒ el salvadoreño mejor ubicado es el Luis Ángel Firpo ocupando el sitio 71; le siguen el FAS, el Alianza y el Águila entre el primer centenar. Del puesto 113 al 161 aparecen los ocho restantes.
Con ese nivel futbolero dizque “profesional”, ¿para qué ese estadio teniendo dos suficientemente grandes que solo se llenan durante las finales de los campeonatos? Durante el resto de los torneos, la asistencia es pobrísima. Mejor hubieran ocupado ese terreno para reforestar buena parte de la jodida finca. Pero como ocurrió durante el siglo XX en la Alemania y la Italia fascistas, ¿servirá dicho escenario nuevo para “espectáculos” politiqueros a costa de nuestro entorno presente y futuro? “¡Vaya usted a saber!”, dijo algún servil.

Deja una respuesta