El expresidente Juan Orlando Hernández tiene previsto regresar a finales de julio a Honduras después de que un juez hondureño suspendió provisionalmente la orden de captura y la alerta roja internacional contra él, tras admitir su solicitud de presentación voluntaria en un caso por el presunto desvío de recursos estatales para financiar una campaña política en 2013, informó este lunes una fuente judicial.
El portavoz de la Corte Suprema de Justicia, Melvin Duarte, confirmó a los periodistas que un juez natural «ha admitido la presentación voluntaria» del expresidente tras un recurso de amparo de su defensa, y fijó la audiencia de declaración del imputado para el lunes 3 de agosto.
Duarte indicó que la resolución, que ya ha sido notificada a las fuerzas de seguridad, la Interpol (Policía Internacional) y el Instituto Nacional de Migración, «suspende temporalmente la orden de captura y la alerta roja» emitidas contra Hernández, quien el 1 de diciembre de 2025 fue indultado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El apoderado legal de Hernández en Honduras, Mario Cárdenas, afirmó a medios locales que el expresidente tiene previsto arribar al país centroamericano el próximo 31 de julio para presentarse ante el tribunal.
Hernández es imputado por presunto fraude y lavado de activos en un caso conocido como Pandora II, que investiga el presunto desvío de recursos estatales para la campaña política de 2013 y que también involucra al expresidente Porfirio Lobo (2010-2014), exdiputados, empresarios y particulares.
Según las investigaciones del Ministerio Público (Fiscalía), los acusados conformaron entre 2010 y 2013 una red de corrupción que facilitó el desembolso de más de 288 millones de lempiras (unos $10,8 millones) a favor de dos fundaciones.
Tras conocerse la resolución, Hernández anunció en sus redes sociales que regresará a Honduras dentro del plazo fijado por el juez y reiteró que comparecerá voluntariamente ante la justicia.
El exmandatario afirmó que el proceso en su contra «carece de sustento legal», se declaró inocente y aseguró que su intención es reunirse con su familia y rehacer su vida «sin ninguna ambición política electoral».
«Tras 4 años de dura prueba, mi único y más grande anhelo es abrazar a mi familia y reencontrarme con mis amigos. Regreso como un ciudadano más, a rehacer mi vida en paz y sin ninguna ambición política electoral (…) Vengo a sumar, no a dividir», subrayó.
Hernández quedó en libertad el 1 de diciembre de 2025, luego de que Trump le concediera un indulto el 28 de noviembre, cuando cumplía una condena de 45 años de prisión impuesta en junio de 2024 por una corte de Nueva York por narcotráfico y delitos relacionados con armas.
El expresidente fue capturado en Tegucigalpa, la capital hondureña, en febrero de 2022, menos de tres semanas después de dejar el poder, y extraditado a Estados Unidos en abril de ese mismo año.

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