Por doquier observamos a una sociedad enfermiza que practica los antivalores; una sociedad a la que le hace falta analizar el detrimento de los valores que se han ido perdiendo. Mientras tanto, las leyes terrenales son las que están transformando a una sociedad más convulsionada, sin sentimientos y sin fe. Evidentemente, no hay religión perfecta; sin embargo, la sociedad ha dejado los valores a un lado, el temor a Dios no existe para muchos seres humanos y cada vez se evidencia que están vacíos. En ocasiones no creen ni en ellos mismos. La globalización, los gobernantes y algunas oenegés; son los primeros que contribuyen a difundir los antivalores.
El contexto de mi análisis se puede referir a dos momentos importantes en la vida; los valores aprendidos en el hogar y en la escuela. He preguntado a mis alumnos si creen en Dios. Algunos dicen que no son religiosos, que la religión es para manipular las masas, es para idiotizar, nada más sirve para darnos órdenes. Creo que leyeron a Carlos Marx con su burda frase: “La religión es el opio del pueblo”. Y, para variar, los mismos padres de familia no brindan la enseñanza de los valores religiosos. Además, es oportuno que, los centros educativos enseñen ética, civismo y urbanidad.
El hogar es el principal responsable de inculcar valores; empero, en algunos países observamos leyes que están a favor del casamiento entre parejas del mismo sexo, leyes que permiten el aborto, el consumo de drogas legalmente, etc. Mientras más se les brinde leyes o protección a este tipo de personas o asociaciones, más aumentarán estas preferencias y adicciones. En El Salvador los diputados no han aprobado ese tipo de leyes; sería un revés para los que creemos en los valores.
Un alumno me preguntó: ¿Cree usted, que Dios está molesto al observar tanta depravación y pérdida de valores? Una respuesta bastante compleja de contestar. Se sabe que el mismo ser humano ha cambiado muchas cosas, ha tergiversado lo que dice la Biblia. En la actualidad, los narcotraficantes son más, los yerros de los humanos aumentan, los asesinatos son más frecuentes y se realizan con barbarie. Todo esto lo observa Dios, muchos no creen en él, por eso hacen lo que quieran. Hasta se burlan de las leyes terrenales.
Según estadísticas, los países desarrollados son los que tienen los índices de mayor depravación. A esto se le suma el poder de la internet y las redes sociales para atacar más rápida y eficazmente a los valores. Hace veinte años, aproximadamente, la televisión, era el medio principal para inculcar antivalores; en la actualidad, observe a un joven con un smartphone y se dará cuenta de todo lo que hace con el mal uso de la internet o las redes sociales. Lo primero que se evidencia es la pornografía que circula como bomba atómica.
El papa Francisco manifestó: “La globalización en sí –como se ha recordado con razón– trae consigo aspectos de posible confusión y desorientación, como cuando se convierte en vehículo para introducir costumbres, concepciones e incluso normas ajenas al tejido social, con el consiguiente deterioro de las raíces culturales de la realidad que deben ser respetadas… ”.
En Facebook realicé una interrogante: ¿Cuáles son los valores que se han perdido en esta sociedad convulsionada? Las respuestas fueron todas a favor de los valores; obviamente, contestaron personas que están hartas de presenciar en la sociedad una decadencia total de estos. Son muchas las respuestas; una que me impresionó es que los seres humanos se están volviendo bestias, padres y abuelos violando a sus propios hijos, religiosos cometiendo actos inmorales (…), hijos asesinando a sus padres y viceversa. Y, así, una lista catastrófica de antivalores.
Soluciones a estas problemáticas son muchas; la más importante es enseñar valores en el hogar y en la escuela. Al practicarlos, el ser humano circularía por el mundo sin problema alguno. En conclusión, debemos desintoxicarnos de los antivalores.
*Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador
fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

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