A 34 años de la firma del Acuerdo de Paz en El Salvador, Diario El Mundo consultó con un grupo de académicos e intelectuales en El Salvador si hay paz en El Salvador. Ninguno consideró que los salvadoreños vivan en una paz plena pero difirieron en qué falta para alcanzarla.
Si bien coinciden que señalar la ausencia de conflicto armado y de la actividad de las pandillas, mencionan otras condiciones: violencia estructural contra la sociedad civil, falta de debido proceso o seguridad jurídica, una precaria situación económica para muchos, autocensura y miedo a opinar, y cierta violencia social por mal manejo de las emociones.
La organización Acción Ciudadana señaló que hay una paz positiva y otra negativa. La positiva es que “no hay conflicto armado y no hay violencia estructural contra la población de un país” y la negativa es cuando “no hay un conflicto armado pero hay violencia estructural de diferente índole contra la población”.
“No hay un conflicto armado entre dos fuerzas beligerantes, pero hay violencia estructural contra ciertos sectores del país y esto lo podemos ver con el tema de las capturas, de tensiones, amedrentamiento contra sociedad civil, la prensa o contra cualquier persona que se pronuncie contra el Gobierno, entonces, vivimos en un contexto de paz negativa, porque hay violencia estructural, violencia desde el Gobierno hacia ciertos sectores”. Acción Ciudadana.
Óscar Picardo, académico e investigador, sostiene que se ha ganado muchísimo en la historia contemporánea con los Acuerdos de paz que pusieron fin al conflicto armado con las actuales políticas de seguridad, pero todavía hay un “déficit de paz” por la falta de seguridad jurídica y debido proceso.
Hay gente encarcelada, que no debería estar encarcelada, hay migrantes pasándola muy mal, hay muchos colectivos con diversos problemas. Creo que la paz plena en el sentido estricto, todavía estamos lejos de lograrla, hay avances, hay retrocesos, hay desafíos”. Óscar Picardo, académico e investigador.
Según Picardo, en el análisis sobre la existencia de paz en el país no debe limitarse al tema de la ausencia del conflicto o de pandillas, ya que hay otros problemas sociales, económicos y jurídicos que no le permiten a muchos ciudadanos alcanzar la paz que anhelan.
“Hay ciertos sectores que tienen miedo, que están intranquilos por aspectos económicos, por la minería. Siendo honestos, sí hemos avanzado, después de los Acuerdos de Paz y las políticas de seguridad antipandillas, pero todavía mucha gente vulnerable está amenazada sin paz, creo que hay que seguir trabajando en ello”, sentenció.
Óscar Pérez, presidente de la Fundación Comunicándonos y promotor de la justicia transicional, cree que hay una paz formal pero actualmente la situación económica y el miedo a opinar no lo permiten.
“Siempre hemos vivido una paz formal, pero difícil es tener paz cuando la mayoría de la gente no llega al final de mes por su precaria situación económica. Difícil vivir en paz cuando existe autocensura y la gente tiene miedo a decir u opinar lo que siente o vive”. Óscar Pérez, presidente de la Fundación Comunicándonos y promotor de la justicia transicional.
Cree, además, que es “difícil para las víctimas del conflicto pasado decir que viven en paz cuando todavía buscan sus familiares desaparecidos y los victimarios siguen siendo el centro. Mientras exista impunidad, difícil vivir en paz en El Salvador”.
El escritor y académico Rafael Francisco Góchez cree que los Acuerdos de Paz de 1992 trajeron una paz política en El Salvador pero no social, la que se ha recuperado actualmente “hasta un nivel bastante alto, dando tranquilidad a la ciudadanía”. La violencia aún persiste, según el catedrático, es “producto del mal manejo de las emociones”.
“El país se fue hundiendo cada vez más en una violencia estructural que llevó prácticamente a un Estado fallido. Actualmente, se ha recuperado la paz social hasta un nivel bastante alto… si bien es cierto que aún persisten algunas manifestaciones de violencia espontánea”. Rafael Francisco Góchez, escritor y académico.
Para Carlos Acevedo, un economista y estudioso de la realidad nacional, los Acuerdos de Paz fueron necesarios “para ponerle fin a la violencia militar de la guerra” en El Salvador, pero “no sentaron las condiciones suficientes para erradicar la violencia propia de la conflicto social que originó el conflicto”.
“En la medida en que subsiste conflictividad social, polarización enconada y violencia verbal muy visceral, creo que nos falta bastante para vivir en paz”. Carlos Acevedo, economista.
Luis Villatoro Villaherrera, un joven presidente de la Fundación Transparencia, Contraloría Social y Datos Abiertos (Tracoda), nació después de los Acuerdos de Paz. Supo de la guerra por sus padres y lo vivió en carne propia: su padre tuvo que emigrar. Ahora cree que El Salvador vive en paz y seguridad.
“A 34 años hoy por hoy puedo decir que hay paz, hay seguridad, pero con ello también altos niveles de polarización. Nadie puede negar que hoy por hoy se puede caminar por el país sin temor de las pandillas”. Luis Villatoro Villaherrera, presidente de la Fundación Tracoda.
Sin embargo, cree que existe la necesidad de reflexionar sobre una deuda histórica que percibe respecto a la prolongación continua del estado de excepción el El Salvador.
“La paz ha costado sangre, familias separadas, polarización e inocentes pagando por pecadores. Precisamente por eso, hoy tenemos una deuda histórica: construir un futuro en el que podamos vivir”, señala. Para él, este es un momento clave, en el que las generaciones pasadas, la suya y las futuras tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de edificar una paz real y duradera.
